plan piloto José Lluis Sert

El plan piloto de José Lluis Sert en La Habana

plan piloto José Lluis Sert

Abril 18, 2022

 

Desde su fundación en 1519, La Habana ha sido una de las ciudades más reconocidas a nivel internacional. No solo su ubicación geográfica y condición de capital de Cuba le confieren relevancia, sino también la rica confluencia de tendencias artísticas y modelos constructivos que se visualizan en el pequeño espacio. La imperiosa necesidad de aclimatar la urbe con los estilos internacionales resultó ser uno de los menesteres procurados por los arquitectos y urbanistas.

Los gobiernos de Gerardo Machado y Fulgencio Batista contrataron los servicios de dos de los más destacados y reconocidos intelectuales del siglo XX: Jean-Claude Nicolás Forestier y Josep Lluís Sert (Barcelona, 1902 – Barcelona, 1983). Lluis Sert había trabajado directamente con Le Corbusier en su atelier de la Rue de Sevres 35 de Paris, lo cual evidenció su capacidad profesional en proyectos de envergadura. Sert elaboró el Havana Master Plan, en colaboración con Paul Lester Wiener y Paul Schulz en 1956; por la parte cubana participaron reconocidos nombres como Nicolás Arroyo, Ministro de Obras Públicas del gobierno de Batista y el talentoso arquitecto Mario Romañach.

El encomendado plan director fue desarrollado a lo largo de tres años y culminado en 1958. Si bien fue muy criticado, contaba con el apoyo financiero y del gobierno para su ejecución. Uno de los proyectos que fueron planificados y no ejecutados fue una isla artificial sobre el mar, de 2,500 pies de largo por 100 de ancho, que se conectaba a tierra firme con la prolongación de las calzadas de Belascoaín y Galiano, al Palacio Presidencial ubicado entre las fortalezas de los Tres Reyes del Morro y San Carlos de la Cabaña y el monumental Palacio de las Palmas, configurado por un cuadrado de hormigón armado de 500 pies de base con 70 pies de altura.

Hubo obras de un destacado valor como el Túnel de la Bahía, concluido en 1958, que enlazaba La Habana Vieja con Habana del Este y los corredores verdes que articulaban las tramas inconexas de la ciudad como mecanismo de sutura de las discontinuidades donde la bahía ocupaba una posición central. El plan conllevó a las primeras construcciones de los repartos Bahía, Antonio Guiteras, Alamar y la unidad habitacional Camilo Cienfuegos. Por otra parte, sobresalen barrios obreros como los de Luyanó y  Vía Blanca. También se trabajó en la fabricación de la central termoeléctrica de Tallapiedra y en la refinería. La ampliación de las calles  Muralla y Habana fue ejecutada con el fin de convertirlas en importantes vías de tránsito rápido, asimismo se estructuró una zona bancaria y de comercios en edificios de gran altura.

El plan director de Sert pretendió conferirle a La Habana una visión más citadina, mediante la cual se aplicaran muchos de los presupuestos constructivos y estilos arquitectónicos que habían estado de boga en Europa. La presencia de este urbanista en los congresos del CIAM y sus años de trabajo junto a Le Corbusier demostró su intelecto y capacidad, sin embargo el proyecto que pretendió desarrollar en La Habana no se adaptaba del todo a nuestras circunstancias.

Teatro Tacón 1874

El Teatro Tacón, un espacio para el disfrute de las artes escénicas

Teatro Tacón 1874

Marzo 14, 2022

 

Tras ocupar el cargo de gobernador general de la isla de Cuba, Miguel Tacón se dio a la tarea de construir un establecimiento cultural que aglutinara la alta casta habanera. Esta institución en la zona de extramuros estuvo pensada para el disfrute de las artes escénicas y contó con la particularidad de albergar un cuantioso número de personas en su interior, ya que los espacios disponibles no eran amplios. Los dos teatros existentes hasta las primeras décadas del siglo XIX, el Principal y el Diorama, eran pequeños para alojar una considerable cifra de participantes, es por eso que frecuentemente perdían los contratos con los artistas debido a sus ínfimas capacidades.

Muchas de las compañías que hacían escala en la Llave del Golfo cancelaron sus presentaciones, sin embargo, con la inauguración del Teatro Tacón, nombre que adquirió en honor al capitán general, la sociedad habanera encontró resuelta la apremiante problemática. En abril de 1838 anunció la apertura cultural con la puesta en escena de la obra Don Juan de Austria o La vocación, a cargo de Gregorio Duclós y protagonizada por el famoso actor cubano Francisco Covarrubias. Crónicas de la época colonial referencian que la institución  se convirtió en la sede de las compañías de ópera italianas y francesas y de zarzuelas españolas.

Un elemento digno a destacar fue que a mediados del siglo XIX el inventor italiano Antonio Meuci se instaura en La Habana. Para ese entonces comenzó a realizar trabajos en dicho establecimiento, en el cual construyó y probó un aparato llamado teletrófono para comunicarse con su esposa que se encontraba en la planta superior enferma de reuma. Aunque Meuci no obtuvo en vida el mérito de haber creado este objeto, su máquina fue el primer teléfono del mundo y la misma se utilizó en el teatro Tacón.

Algunas de las personalidades famosas que desfilaron por este escenario fueron la bailarina Fanny Elssler en 1841 y  en 1851, diez años después, la soprano Jenny Lind. La italiana Adelina Patti también transitó por el tempranamente prestigioso lugar, asimismo lo hizo el pianista y compositor Luis Moreau Gottschalk, la venezolana Tereza Carreño y en 1887 Sarah Bernhardt. De esta manera el naciente centro se convirtió en un acontecimiento que traspasó las fronteras nacionales, llegando a Norteamérica y Europa. Las bonanzas económicas que reportaba el lugar demostraron los beneficios de este negocio, sobre todo en las colonias que no presentaban el mismo grado de desarrollo cultural con respecto a su metrópoli.

A finales del siglo XIX el teatro pasó a ser propiedad del Liceo de La Habana, años después lo adquirió la empresa neoyorquina Sociedad Anónima Tacon Realty Company. Al iniciarse la dominación norteamericana en la isla se le comenzó a nombrar Gran Teatro Nacional y en 1909 pasó a manos del Centro Gallego para la construcción de su palacio social. En 1915 se inaugura con el nombre de Gran Teatro Nacional, calificativo que ha trascendido hasta nuestros días. Con el triunfo revolucionario fue nacionalizado y se le llamó Teatro García Lorca.

Actualmente a este inmueble se le denomina Gran Teatro Alicia Alonso y es sede Ballet Nacional y la Ópera de Cuba. Tras una restauración capital realizada a este glamuroso edificio de estilo neobarroco, en 2016 reabrió sus puertas para el beneplácito del público. Su escenario sigue acogiendo presentaciones paradigmáticas del espacio cultural cubano e internacional. Entre luces, vestuarios, instrumentos, aplausos y vítores el antiquísimo centro cuenta con 184 años de vida, para así engalanar nuestra cultura nacional.

Puentes Grandes

Expansión de La Habana de intramuros hacia otras zonas. Puentes Grandes, sitio de sosiego.

Puentes Grandes

Febrero 28, 2022

 

En las postrimerías del siglo XVI tiene su origen en La Habana el pequeño pueblo Puentes Grandes. La presencia del río Casiguaguas, conocido actualmente como Almendares, posibilitó el fomento de la producción tabacalera, así como el establecimiento del ingenio de Hernán Manrique de Rojas, una de las primeras factorías en constituirse en las cercanías del espacio habanero. Alrededor de este sitio las personas edificaron un caserío que cuantificó el crecimiento de la ciudad de extramuros.

El nombre de los terrenos se debe a los numerosos puentes que tuvieron que construir los conquistadores españoles para atravesar el río de una margen a otra. Desde épocas tempranas, dígase 1740, varios documentos oficiales hacen referencia al lugar. Gracias a esas fuentes se conoce que dos temporales, uno en 1768 y otro en 1791, arrasaron con los puentes y las viviendas edificadas, lo cual produjo un estancamiento económico para el lugar.

No fue hasta el año 1827 que se construye un nuevo puente y comienza a cobrar vida la tranquila zona. Según datos del período, para 1836, Puentes Grandes contaba con más de 100 edificios y un total de 749 habitantes. Este crecimiento poblacional y económico estuvo asociado a la explotación de canteras, los hornos de cal y yeso y también la presencia de una de las primeras fábricas de papel en el país.

Aunque cerca del efervescente núcleo citadino, pero a la vez, distante de él, numerosas familias acomodadas de la época establecieron sus viviendas en busca de sosiego. La familia que conformaron el patriota Esteban Borrero Echeverría y su esposa Consuelo Piedra Agüero tuvo allí su residencia, un espacio que acogió a prestigiosos escritores, como Julián del Casal y los hermanos matanceros Carlos Pío y Federico Uhrbach. En ese entorno vivieron Juana y Dulce María Borrero. La primera, una de las poetisas y pintoras cubanas más talentosas fallecida a una temprana edad; la segunda, poetisa, pintora, crítica de arte, notable pedagoga y defensora de los derechos de la mujer.

A este espacio, habitado ya por personas, pero en armonía con la naturaleza, acudieron también los estudiantes de la Academia de San Alejandro, quienes iban a realizar ejercicios de pintura al aire libre a las riveras del Almendares. Una de esas artistas es María Josefa Lamarque (Guantánamo 1893 – La Habana 1975), que en 1923 exhibe el cuadro Rincón de Puentes Grandes, obra que forma parte de la colección del Museo Nacional de Bellas Artes de Cuba. Asimismo, Amelia Peláez (Las Villas, Cuba, 1896 – La Habana, Cuba, 1968) recrea hermosamente en su pieza Paisaje de Puentes Grandes, de 1926, el ambiente apacible y sereno del sitio.

En las décadas de 1940 y 1950 se instalan las fábricas de hielo y cerveza La Polar, importantísimas para la industria nacional. Arquitectónicamente, el eclecticismo es el estilo predominante, aunque ya muchos de los edificios del siglo pasado se encuentran mal conservados o modificados por los habitantes.

En este sitio se halla uno de los principales exponentes del modernismo en Cuba: los Jardines de la Tropical. Este centro posee una extraordinaria relevancia dentro del ámbito musical y bailable contemporáneo, además de contribuir con el enriquecimiento cultural de los visitantes.

Calixto de Loira

Calixto de Loira

Calixto de Loira

Diciembre 6, 2021

 

Calixto de Loira y Cardoso, gallego de nacimiento, fue un arquitecto español que durante el siglo XIX radicó en La Habana. Estudió arquitectura en la Academia de Artes de San Fernando de Madrid, y después de 1859 realizó un viaje de estudio a la isla. Hacia 1867 regresa nuevamente al país y se dedica por completo a su profesión.

Loira fue auxiliar de Francisco de Albear, con quien llevó a cabo algunas obras como el acueducto Albear, bajo el cargo de Segundo Jefe.

A raíz de una convocatoria divulgada por La Gaceta Oficial para la construcción del camposanto de la ciudad, se presentaron siete trabajos de ingenieros y arquitectos entre los que se encontraba Pallida Mors (Muerte pálida), de Calixto de Loira. Este proyecto lo presentó bajo el lema: “La pálida muerte entra por igual en las cabañas de los pobres que en los palacios de los reyes”. Resultó ser el ganador de la convocatoria por presentar un diseño de una belleza artística inigualable. El proyecto fue aprobado de manera casi unánime por el jurado, presidido por Francisco Albear, y contó con el apoyo de 360 382 pesos oro para su realización.

Bajo el encargo del Obispado de La Habana, Loira inició la construcción del cementerio en 1871, momento en que comenzaba el nacimiento del Cementerio de Colón, obra que hoy es patrimonio histórico y cultural de Cuba y del mundo.

Las fincas adquiridas y expropiadas por el obispado permitieron que la planta cementerial se concibiera de manera novedosa con 56 hectáreas de extensión. La construcción tardó quince años en terminarse, hasta el 19 de noviembre de 1886. En vida, Loira pudo ver terminadas obras importantes como la Puerta de la Paz, que es el mayor arco de triunfo existente en la isla, la Capilla central y el osario general.

Loira comenzó la construcción del cementerio por la Galería Tobías, de grandes dimensiones y con cien metros de extensión subterránea, donde fueron ubicados 526 nichos perforados en sus paramentos. El techo de la galería es abovedado, presenta seis claraboyas de cristal para ventilación e iluminación; tiene dos entradas, una por el este y otra por el oeste, e igual número de pórticos y escaleras que conducen a su interior, una con 32 peldaños y la otra con 35.

A los 32 años de edad, en 1872, Loira falleció de un paro respiratorio sin ver terminada la que se convirtió en su obra cumbre: el Cementerio de Colón. Murió cuando supervisaba la construcción de la Galería Tobías, lugar sacro donde fue enterrado siendo el primero dentro de ella.

Debido al deterioro de la obra, en 1953 las autoridades sanitarias ordenaron el cierre definitivo de la Galería Tobías y los restos de Loira fueron trasladados a un osario del panteón del Colegio de Arquitectos de La Habana.

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La Zanja Real

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Octubre 25, 2021

 

La Zanja Real fue el único acueducto de la Villa de San Cristóbal de La Habana entre 1592 y 1835. En un inicio, las obras constructivas estuvieron a cargo del maestro Mayor Francisco de Caloma, cuyos trabajos se extendieron de 1566 a 1592, momento en que las obras concluyeron bajo la dirección del ingeniero Bautista Antonelli.

Muchos fueron los obstáculos a vencer para la concreción de la Zanja, la cual tenía dos leguas de extensión y tuvo un costo de 35 mil pesos aproximadamente. El trayecto del agua comenzaba en el río Almendares hasta un boquerón abierto en un muro de la plaza de la Catedral, que dio nombre al callejón del Chorro. El agua desembocaba en fuentes públicas, imprescindibles para evitar la contaminación e insalubridad. Algunas de esas fuentes las conocemos hoy: son las que se encuentran en la Plaza de San Francisco y la que se observa desde 1836 en el centro de la Plaza Vieja, que ocupa el sitio donde se erigió en 1708 la primera fuente pública de La Habana.

De los cuatro surtidores donde terminaba el agua transportada desde el Almendares, uno era el del Callejón del Chorro, considerado el más importante ya que abastecía de agua a la población civil; y los otros tres que llegaban hasta la fortaleza de la villa, el puerto y las inmediaciones de la ciudad para que abrevara el ganado.

La Zanja Real constituyó un importante elemento estructurador del entramado urbano colonial, consolidado, sobre todo, a partir de 1674 con la construcción de las Murallas. En torno a los principales caminos, que luego adquirieron la categoría de calzadas, nacieron los primeros barrios habaneros: Guadalupe, Jesús María, La Salud, San Lázaro y Colón.

Por más de dos siglos, la Zanja Real fue la principal fuente de abastecimiento de agua de La Habana, hasta que en 1835 se construyó el Acueducto de Fernando VII por el Conde de Villanueva. Aun hoy, en determinadas calles del Centro Histórico, los transeúntes pueden apreciar las huellas del que fuera nuestro primer acueducto. 

dest Malecón de La Habana

Malecón de La Habana

Malecón de La Habana

Junio 28, 2021

 

Declarado en 1991 Monumento Nacional por el Consejo Nacional de Patrimonio Cultural, el malecón de La Habana se ha convertido en símbolo identitario de la cultura cubana. Es el lugar de ocio más frecuentado por habitantes y turistas, y se ha transformado en el sofá más largo de la isla donde confluyen amantes, artistas, familias, amigos…

A inicios de la década de 1900, comenzó la primera etapa de su construcción bajo el nombre de Avenida del Golfo, refiriéndose al Golfo de México al que se enfrentaba la primera sección del muro. Sin embargo, los habaneros rápidamente comenzaron a llamarlo “el malecón”.

Su construcción demoró 50 años y se divide en 4 etapas constructivas que acontecieron desde 1901 hasta 1959, y cada una con sus peculiaridades propias, de acuerdo a los gobiernos de los diferentes presidentes que se sucedieron en la Isla.

Primera etapa constructiva

De 1901 a 1902 se llevó a cabo el primer tramo del malecón, en el cual se avanzaron 500 metros. A esto se sumaron replanteamientos necesarios en el proyecto inicial en el que se tuvieron en cuenta las manifestaciones climáticas que se sucedieron en el país. A nivel morfológico, ello implicó un aumento del ancho de la vía para potenciar el factor de protección, lo que supuso a la vez que fueran puestos en un plano secundario elementos de equipamiento urbano como luminarias, mobiliario urbano y vegetación. La construcción de este primer tramo estuvo a cargo de los ingenieros norteamericanos Mr. Mead y Mr. Whitney, quienes avanzaron con una orientación este-oeste, que partió desde el Castillo de San Salvador de la Punta.

Segunda etapa constructiva

La segunda etapa de construcción duró 6 años, de 1913 a 1919, y se avanzaron 1500 metros de muro, bajo el impulso del presidente cubano Mario García Menocal. La continuación del malecón en esta segunda oportunidad se delegó a la firma de contratistas Arellano y Mendoza. El desarrollo constructivo en este período fue más lento en comparación con el anterior por el aumento de transporte y relleno para llevar a cabo los metros de ampliación no contemplados originalmente. La terminación de este tramo se concluyó en las pocetas costeras de los Campos Elíseos, próximas al Torreón de San Lázaro en la Plaza Antonio Maceo.

Tercera etapa constructiva

La tercera etapa se concretó en 8 años con un aproximado de 1100 metros. Bajo el gobierno de Gerardo Machado se decidió continuar el avance del malecón y con el apoyo del secretario de Obras Públicas, Carlos Miguel de Céspedes, se dio curso a una amplia inversión en el desarrollo urbano y de edificios emblemáticos en La Habana como el Capitolio Nacional. En esta etapa, el muro se extendió hasta la calle 23, en El Vedado.

Cuarta etapa constructiva

Desde 1933 y hasta 1940 se sucedieron en Cuba 9 presidentes constitucionales. Esta inestabilidad política y económica aconteció en medio de la Gran Depresión norteamericana y mundial de 1929. No fue hasta la llegada al poder en 1933 del mandatario cubano Fulgencio Batista y Zaldívar, y en su segundo período constitucional desde 1952 hasta 1959, que se prosiguió de manera estable con la prolongación del malecón. Como parte del Plan de Obras Públicas de Batista se dio fin a la construcción de la avenida amurallada. La cuarta etapa se desarrolló durante 7 años en los cuales se avanzaron 3900 metros aproximadamente. Esta fase constituyó la de mayor rendimiento en los trabajos, influido por el avance de las tecnologías constructivas del momento. La imagen urbana del malecón se concretó en una vía rápida de seis carriles en dos sentidos que culminaron en la desembocadura río Almendares. Se estableció como punto de cierre el Túnel de Calzada o Quinta Avenida, marcando un total de 8 kilómetros de malecón.

Es notable el valor sociocultural de esta vía amurallada, el cual trasciende como hito urbano y se constituye en uno de los símbolos principales del país y de la capital.

Lonja del Comercio

Lonja del Comercio

Lonja del Comercio

Mayo 10, 2021

 

La Lonja del Comercio, construida en 1907 e inaugurado en 1909 en la Plaza de San Francisco, fue el lugar más concurrido por mercaderes en la época colonial cubana. Fue erigida por el arquitecto valenciano Tomás Mur y por el cubano José Toraya Sicre en el terreno que era propiedad de la familia Arostegui y Armona, en aquel momento. El inmueble es de carácter ecléctico con una marcada decoración renacentista, en cuya cúpula sobresale una escultura de Mercurio, Dios del Comercio.

Asumió como nombre el término “lonja” porque se refería a un edificio de carácter público cuya finalidad sería la de un espacio para negociaciones, contratos, almacenes, bolsa de valores, aduanas, casas importadoras y comercio.

En aquella época, fue considerado uno de los edificios más relevantes de la construcción civil cubana ya que en su levantamiento se emplearon algunos de los adelantos tecnológicos más avanzados del momento como la utilización del hormigón armado y las estructuras de acero. Fue el primer edificio de la ciudad en disponer de elevadores y, dada su altura, fue el más alto de la capital durante la época colonial, de ahí que fuese conocido por décadas como el primer rascacielos cubano.

Actualmente, la Lonja del Comercio es un complejo de oficinas que acoge a diversas empresas turísticas nacionales y extranjeras; así como también es la sede de la emisora radial Habana Radio, de la Oficina del Historiador de la ciudad.

dest Edificio Bacardí

Edificio Bacardí

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Marzo 29, 2021

 

¿A qué debe su nombre el edificio Bacardí de La Habana? Pues, Bacardí es una de las más prestigiosas marcas de licores del mundo, fundada en Santiago de Cuba, hacia 1862 por el catalán Facundo Bacardí Massó. Fue esta compañía ronera la que encargó a los arquitectos Rafael Fernández Ruenes, Esteban Rodríguez Castell y José Menéndez, la construcción de un inmueble que fuese su sede en la ciudad. Así, surgió uno de los edificios ícono de la arquitectura y el paisaje citadino cubano, sito en la zona antigua de la capital.

El edificio Bacardí es el máximo exponente del Art Decó en Cuba, concluido en 1930, en cuyo momento fue la estructura arquitectónica más alta de la ciudad. En ese período, las oficinas centrales de la compañía se encontraban en el edificio, y una parte de este fue arrendado a otras empresas radicadas en la ciudad. Luego del triunfo de la Revolución cubana y del proceso de nacionalización llevado a cabo, el edificio pasó a ser sede de oficinas, función que desempeña en la actualidad. En la década del noventa, gracias a un proceso de restauración llevado a cabo por la Oficina del Historiador de la ciudad de La Habana, recobró la elegancia y visualidad de sus primeros momentos.

La fachada del Bacardí es de granito natural, terracota y ladrillos prensados; y su estructura central asciende de manera escalonada hasta llegar a la torre, con cubierta a cuatro aguas, donde se dispuso el murciélago de bronce, símbolo de la compañía ronera, sustentado por un poliedro de vidrio con armadura de metal que se iluminaba desde dentro en las noches habaneras. La torre destaca por su diseño de tejas policromadas, alternadas entre franjas azules y de color pardo, con paneles decorados. 

En el interior, el salón principal se decoró con mármol rojo vino, como referencia al color de las mieles roneras. En los pisos superiores se empleó la loseta de gres cerámico de color amarillo brillante, para hacer alusión a los rones blanco-dorados que catapultaron la fama mundial de los rones de la firma Bacardí. Se dice que en su construcción se utilizaron mármoles y granitos de varias naciones europeas como Alemania, Suecia, Noruega, Italia, Francia, Bélgica y Hungría. 

Luego de noventa años de su construcción, el edificio Bacardí continúa embelleciendo a la ciudad con su elegancia, la misma que conserva desde los años treinta del siglo pasado.

dest Escuelas Nacionales de Arte

Escuelas Nacionales de Arte

Escuelas Nacionales de Arte

Enero 18, 2021

 

Las Escuelas de Arte de Cuba, obras de los arquitectos Ricardo Porro (Cuba), Roberto Gottardi (Italia) y Vittorio Garatti (Italia), constituyen una de las experiencias arquitectónicas más singulares de la segunda mitad del siglo XX.

Ricardo Porro, coordinador general de la iniciativa del gobierno revolucionario de construir las Escuelas Nacionales de Arte, invitó a Gottardi y a Garatti para comenzar con el cometido en 1961. En total, el conjunto quedó conformado por cinco escuelas: Ballet y Música, realizadas por Garatti; Artes Dramáticas por Gottardi, y Artes Plásticas y Danza Moderna por Porro.

Construidas e integradas al paisaje en los antiguos terrenos de golf del Country Club Park, las escuelas se realizaron con materiales cerámicos y orgánicos, y con métodos constructivos tradicionales, lo que supuso una ruptura con la tendencia del uso del hormigón que predominaba hasta entonces. Para las paredes se emplearon los ladrillos, y para los pisos y techos se determinó el uso del barro, ejecutado todo con la técnica de la bóveda catalana, quizás el elemento más distintivo de las escuelas.

Cada edificio se diferencia en sus diseños espaciales y formales, aun cuando comparten materiales y cromatismo, lo que responde a la personalidad de cada arquitecto y al uso de temas simbólicos para su realización. La intencionalidad de crear estructuras espaciales abiertas, fluidas, en simbiosis con el contexto ambiental, se logró en todos los casos por la articulación de galerías y pabellones, sistemas de plazas, áreas libres y pequeñas calles, que rompieron con la concepción tradicional de los herméticos centros educacionales.

El cubano Porro y los italianos Gottardi y Garatti garantizaron con estas escuelas la creación de centros artísticos que se convirtieron en uno de los conjuntos más notables de la arquitectura habanera y en verdaderas obras de arte.

Forestier y el embellecimiento de La Habana

Forestier y el embellecimiento de La Habana

Forestier y el embellecimiento de La Habana

Diciembre 7, 2020

 

Forestier, conocido como el más afamado representante del urbanismo de escuela en Europa, discípulo de Georges Eugene Haussmann y Jean Charles Alphand, realizó la mayor parte de su carrera en París y su prestigio le permitió llegar a concretar importantes proyectos para espacios públicos en España, Marruecos y Argentina.

Fue a partir de 1925, luego de estudiar las propuestas de Martínez Inclán y sobrevolar La Habana, que realizó los primeros esbozos de lo que posteriormente se conocería como el Plan Director de J. C. N. Forestier.

Esta labor, concretada a partir del trabajo entre cubanos y franceses, devino un Plan de Ensanche para la ciudad compuesto por un Plan de Vías, Plan de Áreas Verdes y Plan General.

La magnitud del Plan de Forestier permitió esbozar además proyectos a escala puntual como fue el caso del reacondicionamiento del Paseo del Prado, el nuevo Malecón, la Plaza del Maine, el Capitolio con sus jardines y accesos, el Parque de la Fraternidad Americana, la Avenida de las Misiones y otros algo más distantes del centro de poder como la accesibilidad a la Universidad Nacional o el parque ubicado en el acceso a la ciudad de Matanzas.         

El Paseo del Prado y sus cambios dentro del Plan Forestier

Esta era la arteria de mayor prestigio de La Habana desde el siglo XIX, separador de la ciudad vieja y la nueva y contenedor de los grandes centros de ocio, asociaciones regionales, teatros y mansiones de la alta clase local, afianzándose su carácter de vía urbana en las postrimerías del XIX e inicios del XX.

El Paseo del Prado fue construido en 1772 bajo el gobierno colonial del Marqués de la Torre, Capitán General de la Isla. Su primer nombre fue el de Alameda de Extramuros o de Isabel II. 

Como parte de las propuestas para el embellecimiento, el equipo de Forestier esbozó un proyecto que incorporaba monumentales lámparas decoradas y bancos de piedra, levantando el nivel del pavimento con respecto a las calles, aportando así una de las soluciones de diseño urbano más significativas de la ciudad.

El pavimento se proyectó con un diseño que conjugaba figuras geométricas en granito, cuya terminación le imprimió un carácter monumental y ostentoso nunca antes visto en la Isla, lo cual respondía a los postulados del monumentalismo ecléctico y a la ideología oficial del Estado de llevar a La Habana a la cima del urbanismo mundial.

Además, a la flora del Paseo se le incorporó fauna pétrea representada por esos vigilantes leones que enmarcan las esquinas y que constituyen hoy un símbolo de la ciudad. Estos fueron realizados de la mano del escultor francés Jean Puiforcat y del escultor cubano y experto fundidor de bronce Juan Comas.

El Plan de Forestier le otorgó a la ciudad una belleza y monumentalidad que ha perdurado en el tiempo y que ha permitido situar a La Habana, desde períodos pasados, como una ciudad bella en su paisaje urbano.