dest Desafíos...

Desafíos y oportunidades del trabajo cultural virtual con personas adultas mayores frente a la pandemia Covid-19. La experiencia del Programa Social de Atención a las Personas Adultas Mayores

2021_06_17_14_44_IMG_5511

Jezabell Domínguez Pérez, Claudia Álvarez Delgado y Dariadna Barrios Tabares

Junio 17, 2021

 

La pandemia de la Covid-19 impactó las prácticas comunicativas cotidianas de los seres humanos. La emergencia sanitaria condujo, con premura, a la búsqueda de otros canales de comunicación que permitieran mantenernos informados, estudiando, trabajando, intercambiando afecto con familiares y amigos, acceder a bienes y servicios y, al mismo tiempo, ayudarnos, distendernos, seguir aprendiendo y creando. En este contexto, las nuevas tecnologías de la informática y las comunicaciones (TICs) han demostrado su efectividad en distintos ámbitos, sobre todo cuando se emplean de manera consciente y adecuada.

Si bien el uso de las TICs en Cuba ha incrementado notablemente en los últimos años, el acceso a las mismas sigue siendo limitado, cuestión que afecta en mayor medida a grupos con menos recursos como es el caso de las personas adultas mayores. En una era donde el desarrollo tecnológico avanza con gran celeridad y de manera particular en esta etapa de pandemia en la que la comunicación se ha tornado digital, estas personas presentan aún grandes limitaciones para el acceso y uso de equipos de cómputo, nuevas técnicas de telefonía, la conectividad a internet y la interacción en plataformas digitales.

Ante esta realidad cabría cuestionarse la efectivad de estos canales en el trabajo sociocultural con personas mayores. ¿Podrían los espacios virtuales ser efectivos para mantener el diálogo cultural con este grupo etario? ¿Qué características adopta la participación en dichos espacios? ¿Cuáles serían sus posibilidades y desafíos?

Tras el cierre temporal, los museos y centros culturales del Centro Histórico de La Habana acudieron a las TICs para continuar difundiendo el patrimonio e interactuando con los públicos. En primera instancia este no se visualizó como un espacio potencial para el intercambio con el público adulto mayor. Sin embargo, la manera espontánea en que se fueron involucrando en las diversas iniciativas virtuales, condujo a indagar en las posibilidades de acceso a estas tecnologías y en los conocimientos que poseían para su uso.

Los resultados de una encuesta realizada el pasado año a 97 personas mayores que participan de manera habitual en las acciones presenciales del Programa Social de Atención a las Personas Adultas Mayores de la Dirección de Patrimonio Cultural arrojó resultados que reafirman la diversidad de situaciones que vivencia la población adulta mayor en el país, este caso particular en la capital. El 68% de las personas encuestadas alegó tener posesión de teléfonos móviles; apenas un 39,2% cuenta con acceso a internet. El 38.1% evaluó tener un conocimiento medio del funcionamiento de esta red y el 8.2% consideró que eran avanzado. El 39,2 % posee correo electrónico y el 38,1% tiene perfiles en redes sociales, fundamentalmente WhatsApp y Facebook. Además, se indagó en las necesidades e intereses y, en base a estas, se conformó un programa de actividades virtuales para celebrar el 1ro de octubre Día Internacional de las Personas Adultas Mayores.

La experiencia hizo evidente los beneficios de las redes sociales para las personas mayores. De acuerdo a los criterios de quienes participaron en estas acciones, las plataformas digitales les permitieron aliviar malestares emocionales asociados al aislamiento. Fueron un alimento a su espiritualidad, continuaron aprendiendo, desarrollando habilidades, socializando y ampliando su red de amistades.

Sin embargo, la participación en estas acciones refleja diferentes prácticas de consumo entre hombres y mujeres. Según sexo, existió una mayor representación de mujeres en este tipo de propuestas culturales. De acuerdo al Informe de Igualdad de Género: Patrimonio y Creatividad en 2015, este es un fenómeno que se repite a escala mundial, y las ideas para lograr involucrar a los hombres se hace cada vez más inminente. No se pueden perder de vista los estereotipos de género que, en la adultez mayor, sitúan a hombres y mujeres ante riesgos particulares. 

Esto conduce a la necesidad de facilitar, de distintas maneras, el acceso de este grupo de edad a las TICs. Crear espacios para la alfabetización y el empoderamiento digital en estas edades. Las instituciones culturales pueden tener un rol más activo en este sentido y trabajar en función de prevenir otras vulnerabilidades derivadas del uso de la red. Además, deben repensarse los contenidos de las propuestas culturales para lograr una participación más equilibrada y equitativa. Incorporar la perspectiva de género es un punto de partida necesario.

Es preciso analizar las prácticas comunicativas y la medida en que las mismas están contribuyendo, directa o indirectamente, a reproducir mitos y estereotipos generacionales, de género, etcétera. La discriminación por edad se ha convertido en una de las tres grandes formas de discriminación, luego del racismo y el sexismo. Comúnmente, se usa la edad para categorizar y repetir estereotipos, casi siempre negativos y humillantes, sobre todo de la población adulta mayor. El edadismo se oculta bajo una aparente amabilidad, tendiendo a ubicar a las personas adultas mayores en una misma categoría: jubilados, abuelos, simplificando la profunda y plural realidad de estas personas [1]. De esta manera, es pertinente eliminar cualquier vestigio de lenguaje edadista en el trabajo social con este público. A su vez, debe tenerse en cuenta el tratamiento que muchas veces se da desde la visualidad y los recursos gráficos que se emplean en el diseño de convocatorias, evitando igualmente que estos reproduzcan dichos estereotipos.

Sin dudas la pandemia ha impuesto diversos retos a las personas adultas mayores. Las limitaciones que poseen en el acceso a las TICs los han situado como grupo vulnerable en esta etapa en la que las tecnologías desempeñan un papel fundamental en la socialización y la comunicación. Ante este contexto, las instituciones culturales tienen el desafío de diseñar propuestas que respondan a los intereses y necesidades de este grupo, atendiendo a las limitaciones que poseen en este sentido. Desde la virtualidad, las experiencias desplegadas con este público pueden catalogarse como un gran acierto. El agradecimiento de quienes las disfrutaron y las demandas de continuar recibiendo conocimientos a través de estas vías reafirman la idea de que las personas adultas mayores están cada vez más ávidas de aprender, demostrando que la edad no es impedimento para ser activas, creativas y valiosas.

 

Notas

[1] Dirección General de Personas Mayores y Servicios Sociales. (2019). Atención y trato adecuado a las personas mayores. Guía para profesionales en la práctica diaria. Disponible en: https://www.madrid.es.

Lic. Jezabell Domínguez Pérez, Lic. Claudia Álvarez Delgado, Msc. Dariadna Barrios Tabares: Especialistas del Departamento de Investigaciones Socioculturales y Programas Educativos. Centro de Gestión Cultural de la Dirección de Patrimonio Cultural de la Oficina del Historiador de la ciudad de la Habana.

Monte Athos, Grecia

Monte Athos

Monte Athos, Grecia

Junio 16, 2021

 

El Monte Athos, en Grecia, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1988, por su tesoro cultural y natural. Se encuentra ubicado en la región griega de Macedonia donde se asientan 20 monasterios ortodoxos (griegos, rumanos, ruso, búlgaro, serbio y georgiano), 12 pequeñas comunidades de monjes y muchas ermitas, que conforman un territorio autónomo bajo soberanía griega. La Constitución griega de 1927 le otorgó la categoría de república teocrática autónoma, siendo parte a la vez del estado helénico. En el orden religioso, la península se encuentra bajo la jurisdicción del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla.

La historia del Monte Athos tiene su inicio en el año 963 cuando San Atanasio instituyó el monasterio de Gran Laura, aún hoy el más importante de todos. Debe su nombre a Athos, uno de los gigantes de la mitología griega que desafió a los dioses. Cuenta la leyenda que Athos arrojó una piedra enorme a Poseidón y esta cayó al Mar Egeo, convirtiéndose así en la actual península. Esta zona montañosa es también considerada como un lugar de peregrinación y de culto de la Virgen María, único ser femenino permitido en el lugar. De ahí que el acceso de las mujeres al Monte Athos está prohibido desde sus inicios hasta la actualidad. En él solo pueden vivir monjes de sexo masculino, y los peregrinos que soliciten su visita también deben cumplir el requisito esencial de ser hombres.

A la península de Athos solo se puede llegar en barca, aun cuando está unida a tierra firme, con un área aproximada de 390 km². Esto se debe a las empinadas pendientes que tiene, así como los valles y una exuberante vegetación que solo aparece interrumpida por la arquitectura de los imponentes monasterios. El acceso solo por mar permite a los monjes tener un control de entrada, lo cual actualmente se ha restringido a poco más de cien personas por día con el debido autorizo y motivo de visita.

El Monte Athos posee una riqueza de elementos históricos, artísticos y culturales que han sido preservados por la comunidad monástica que allí habita y que permite mantener vivo un registro de actividades humanas y asentamientos tradicionales.

Jacques Cousteau

Jacques Cousteau / Científico y ecologista – Francia

Jacques Cousteau

   

   Jacques Cousteau

    Científico y ecologista

(Saint André de Cubzac, Francia, 11 de junio de 1910 –París, Francia, 25 de junio de 1997)

 

Destacado científico y ecologista francés, especializado en la oceanografía. Diseñó nuevos equipos de buceo que facilitaban la exploración del mundo marino y fue el primero en probar una máscara subacuática.

Desde pequeño tenía una gran inclinación por el mundo marino. Su familia se mudó para Nueva York cuando contaba apenas con 10 años. Evidentemente poseía un gran talento y una inmensa habilidad técnica pues con solo 11 años pudo construir una grúa a escala, y dos años más tarde hizo que funcionara a la perfección un coche accionado por baterías. Estudió en la Escuela Naval de Brest y al estallar la Segunda Guerra Mundial, Cousteau se alistó para formar parte del ejército francés. A partir de entonces y durante 27 años más se desarrolló en el ámbito militar. En 1943, junto al ingeniero francés Émile Gagnan, perfeccionó el equipo de respiración de los buzos: un cilindro de aire comprimido conectado a la máscara del rostro a través de una válvula que regula la presión. Este equipo permite al buzo estar bastantes horas debajo del agua. Fundó un equipo investigativo de la vida subacuática y transformó un buque de guerra alemán en un centro de investigaciones. Además, participó en las negociaciones que condujeron a la firma de la paz entre Francia y Bélgica.

Para dedicarse por entero a la investigación, el científico modificó un nuevo buque que nombró Calypso. A bordo de su barco-laboratorio, recorrió los cinco mares. Un hecho que marcó su vida y que le valió el reconocimiento de los grupos ecologistas de todo el planeta, fue su campaña en favor del medioambiente, desde la Antártica hasta la selva amazónica, sin excluir los océanos. Creó su propio programa de televisión, El mundo marino de Jacques Cousteau, un espacio propicio para aumentar el interés de la población en el mundo acuático y dos de sus numerosas series para la televisión, El mundo del silencio (1956) y El mundo sin sol (1966) ganaron el Oscar al mejor documental del año.

El 1ro. de noviembre de 1943 visita Cuba a bordo del Calypso. Desde este día al 18 del mismo mes, Cousteau exploró las aguas de Batabanó, Cienfuegos y La Habana.

En una de sus últimas entrevistas, el investigador sostuvo que “la humanidad probablemente ha perjudicado más a la Tierra en el siglo XX que en toda la historia humana anterior”. En 1945 creó el Grupo de Investigadores Submarinos de Toulon, fue director del Museo Oceanográfico de Mónaco y hasta su muerte fue secretario general de la Comisión Internacional para la Exploración Científica del Mediterráneo. Pionero en la promoción de campañas para la defensa del planeta, en 1991, recibió en España el Premio Cataluña que otorga el Institut d’Estudis Mediterranis (Instituto de Estudios Mediterráneos).

Copia 2 Altolaguirre y Zambrano

Dos malagueños, una isla. Un acercamiento a las obras de María Zambrano y Manuel Altoaguirre durante su estancia en Cuba

2 Altolaguirre y Zambrano

Anet González Valdés

Yohannia Pérez Valdés

Junio 11, 2021

 

Durante la guerra civil española, y luego del establecimiento de la dictadura de Francisco Franco, se produjo un éxodo de intelectuales hacia otros países, tanto europeos, como americanos. Uno de los destinos elegidos fue Cuba, lugar donde no solo encontraron refugio, sino también un espacio en el que podían seguir desarrollando sus competencias intelectuales y mantener la lucha por España, ahora desde el otro lado del Atlántico.

María Zambrano y Manuel Altolaguirre no solo comparten el lugar de origen, Málaga, sino que también sufrieron el exilio. Ellos encontraron en la isla un sitio donde continuar sus quehaceres literarios, filosóficos, políticos. Durante este período convivieron en el mismo círculo intelectual, lo que los llevó a colaborar en disímiles ocasiones, así como a compartir con otras destacadas figuras tanto cubanas como españolas. La temática del exilio se encuentra convertida en poesía en sus textos, ambos poetas la aprehenden y vuelcan en sus creaciones.

Zambrano, Altolaguirre y grupo Orígenes

En diversos momentos, el exilio trajo de la mano a Zambrano hacia Cuba. Así la isla la acogió en varios períodos, un total de 13 años. Durante sus viajes a Cuba se vinculó al movimiento intelectual y se desempeñó en varias actividades docentes. Impartió clases, cursos y conferencias en universidades, como el Instituto de Altos Estudios e Investigaciones Científicas en La Habana (1940) y el Ateneo, donde ofreció un curso sobre Ortega y Gasset, de quien fuera discípula, y otro sobre San Juan de la Cruz. De igual manera, se vinculó al movimiento de exiliados españoles que existía en la isla y desarrolló un curso sobre ética griega en la Escuela Libre de La Habana, fundada entre cubanos y españoles, y dirigida por Doctor J. Miguel Irisarri.

El contexto espacio-temporal, sus indagaciones intelectuales y su sensibilidad poética y filosófica la vincularon con un grupo de poetas, novelistas y ensayistas cubanos que luego se aglutinarían en la revista Orígenes. El primer día de su llegada a La Habana conoció a José Lezama Lima, con quien mantuvo una relación muy especial, que puede apreciarse en un extenso epistolario que advierte la profunda amistad que nació entre estos dos escritores.

Orígenes conforma una parte indisoluble de la obra y el pensamiento zambraniano y, además, significó el primer encuentro de la poeta con la creación de Lydia Cabrera, Virgilio Piñera, Wifredo Lam, Cintio Vitier, Fina García Marruz, etc. La revista funcionó como una bisagra donde se articularon y retroalimentaron obras de la malagueña y muchos cubanos. Tal es el caso de La Cuba secreta, ensayo donde define las virtudes y singularidades poéticas de los miembros de Orígenes, que pone en evidencia su cercanía con el grupo [1]. En este ensayo, además, establece su relación con la isla, sobre la que llega a afirmar: “Y así, sentí a Cuba poéticamente, no como cualidad sino como sustancia misma. Cuba: sustancia poética visible ya. Cuba: mi secreto” [2].

Ella era parte de lo que llamaría Eliseo Diego:

Toda una constelación de ingenios como habrá habido pocas en lo que va de siglo, aunque entonces no nos percatáramos de ello […]. Nos reuníamos en torno a nuestra María solo por el placer de escucharla. Hasta el propio José Lezama Lima callaba para oírla [3].

Altolaguirre también mantuvo un estrecho vínculo con los intelectuales de la isla. Él y Concha Méndez, su esposa también poeta española, enseguida volvieron a tener contacto con quienes habían conocido en Europa, como Alejo Carpentier, José María Chacón y Calvo, Juan Marinello y Nicolás Guillén, además de establecer nuevas relaciones. En Cuba encontraron el espacio idóneo, pues los cubanos se sentían cercanos con la guerra civil no solo por los lazos que aún se tenían con España, sino por los sucesos revolucionarios que habían acontecido recientemente en la isla.

El matrimonio enseguida encontró auxilio en muchos de sus amigos, quienes buscaron los medios para brindarle apoyo. En poco tiempo ya le habían agenciado varias conferencias y lecturas, además, recibieron varios donativos, como el brindado por una de los mayores mecenas del arte cubano, María Luisa Gómez Mena, que les permitió comprarse una imprenta. Con La Verónica, nombre que recibe la máquina, comienza uno de los capítulos más fructíferos en el arte de la impresión, no solo para el matrimonio, sino para Cuba.

En La Verónica verían la luz dos números de Espuela de plata, dirigida por Lezama Lima, una de las primeras revistas donde confluyen personalidades como Virgilio Piñera y Cintio Vitier. Además, una vez establecido en México continuó colaborando con ellos. En 1954, en una de sus visitas a la isla, publica un texto en la revista Orígenes.

De impresores y revistas

Desde la llegada de Zambrano a Cuba, sus escritos aparecieron en prestigiosas publicaciones periódicas de la isla. Ya desde Espuela de plata mantuvo una estrecha colaboración con Lezama Lima, que aumentaría con la llegada de Orígenes. Pero sus ensayos pueden leerse también en revistas como Bohemia, La Gaceta de Cuba, Ciclón, Credo, Crónica, Cuadernos de la Universidad del Aire, La Torre, Nuestra España y Universidad de La Habana. Sus ensayos “Las dos metáforas del conocimiento” y “San Juan de la Cruz”, fueron publicados en La Verónica, publicación dirigida por Manuel Altolaguirre en colaboración con Concha Méndez. Esta revista, que llevaba el nombre de la imprenta, fue una de las tantas que nació bajo el celoso cuidado del matrimonio.

Y es que Altolaguirre desde muy joven se vinculó con la labor de impresor. En su haber tiene varios títulos de revistas que resultan claves para estudiar la literatura española de la etapa, como Ambos (1923) y Litoral (1926-1929), que recogen a los escritores que luego serían conocidos como la Generación del 27, en la que él se incluye, entre otras. Además, varias colecciones de cuadernos de poesía en las que pueden encontrarse desde autores españoles como Federico García Lorca, Luis Cernuda, Jorge Guillén y Miguel Hernández; también escritores latinoamericanos que aún eran poco conocidos como Pablo Neruda, César Vallejo y Nicolás Guillén.

Una vez en Cuba, con su imprenta La Verónica se realizaron varias publicaciones, como Nuestra España (1939-1941), revista que se convirtió en portavoz de los republicanos exiliados en Cuba, Atentamente (1940) y La Verónica, entre otras. Se imprimieron dos colecciones: “El ciervo herido”, dedicada a autores españoles tanto clásicos como recientes, en donde aparecen los poemarios Nube temporal, del propio Altolaguirre y Lluvias enlazadas, de Concha Méndez, y “Héroe”, que se nucleaba con autores de la isla. Aquí aparecieron títulos tan cruciales para la literatura cubana como Cuentos negros de Cuba, de Lydia Cabrera, Indagación al choteo, de Jorge Mañach, Sabor eterno y Júbilo y fuga, de Emilio Ballagas, entre otros. Entre todas estas ediciones, uno de los primeros textos que vieron la luz fueron Versos sencillos y luego Versos libres de José Martí.

Pero en La Verónica no solo se imprimían textos vinculados a la literatura, sino también catálogos de galerías y pintores. Y es que las artes todas confluyeron en un momento en el que se respiraba cultura, talento.

El exilio como espacio de creación

Las obras más importantes de Zambrano vieron la luz lejos de su patria o fueron motivadas por su condición de exiliada, que para ella no comienza al abandonar el país, sino que el expulsado se forma mediante diferentes fases (refugiado, desterrado, exiliado). Así, desde su pensamiento poético y filosófico, da una nueva definición de exilio. En su poesía, el camino hacia el exilio no se inicia con el abandono de la tierra natal, porque un ideal de ella acompaña al expulsado. Luego, este sentimiento se va transmutando primero en resistencia (en el estado de refugiado), para devenir aceptación (desterrado). En la condición de desterrado ya no se anhela la lejanía, se crea un nuevo sentir de expulsión y distancia, y es esta pérdida la que construye el estado de exilio:

Y mientras, el desterrado mira, sueña con los ojos abiertos, se ha quedado atónito sin llanto y sin palabra, como en estado de pasmo. Y si atiende a su oficio, sea el mismo o diferente de aquel que tenía, no le saca de esa mudez, aunque para cumplirlo haya de hablar. Ningún quehacer le hace salir de ese estado en que todo se ve fijo, nítido, presente, mas sin relación [4].

Al finalizar la dictadura española, Zambrano regresa a su tierra natal, y en 1979 ve la luz Los bienaventurados, obra cumbre donde formula todas sus teorías y experiencia como exiliada. En esta publicación logró condensar sus vivencias y dio un nuevo sentido y definición a la condición de exiliado. El libro describe la etapa del exilio:

Como una peregrinación y como un desierto, como símbolo de lo desconocido, es un espacio infinito, donde hallar una nueva patria y también donde poder encontrarse a sí mismo.

Así, en la poesía de Zambrano, el viaje del expulsado traspasa las fronteras de un viaje físico hacia el exilio, para convertirse también en un viaje espiritual, donde reencontrarse lejos de la tierra natal.

Pero para el exiliado existen varias clases de viajes, además del físico y el interior, hay otro que ronda como una constante la obra de Zambrano: el regreso. El reencuentro con los sitios abandonados, pero no olvidados. Al volver, como en un viaje hacia la nostalgia, nunca se llega al lugar imaginado, añorado, porque tras la partida solo existe en el recuerdo, en la poesía, y es a través de ella que Zambrano lo alcanza.

En esta búsqueda de sí, se pasa por un período de metamorfosis, dejando atrás parte de la patria para luego hallar una “patria prenatal”, como Zambrano llamó a Cuba por sus años y experiencias vividas en La Habana:

Y siempre pensé que al haber sido arrancada tan pronto de Andalucía tenía que darme el destino esa compensación de vivir en La Habana tanto tiempo, pues que las horas de la infancia son más lentas. Y ha sido así, en La Habana recobré mis sentidos de niña, y la cercanía del misterio [5].

En 1940 Altolaguirre publica Atentamente. Se trata de una revista de un solo autor, de dos números que cada uno cuenta con dos capítulos. Aquí dio a conocer sus memorias, sus vivencias y su experiencia como exiliado. Desde el distanciamiento que le brindaba Cuba, ya pasado el tiempo prudente, decide escribir sobre sus experiencias al tener que abandonar España. No solo se trata de tener que dejar su patria, del fracaso de la guerra, aquí refleja lo que tuvo que atravesar. Él narra a viva voz sus experiencias, las que comparte con otros exiliados. Su estancia en el campo de concentración en Francia, lo que vio sufrir a los otros españoles, no es parte de su pasado, sino el presente que lo impulsa a escribir estas páginas.

Apuntes finales

María Zambrano llega por primera vez a Cuba en 1936, Manuel Altolaguirre lo hace en 1939, cuando ya los republicanos habían perdido la guerra. El arribo de ambos tiene varios puntos en común, llegaron por cuestiones del azar, Zambrano iba en camino a Chile cuando deciden hacer una escala; Altolaguirre, por su parte, tomó un barco rumbo a México, pero debe desembarcar en Santiago de Cuba para que su hija recibiera atención médica. Estos dos malagueños colaboraron en más de una ocasión. Zambrano escribió un hermoso prólogo para El solitario, misterio en un acto, de Concha Méndez, y en La Verónica se publicaron ensayos de ella.

Era el azar quien los trajo por primera vez, pero ellos decidieron quedarse y retornar. Como ha quedado demostrado, la Isla se convirtió en un espacio de espera en el exilio, pero también de creación y reflexión. Patria prenatal para Zambrano, terreno fecundo para Altolaguirre. A decir de Nicolás Guillén, recibieron en el rostro el “sol cubano, tantas veces entrevisto […] desde su Málaga natal, sumergida también en la misma blanca luz de nuestra isla” [6].

 

Notas

* Conferencia presentada en el II Coloquio Presencias Europeas en Cuba, 2018, del Centro para la Interpretación de las Relaciones Culturales Cuba-Europa: Palacio del Segundo Cabo.

[1] Este ensayo nace tras la publicación de Diez poetas cubanos, 1948, de Cintio Vitier.

[2] Publicado en Endymion, Madrid, 1996.

[3] María Zambrano en Orígenes, Ediciones del Equilibrista, México D.F., 1987.

[4] María Zambrano: Los bienaventurados, Ediciones Siruela, 2004.

[5] María Zambrano: La Cuba secreta y otros ensayos, ed.cit.

[6] Matías Marchino Pérez y María Rubio Martín: Nicolás Guillén: hispanidad, vanguardia y compromiso social, Ediciones de la Universidad de Castilla-La Mancha, Cuenca, 2004.

Anet González Valdés: Licenciada en Letras por la Universidad de La Habana. Fue redactora-editora de Ediciones Boloña, en la Oficina del Historiador de la ciudad de La Habana y coordinadora del Premio Casa Víctor Hugo, que estimula la investigación y la creación artística y literaria referidos a los contactos e influencias recíprocas entre las culturas francesa y cubana. En 2017 participó en el Congreso Internacional de la Asociación de Estudios Latinoamericanos (LASA), realizado en Lima, Perú.

Yohannia Pérez Valdés: Licenciada en Letras por la Universidad de La Habana. Profesora Instructora de Español básico de la Facultad de Artes y Letras y editora de las publicaciones académicas de la Editorial Universidad de La Habana. En 2010 se graduó del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso y en 2011 obtuvo la Beca de Creación Literaria “Caballo de Coral”.

dest revista Bohemia

Revista Bohemia

revista Bohemia

Mayo 31, 2021

 

Bajo el subtítulo “Revista Semanal Ilustrada”, se inauguró en 1908 una publicación literaria, social y artística, bajo la dirección y administración de su fundador y propietario, Miguel Ángel Quevedo Pérez, quien la nombró “Bohemia” debido a su devoción por la música operática. Tradujo al español el nombre de la cuarta ópera de Giacomo Puccini, titulada “La Bohème.

La primera edición de la revista salió a la venta el 10 de mayo de 1908 y comenzó a circular para hacerle competencia a “El Fígaro”. Como revista ilustrada, estuvo influenciada por los patrones de publicaciones europeas del momento, aunque poco a poco fue perfilando su contenido literario y cultural hasta convertirse en un magazine atento a los sucesos más importantes de la actualidad, principalmente cubana.

Hacia 1941 se oficializó como negocio editorial y comenzó a utilizar portadas en tricromías (procedimiento fotográfico de reproducción de los colores mediante la estampación sucesiva del amarillo, el rojo y el azul), convirtiéndose en la primera publicación del país en hacerlo. A partir de este momento, “Bohemia” se erigió como una revista informativa con marcado acento en la problemática nacional y dirigida a un público cada vez más variado.

Con el triunfo de la Revolución cubana, en 1959, la revista publicó tres ediciones antológicas con los acontecimientos más relevantes de la lucha insurreccional. Desde los años setenta ha mantenido como misión un quehacer periodístico sobre los temas más acuciantes de carácter político y social del país y del mundo. En la actualidad, mantiene su tirada quincenal y desde abril de 2002 se incorporó a la plataforma online con una versión titulada “Bohemia Digital”.

“Bohemia”, la revista informativa más antigua de Iberoamérica, fue calificada por Fidel Castro como el “baluarte de la identidad nacional”.

Francisco Prat Puig

Francisco Prat Puig. Su esencia universal

Francisco Prat Puig

Yaumara López Segrera

Mayo, 28, 2021

 

El 11 de noviembre de 1906 en la Pobla de Lillet, provincia de Barcelona, Cataluña, España, nace el mayor de los tres hijos del matrimonio de Conrado Prat Fábregas y Luisa Puig Metó que fue inscrito con el nombre de Francisco Conrado Prat Puig en la partida de nacimiento número 67, tomo 8, folio 29, como certificó Don Pedro Barral Pedrals, juez municipal de la villa, en el acta expedida el 4 de junio de 1939, año de la Victoria.

Muy joven se traslada con su familia a Santa Coloma de Farnés, provincia de Gerona, donde conjuntamente con jóvenes contemporáneos a él, y gracias a la intensa preparación brindada por su padre, se presenta a los exámenes libres del Bachillerato y obtiene dicho título en 1926 [1].

El interés por continuar estudios, por una parte, y los escasos recursos familiares por otra, lo precisan a trabajar como pasante de abogado, mozo de botica y ayo de colegios privados para poder pagar sus estudios superiores. Así cursó las especialidades de Licenciatura y Doctorado en Filosofía y Letras [2] y Licenciatura en Derecho, en el período de 1926 a 1930 en la Universidad de Barcelona.

Se titula Licenciado en Derecho el 21 de enero de 1931, como se certifica en registro especial de la Sección de Títulos con el número 37 y folio 108, y de Licenciado en Filosofía y Letras, sección de Historia, como se asevera en el certificado número 150 de folio 101. Ambos documentos están refrendados con la firma del rector Don Jaime Leiva [3].

En 1931 se presenta en oposición para la Cátedra de Segunda Enseñanza del Instituto de Mataró, comarca catalana, y ya con la categoría de Profesor Titular desempeña su labor como docente hasta 1937. Conjuntamente con esta actividad, trabaja como auxiliar de la Cátedra de Arqueología Antigua de la Universidad de Barcelona, simultáneamente ejercía como secretario en el Instituto de Segunda Enseñanza de Mataró y se prepara para su Doctorado. Debido a su empeño personal logró que a dicha institución educacional pudieran incorporarse alumnos pobres en igualdad de condiciones.

Su continua labor de investigación tiene como resultado el descubrimiento de un acueducto romano en Pineda, acerca del cual presenta un trabajo en un concurso convocado por el Instituto de Estudios Catalanes, por el cual recibe el premio “Martorell” [4] en el año 1933.

En el año 1936, el Departamento de Memorias de la Sección Histórico-arqueológica del propio instituto, publica dicho trabajo; por este mérito la Universidad Autónoma de Barcelona, tenía el propósito de otorgarle la categoría de Doctor, hecho que no tuvo lugar por el estallido de la Guerra Civil Española, en 1936.

Como militante activo de los partidos políticos catalanistas de izquierda se alista en el frente del Pirineo como voluntario. Fue nombrado “Miliciano de la Cultura”, especie de comisario político, de la brigada 131, segundo Batallón, el 11 de octubre de 1938. Desempeñó, además, transitoriamente, la jefatura de una base de instrucción militar.

Al ser derrotadas las tropas republicanas por las fuerzas franquistas, el Gobierno francés ofrece refugio a los partidarios de la malograda República Española. Prat fue detenido y enviado a un campo de refugiados en Agde [5], departamento de Hérault, Francia, donde trabajó como enfermero, conjuntamente con varios médicos refugiados, en la enfermería conformada por ellos mismos.

El caudal de conocimientos de Prat y su espíritu resuelto propiciaron el intercambio intelectual con el jefe del campamento de refugiados, Monsieur Georges Benoit-Guyod, por intereses afines a la arqueología y la cultura en general.

Transcurre entonces un período de trabajo y descubrimientos arqueológicos en Agde hasta que se le hace oportuna la salida de Francia con los documentos de identificación de su cuñado que había fallecido. Su salida sería por el puerto de Burdeos hasta Nueva York, y luego a Miami de donde parte hacia La Habana.

Con 33 años llega a Cuba. Esta sería su patria adoptiva y el lugar en donde transcurrió la mayor parte de su laboriosa y fructífera vida.

Cuba. La Habana (1939-1948)

Entre los principales propósitos de Prat figuraría establecer relaciones con personalidades de la cultura habanera que pudieran introducirlo en la intelectualidad cubana, y así lograr trabajar para el sustento de la familia, siempre pensando en su irrebatible preparación profesional y su competencia. Su acercamiento e identificación con esta, su segunda patria, lo conducen a adoptar la ciudadanía cubana el 16 de abril de 1947 [6].

En su afán de profundizar sus conocimientos acerca del fenómeno cultural cubano, concurrió a cursos impartidos por la institución Hispano Cubana de Cultura y en la Universidad de La Habana sobre tópicos de Cultura Latinoamericana y cubana. Paralelamente a su superación profesional y a la labor como docente, iniciaría su obra como restaurador en nuestro país.

La restauración de la iglesia de Santa María del Rosario, en el año 1940, a la que dedicaría sus más denodados esfuerzos, es considerada como el punto de partida de dicha faena. No tardaría entonces en ser reconocida la figura de Prat entre los intelectuales de todo el país, quienes no tuvieron reparos en solicitar su concurso en diversas ocasiones.

Así ocurrió en 1942 cuando Pedro Cañas Abril y Felipe Martínez Arango, presidente y secretario respectivamente de la Comisión Pro Monumentos, Edificios y Lugares Artísticos de Santiago de Cuba, requieren su presencia para que impartiera conferencias sobre arquitectura colonial; marco este que fue propicio para invitarlo a formar parte del claustro de profesores de la ya esbozada Universidad de Oriente.

Esta visita a Santiago de Cuba se sumó a sus disímiles periplos realizados a través de toda la isla, con el propósito de estudiar la arquitectura cubana. Su agudo sentido de la observación le permitió detectar en uno de los extremos de lo que fuera la Plaza de Armas de la ciudad, un edificio a todas luces muy antiguo al cual, luego de exhaustivas investigaciones, identificó como la casa más antigua de Cuba y quizás de América, la cual según sus palabras: “Es el primer paso o punto de partida de una tradición constructiva criolla”.

En 1947, en el Congreso de Historia Local en San Juan, Puerto Rico, el Doctor Francisco Prat Puig recibiría los Votos de Gracias por su libro El Pre Barroco en Cuba. Actualmente dicha obra es considerada bibliografía básica a consultar por todos los interesados en el estudio de la génesis de la arquitectura en nuestro país.

Prat, con el conocimiento del proyecto de instauración de la Universidad de Oriente, visita nuevamente Santiago de Cuba para dar conferencias en la Sociedad de Estudios Superiores de Oriente (SESO) y participa en la fundación de dicha Universidad en 1947. Un año después se establece definitivamente en Santiago.

Santiago de Cuba (1948-1997)

El 20 de febrero de 1948 se incorpora a la Universidad de Oriente, donde ejerce como profesor en la entonces Facultad de Filosofía y Letras. Su labor no se limitaría solamente a la docencia, pues en 1951 tomó parte en el concurso para el proyecto del nuevo Ayuntamiento de Santiago de Cuba, cuya solución estuvo inspirada en un diseño de Cabildo para esta ciudad en el siglo XVIII y el cual le valió el polémico primer lugar.

A inicios de la década del sesenta se le confiaría la restauración del Castillo del Morro de Santiago de Cuba, con el total amparo de la recién creada Comisión de Monumentos y la disposición y apoyo de dirigentes de la misma y del Ministerio de Cultura.

Toda actividad llevada a cabo por Prat no constituyó un obstáculo para el total desempeño de su más anhelado propósito: la docencia. La pasión por su profesión como maestro, aprendida desde muy niño, lo encaminó a participar en la obra más humana de la Revolución Cubana: la Campaña de Alfabetización.

Desde inicios de los sesenta desempeñó múltiples cargos tales como: decano de la Facultad de Filosofía y Letras (1961-1963), decano de la Escuela de Historia (1963-1968), decano de la Facultad de Humanidades (1963-1965), director del Departamento de Historia de la Cultura y asesor de la Biblioteca Central de la Universidad de Oriente y del Archivo de Historia de la misma (1966).

Sus inquietudes profesionales lo llevan a interesarse por eventos de su especialidad en el extranjero, así participó en el Congreso de Historia de Sevilla, donde su presencia se limitó a intervenir en las discusiones y formar parte de las comisiones que le designaron. En 1973, se suscribe al XXIII Congreso Internacional de Historia del Arte en Granada, donde presenta como ponencia “La casa de Diego Velásquez y el Museo de Ambiente Histórico” [7], publicado en las actas de dicho evento. Su estancia en España fue favorable para que 50 discípulos de hacía 30 años se valieran de la misma con el fin de rendirle homenaje al apreciado e inolvidable profesor.

En la segunda mitad de la década del setenta continuó su análisis acerca de nuestra arquitectura y profundizó sus estudios para determinar el carácter y naturaleza de la cultura material cubana de los siglos XVIII y XIX para publicar una edición ampliada del Pre barroco (1975-1977), la cual no se llevó a cabo.

Proseguía su labor con la Comisión Nacional de Monumentos, donde ejercería como asesor durante 3 años. Su trabajo en la provincia de Santiago de Cuba comprendió restauraciones de casas de vital importancia histórica, varias ambientaciones además de montajes de museos como, por ejemplo: Casa del Poeta José María Heredia, Fuerte de Yarayó, Casa Museo de Ambiente Histórico Cubano, entre otras.

Una etapa culminante en la faena de este infatigable hombre, maestro entre maestros, apasionado y sensible, comenzaría en la década del ochenta. El 17 de febrero de 1981, en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, se le otorgó el Doctorado en Ciencias del Arte que, de acuerdo con la ley promulgada en 1974: “Podrá ser conferida como especial excepción a las personas que, sin ser candidatos a Doctor en Ciencias, sean reconocidos notoriamente por su trabajo científico destacado, innovaciones o descubrimientos”. Un año más tarde sería nombrado Profesor de Mérito de la Universidad de Oriente.

La Oficina Técnica de Restauración del Centro Histórico de Santiago de Cuba contó con su asesoramiento en los años 1988 y 1989, dos años después de haber sido fundada. Su tarea como consultante de especialistas, pertenecientes a dicha oficina técnica, le permitió transmitir sus experiencias y conocimientos, y formó discípulos que hoy figuran dentro del equipo profesional de la Oficina del Conservador de la ciudad de Santiago de Cuba, encargados de rescatar, restaurar y preservar nuestro patrimonio arquitectónico.

La realización de uno de sus más preciados sueños se llevaría a efecto con el proyecto futuro de un museo de arte con objetivos pedagógicos, en el cual serían expuestos un cúmulo de piezas de alto valor recopiladas por él a lo largo de toda su vida profesional. El Centro Cultural Francisco Prat Puig de Santiago de Cuba, inaugurado el 1ro. de agosto de 2003, guarda celosamente esta colección y realiza numerosas acciones culturales destinadas a enriquecer la espiritualidad de los santiagueros.

Retirado de la docencia directa en su casa de El Caney, pero dispuesto a recibir a todo aquel necesitado de una consulta, una valoración o una crítica, transcurrirían sus últimos años de vida. Es entonces cuando España, su primera patria, vuelve sus ojos hacia uno de sus ilustres hijos cuya vida profesional no pasaría inadvertida. Así le honra con la Orden Isabel La Católica el 6 de diciembre de 1991, dada en Madrid el 8 de mayo de 1992.

Fue la primera condecoración de esta jerarquía que en el presente siglo se le otorga a un cubano y cuyos antecedentes se remontan a 1880, cuando las autoridades coloniales por mandato de la Real Corte Ibérica se la impusieran al senador santiaguero Don José Bueno y Blanco.

En Barcelona, por acuerdo del 9 de marzo de 1993, la Generalitat de Catalunya le otorga su más alta distinción La Cruz de San Jorge: “Por su seria contribución al estudio, la difusión y recuperación del arte en Cuba, por su trabajo de restauración y la fundación de dos museos. Por los serios y rigurosos aportes eruditos en el ámbito de la Arquitectura, la Arqueología y la Historia del Arte”. Dada en Barcelona el 27 de abril de 1993, por los señores presidentes y secretario de Gobierno.

El 28 de mayo de 1997 fallece el Doctor Francisco Conrado Prat Puig, maestro, restaurador, hombre de mente preclara y luminosa; quien, aun cuando su partida fue silenciosa, se mantiene presente entre nosotros cual celoso vigía de la obra engendrada en Santiago de Cuba, que un buen día lo hechizara y atrajera a sus mestizas calles.

 

Notas

* Conferencia presentada en el II Coloquio Presencias Europeas en Cuba, 2018, del Centro para la Interpretación de las Relaciones Culturales Cuba-Europa: Palacio del Segundo Cabo.

[1] Expediente docente de Francisco Prat Puig, situado en el Departamento de Recursos Humanos de la Universidad de Oriente.

[2] Por beca otorgada por Botet y Liró y Francisco Montsalvatge, archivo personal.

[3] Estos títulos se encuentran en poder de la familia.

[4] Famoso arqueólogo catalán, presidente del jurado que otorgaba el premio en su nombre en el Instituto de Estudios Catalanes.

[5] Prat llega a Agde el 15 de marzo de 1939 y es ubicado en la barraca Año 2 del campo No. 1.

[6] Como se signa en el acta No. 66, t. 9, Folio 213 de la sección de ciudadanías del Registro de Marianao.

[7] Actas del XXIII Congreso Internacional de Historia del Arte, CIHA, Separata, Granada 3-8 de septiembre, 1973, “La casa de Diego Velázquez y el Museo de Ambiente Histórico Cubano”, Francisco Prat Puig, Universidad de Oriente, Cuba (publicados solo 2 capítulos centrales de 7 iniciales).

Yaumara López Segrera: Doctora en Estudios Ibéricos e Iberoamericanos en cotutela por la Universidad de Oriente, Cuba y la Universidad Michel de Montaigne, Burdeos 3, Francia, con la investigación Del Paradigma Tecnológico al Paisaje Arqueológico: presencia francesa y cultura del café en el sudeste cubano en la primera mitad del siglo XIX. Licenciada en Historia del Arte por la Universidad de La Habana. Desde 2014 es codirectora del proyecto de cooperación internacional Los caminos del café, financiado por la Unión Europea, la Fundación Malongo y la Oficina del Conservador de la ciudad de Santiago de Cuba. Es directora del Centro de Interpretación y Divulgación del Patrimonio Cultural Cafetalero: Casa Dranguet.

Fachada de la fábrica de tabacos y cigarros H. Upmann y Cía. Calle de Carlos III No. 159

La contribución de la inmigración alemana a la cultura material habanera durante los años 1901-1930

Fachada de la fábrica de tabacos y cigarros H. Upmann y Cía. Calle de Carlos III No. 159

Michael Cobiella García

Mayo 21, 2021

 

En los años que corren de 1901 a 1930, Alemania tuvo un importante peso en las distintas actividades económicas que surgieron y se desarrollaron en La Habana, así como en los vínculos comerciales que se propiciaban entre este país y Cuba. Tanto la Alemania kaiseriana, o Segundo Reich alemán, primeramente, como la posterior Alemania de Weimar ocuparon de facto posiciones cimeras en los vínculos económico-comerciales con la Isla durante todos estos años [1]. En Cuba, y en especial en La Habana, también existió una pequeña pero muy importante comunidad de inmigrados y residentes alemanes que mucho contribuyó al desarrollo de este tipo de actividades y vínculos. Es por estas razones que la ponencia tiene como objetivo esencial estudiar cuáles fueron las principales contribuciones e influencias de la inmigración (componentes étnicos) alemana a la cultura material habanera durante este período de tiempo específico. El análisis de estos aportes será abordado teniendo en cuenta algunas áreas concretas de la llamada cultura material, en estrecha relación con la presencia económico-comercial alemana, y la coexistencia de una colectividad de inmigrantes y residentes temporales de esta nacionalidad en la capital. Con el estudio de los aspectos esenciales de la contribución alemana a la cultura material habanera se busca propiciar una nueva arista investigativa con la cual continuar el largo camino cognoscitivo que debe determinar, y tratar de evaluar, antropológicamente, el significado verdadero de la impronta de estos inmigrantes en la historia etnocultural de la nación cubana durante la primera mitad del siglo XX.

La contribución alemana a la cultura material habanera no solo dependió de las inversiones monetarias directas que este país realizó en la urbe capitalina, si bien se puede afirmar que esta jugó un papel fundamental. La existencia misma de un amplio comercio trasatlántico entre la mayor de las Antillas con Alemania, posibilitó que un importante número de corporaciones industriales, comerciales, financieras y de servicios de diverso tipo, procedentes de esta nación, se establecieran directamente en La Habana, o estuvieran representadas por comerciantes comisionistas alemanes o, incluso, en muchos casos, por cubanos e hispanos que actuaban en este contexto económico-comercial. De hecho, Alemania ocupaba, y ocupó durante todos estos años, posiciones importantes, solamente superada por los Estados Unidos, Gran Bretaña y España [2].

A lo largo de estos 30 años, numerosas compañías alemanas incursionaron en el creciente mercado importador habanero, buscando crear potenciales consumidores nacionales, y tratando de penetrar varios importantes sectores económico-comerciales de la ciudad, en franca competencia con la hegemónica presencia empresarial estadounidense y británica. Sus ofertas incluyeron numerosos productos industriales, agrícolas, textiles, de ferretería, materias primas de primera necesidad, combustibles y servicios de diverso tipo, y muchos de ellos estuvieron respaldados por una acertada publicidad, por la calidad y el prestigio de las marcas registradas en los diferentes renglones [3]. Por otra parte, en estos mismos años, varios miembros de la comunidad alemana asentados en La Habana constituyeron una serie de compañías, algunas de ellas con capital mixto cubano, hispano o estadounidense, o establecieron negocios privados y personales de mediana o gran envergadura, generalmente de tipo industrial-comercial, con el objetivo de importar productos manufacturados o semimanufacturados de variada diversidad, provenientes de Alemania o del pujante y creciente mercado exportador estadounidense; además, con vistas a exportar productos agrícolas, materias primas y otros recursos naturales del país. Fue, entonces, gracias a las distintas operaciones de estas compañías, con sede permanente y registro legal en la capital, que fueron introducidos cuantiosos productos industriales, materias primas y combustibles de procedencia fundamentalmente alemana y estadounidense [4].

En este período de más de un cuarto de siglo, los principales aportes alemanes a la llamada cultura material estuvieron centrados principalmente en los renglones económicos de la producción agroindustrial y de los servicios públicos, dirigidos hacia las áreas específicas de la técnica, tecnología e instrumentos de trabajo, y del transporte. Esto no quiere decir que se niegue o desestime otro tipo de aportes a la cultura material habanera fuera de estas categorías. Sin embargo, entendemos que la información documental y bibliográfica analizada nos afirma que dichos aportes, como había venido ocurriendo desde el siglo xix, estuvieron dirigidos, y se hicieron mucho más evidentes, en las áreas de la cultura material referidas antes.

Al menos hasta donde se tiene información, el aporte alemán en esta área de la cultura material se orientó principalmente hacia el transporte terrestre, en especial el vinculado con los automotores o vehículos propulsados por motores de petróleo-diesel, gasolina o gas. Razones sobradas existen para constatar el porqué de este comportamiento. Una de ellas fue el hecho innegable del potencial tecnológico y constructivo de la industria automovilística teutona en esa época. A comienzos del xx, la industria del automóvil y de los motores de combustión interna en Alemania era una de las más poderosas a nivel global, con una capacidad de fabricación para la exportación ascendente, con marcas registradas de autos y camiones bien establecidas en el mercado internacional, y muy reputadas por los expertos del ramo. En el transcurso de estas tres décadas, se constató la presencia de los destacados fabricantes Benz & Cie. (motores, accesorios, autos y camiones marca Benz), Daimler Motoren Gesellschaft (motores, accesorios, camiones y autos marca Mercedes) y, a partir de su unificación, en 1926, Daimler-Benz AG; también los autos con pieza-patente Heymann para usarlos sobre líneas de FC, vía estándar.

Además, entraron productos importados, por lo general bujías, carburadores y magnetos, de los también renombrados fabricantes de accesorios R. Bosch GmbH y Ernst Eisemann & Cie. GmbH, ambos de Stuttgart, así como neumáticos y llantas Continental, producidas por la afamada compañía Continental AG. Para lograr sus objetivos, de conformar un gusto y predilección por sus ofertas comerciales, y de crear una necesidad cultural consumista en cierto sustrato de la población habanera, los futuros clientes potenciales contaron, como ya se ha dicho, con la colaboración de compañías de comerciantes importadores establecidas en la capital [5].

En cuanto al sector del transporte marítimo, las contribuciones alemanas fueron muy limitadas si las comparamos con las realizadas en los vehículos de motor de explosión. La documentación consultada, no obstante, permitió establecer la introducción de algunas pocas embarcaciones, en este caso de tipo y con fines militares, por vía de la capital. Se trató de barcos de guerra de pequeña envergadura, comisionados por la marina cubana y fabricados por el astillero naval alemán J. W. Klawitter de Danzig, Prusia. También, se emplearon 4 barcos de vapor de mediano tonelaje de fabricación y tecnología alemanas en el período aproximado de 1918-1921. Estas embarcaciones, Adelheid, Bavaria, Kydonia y Olivant, habían sido capturadas por las autoridades habaneras a finales de la Primera Guerra Mundial. Sin embargo, los documentos estudiados solo precisan el fabricante de uno de ellos, el Kydonia, construido en el astillero AG “Neptun” Schiffswerft & Maschinenfabrik de Rostock. Tampoco se conocen los tipos de labores en los que se emplearon dichos navíos durante el período mencionado [6].

Por su parte, en el transporte terrestre ferroviario, las contribuciones alemanas fueron mucho más importantes, quizá a un nivel semejante a las del transporte automotor. Estas se hicieron más evidentes en los ferrocarriles vinculados con la agroindustria azucarera. La no existencia de inversiones directas o indirectas en el sector de los servicios públicos, vinculados al ferrocarril urbano o rural, condicionó que estos aportes solo se manifestaran en la transportación de distintos tipos de mercancías, cargas, así como en otras labores varias, que se realizaban en algunos centrales azucareros y colonias cañeras pertenecientes a compañías privadas, tanto nacionales como extranjeras. Por lo general, estas propiedades industriales o agrícolas azucareras estuvieron fuera de los límites territoriales de La Habana. La mayoría de las contribuciones realizadas en los ferrocarriles estuvo vinculada con la introducción del más avanzado material rodante de fabricación alemana, en especial de locomotoras de vapor para acoplar a trenes de carga de diversa tipología y de vagones para la transportación básicamente de caña y de azúcar, aunque algún que otro material rodante halado pudo haberse introducido. Este material rodante consistió en locomotoras de vapor fabricadas por las firmas Berliner Maschinenbau AG, de Berlín, A. Borsig GmbH, de Berlín, Henschel & Sohn GmbH, de Kassel, Orenstein & A. Koppel AG, de Berlín, y por la R. Wolf AG, de Magdeburg, que a partir de 1921 asumió el nombre de Maschinenfabrik Buckau R. Wolf AG, así como vagones de carga de la firma radicada en los Estados Unidos, pero fundada con capital alemán, Koppel Industrial Car & Equipment Co., con sede en Pennsylvania. Es decir, ellas tuvieron el sello identitario tecnológico teutón, pero se diseñaron y construyeron siguiendo las necesidades estructurales y técnicas de los ferrocarriles azucareros cubanos, a pesar de que en este sector las importaciones de material estadounidense controlaron el mercado habanero y cubano por extensión [7].

La agroindustria azucarera fue uno de los renglones donde más se puso de manifiesto la entrada y utilización de los aportes técnicos y tecnológicos alemanes durante estos 30 años, a pesar de que en esta área de la economía cubana, la de mayor importancia en el país, no hubo inversiones directas teutonas en este período. La información consultada nos permitió sacar a la luz la presencia en el mercado cubano de un total de 8 grandes corporaciones alemanas fabricantes de variado tipo de maquinaria eléctrica, de vapor e hidráulica, para la producción del azúcar, así como de tractores, arados de vapor y numerosos implementos agrícolas para el cultivo de la caña, y para otros fines agrícolas no cañeros, ejemplo de ellos, las mochas y machetes de la celebrada marca Luckhaus & Gunther de la ciudad de Remscheid [8].

Las firmas más destacadas en la fabricación de maquinaria azucarera fueron, por orden alfabético: A. Niedlich & Cie., Maschinenfabrik & Eisengießerei, de Breslau; A. Wernicke Maschinenbau AG, de Halle; Braunschweigische Maschinenbauanstalt AG, de Braunschweig; Burckhardt & Weiss, de Sangerhausen; J. Kemna-Breslau, de Breslau; Sangerhausen Maschinenfabrik & Eisengrießerei AG, de Sangerhausen; Vogel & Balcke, de Hamburg y Wegelin & Hübner Machinenfabrik & Eisengießerei AG, de Halle.

También, se introdujeron algunos tractores motoarado sistema stock de manufactura alemana. Estos fabricantes tuvieron su base de operaciones principal en la capital, pero las ventas de sus productos industriales se destinaban a todo el país. No obstante, como en el caso de los británicos, fueron innegables sus contribuciones a la cultura material habanera, pues en la ciudad era donde se recibían, ensamblaban, comercializaban y transportaban estas maquinarias. En el mercado nacional se introdujo, entonces, maquinaria industrial azucarera de manufactura alemana, que estableció un paradigma por la calidad de su manufactura y por la gran eficiencia obtenida en las distintas operaciones en las que se emplearon. A su vez, en los campos cañeros del país, y en otras áreas de la agricultura, se emplearon instrumentos de trabajo de procedencia alemana, como machetes, azadones, segadoras y arados de diferentes tipos fabricados en la ya mencionada ciudad de Remscheid [9].

Como se ha podido apreciar, el capitalismo alemán incursionó con mucho ímpetu en importantes esferas de la economía y el comercio que ya se desarrollaban, o comenzaban a articularse, en La Habana de principios del siglo XX. Su presencia, sin duda de importante magnitud y fuerza, marcada por la eficiencia y experiencia, les permitió competir, a pesar de la rivalidad, frente a los principales antagonistas imperialistas, los Estados Unidos y el Reino Unido de la Gran Bretaña, durante todos estos años.

La existencia de una pequeña comunidad, pero muy significativa desde el punto de vista económico-social, coadyuvó en igual medida a propagar los patrones culturales e ideológicos esgrimidos por este capitalismo de ultramar y, sobre todo, sirvió de instrumento para reafirmar su presencia económico-comercial. Su objetivo primordial, acorde con los postulados más fieles del ideal imperialista en boga, fue tratar de crear una especie de necesidad subjetiva, que iba muchas veces más allá de las verdaderas urgencias materiales de la población cubana, sobre la trascendencia de adquirir, consumir y aplicar toda una serie de productos, técnicas, tecnologías y conocimientos prácticos made in Germany, como medios “lógicos” de garantizar la edificación de una nueva sociedad, a tono con los sacrosantos postulados civilizatorios de la cultura occidental de la época. Premisas que, en definitiva, eran pensadas, elaboradas, esgrimidas y propagandizadas por los centros del poder económico, político-ideológico y cultural, uno de los cuales, sin duda alguna, era Alemania.

Notas

* Conferencia presentada en el I Coloquio Presencias Europeas en Cuba, del Centro para la Interpretación de las Relaciones Culturales Cuba-Europa: Palacio del Segundo Cabo.

[1] Véanse Luis Valdés-Roig: El comercio exterior de Cuba y la guerra mundial, Imprenta Avisador Comercial, La Habana, 1920, pp. 142-143, 145,151-156,160-161 y 290-292; Oscar Zanetti Lecuona: Los cautivos de la reciprocidad. La burguesía cubana y la dependencia comercial, Ediciones ENPES, La Habana, 1989, pp. 15-16, 24-25 y 78-79.

[2] Para un primer acercamiento al tema, en el caso de las contribuciones alemanas, véanse Michael Cobiella: “Los componentes británicos y alemanes y los procesos étnico-culturales en la ciudad de La Habana (1901-1930)”, tesis de Doctorado en Ciencias Históricas, Facultad de Filosofía e Historia, La Habana, 2013, pp. 100-112; Michael Cobiella y otros: Presencia alemana en Cuba, Fundación Fernando Ortiz y Ediciones GEO, La Habana, 2008, hojas anverso y reverso.

[3] Véanse Luis Valdés-Roig: ob.cit., pp. 142-143, 145, 151-156, 160-161 y 290-292; Oscar Zanetti: ob.cit., 1927, pp. 15-16, 24-25, 78-79.

[4] Véanse Directorio de Cuba 1927: ob.cit.; Directorio de información general de la República de Cuba 1912, Imprenta Rambla, Bouza y Cía., La Habana, 1912; Directorio de información general de la República de Cuba 1914, Imprenta Rambla, Bouza y Cía., La Habana, 1914; Directorio de información general de la República de Cuba 1916, J. A. Borges del Junco, La Habana, 1916; Directorio de información general de la República de Cuba 1918, s/e, La Habana, 1918; Directorio general de la República de Cuba, Imprenta Rambla y Bouza, La Habana, 1907-1908; El Libro de Cuba 1925, República de Cuba, La Habana, 1925, p. 788; Guía Comercial e Industrial de Cuba, Imprenta La Prueba, La Habana, 1926; Guía Directorio del comercio, profesiones e industrias de la Isla de Cuba, Bailly-Bailliere e Hijos, Madrid, 1909; Guía Directorio de la República de Cuba, Publicada por Bailly-Bailliere-Riera, S. A., Barcelona, 1920; Guía Directorio de la República de Cuba, Anuarios Bailly-Bailliere y Riera reunidos, S. A., Barcelona, 1924; Guía Directorio de la República de Cuba, Anuarios Bailly-Bailliere y Riera reunidos, S. A., Barcelona, 1926; Libro azul de Cuba 1917, s/e, La Habana, 1917; Libro Azul de Cuba 1918, s/e, La Habana, 1918; Libro de Cuba. Cincuentenario de la independencia 1902-1952, s/e, La Habana, 1954, p. 910.

[5] Véanse Directorio de Cuba 1927: ob.cit.; Directorio de información general de la República de Cuba 1912: ob.cit.; Directorio de información general de la República de Cuba 1916: ob.cit.; Directorio general de la República de Cuba: ob.cit., 1907-1908; Adolfo Dollero: Cultura cubana (Cuban culture), Imprenta El Siglo xx, La Habana, 1916, p. 472; Guía Comercial e Industrial de Cuba: ob.cit.; Guía Directorio de la República de Cuba: ob.cit., 1920; Guía Directorio de la República de Cuba: ob.cit., 1924; Libro azul de Cuba 1917: ob.cit., pp. 168-169, 196-198.

[6] Véanse ANC. Fondo Secretaría de la Presidencia. Leg. 44, orden 77; Leg. 84, orden 20; Leg. 90, orden 35.

[7] Véanse ANC. Fondo Donativos y Remisiones. Leg. 402, orden 8; Directorio de información general de la República de Cuba 1912: Ob.Cit.; Directorio de información general de la República de Cuba 1916: ob.cit.; Directorio general de la República de Cuba: ob.cit., 1907-1908; Leach, G. A. P.: Industrial steam locomotive of Cuba, Industrial Railway Society, s/l, 1997, pp. 7, 10-14, 79-105.

[8] Véanse Directorio de Cuba 1927: ob.cit.; Directorio de información general de la República de Cuba 1918: ob.cit.; Guía Directorio de la República de Cuba: ob.cit., 1920; Guía Directorio de la República de Cuba: ob.cit., 1924; Reginald Lloyd: Impresiones de la República de Cuba en el siglo xx. Historia, gente, comercio, industria y riqueza, Lloyds Greater Britain Publishing, Londres, 1913, pp. 265; Hendrick C. Prinsen: Cane sugar and its manufacture, Norman Rodger, London, 1924, s/p.

[9] Véanse Libro azul de Cuba 1912, ed.cit., p. 166; Guía Directorio del comercio, profesiones e industrias de la Isla de Cuba, ob.cit.; Libro de Cuba, ob.cit., p. 792; Reginald Lloyd, ob.cit., pp. 265 y 469; George Clark Musgrave, Cuba: the land of opportunity, Simpkin, Marshall, Kent, London, 1919, p. 40.

Michael Cobiella García: Doctor en Ciencias Históricas y Máster en Antropología. Diplomado en Antropología Cultural e Investigador Asistente. Profesor Auxiliar en la Facultad de Español para no Hispanohablantes y de la Facultad de Filosofía e Historia de la Universidad de La Habana.

La mujer bajo el prisma de Martí

Con el alma encendida: la mujer bajo el prisma de José Martí

La mujer bajo el prisma de Martí

“¿Por qué una flor nace en un vaso de Sevres, se le ha de privar del aire y de la luz? ¿Por qué la mujer […] se le ha de oprimir el pensamiento, y so pretexto de un recato gazmoño, obligarla a que viva escondiendo sus impresiones, como un ladrón esconde su tesoro en una cueva?”  

José Martí

 

MSc. Dúnyer Pérez Roque

Mayo 20, 2021

 

En medio de una época plagada de prejuicios y de desigualdades de género y de oportunidades hacia la mujer, José Martí resaltó sus innegables méritos. Las construcciones sociales creadas sobre la mujer hicieron que se tuviera un criterio preconcebido sobre su rol social, político, familiar y económico, lo que denunció cuando expresó: “[…] No hay regalo mayor para los ojos de los hombres que una cabeza femenina sin más adorno que su propio pelo” [1]. Él, como cualquier otro hijo de su tiempo, tenía una definición establecida sobre cómo debían ser: “La mujer bella y sana, aunque decir sana es decir bella, no anda con menjurjes y retoques: la frente, lisa. La boca, sin colorete. La oreja, sin aretes [2]. Para el Apóstol de la independencia cubana, “no es que falte a la mujer capacidad alguna de las que posee el hombre, sino que su naturaleza fina y sensible le señala quehaceres más difíciles y superiores” [3]. No obstante, a estas concepciones, vio en ellas cualidades innatas que la colocaban en una posición ética y moral superior a los hombres.

Todavía en el siglo XIX la mujer no había logrado obtener elementales derechos cívicos, como el sufragio universal, el derecho de reunión, libertad de expresión, o a decidir abiertamente con quien casarse. Era vista como el resumen de las virtudes del hogar, la madre de los futuros hijos, o el trofeo de caza que servía para ser exhibido, y poco más. Sufría de abusos físicos, psicológicos, familiares, sociales y económicos de parte de una sociedad patriarcal que limitaba su rol y frenaba su emancipación.

Martí, en cambio, cuestionó las construcciones en torno a aquellas adjetivadas como viles y despreciables. Apreciaba en ellas los mejores atributos de los seres humanos: “Es una mano de mujer, vara de mago, que espanta búhos y sierpes, y ojos de Midas, que trueca todo en oro” [4]. Consideraba que estas tenían el derecho de rebelarse cuando eran pisoteadas y maltratadas y apoyaba esta facultad cuando sucedía –de enorme mérito dado que no era frecuente este tipo de pensamiento en esos tiempos–. Para el Maestro, la mujer era más que un objeto sexual y las alertó al respecto:

Rebeláos, oh mujeres, contra esas seducciones vergonzosas; ved antes de daros, si se os quiere, como se adquiere una naranja, para chuparla, y arrojarla, o si se os ama dulce, penetrante, espiritual y tiernamente, sin sacudida, sin predominio, ni obsesiones de deseo: si se busca, la primera bestia nueva os vence. Rebeláos, contra esa brutal y repugnante persecución de los sentidos: dejad de ser carne que morder y gozo que beber: resistíos, y no os quejéis de ser infortunadas mientras no sepáis ser fuertes. Pues que lo sabéis, estad al aviso: se os busca casi siempre para el gozo. ¿No os levanta e irrita esta brutalidad? ¿No tenéis la cabeza bastante fuerte para resistir estas embriageces de la carne? [5].

Martí conoció a muchas mujeres excepcionales a las cual tuvo en alta estima. Entre ellas, por ejemplo, se encuentran Mariana Grajales y Sarah Bernhardt. Sobre la cubana dijo: “De negro va siempre vestida, pero es como si la bandera la vistiese. […] Y es música la sangre cuando cuenta ella del ejército todo que se juntó por el Camagüey para caer sobre las Villas […] ¡Fáciles son los héroes, con tales mujeres!” [6]. A Sarah la conoció brevemente en París, pero le impresionó su arte y sus maneras de mujer emancipada: “[…] Ella hará lo que desea: tiene algo del primer Buonaparte; ella finge el desdén, aunque su alma está llena de amistad y franqueza porque lo cree necesario para ser respetada. ¿De dónde viene? ¡De la pobreza! ¿Adónde va? ¡A la gloria!” [7].  También expresó que “[…] ella sabe amar sin duda pero no se ocupa de esos asuntos demasiados femeninos; es esa alma soberbia, soñadora de todas las alturas, alma de águila superioridad irresistible la que nos hace bajar la cabeza” [8].

Estas escasas líneas no alcanzan para ilustrar en su totalidad el pensamiento martiano sobre la mujer. Empero, este embozo arroja un haz de luz sobre esta temática compleja, diversa y llena de contrastes; quedará para empresas futuras profundizar en ella. Una certeza meridiana  encontraba en ellas, pues “[…] cuando la mujer  […] unge la obra con la miel de su cariño, la obra es invencible”.

 

Notas

[1] “Recuerdos”, OC 13: 407.

[2] “Prosa de próceres”, OC 15: 183.

[3] “Sobre los Estados Unidos”, La Nación, Buenos Aires, 10 de agosto de 1887, OC 11: 215.

[4] “Carta de Nueva York”, La Opinión Nacional, Caracas, 11 de abril de 1882, OC 9: 288.

[5] Fragmentos, OC 22: 211.

[6] “Antonio Maceo”, Patria, Nueva York, 6 de octubre de 1893, OC 4: 453.

[7] “Sarah Bernhardt”, OC 15: 246.

[8] Ibídem, p. 247.

[9] “De las damas cubanas”, Patria, Nueva York, 7 de mayo de 1892, OC 5: 16-17.

Dúnyer J. Pérez Roque: Licenciado en Historia por la Facultad de Filosofía e Historia de la Universidad de La Habana en 2012. Culminó su Maestría en Estudios sobre América Latina, el Caribe y Cuba en 2017. Ha sido ponente en eventos científicos nacionales e internacionales, y ha publicado artículos en revistas culturales. Es Miembro de la Asociación Nacional de Historiadores de Cuba (UNHIC), de la Sección Cuba de la Asociación de Estudios Latinoamericanos (LASA), y colaborador de la Society for Irish Latin American Studies (SILAS).

Copia 2021_05_13_02_43_IMG_4855

Sorpresa final de Dibujando Europa 2021

Copia 2021_05_13_02_43_IMG_4855

Mayo 14, 2021

 

Ha finalizado la VI edición del concurso infantil Dibujando Europa que, con el tema La mujer en la historia, la ciencia y el arte, recibió 85 obras de diversas provincias de Cuba como Holguín, Villa Clara, Sancti Spíritus, Artemisa y Mayabeque. Estamos muy felices con los resultados alcanzados; en todos los trabajos se apreció la investigación realizada y el dominio de lo representado, en sintonía con el tema de este año. Desde las diferentes perspectivas de los niños, Dibujando Europa cumplió su objetivo de resaltar el valor de las féminas a lo largo de la historia y durante el contexto actual de la pandemia.

Al concluir este evento que tomó como escenario las redes sociales, se acercó a nuestra institución el pintor RenVanVanVín, un personaje que estuvo siguiendo el certamen desde su cuenta en Facebook y que se mostró muy emocionado con todos los trabajos. RenVanVanVín supo entonces que, junto con la Delegación de la Unión Europea en Cuba, preparábamos una sorpresa final del concurso: una visita para entregar regalos a todos los niños participantes de Dibujando Europa. Sin pensarlo dos veces, se unió a nosotros en el recorrido para felicitar personalmente a cada uno de los pequeños pintores por su obra realizada.

Fue así que, con RenVanVanVín, su paleta de pintar, sus colores y pinceles, nos fuimos a felicitar a los participantes por brindar sus talentos en el certamen y a entregarles los premios, llegando a numerosos municipios de La Habana. Con extremo cuidado y cumpliendo las medidas de seguridad, los pequeños recibieron los regalos. Aun cuando todos usábamos mascarilla, las amplias sonrisas se dibujaban en los rostros. Los padres agradecían el gesto de llevarles a sus niños tanta alegría y felicidad, mientras que los niños hablaban de arte con ReVanVanVín y le comentaban que ya estaban a la espera de la próxima edición.

dest Obra arquitectónica de Le Corbusier

Obra arquitectónica de Le Corbusier – Contribución excepcional al Movimiento Moderno. Bélgica, Alemania, Francia, Suiza

Obra arquitectónica de Le Corbusier

Mayo 12, 2021

 

En el 2016, la Unesco declaró Patrimonio de la Humanidad 17 obras del arquitecto suizo Le Corbusier, distribuidas en 7 países. De esta manera se honró su excepcional contribución al movimiento moderno.

Charles Édouard Jeanneret, mejor conocido como Le Corbusier, es considerado el padre de la arquitectura moderna. Ha sido declarado, junto con Mies van der Rohe, Frank Lloyd Wright, Adolf Loos y Alvar Aalto, una de las figuras más importantes de la arquitectura del siglo XX.

Su obra revolucionó la arquitectura y demostró de manera singular la invención de un nuevo lenguaje arquitectónico, modernizó las técnicas y concibió sus obras en función de las necesidades sociales y humanas del hombre moderno. El alcance de su obra en cuatro continentes reafirma la dimensión universal de su obra arquitectónica y da testimonio de su impacto.

El Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (Icomos) recomendó la inscripción de la obra arquitectónica de Le Corbusier en la lista de patrimonio mundial como una contribución excepcional al movimiento moderno.

Listado de los 17 sitios declarados Patrimonio de la Humanidad

  1. Pequeña villa al borde del lago Léman. Corseaux, Suiza, 1923
  2. Casa La Roche-Jeanneret. París, Francia, 1922-1923
  3. Cité-Frugès. Pessac, Francia, 1924
  4. Maison Guiette. Amberes, Bélgica, 1926
  5. Casas de la Weissenhof-Siedlung. Stuttgart, Alemania, 1927
  6. Villa Savoye, «Les heures claires» y casa del jardinero. Poissy, Francia, 1928-1930
  7. Inmueble Clarté. Ginebra, Suiza, 1930
  8. A: Inmueble en la Puerta Molitor. Boulogne-Billancourt, Île-deFrance, Francia, 1931-1934

B: Apartamento de Le Corbusier e Yvonne Gallis en Puerta Molitor. Boulogne-Billancourt, Île-deFrance, Francia, 1931-1934

  1. Manufactura Claude et Duval. Saint-Dié-des-Vosges, Francia, 1946-1948
  2. Unidad de Habitación Marsella. Marsella, Francia, 1947-1951
  3. Casa del Doctor Curutchet. La Plata, Argentina, 1949-1950
  4. Capilla de Nuestra Señora del Alto. Ronchamp, Francia, 1950-1954
  5. Cabanon de Le Corbusier. Roquebrune-Cap-Martin, Francia, 1950-1951
  6. A: Complejodel Capitolio Chandigarh. India, 1951-1965

B: Palacio de Justicia. Chandigarh, India, 1951-1956

C: El Secretariado. Chandigarh. India, 1951-1963

D: Palacio de la Asamblea. Chandigarh. India, 1951-1962

E: La Mano Abierta. Chandigarh, India, 1951-1965

  1. Convento SainteMarie-de-laTourette. Éveux-sur-l’Abresle, Francia, 1957-1960
  2. Centro de Recreación del Cuerpo y el Espíritu. Firminy-Vert, Francia, 1953-1965
  3. Museo Nacional de Bellas Artes de Occidente. Tokio, Japón, 1954-1958