Dulce Ma. Loynaz dest

Dulce María Loynaz, la mujer en la que bullían las letras

Dulce Ma. Loynaz dest

Agosto 6, 2021

 

La Dulce María Loynaz (1902-1997) que creemos conocer es la de la foto con expresión melancólica y meditabunda, pero con cierto aire enérgico. Es la poeta, anciana y solitaria, de tono incisivo, a veces casi hiriente. Pero el que pretenda encerrar la naturaleza humana dentro de estereotipos puede caer en un error. Somos seres diversos, imprevisibles en nuestras manifestaciones, irregulares, muchas veces contradictorios, y la poetisa no escapó de ello.

Bautizada con el nombre de María Mercedes Loynaz Muñoz, en casa recibió el apodo de Dulce María con el cual fue conocida. A los 17 años publicó sus primeros poemas en el periódico La Nación; a los 24 se graduó de Derecho Civil, profesión que, si bien no fue su vocación ejercer, mantuvo hasta 1961 y por la cual fue reconocida, en 1944, con la desaparecida Orden González Lanuza, siendo la primera mujer en recibirla. Valga añadir, además, que en su época las abogadas podían contarse con los dedos de las manos.

Se ha dicho, con exceso de ligereza, que casi todas las poetisas han estado marcadas por la tragedia. Ese signo de desgracia que suelen verles asociado es un razonamiento no explicado; aún más si consideramos los azarosos caminos que deben andar los amantes de las letras, sin importar su género o geografía.

Quizás ese signo de adversidad que han visto en sus vidas es una consecuencia de su desenvolvimiento en un contexto rebosado de prejuicios hacia la participación de las mujeres en un ámbito tradicionalmente dominado por hombres. De hecho, Dulce María durante mucho tiempo fue remisa a publicar sus escritos; le faltaba confianza en sí misma y temía a los vaivenes del entorno literario, sometido a complejas circunstancias, donde a veces no basta el talento. Confesó que no tenía la suficiente vanidad para creerse un genio incomprendido, ni la suficiente humildad para admitir que no lo era.

Había conocido la embriaguez de eso que ella misma denominó “la emoción de emocionar”. Introvertida y tímida, aunque orgullosa, la escritora que vivía en su interior luchó arduamente por imponerse a la mujer encadenada a su ámbito doméstico; a la buena ama de casa, la esposa solícita, a la mater familiae, la cual había edificado una vida apacible y en salvaguarda de valores que le eran entrañables. Para fortuna de todos, ganó aquella en la que bullía y fermentaba el don de la escritura.

A su primer poemario, Versos (1938), le siguieron Juegos de agua. Versos del agua y del amor (1947), Poemas sin nombre (1953), su única novela, Jardín (1951) y muchos más. La década de los 50′ del pasado siglo fue un período de efervescencia creativa y de una activa vida intelectual. Publicó crónicas semanales en El País y Excélsior. También colaboró en la Revista Grafos, Diario de la Marina, El Mundo, Revista Cubana, Revista Bimestre Cubana y Orígenes. Además, impartió conferencias y participó en recitales.

Su obra recibió aplausos dentro y fuera de Cuba, lo que le valió importantes reconocimientos. El honor más alto: ser la primera mujer latinoamericana, y la segunda mujer en la historia hasta ese momento –la primera fue María Zambrano, en 1988– en recibir el Premio de Literatura Miguel de Cervantes Saavedra, en 1992, un territorio masculino por excelencia. Después de ella, solo lo han recibido 3 mujeres más: Ana María Matute, Elena Poniatowska e Ida Vitale.

Pepe Menéndez dest

Fragmentos de entrevista realizada al diseñador gráfico y premio nacional de diseño 2020, Pepe Menéndez

Pepe Menéndez

Agosto 4, 2021

 

(…) Con la revolución y con las transformaciones que vinieron, y el nacimiento de esa cartelística tan poderosa, a mediados de los 60´, a mediados de los 70´, cuando son los años dorados del cartel cubano, empieza a haber una obra muy importante hecha por mujeres, insuficientemente valorizada, con obras puntuales, trascendentales. Pero está por explorar por qué, ninguna de ellas, trascendió más allá de esas obras puntuales y por qué se nos han quedado medio desdibujadas en el tiempo (…).

Lamentablemente Berta Belenda, Acela Pérez, Eufemia Álvarez, Daisy García, Elena Serrano, hasta donde yo sé, no hicieron una exposición personal, no se pusieron nunca al frente de la sección de diseño de la Uneac, no consta que hay un catálogo de su obra, no tengo testimonio que dieron una charla aquí o allá, no tuvieron alumnos, no se dedicaron a la docencia. Me pregunto, esas son las razones por las cuales su obra es más difícil de olvidar, de sistematizar, y pienso que las razones de eso es que todas ellas, a su vez, tenían responsabilidades domésticas, caseras, familiares: hijos, madres o padres que atender, cocina, compra, el lavado; mientras que, seguramente, Alfredo Rostgaard, Eduardo Muñoz Bach y Rafael Morante, tenían esposas que se hacían cargo de eso, no me queda más que pensar así (…).

Si uno pudiera, hipotéticamente, poner todos los rostros que aparecen en la cartelística cubana, que estamos hablando de decenas de miles de carteles (…) el rostro que resulta de la revolución cubana es mayormente masculino. Lo que nos queda es un rostro que tiene rasgos más masculinos que femeninos. Es decir, el rostro en cartel de la revolución cubana es mayormente masculino. En parte, porque muchos carteles han elegido poner el rostro de aquellos en los que se inspiró la revolución cubana, el ideario de la revolución cubana: numerosísimos Martí, numerosísimos Che Guevara, numerosísimos Fidel Castro, muchos Camilo, muchos Frank País, Abel, José Antonio, etc. (…) Nos hemos conformado, a lo largo de los años y me incluyo yo, con que, al dibujar un mensaje y elegir un ser humano, con más frecuencia es un hombre, cuando en la verdad no tendría por qué ser (…).

Yo creo que nuestro país sigue estando en deuda con la representación en el poder de la mujer. No ya empoderar a las féminas sino qué rango alcanzaron en la estructura de poder de nuestro país las mujeres valiosas que también bajaron de la Sierra. Si uno se pone a pensar, todavía estamos debiéndonos una vicepresidenta mujer, una presidenta mujer, una primera ministra mujer. Tenemos todavía ahí casillas por ocupar.

(…) Y luego llegamos a las [diseñadoras] de nuestro tiempo, que están con mucho destaque. Son figuras con una autenticidad a prueba de todo, son mujeres diseñadoras que tienen menos de 40 años y que tienen una alta calidad. Son graduadas todas del ISDi, libres de prejuicios como creadoras, con una capacidad de expresarse en el arte del cartel, de una enorme fuerza, y que alcanzan ya distinción propia. Hoy en día hay figuras que se pueden citar, hay varias… que tienen una pujanza tremenda y alcanzan repercusión fuera de Cuba: Giselle Monzón, Michelle Millares, Idania del Río, Laura Llópiz, Lily Díaz, hay más, que empiezan a borrar definitivamente la frontera entre cartelista hombre / cartelista mujer.

Alguna de ellas me ha comentado que se recienten cuando frente a una cámara o en un auditorio le preguntan “¿qué es para ti ser mujer siendo cartelista?”. Me han confesado que esa pregunta ya está de más. Ellas sienten que la pregunta debe ser qué es para ti ser cartelista, porque ser hombre o mujer no hace ninguna diferencia. Ellas tienen 10 dedos, 2 manos y, sobre todo, un gran corazón y una mente creativa que les permite dar respuestas en cartel a los temas de su tiempo (…).

Es ridícula la pregunta porque a mí, siendo hombre, cuando me ha tocado estar frente a una cámara o en un auditorio, jamás me han hecho la pregunta “¿y qué es para ti ser cartelista siendo hombre?”. Esa pregunta no me la han hecho nunca, por qué se la tendrían que hacer a una mujer…

 

[Entrevista realizada en noviembre de 2020]

Parque Nacional Desembarco del Granma

Parque Nacional Desembarco del Granma

Parque Nacional Desembarco del Granma

Agosto 3, 2021

 

El Parque Nacional Desembarco del Granma fue declarado Monumento Nacional por la Comisión Nacional de Monumentos en el 2002 y Patrimonio de la Humanidad en 1999. Se trata del primer parque en Cuba que ha sido calificado con tal distinción, y debe su nombre al yate en el que Fidel Castro, el Che Guevara, Raúl Castro y 79 de sus partidarios navegaron desde México a Cuba en 1956 e iniciaron la lucha armada que dio triunfo a la Revolución.

Situado en el occidente del macizo montañoso de la Sierra Maestra, constituye el mayor y más conservado exponente mundial de los sistemas de terrazas marinas (emergidas y sumergidas) sobre rocas calcáreas, considerándose uno de los lugares más notables del archipiélago cubano, tanto por los valores naturales como por haber sido escenario de relevantes acontecimientos histórico-culturales. Casi todo el sistema de terrazas presenta un estado de conservación natural debido a las extremas condiciones de relieve y clima que impiden su accesibilidad y utilización por el hombre y otras especies.

La región comprende poco más de 25 700 hectáreas de formaciones cársicas. Existen en esta zona decenas de sitios arqueológicos, entre los que destaca El Güafe, conformado por un conjunto de cuevas ceremoniales y funerarias, y una extensa área habitacional en la que se hallan 7 ídolos. De ellos, destaca la deidad antillana Atabeira, en la Cueva del Agua.

Despierta mucho la curiosidad en esta zona el impresionante Hoyo de Morlote, una gigantesca furnia de 77 m de profundidad y 55 m de diámetro, la cual rompe la regularidad de la meseta de arbustos y “dientes de perro”. Fue descubierto por un aviador francés de apellido Morlote, en 1938, quien sobrevolaba el área. Es el único accidente cubano de su tipo que no permanece inundado.

La acción del hombre en esta zona destaca en Cabo Cruz, coronado por el conocido Faro Vargas, comenzado a construir en 1859 y terminado en 1861, pero no fue hasta 1871 que se inauguró todo el conjunto que incluía la casa de vivienda del farero y la guarnición del puesto militar.

Tiene una vegetación de terrazas que comprende el mayor número de especies endémicas, con un aproximado de 500 especies de flora con un 60% de endemismo, de ellos más de doce locales. Entre las especies de importancia están el aguacate cimarrón y el cactus gigante, cuyos ejemplares en esta área son los mayores de Cuba y su datación supera los 500 años de existencia.

Respecto a la fauna, destacan especies importantes por el nivel de endemismo local o grado de amenaza. Entre ellas está una especie de moluscos terrestres, la Polymita venusta; también está la lagartija de hojarasca, género monotípico cubano y en peligro de extinción. Esta especie es endémica prácticamente local del Parque.

Desde el punto de vista geológico son de gran importancia los sistemas de terrazas marinas sobre rocas calcáreas, donde se observan ejemplos relevantes de relieves formados por la combinación de movimientos tectónicos. Se definen de 7 a 8 niveles regionales de terrazas emergidas que llegan hasta los 20 niveles, alcanzando una altura máxima de 360 m en la zona de Cabo Cruz. En la parte submarina se definen 3 niveles regionales con una profundidad de hasta 180 m.

El área sumergida es también de suma importancia debido al desarrollo, conservación y diversidad que presentan los arrecifes coralinos donde habitan abundantes poblaciones de peces de plataforma en la cresta arrecifal de Cabo Cruz. La profundidad del mar en la cercanía de la costa permite que existan corrientes de aguas muy limpias que favorecen el desarrollo de la vida submarina.

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Fragmentos de entrevista realizada a Lizt Alfonso, directora de compañía de danza homónima

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Julio 30, 2021

 

“Lizt Alfonso Dance Cuba nació en el año 1991 porque yo como mujer, coreógrafa, joven, con 23 años y acabada de graduar de la Universidad de La Habana, del Instituto Superior de Arte, sentía la necesidad de decir algo diferente (…). Y me abrí, a base de sangre, sudor y lágrimas, un espacio para hablar de esto en lo que se ha convertido, veintitantos años después, en Lizt Alfonso Dance Cuba (…).

La compañía surgió bajo la mirada atenta de todo el mundo, de todas las instituciones, de toda la parte política también del país porque éramos una compañía independiente, algo muy raro en Cuba, y supuestamente todo el mundo nos condenó a la desaparición (…).

Indiscutiblemente el hecho de ser mujer siempre te pone en una mira, hasta cierto punto, de desventaja. Cuando entras en un lugar siendo mujer, la gente normalmente no te mira por quien eres, por la capacidad que tienes, por lo que vas a representar en la reunión o en el encuentro, sino, como te miran primero es como mujer. Y eso realmente en muchas ocasiones te pone en desventaja porque tú no quieres que te miren así; tú quieres que te miren como el proyecto de vida que eres y lo que generas, lo que eres capaz de aglutinar, de multiplicar, de hacer, para bien tuyo, pero sobre todo para bien de los demás, para bien de la sociedad (…). Yo he visto incluso en reuniones a compañeras que han dado una opinión, que han dicho algo importante, y los hombres que han estado dirigiendo la reunión las han multiplicado por cero; han multiplicado sus opiniones por cero. He visto que les han faltado el respeto; y he visto que muy dignamente ellas se han levantado y se han ido, y muchas veces otras nos hemos levantado y nos hemos ido también porque nos ha parecido que, faltándole el respeto a una, nos está faltando el respeto a todas, pero indiscutiblemente aún nos queda mucho por avanzar.

¿Cómo se logra avanzar? Siendo cada día mejores, demostrando cada día todo lo que somos capaces de hacer y todo lo que somos capaces de dar aun teniendo todos estos aspectos en contra. Es decir, sí podemos. Y te digo más, si el mundo estuviera dirigido por más mujeres, sería mucho mejor porque nosotras sabemos muy bien con una mano apretar, porque es necesaria la disciplina, el rigor, la seriedad, la entrega; pero con la otra sabemos ser muy amorosas y muy comprensivas. Y esas son cualidades en las que realmente las mujeres destacamos (…).

Pienso que nos ha tocado un rol bueno, hermoso, que nos capacita y nos fortalece para librar cada día más batallas, complicadas porque el espectro cada vez se complejiza más, pero nosotras sabemos perfectamente cómo incidir en él paso a paso hasta lograr los objetivos que queremos de que la danza continúe, de que se siga cultivando, de que siga siendo un proyecto para toda la sociedad, con el derecho para todos los niños, que podamos seguir creciendo desde la nación hacia todos los países del mundo.”

 

[Entrevista realizada en noviembre, 2020]

dest Alicia Alonso

Alicia Alonso

Alicia Alonso

Julio 28, 2021

 

El Historiador de la ciudad de La Habana, Dr. Eusebio Leal Spengler, afirmó sobre Alicia Alonso: “Tú eres parte del alma invisible de Cuba, tú eres parte de nuestro tesoro”.

Juan Marinello, sabia y visionariamente la definió de un “ímpetu tenaz, frenético, heroico, disparado contra la enfermedad y contra el tiempo hacia la perfección incansable”.

Ismael S. Albelo, crítico y profesor de danza expresó: “A pesar de que Alicia ya era una estrella internacional, no solamente en Estados Unidos sino en Europa, tanto ella como Fernando y Alberto Alonso, siempre pensaron que Cuba debía tener un ballet. No era posible pensar que con tantos ritmos que había desarrollado Cuba, de fama mundial, como la conga, la rumba, el danzón, etc., no tuviéramos un ballet propio. Y es por esa razón, y después de algunos intentos, que en el [19]48 (…) Alicia y Fernando convidaron a un grupo de bailarines a que vivieran a Cuba a presentarse en el que comenzó a llamarse Ballet Alicia Alonso. Y se llamó así porque Alicia era la figura internacional, la que daba el prestigio y la garantía de que iba a ser una obra a la cual había que prestarle atención (…)”.

Alicia Alonso ha sido una mujer única, múltiple, real. Su grandeza radica en haber puesto todos los honores que durante su carrera recibió en favor de la cultura cubana, revirtiéndolos como fruto de un quehacer que contribuyó a la cultura danzaria nacional y mundial.

Constituye la pionera de las mujeres emprendedoras en el universo de la danza cubana. Fue a partir de ella que se produjo el inicio de un movimiento in crescendo de bailarinas, maestras, coreógrafas y directoras de reconocido prestigio en el país, que han llevado la danza cubana, con su singularidad y estilo propio, a los escenarios más importantes del mundo.

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Centro Histórico de Sintra, Portugal

Centro Histórico de Sintra, Portugal

Julio 27, 2021

 

La Unesco incluyó en 1995 a Sintra, en Portugal, dentro de su lista del Patrimonio la Humanidad en la categoría de Paisaje Cultural, donde se revelan elementos culturales que cubren varios siglos y movimientos históricos europeos. Se ha convertido en el destino turístico privilegiado de Portugal, muy cercano a Lisboa, cuyo paisaje deja ver los más notables ejemplos de la arquitectura portuguesa del período romántico.

Sintra fue escogida como asentamiento real medieval donde la corte y los nobles se asentaban en las vertientes del norte de la sierra. Allí erigieron suntuosas villas y palacetes rodeadas de jardines y parques. La soledad y el silencio de la villa también hizo que monjes y eremitas se asentaran en la zona y levantaran conventos, dotando a la región de cierto carácter religioso.

Sintra destaca por su situación climática singular donde predominan veranos frescos e inviernos soleados. También, las floras mediterráneas y septentrionales con árboles y flores exóticas hacen del lugar un sitio único.

El centro histórico de Sintra es uno de los núcleos urbanos más importantes de la región y alrededor de este se aprecia lo más significativo del movimiento romántico. En lo alto de la sierra, se encuentra el Palacio da Pena, el ejemplo más completo y notable de la arquitectura portuguesa del siglo XIX, en el que se aprecian elementos moriscos, góticos y manuelinos. También está el Palacio Nacional de Sintra, declarado Monumento Nacional y uno de los más importantes ejemplares portugueses de arquitectura realenga.

La magnificencia de Sintra también se entiende a sus chalets y palacetes como el Palacio de Monserrate, de estilo oriental envuelto en la exuberancia de un parque exótico con aires de museo botánico. Además, destacan la Quinta de la Regaleira y la Quinta del Relógio, exquisitos ejemplos del espíritu romántico que le confieren a la sierra un ambiente de misticismo.

A Sintra también están vinculadas personalidades históricas importantes. Entre otros, destacan los nombres de Lord Byron, quien inmortalizó el paisaje de Sintra clasificándolo como el “glorioso Edén”; también destacan William Beckford, los pintores Van Eyck y William Burnett e, incluso, Hans Christian Andersen, que comparaba los bosques de Sintra con los de su tierra danesa.

La desconocida labor de las enfermeras

La desconocida labor de las enfermeras Margarita Núñez Núñez y Martina Guevara Molina

La desconocida labor de las enfermeras

Julio 23, 2021

 

En los terrenos donde hoy se emplaza Coppelia se encontró desde 1886 hasta 1958 el Hospital Nuestra Señora de las Mercedes. En este sitio, el 21 de agosto de 1899, bajo la Superintendencia de la enfermera norteamericana Mary Agnes O’Donnell, surgió la primera escuela de enfermería en Cuba. Su objetivo principal fue permitir a las mujeres el ejercicio de la profesión y proporcionarles la manera de obtener trabajo. Tres años después, en 1902, se entregaron los diplomas de graduadas por la Universidad de La Habana a las primeras siete enfermeras cubanas: Rosa Gallardo García, Martina Guevara Molina, Adelaida Rendón Alarcia, Antonia Tejedor Herrera, Trinidad Cantero, Rosa Seigle Comesaña y Bienvenida Cantón Pérez.

A inicios de 1909, la recién fundada Secretaría de Sanidad y Beneficencia dispuso el nombramiento de un grupo de enfermeras cubanas para asumir las responsabilidades que, hasta ese momento, estaban en manos de las enfermeras norteamericanas. Entre ellas estuvieron Margarita Núñez Núñez y Martina Guevara Molina, quienes asumieron la conducción del trabajo de salud, la vigilancia epidemiológica y la formación de las futuras enfermeras. Margarita había comenzado sus estudios en el Hospital Nuestra Señora de las Mercedes y los había continuado, hasta su graduación, en el Hospital Número Uno, hoy Hospital Universitario General Calixto García. Por su parte, Martina fue una de las primeras siete enfermeras graduadas en 1902.

Ambas impulsaron la creación de la Asociación de Enfermeras de la República de Cuba (ANERC), que quedó oficialmente fundada el 29 de marzo de 1909 en la Escuela de Enfermeras del Hospital Número Uno, primera organización profesional de la salud de carácter nacional, primera organización profesional de enfermería y una de las seis primeras organizaciones sociales femeninas de Cuba. Vale resaltar que en ese momento el número de graduadas en el país apenas llegaba a 300. En 1911 cambió su nombre por Asociación Nacional de Enfermeras y Alumnas de la República de Cuba (ANEARC). En sus sesiones, además de asuntos de la profesión, se promovían debates acerca de la realidad social en que vivían las enfermeras, en su doble condición de mujeres y asalariadas.

Bajo la presidencia de Margarita Núñez se construyó en 1912 el Panteón de las Enfermeras en la Necrópolis de Colón, sufragado con la contribución de las enfermeras afiliadas. Tras su muerte, la asociación financió la construcción de un pabellón en el Hospital Calixto García para la atención de salud de las enfermeras. Este se inauguró el 26 de agosto de 1928 y se decidió que llevara el nombre de la insigne enfermera.

Con el paso del tiempo, el uso del edificio cambió y, desafortunadamente, se perdió la memoria sobre aquellas primeras mujeres que se dedicaron a la enfermería. En la actualidad el pabellón presta servicios de la especialidad de otorrinolaringología y se denomina Emilio Martínez Martínez.

Pocas son las personas que trabajan en el hospital que tienen conocimiento sobre estos acontecimientos. No existe una placa ni ningún otro soporte informativo que recuerde y exalte la meritoria labor desempeñada por esas primeras mujeres, quienes abrieron el camino para aquellas que estudiaron esa especialidad. A su vez, ellas también contribuyeron en allanar el sendero para ejercicio profesional de las mujeres en la isla.  

Grethel Morell

Grethel Morell habla sobre la mujer y la fotografía

Grethel Morell

Julio 21, 2021

 

(…) Las primeras fotógrafas eran asistentes de sus esposos o eran hijas de fotógrafos que empezaban la práctica del oficio (…). La mujer estaba ahí con esta función, cumpliendo este esquema impuesto socialmente dentro del medio (…). De fotógrafa asistente pasa a ser fotógrafa femenina para un mercado femenino, pienso que estuvo marcado, como la fotografía, también por un problema de comercio, como una estrategia para vender, se ve en el caso de Cuba. En 1853 se anuncia la primera fotógrafa, la primera mujer daguerrotipista cubana. Encarnación Irástegui se anuncia en el Diario de la Marina como la primera mujer que tiene un estudio para atender clientela femenina. Era como la estrategia para atraer, para dar confianza, se le llamaba “el oficio de confianza”, para traer la confianza a sus clientas que iban a ser atendidas por alguien de su mismo género: así se anunciaba en la prensa (…).

Ya a finales del XIX, en la década de los 80’, la mujer estaba como un ente muy activo, un ente creativo dentro del medio fotográfico, firmaba su obra. Pero creo que el verdadero reconocimiento es que, en los inicios del XX con la modernidad, es que ella toma una voz más fuerte, más pronunciada con el medio artístico. Las cubanas fueron pioneras interesantes dentro del continente. En la década del 80 ya está Clara García, Ida, Concha, Francisca Maderno, que era una daguerrotipista, y que venía desde los años 50 (…).

Pero lo más interesante en la contemporaneidad es cómo los conceptos de feminidad se han ido moviendo, no solamente la autorepresentación -sigue la autorepresentación, la autoimagen, siguen los temas legendarios, por no decir estereotipados de la representación femenina. Si la mujer se sigue viendo de una manera muy reiterada en opresión, aunque parezca una palabra fuerte, pero opresión es psicológico, opresión de roles que han determinado para ella y que debe cumplir socialmente, ella se sigue representando así de una manera muy fuerte. Esto viene desde la segunda mitad del siglo XX y en la contemporaneidad todavía lo ves; es decir, la mujer confinada a las labores del hogar, a la maternidad, a estar a sombras de otros procesos llevados por hombres. Eso se sigue viendo de una forma muy fuerte, marcada en la representación de la mujer (…).

Cuando miras la historia del arte contemporáneo ves que el movimiento feminista no solamente fue importante para el derecho del voto y otros logros sociales, sino también dentro del arte tuvo un apoyo muy fuerte, muy importante, determinante podemos decir para darnos lugar a la mujer y usar también el arte como herramienta, como recurso para defender estas ideas de igualdad y de equidad, sobre todo, de equidad en la visión de la creación hecha por hombres y por mujeres (…).

Sigo pensando que hay mucho por hacer, mucho que visibilizar en la imagen fotográfica, en el arte, en las artes visuales en general y abrir más espacios y dar más conocimientos sobre este tipo de visión del mundo artístico.

Fragmentos de entrevista realizada a la curadora, crítica de arte e historiadora de la fotografía en Cuba, Grethel Morell. Noviembre de 2020.

Trinidad y el Valle de los Ingenios

Trinidad y el Valle de los Ingenios

Trinidad y el Valle de los Ingenios

Julio 20, 2021

 

El Centro Histórico de Trinidad y su Valle de los Ingenios se incluyeron en la lista de Patrimonio de la Humanidad en 1988, declarados por la Unesco gracias a los valores históricos y culturales del territorio y los atractivos de la naturaleza en la zona montañosa del Escambray. Este sitio histórico natural está considerado el más importante emporio azucarero cubano de la primera mitad del siglo XIX.

La ciudad se fundó a principios del siglo XVI en honor de la Santísima Trinidad. El sistema de plantación azucarera en esta región dejó un vasto saldo cultural de 73 sitios arqueológicos industriales con restos constructivos de la arquitectura vernácula adaptada a las funciones y requisitos de la producción azucarera: casa de calderas, de purga, alambique, almacén, torres y pozos, represas y aljibes, casas de viviendas para amos y siervos, enfermería y cementerios, entre otros. Fue esta una zona próspera gracias a la industria azucarera donde destacaron las familias Iznaga, Borrell y Brunet hacia la mitad del siglo XIX.  

El Valle de los Ingenios es una gran planicie triangular de 250 Km² compuesto por los valles de San Luis, Agabama-Méyer y Santa Rosa, además de la llanura costera del sur, delta del río Manatí. Cuenta también con 65 sitios arqueológicos, incluidas 13 casas haciendas, en algunas de las cuales puede verse hoy sus calderas, torres, sistemas industriales de la época y vestigios propios de la producción azucarera. Entre los antiguos ingenios están Manaca Iznaga, Guáimaro, Buena Vista o San Isidro de los Destiladeros. 

Uno de los monumentos más importantes y visitados es la Torre Manaca-Iznaga, reconocida hoy como el mejor exponente de las torres vigías construidas en la región, con una altura de 43.5 m. Fue diseñada para vigilar las labores de los esclavos y controlar cualquier intento de cimarronaje. Desde la cima se aprecia una vista panorámica extraordinaria de todo el Valle.

El desarrollo agrícola alcanzado en el Valle de los Ingenios permitió que coexistieran aproximadamente unos 56 ingenios productores de azúcar para lo cual se requería de una alta dotación de esclavos. Desde el siglo XVII hasta el XIX, con el asentamiento de la aristocracia criolla en el valle dedicada a la industria azucarera a gran escala, se produjeron entre 75 mil y 140 mil arrobas de caña por caballería, basadas en el trabajo de los esclavos. Este enriquecimiento de la producción potenció también que surgieran tanto en Trinidad como en el Valle, casonas y palacetes que hoy son orgullo de la cultura colonial cubana.

Titina

Titina, la transgresora que montó en bicicleta por las calles

Titina

Julio 9, 2021

 

La primera vez en que una mujer recorrió las calles de La Habana en bicicleta el escándalo alcanzó tan grandes proporciones que el semanario La Carta del Sábado [1] la calificó de “fenómeno”.  Además, recordaba que la misión de la mujer “está dentro del hogar doméstico, del cual ha de ser el ángel custodio de todas las felicidades”. A estas palabras súmose muy pronto una cancioncilla misógina que dice: “Titina, oh Titina, montando en bicicleta / y al doblar una esquina, se le ponchó una teta (…)”.

¿Quién fue esta mujer capaz de capitalizar en una acción, en apariencia inocente para nuestros días, el descontento de la conservadora sociedad habanera de entonces? Su nombre era Antonia Martínez y era de origen gallego. En la mañana del 12 de noviembre de 1894 pedaleó por la ciudad y su acto fue mirado como un ultraje a la moral y a las buenas costumbres correspondientes a su sexo. No le fue perdonado haberse adueñado del espacio público, el cual pertenecía a los hombres. El desconcierto se convirtió en violencia y a lo largo de su trayecto recibió todo tipo de burlas y groseros insultos.

Un año antes de estos acontecimientos, la revista El Fígaro había publicado una reseña sobre un grupo de mujeres matanceras que dedicaban parte de su tiempo libre al ejercicio de las bielas y los pedales, entre ellas Julia Bosch, primera cubana fotografiada mientras montaba su bici. En carta a la periodista, sufragista y feminista María Collado, Titina años más tarde [2] aclaró que su decisión no fue casual. Pensaba que las mujeres tenían tantos derechos como los hombres a disfrutar de los espacios públicos y de montar en bicicleta, así que hizo lo que cualquier mujer verdaderamente libre debiese haber hecho.

 

Notas

[1] Fechado el 29 de diciembre de 1894. Véase Julio César González Pagés: «¿Modernas o transgresoras? Las mujeres cubanas en los espacios públicos 1895- 1902». Publicado el 10 de diciembre de 2009. Disponible en: http://feminismocuba.blogspot.com/2009/12/modernas-o-transgresoras-las-mujeres.html

[2] Carta fechada en 1908. El historiador y antropólogo Julio César González Pagés cita la fuente original, ubicada en el Archivo Nacional de Cuba (ANC), Fondo Donativos y Remisiones, Fuera de Caja no.68.