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Leal, doctor honoris causa de la Universidad del Papa

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Julio 29, 2022

 

La Pontificia Universidad Lateranense es una de las instituciones docentes y de investigación más importantes de la Santa Sede. Esta casa de altos estudios, que por su significado fue denominada por el pontífice San Juan Pablo II la universidad del Papa, concedió en 2019 el título de doctor honoris causa en Ciencias jurídicas e Historia del derecho al Dr. Eusebio Leal, historiador de La Habana. La distinción le fue conferida con la aprobación de santidad Francisco, para exaltar su labor frente al programa de restauración y preservación del centro histórico de la capital cubana.

El 26 de febrero de 2020 el historiador recibió, en la sede de la Nunciatura apostólica el diploma acreditativo y la toga correspondientes a su condición de doctor honoris causa por la Pontificia Universidad Lateranense, de manos de monseñor Giampiero Gloder.

El acto académico se había celebrado unos meses antes, el 21 de noviembre de 2019, en la Pontificia Universidad Lateranense, en Roma. La ceremonia fue presidida por el Dr. Vincenzo Buonomo, rector de la Pontificia universidad lateranense; el gran canciller, cardenal Angelo De Donatis; el cardenal Beniamino Stella, prefecto de la Sagrada congregación para el clero; y el embajador extraordinario y plenipotenciario de la República de Cuba ante la Santa Sede, Jorge Quesada Concepción.

Por razones de salud, el historiador de La Habana no pudo asistir al acto, pero su voz se escuchó en el aula Pablo VI a través de un audiovisual enviado desde La Habana, grabado en los estudios de Habana Radio. Su lectio magistralis llevó por el título Al Cardenal Jaime Ortega Alamino: el pastor y el hombre. Elogio de la virtud sacerdotal, dedicado a la memoria de su entrañable amigo el cardenal Ortega.

Antes de reflexionar sobre el cardenal, el historiador explicó que “resulta indispensable exponer las particulares circunstancias que debió vivir su sacerdocio y episcopado en la Arquidiócesis de San Cristóbal de La Habana”. Esta afirmación conllevó un minucioso recorrido de cinco siglos por la historia de la iglesia católica en Cuba hasta la muerte del cardenal Manuel Arteaga Betancourt, arzobispo de La Habana, el 20 de marzo de 1963, y el posterior nombramiento de monseñor Jaime Ortega al frente de la misma Arquidiócesis en 1981 y después como cardenal en 1994. Mencionó hitos de su labor pastoral y social y cómo se forjó la amistad entre ambos. También evocó la relevante presencia de tres pontífices en nuestro país: Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco, de los cuales consideró haber sido un testigo privilegiado.

Los orígenes de la Pontificia universidad lateranense se remontan a 1773, cuando el papa Clemente XIV suprimió la Compañía de Jesús y confió oficialmente al clero de la diócesis de Roma la misión de enseñar teología y filosofía a los seminaristas de los colegios romanos. En 1824 el papa León XII restauró la orden y les devolvió lo que más tarde se convirtió en la Pontificia universidad gregoriana. No obstante, permitió que el clero secular que había sido reemplazado continuara dedicándose a la enseñanza y les asignó su sede en el Palazzo di Sant Apollinare, donde en 1853 el papa Pío IX fundó la Facultad de Derecho canónico y Derecho civil y el Pontificio instituto utriusque Iuris.

El papa Pío XI asignó a la universidad su sede permanente en la Basílica de San Juan de Letrán y en 1932 el cardenal vicario de Roma fue asignado como canciller. En 1958 el papa Pío XII estableció allí el Pontificio instituto pastoral. Al año siguiente el papa Juan XXIII hizo del instituto una universidad y le dio el nombre que lleva hasta nuestros días.

En el acto de concesión también intervino, mediante una grabación en video, el presidente de la Conferencia de Obispos Cubanos, monseñor Emilio Aranguren Echeverría, obispo de Holguín, quien tuvo a bien la presentación del historiador. Ofreció unas pinceladas sobre los aportes de Eusebio Leal y resaltó:

Su apoyo como interlocutor y, en momentos de mayor tensión, también como mediador, entre la Iglesia y las altas autoridades del Estado. También agradeció en nombre del episcopado cubano su amistad, cercanía, sus consejos y cálido apoyo para preservar el patrimonio monumental y artístico de nuestros templos y más aún para tender puentes y buscar el entendimiento entre personas de las más variadas orientaciones de pensamiento.

El cardenal Beniamino Stella, prefecto de la Congregación para el clero y nuncio apostólico en Cuba entre 1992 y 1999, pronunció el elogio. En sus palabras resumió la esencia del evento al indicar que:

Esta Pontificia Universidad Lateranense, que durante dos siglos se ha empeñado en la formación intelectual de sacerdotes provenientes de todas las partes el mundo, y que además es lugar de maduración del diálogo entre el evangelio y la cultura, entre la iglesia y la sociedad y, sobre todo, como lugar de crecimiento y vigencia del derecho de las relaciones humanas, se honra de poder conceder al doctor Eusebio Leal Spengler el doctorado honoris causa en Ciencias jurídicas e Historia del derecho.

Orden San Juan de Jerusalén, Rodas y Malta

Gran Oficial de la Orden pro Merito Melitensi de la Soberana Orden Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, de Rodas y de Malta

Orden San Juan de Jerusalén, Rodas y Malta

Julio 22, 2022

 

La Casa Eusebio Leal Spengler y el Centro para la Interpretación de las Relaciones Culturales Cuba-Europa: Palacio del Segundo Cabo han estrechado vínculos una vez más para rendir tributo a la memoria de Eusebio Leal Spengler en el 80 aniversario de su nacimiento. En esta ocasión hemos propuesto un acercamiento al legado del historiador de La Habana a través de los disímiles reconocimientos que recibió a lo largo de su fecunda vida relacionados con el continente europeo. Todos ellos forman parte de la colección de Casa Leal, institución de ciencia y cultura que estudia y promueve el pensamiento y la obra del historiador.

Entre ellos se encuentra la Orden pro Merito Melitensi en el grado de Gran Oficial de la Soberana Orden Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, de Rodas y de Malta, más conocida como Orden de Malta. Esta importante condecoración fue creada en 1920 y distingue a hombres y mujeres civiles, así como a eclesiásticos y militares que hayan contribuido a honrarla y prestigiarla. Se impone independientemente de la religión profesada y su concesión no implica formar parte de su membresía. El Dr. Leal fue merecedor de ella en tres ocasiones. Ostentó primero el grado Cruz pro Merito Melitensi, luego se le reconoció con el de Comandante y por último con el de Gran Oficial.

La Orden de Malta, nacida en el contexto de las cruzadas medievales, se estableció en 1048 en Jerusalén por los Caballeros de Malta, entonces Caballeros Hospitalarios de San Juan, a partir de la construcción de una iglesia, un convento y un hospital dedicado a San Juan Bautista para asistir a los peregrinos de cualquier procedencia que viajaran a Tierra Santa. Lo que en un principio fue una comunidad religiosa de mercaderes de la República marinera de Amalfi, bajo la dirección del beato Gerardo, su fundador y primer Gran Maestre, se transformó en una institución religiosa laica.

Con la presencia cada vez más fuerte de los árabes en el territorio y los continuos conflictos religiosos, la orden, además de su actividad hospitalaria, desarrolló acciones militares. Fue en esta etapa que adoptaron la cruz octagonal blanca que sigue siendo, hoy en día, su símbolo.

La pérdida de sus dominios en Jerusalén en 1291 y el avance del islam por el Mediterráneo conllevaron a que la orden se estableciera primeramente en la isla de Chipre y luego en la de Rodas. En virtud de decretos y favores pontificios sucesivos, obtuvo el derecho de mantener relaciones diplomáticas con otros estados, acuñar moneda, armar fuerzas militares, así como nombrar embajadores y participar activamente en las guerras de la cristiandad.

Luego de seis meses de asedio por el ejército del sultán Solimán el Magnífico, en 1523 los Caballeros se rindieron y abandonaron la isla de Rodas. Debido a ello, se estableció en Malta en 1530 mediante el favor de Carlos I de España y V de Alemania y la aprobación del papa Clemente VII, pero con la condición de que permaneciera neutral en las guerras entre las naciones cristianas. Al año siguiente se inicia la construcción de la memorable ciudad fortificada y el puerto de La Valetta, donde florecen la arquitectura y el mecenazgo artístico. Durante los siglos XVII y XVIII la orden se convirtió en un interlocutor obligado para cualquier estado que tuviera intereses políticos, militares o comerciales en el Mediterráneo.

En 1798 su poder se vio simplificado cuando Napoleón Bonaparte ocupó Malta. Los Caballeros se vieron obligados a abandonar la isla, ya que las normativas de la orden les impedían enfrentar a otros cristianos. A pesar de que en 1802 se firmó el Tratado de Amiens, que instituyó el derecho soberano de la orden sobre la isla de Malta, este no se aplicaría jamás.

Tras haber establecido su sede primero en Messina y después en Catania y Ferrara, en 1834 la orden se estableció definitivamente en Roma, en el entonces estado pontificio. Desde ese momento y hasta la actualidad dejó atrás sus empresas militares, recobrando y desarrollando su carisma original resumido en su lema Tuitio fidei et obsequium pauperum: testimonio y defensa de la fe y asistencia a los enfermos y los necesitados.

Los más de 13.500 miembros de la orden están presentes en las 112 naciones del mundo con que mantiene relaciones diplomáticas, siendo reconocida internacionalmente como sujeto de derecho internacional. Cuba se encuentra entre los países que mantiene relaciones diplomáticas con la Orden de Malta. En reconocimiento a sus aportes al desarrollo de esas relaciones, nuestro historiador, Dr. Eusebio Leal, fue premiado en tres oportunidades con tan alta distinción.

Orden Infante Enrique el Navegante

Eusebio Leal, Comendador de la Orden Infante Don Enrique el Navegante

Orden Infante Enrique el Navegante

Junio 15, 2022

 

Este año La Habana cumple 40 años de haber sido declarada Patrimonio de la Humanidad. El impulso del programa de rehabilitación integral del centro histórico de La Habana Vieja se debió al esfuerzo de Eusebio Leal, quien no solo se preocupó por la restauración de edificios y arterias de la ciudad, sino además por explicar nuestra identidad a partir de su vinculación con las culturas que, de diferentes partes del mundo y de muy diversos modos, contribuyeron a forjarla. En ese afán indagatorio, Leal se convirtió en hacedor de puentes y en un defensor de las improntas culturales de los países europeos en Cuba. 

En esa dirección, fue un adalid de las relaciones entre la isla y Portugal. En reconocimiento a su contribución a la promoción de la cultura de este país en el nuestro, le fue conferida la Orden del Infante Don Enrique el Navegante en el grado de Comendador.

La Orden del Infante Don Enrique es una orden honoraria portuguesa creada el 2 de junio de 1960 en el V Centenario de la muerte del infante, quinto hijo del rey Juan I y la reina Felipa de Lancaster. En sus orígenes la orden premió los servicios relacionados con las actividades y estudios histórico-marítimos, pero, tras posteriores revisiones, distingue a nacionales y extranjeros que hayan prestado un servicio relevante en la difusión de la cultura portuguesa, su historia y sus valores. El gran maestre de la orden, como en las demás órdenes honorarias portuguesas, es el presidente de la República, cargo que ocupa desde 2016 el Dr. Marcelo Rebelo de Sousa.

Enrique de Portugal, conocido como Enrique el Navegante (1394-1460), fue un infante portugués y primer duque de Viseu, con un destacado papel en la política portuguesa de la primera mitad del siglo XV, en la llamada era de las exploraciones. Por ser hijo, hermano y tío de reyes consiguió el monopolio de las exploraciones por las costas africanas y las islas del océano Atlántico y patrocinó viajes de exploración para construir nuevas colonias en el Atlántico Norte y África Occidental.

El infante, quien era gobernador y administrador de la Orden de Cristo, fue un aficionado a las ciencias. Se dedicó al estudio de las matemáticas y la cosmografía, se interesó por la predicción astrológica e impulsó la creación en la Universidad de Coímbra de una cátedra de astrología, disciplina que en aquella época también incluía lo que hoy día se conoce como astronomía.​

El príncipe Enrique el Navegante fue considerado un héroe por su promoción de la exploración, pero su reputación ha decaído en los últimos años con la reevaluación del daño que la colonización europea hizo a las poblaciones locales de todo el mundo.

La Orden del Infante Don Enrique el Navegante incluye seis clases en escala decreciente: Gran Collar, Gran Cruz, Gran Oficial, Comendador, Oficial y Caballero. En 1960, cuando se estableció la orden, también incluyó la concesión de dos medallas: la Medalla de Oro y la Medalla de Plata. En 2011, después de nuevas reestructuraciones, estas medallas dejaron de ser otorgadas.

El emblema de la orden es una cruz de ocho puntas de esmalte rojo. El azul, blanco y negro son los colores que la identifican. El grado de Comendador recibe un collar y una estrella de plata en el lado izquierdo del pecho. Numerosos presidentes y jefes de estado han sido galardonados con este reconocimiento honorifico, como François Mitterrand y Nelson Mandela en 1996.

AntiOrden Militar de Santiago de la Espada

Eusebio Leal, Comendador de la Antigua, Nobilísima y Esclarecida Orden Militar de Santiago de la Espada

AntiOrden Militar de Santiago de la Espada

Julio 8, 2022

 

El 27 de octubre de 2016 el Historiador de la ciudad de La Habana, Dr. Eusebio Leal Spengler, fue distinguido con la Orden Santiago de la Espada en el grado de Comendador. Le fue conferida por el presidente de la República de Portugal, Dr. Marcelo Rebelo de Sousa, quien se encontraba de visita oficial en la isla.

La historia de la Orden de Santiago de la Espada tiene su origen en la Orden de Santiago, fundada en 1170, por Fernando II de León, rey de León entre 1157 y 1188. Su objetivo primigenio fue proteger a los peregrinos que se dirigían a Santiago de Compostela, en Galicia, al santuario de Santiago el Mayor, resguardar las fronteras meridionales de León contra los almohades de al-Andalus. Pronto se extendió a los vecinos reinos de Portugal, Aragón, Castilla, Valencia, Francia, Inglaterra, Nápoles Sicilia e incluso a Antioquía. De esa suerte, la rama portuguesa de la orden surgió en fecha próxima al año 1172, donde jugó un papel relevante en reclamar las últimas posesiones árabes en el Algarve.

Está documentado que los caballeros portugueses continuaron prestando obediencia al maestre castellano hasta 1288, cuando el Papa Nicolás IV los eximió de tal obediencia y permitió la elección de un maestre portugués. Sin embargo, las controversias generadas por esta y otras disposiciones papales engendró pleitos entre ambas partes, hasta que en 1452 el Nicolás V zanjó la cuestión definitivamente en favor de la autonomía de la orden en Portugal.

La orden contaba con un vasto territorio, lo que, unido a sus bienes, rentas y encomiendas y otros privilegios, como la jurisdicción civil y penal sobre sus dominios, ha llevado a algunos historiadores a considerarla “estado dentro de un estado”. Sus grandes maestros se contaban entre los hombres más poderosos de Portugal, y los principiantes se encontraban en la cima de la sociedad rural en sus distritos.

El devenir histórico de la orden santiaguista en Portugal fue muy semejante a la que tuvo en Castilla y León: desde el siglo XV su maestrazgo fue atribuido a infantes y, a partir de 1551, mediante bula pontifica, ese maestrazgo se unió a perpetuidad a la Corona de Portugal. En junio de 1789 la reina María I de Portugal, mediante una bula, reformó la orden en una institución secular para reconocer el mérito civil.

En 1834, cuando el gobierno civil portugués se convirtió en anticatólico, después de la guerra civil que sacudió al país entre 1828 y 1834, la monarquía perdió sus propiedades. De esa suerte, la antigua orden militar se transformó en una orden de mérito por la constitución liberal y la legislación posterior. También cesaron los privilegios que alguna vez habían sido parte esencial de su membresía.

En 1862, el rey Luis I, que sentía gran afición a ella, reformó el nombre de la orden, que pasó a denominarse Antigua, Nobilísima y Esclarecida Orden Militar de Santiago de la Espada, así como varios de sus estatutos. Se reservó para premiar logros y servicios en el campo literario, científico y artístico, tanto en la enseñanza pública como en obras escritas o de arte. Se añadió además el lema Ciencias, Letras e Artes alrededor de las cruces y se creó la insignia del collar para todos los grados. Se conservó el uso de los hábitos o mantos -usados hasta por los mismos reyes-, y las solemnidades de la investidura.

Con el establecimiento de la República el 5 de octubre de 1910, se abolieron las órdenes honoríficas de la monarquía. Sin embargo, a partir de 1917 las órdenes fueron poco a poco recuperándose como órdenes al mérito, a fin de recompensar los servicios sobresalientes al estado. El 1 de diciembre de 1918 se restauró, determinándose que está destinada a reconocer a nacionales o extranjeros que han tenido obtenido lauros o han realizado un servicio excepcional en el ámbito científico, literario o artístico. Sus estatutos han sido revisados en varias ocasiones, como en 1962 cuando se creó el grado de gran collar, destinado a los jefes de estado extranjeros.

La Orden de Santiago de la Espada se divide en seis clases: Grand Collar, Gran Cruz, Gran Oficial, Comendador, Oficial y Caballero. Los que ostentan el grado de Comendador llevan la insignia en un collar y una estrella en plata en el lado izquierdo del pecho.

Importantes personalidades como el escritor José Saramago, han sido acreedores de este importante galardón. Sin dudas, esta distinción es un alto honor a la figura del Historiador de la Ciudad, quien dedicó sus horas a la restauración del Centro Histórico de La Habana, Patrimonio de la Humanidad.

Día Nacional de Portugal

Día Nacional de Portugal

Día Nacional de Portugal

Fotos: Néstor Martí

Junio 13, 2022

 

Cada 10 de junio se celebra el Día de Portugal, de Camões y de las Comunidades Portuguesas. En esta fecha del año 1580, falleció el escritor Luis Vaz de Camões, considerado uno de los mayores poetas en lengua portuguesa. Ese día también marca las celebraciones de la Lengua Portuguesa, del Ciudadano Nacional y de las Fuerzas Armadas y se dedica, a su vez, al Ángel Custodio de Portugal.

En el contexto de la festividad portuguesa, el pasado viernes 10 de junio de 2022 tuvo lugar en nuestro Centro la presentación del libro Portugueses e marcas de Portugal em Cuba [Portugueses y marcas de Portugal en Cuba], volumen realizado por la Academia Portuguesa de Historia, la Embajada de Portugal en Cuba y el Instituto de Historia de Cuba. El acto contó con la presencia del Excelentísimo Señor José Pedro Machado Vieira, embajador de Portugal en Cuba; Ricardo Alves, jefe de Misión Adjunto y encargado de la Sección Consular de la Embajada de Portugal en Cuba; Lissette Iglesias, directora de Relaciones Internacionales de la Oficina del Historiador de la ciudad de La Habana; el Dr. Elvis Rodríguez, vicepresidente del Instituto de Historia de Cuba, Doctor Elvis Rodríguez; Isabel Gaspar, lectora de Camões – Instituto de la Cooperación y de la Lengua; así como una representación del cuerpo diplomático acreditado en Cuba, investigadores y portugueses de la comunidad radicada en nuestro país.

Portugueses e marcas de Portugal em Cuba es un texto que aborda la presencia portuguesa en Cuba, como resultado de los importantes vínculos históricos y culturales entre estos dos países por más de cinco siglos y más de cien años de relaciones diplomáticas. El libro está organizado por varias temáticas, las cuales inician con la contextualización general de las migraciones y las relaciones históricas entre los territorios, con especial relevancia en el periodo colonial. También se aborda las familias portuguesas instaladas en Cuba, así como los descendientes y su impacto en la historia cubana. Un apartado está dedicado a los aportes directos e indirectos al patrimonio material e inmaterial actual en el espacio cubano, y otro a la relevancia de acontecimientos de la historia de Cuba para Portugal.

En sus palabras de clausura, el Excmo. Sr. José Pedro Machado Vieira hizo referencia a los vínculos históricos entre estos dos territorios, distantes en sus respectivas ubicaciones geográficas, pero cercanos en la historia y cultura compartidas. Con la publicación de Portugueses e marcas de Portugal em Cuba, se ve materializada la labor del Historiador de la ciudad, Dr. Eusebio Leal Spengler en la gestión y promoción de la cultura cubana y su relación con la herencia cultural de otras naciones en nuestro país. Se destacó también la colaboración de los investigadores de la Oficina del Historiador de la ciudad de La Habana y del Instituto de Historia de Cuba para la creación del libro.

Para concluir la jornada, los presentes disfrutaron del fado portugués, género artístico en el que se unen música y poesía en una bella síntesis cultural de tradiciones locales del país, y que fue inscrito en 2011 en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, de la Unesco. En la sala Encuentro entre Culturas del Palacio del Segundo Cabo, en esta ocasión, metáfora de las relaciones entre Cuba y Portugal, se realizó la interpretación del fado portugués, en la hermosa voz de Filipa Tavares.

Visita Anne Lemaistre

Visita de la nueva directora de la Oficina Regional de Cultura para América Latina y el Caribe de la Unesco

Visita Anne Lemaistre

Mayo 18, 2022

 

En el día de ayer recibimos a la Excma. Sra. Anne Lemaistre, quien será la nueva directora de la Oficina Regional de Cultura para América Latina y el Caribe de la Unesco, con sede en La Habana.

Inaugurada en febrero de 1950, la Oficina de la Unesco en La Habana ha promovido programas e iniciativas con miras a contribuir a la preservación del Patrimonio Cultural Material e Inmaterial, la promoción de la creatividad, el desarrollo de las industrias culturales, la promoción del pluralismo y el diálogo intercultural, la salvaguardia de la diversidad y la estimulación de procesos de integración cultural.

La Unesco y la Unión Europea implementaron el proyecto de cooperación internacional “Rescate patrimonial y desarrollo cultural en La Habana: Palacio del Segundo Cabo” entre 2009 y 2014. Gracias a este financiamiento, nuestro edificio fue restaurado.

En la visita, también estuvieron la Sra. Tatiana Villegas-Zamora, especialista de Programa Cultura y Ciencias, de la Oficina Regional de Cultura para América Latina y el Caribe de la Unesco; Lissette Iglesias, directora de Relaciones Internacionales de la OHC; y Katia Cárdenas, directora de Gestión Cultural de la OHC.

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Entrevista de Emanuele Bompan a Eusebio Leal

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Septiembre 12, 2021

 

En 2019, el periodista italiano Emanuele Bompan entrevistó a nuestro Eusebio Leal Spengler, a razón de celebrarse el quingentésimo aniversario de la ciudad.

Compartimos algunas de sus palabras: 

 

E.P: Para un historiador como Ud. ¿qué significa proteger la historia y la memoria de un pueblo?

Es importantísimo porque es un tema de identidad que en el mundo moderno se hace aún más crítico; sobre todo para Cuba que es un estado insular, que supone una cultura particular, un transporte con el mundo a partir de que el mar no separa, sino comunica. Entonces defender la identidad, conservar el patrimonio cultural, convertirlo en algo no pretérito, algo del pasado sino algo de la vida cotidiana, es importantísimo.

 

E.P:  La Habana cumple sus 500 años en el 2019. ¿Qué queda de esta rica historia?

(…) La Habana es una ciudad misteriosa, atractiva. Nadie queda indiferente ante ella porque es una ciudad bella. Al mismo tiempo, una ciudad que siempre hay que descubrir. Cada ciudad es una creación humana. Usted lo sabe. Nada puede compararse a Verona. Nada puede compararse a Roma. ¡Figúrate! Nada puede compararse a Venecia. Es algo supremo. La Habana igual es absolutamente diferente.

 

E.P: ¿Hay una canción que cuenta sobre La Habana?

Polito Ibáñez con Omara Portuondo. Sí, es una canción preciosa. Pero hay muchas canciones maravillosas dedicadas a La Habana y algunas que se han inspirado en este acontecimiento que es la obra de restauración.

La restauración es importante porque es una esperanza. (…) La belleza le es muy importante al hombre…Por eso Silvio Rodríguez en su canción habla de la necesidad de un torbellino que se lleve lo feo, que deje lo bello, lo hermoso porque también tenemos el derecho a la belleza. El hombre vive de pan, pero no sólo de pan vive; vive de pan y de belleza. De lo contrario se convierte en otra criatura no humana.

 

E.P: Una última pregunta. ¿Qué se va a hacer por los 500 años de La Habana?

De todo (…). La Oficina del Historiador tiene un proyecto muy amplio. El gobierno de la ciudad de La Habana, el Ministerio de Cultura… Verdaderamente creo que será una oportunidad, pero yo no lo veo como un fin sino como un punto de partida o como un punto de arribo para mí, después de casi 50 años de trabajo…

Creo (…) que siempre todo tiempo futuro será mejor. No se puede decir que todo tiempo pasado es mejor. Hay que decir siempre que todo tiempo futuro necesariamente será mejor.

Eusebio Leal: La Habana requiere una originalidad creativa

Foto El País

Septiembre 12, 2021

 

Una mañana de mayo de 2019, las periodistas Onedys Calvo y Marjorie Peregrín entrevistaron al Dr. Eusebio Leal, pocos meses antes de celebrarse el medio siglo de la fundación de La Habana junto al puerto de Carenas. He aquí fragmentos de sus sabias palabras:

 

Leal, La Habana celebra sus 500 años (…). ¿Por qué se elige este año para el quinto centenario y no el 2014?

(…) opté por el criterio racional de que lo histórico era lo que estaba del lado de acá, manteniendo el año de 1519 a partir de las lápidas que vi antes de que fueran borradas definitivamente porque estaban hechas en una piedra deleznable en la columna de El Templete. Por suerte, Emilio Roig le había pedido a Florencio Gelabert hacer una impronta en yeso de la lápida de El Templete –que conservamos en la Sala de la Parroquial Mayor del Museo de la Ciudad–, en la cual se afirma categóricamente que, según la tradición, en 1519 La Habana se estableció aquí.

 

Hoy la Oficina del Historiador es considerada como un símbolo de la nación. ¿Dónde ubicaría el principal mérito que ha tenido la Oficina?

Todo el mérito pertenece a la memoria del fundador, que trabajó hasta el último día de su vida. (…) Entonces, el hombre que supo trabajar hasta el final, cuando ya no tenía la forma, inclusive la capacidad de poder expresar, todavía tenía la autoridad y con un pequeño grupo de personas movió todo. Ese fue el punto de partida, y ha sido un punto de gran vigencia. Yo no caminé sobre las espaldas de Emilio Roig; él siempre ha estado delante de mí. Sus pasos guían los míos (…).

 

La palabra siempre lo ha distinguido. (…) ¿Cuánto vale la palabra para usarla en favor de emprendimientos, batallas, proyectos patrimoniales y humanos como los de estos años en el Centro Histórico?

Nada podrá sustituir ni al libro ni a la palabra viva. La palabra viva es persuasiva, es importante. La palabra viva es determinante; hay que conquistar, hay que salir al desafío de la opinión pública, el que pueda (…). Cada uno tiene aquí un don y el que tenga un don tiene que explotarlo, y el que tenga una vocación, tiene que desarrollarla. Con nosotros, lo mejor es tener gente de vocación. Recuerden siempre esta oración: «Dame cruces, dame espinas, dame todo, pero no me des alguien a quien le falte la vocación».

 

La Habana vive hoy muchas transformaciones (…) ¿Cuánto de ética y amor necesita la ciudad para que el 500 aniversario sea, como usted ha dicho, un punto de partida y no de llegada?

Una visión de conjunto, en la que se tenga más que un fin que alcanzar de inmediato (…). Es necesario un compromiso, un pacto para la ciudad, y quien dice esta, dice para todas, pero en particular para esta, (…) ella tiene necesidades nuevas, de espacio, de vías, de señalética. (…) Pero todo esto habrá que hacerlo con un concepto cultural, con una visión de conjunto, donde la barbarie no puede predominar. La Habana no merece proyectos trasnochados. (…) La Habana requiere una originalidad creativa, un trabajo de calidad. Quiere decir que lo que se haga, sea grande o sea pequeño, que sea bueno, porque sería un crimen que una ciudad cuyo discurso urbano y cultural ha llegado con esa fortaleza se pueda perder por un mal manejo, o por una mala gestión. He ahí el desafío.

 

Esta entrevista se publicó en el libro Ciudad Viva. Diálogo, desafío y oportunidad. Ediciones Boloña, La Habana, 2019.

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Eusebio Leal: Si volviera a vivir sería cubano

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Septiembre 11, 2021

 

Ofrecemos algunos fragmentos de la entrevista concedida por Eusebio Leal a la periodista Madeleine Sautié, del periódico Granma, en 2018.

 

Todos los lectores tenemos libros que algún día queremos volver a leer. ¿Cuál es el suyo? ¿Qué libro se llevaría a la isla desierta?

–Ya lo he vuelto a leer dos veces, las Memorias de Adriano, de Marguerite Yourcenar, entre lo más reciente.  Y luego Bomarzo, de Manuel Mujica Láinez. A la isla me llevaría La Biblia

 

 ¿Qué le aportó, desde el punto de vista del amor a los libros, una amistad como la que tuvo con Dulce María Loynaz?

–Mucho, porque ella, como fue perdiendo la vista con el tiempo, hasta quedarse totalmente ciega, al respecto siempre me comentaba que la cuestión no era solamente leer, sino escuchar la lectura, con esa voz interior que siempre nos acompaña. «Cuando no se ve, si una vez se vio, hay una luz interior que nos permite recordar las cosas y pensar, pensar…», decía. El libro y la lectura hacen pensar a tal extremo que se dice que ella dijo, ya en agonía: «qué horror, me estoy muriendo y sigo pensando».

 

En varias oportunidades, cuando ha sido distinguido con algún premio o reconocimiento, lo he oído hablar de los maestros… ¿Por qué?

–Porque no hay oficio más bello en el mundo que el de enseñar a otros, lo que pasa es que no hay guía de ciegos. Para poder guiar hay que ver, y para poder dar hay que tener. Porque nadie da lo que no tiene.

 

(…) ¿Qué se experimenta cuando se sabe que se ha sido útil, que es tan querido?

–Es bueno. Decía Martí que los hombres van en dos bandos: los que aman y fundan y los que odian y deshacen. Yo siempre he querido estar entre los primeros.  

 

 ¿Qué molesta poderosamente a Eusebio Leal?

 –La chusmería.

 

 ¿Qué lo complace totalmente?

 –La contemplación de la belleza.

 

 ¿Qué es un día de fiesta para Eusebio?

 –El día que puedo quitarme el traje gris y vestirme de azul, como hoy.

 

 ¿Qué hace con las memorias malas, las que le hacen daño?

–Se convierten en experiencias encarnadas.

 

Además de cubano, si volviera a nacer, ¿qué más sería?

 –Eternamente joven.

Foto Cuba información

Eusebio Leal: Hay que amar nuestro tiempo

Foto Cuba información

Septiembre 11, 2021

 

Las periodistas Onedys Calvo y Marjorie Peregrín entrevistaron a Eusebio Leal, historiador de la Ciudad de La Habana, en la mañana de 9 de febrero de 2018, en Habana Radio. En esa fecha se celebraba la 27 edición de la Feria del Libro, que había sido dedicada a su obra intelectual.

Tras ser expuesta la primera pregunta, Leal comenzó su intervención diciendo:

“Bueno, lo primero: para las dos, para ustedes, yo soy siempre Eusebio. El título de doctor me molesta mucho a veces. Me pesa, sinceramente. Jamás lo utilizo en una firma, solamente en la correspondencia exterior porque es muy necesario a veces en el mundo académico usar esos términos. Pero me complace mucho el otro, más que Leal, Eusebio”.

 

En el contexto de esta Feria del Libro, (…) en varias ocasiones se ha hecho referencia a (…) su capacidad para la oratoria, su palabra certera, oportuna y poética. ¿Todo se lo deja a ese don de la palabra? ¿Cómo se prepara Leal para intervenir sobre cada uno de estos temas que han sido trascendentales para Cuba (..)?

Yo trato de meterme en el tema, estudio y leo y reúno bibliografía, e imagino y pienso. Va a escandalizar a algunos esto de que imagino, pero la historia es siempre un acto de imaginación. Pobre del que crea que en los papeles, solo en los papeles, está el secreto. (…)

En una ocasión, hablando de su padre, el general, Dulce María Loynaz me contó: «Cuándo éramos adolescentes vivían todavía muchos viejos generales del Ejército Libertador, venían a conversar con papá. Cuando llegaban todo eran saludos, comentarios sobre la cotidianeidad y las cosas de ahora. “Qué tal, ¿cómo está la cosa? ¿Qué tú crees de esto”. Pero cuando llegaba el café, estaban ya ensartados de nuevo en el pasado». Y entonces me dijo: «Porque cuando uno ha vivido una gran época, vive para siempre prisionero de ella». Y eso nos pasa a todos, emocionalmente, espiritualmente. La vida es breve, y aquellos momentos grandes que hemos vivido, de amor, de dolor, de lo que sea, de cualquier aspecto de la vida, quedan en nosotros como una experiencia viva. Eso determina mucho nuestros actos.

 

(…) Usted es un hombre muy querido y respetado por los habaneros y los cubanos; para muchos, en los barrios más populares de La Habana, un personaje casi legendario.

Quizá por el hecho de que me ha gustado siempre mucho caminar. Soy un caminante, cuando no camino me siento triste y hasta neurasténico (…). A veces, sobreponiéndome a todo, camino. Y en ese andar –del cual salió el nombre de un programa de radio y un largo programa de televisión que prevalece hasta hoy– está la posibilidad de dialogar. (…) Es ese un diálogo misterioso con quien se me acerca, y me detengo por tres razones: primero, porque aprendí, y ahí sí no voy a negar el origen, que cuando te pidan la capa debes dar también la bolsa, que te debes detener, que cuando se te acerca un menesteroso y te quiere dar la mano mejor le das un abrazo.

(…) Ese ha sido el signo de mi vida, y ahí radica lo que ustedes han llamado «popularidad».

 

(…) ¿Cuáles son, en su opinión, los retos de quienes vivimos en Cuba y a Cuba en este tiempo?

El reto es que no tuvimos otro tiempo para vivir que el nuestro. Es una tontería estar diciendo «yo habría querido ser una gran dama en el siglo XIX», quizá habrías caído esclava en un barracón, o «yo quisiera haber vivido en tal época», y quizás habría sido un cobarde incapaz de levantarme para hacer lo que ellos hicieron. Nuestro tiempo es el tiempo, este es el tiempo, y no otro; y hay que amar nuestro tiempo con sus dificultades, con sus acechanzas, con sus esperanzas. Y luchar. Mi experiencia es nunca darme por vencido, es trabajar.

 

Esta entrevista se publicó en el libro Ciudad Viva. Diálogo, desafío y oportunidad. Ediciones Boloña, La Habana, 2019.