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Tras las huellas del Principito

Taller intergeneracional Tras las huellas del Principito

Por Lic. Amanda Ramírez Viñas

24 de septiembre de 2018

 

Durante la semana del 17 al 21 de septiembre el Palacio del Segundo Cabo llevó a cabo el taller intergeneracional Tras las huellas de El Principito, en el que se tomó como punto de partida la obra literaria El Principito, del escritor francés Antoine de Saint Exupéry, y los símbolos presentes en ella. El taller tuvo una dinámica de interacción en la que se condujo al público por la ruta que hizo que el protagonista del libro en su viaje por entender la vida, las personas y las relaciones entre ellas.

Los participantes consistieron en adultos mayores que, de manera regular, asisten a los eventos organizados por el Palacio del Segundo Cabo, una selección de niñas y niños pertenecientes a un grupo de cuarto grado de la Escuela Primaria Ángela Landa y cuatro profesoras vinculadas a dicho colegio. Esta es la primera iniciativa, con resultados óptimos, del centro en talleres que relacionen diferentes grupos etarios.

Tras las huellas del Principito contó con el apoyo de especialistas del Teatro El Arca, la Quinta de los Molinos y el Planetario, instituciones estas adscritas a la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana. Cada una de ellas preparó una acción reconocida como una “huella” del pequeño príncipe en su trayecto por el universo, lo cual le dio al taller una dinámica de acción muy interactiva.

En el primer encuentro se dialogó sobre la historia del libro, los personajes, y las reflexiones del narrador sobre la vida, la amistad y el amor. También, se hizo un experimento en el que los alumnos dibujaron con el propósito de que los adultos identificaran lo representado, tal como cuenta se cuenta en El Principito con el dibujo de la “boa que digiere a un elefante”. Luego, siguiendo la dramaturgia del libro y la escena en que el Principito toma vuelo desde su planeta “aprovechando la migración de una bandada de pájaros silvestres”, adultos y niños confeccionaron su propio artefacto de volar y comentaron sobre vivencias anteriores semejantes al acto de volar: en sueños, montar en un avión, saltando de la cama, etc. Asimismo, todos se unieron para confeccionar grandes dibujos con la temática del relato, que serían la escenografía de un ejercicio teatral que se llevaría a cabo durante el último día del taller.

Ya establecidos los momentos importantes dentro de El Principito, la segunda “huella” consistió en la proyección del largometraje animado Le Petit Prince en la Sala Polivalente del Palacio del Segundo Cabo. Estrenada en el año 2015, se trata de un filme en el que se entrelaza la historia literaria con la vida de una niña que está descubriendo el mundo de fantasia propio de la infancia, así como su relación con la madre y su único amigo: un anciano que en tiempos de su juventud fue aviador. La ocasión fue favorable para quien no pudo terminar de leer el libro y para entender con mucha más profundidad, desde el producto audiovisual, las reflexiones que se aprecian en la obra.

La próxima huella se celebró en la Quinta de los Molinos, donde Lisette Abadie y un grupo de especialistas prepararon un recorrido para apreciar diferentes formas de vida animal y vegetal, relacionado en su totalidad con la naturaleza presente en El Principito. En ese mágico lugar, el vuelo del pequeño protagonista de la obra literaria se tornó vuelo de palomas, que fueron liberadas por varios niños y adultos mayores del público, y de mariposas que revolotean libres en aquel espacio denominado Mariposario, un ambiente este florido y cálido propicio para su reproducción.

En dicha ruta los participantes también conocieron sobre varios de los árboles que se encuentran en las inmediaciones de la Quinta, como la ceiba y el baobab. Este último fue especial no solo porque era la primera vez que muchos observaron el árbol sino también por su estrecha relación con El Principito. En ese momento del itinerario se realizó una actividad en la que los alumnos leyeron una serie de tarjetas con información referente al baobab, sus características, orígenes y demás datos importantes. Como cierre de la acción, los trabajadores de la Quinta de los Molinos, obsequiaron a los presentes pequeñas plantas, tanto ornamentales como medicinales, a modo de recordación de esa visita al lugar y del fomento del cuidado de la naturaleza que inculcaron en el público.

La siguiente huella que siguió el taller fue una visita al Planetario, en donde se produjo un viaje por aquellos planetas que recorrió el Principito en su búsqueda por entender las relaciones humanas y las personas que en ellos habitaban. Fue así como los estudiantes y adultos mayores viajaron junto con el protagonista a cada uno de esos asteroides y conocieron las características de estos y del lugar donde viven. Para el desarrollo de la actividad, la directora del Planetario, Taymi García, junto al colectivo de trabajadores, desplegaron un mundo de fantasías hecho de origamis (estrellas, zorros, rosas, principitos, etc.), todo ello para reforzar el universo recreado en el libro.

Ya para el último encuentro, el grupo se trasladó hacia el Teatro El Arca, donde se llevó a cabo una experiencia teatral. Conducidos por Rigel González, actriz de dicha institución, los participantes jugaron a los actores y escenificaron varios momentos narrados en El Principito: cuando el Principito conoce a la rosa y se va de su asteroide; la visita del Principito a los distintos planetas como el del rey, del vanidoso, del borracho, del hombre de negocios, del farolero, del geógrafo y por último la Tierra. En cada escena, los principitos fueron las abuelas y los adultos fueron representados por las niñas y niños, en un juego de cambio de roles para que los pequeños intentaran entender cómo piensa un adulto y que estos recordaran cómo era ser niños. Fue una “huella” donde todos se divirtieron mucho y, mediante el juego y el ejercicio teatral, reflexionaron sobre la vida y las relaciones interpersonales, tema fundamental de El Principito.

El taller intergeneracional Tras las huellas del Principito fue una experiencia formidable no solo por el hecho de organizar un taller destinado a diferentes grupos etarios sino también por la colaboración inter-institucional que se logró entre el Palacio del Segundo Cabo y las instituciones antes mencionadas adscritas a la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana.