Historia-de-la-Medicina-

Un médico de La Habana investigando en el París de finales del siglo XIX

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Gema Desireé Cristóbal Querol

Diciembre 3, 2021

 

Francisco Marill Solar, médico ubicado en La Habana del siglo XIX, obtiene la Autorización Real para una comisión de investigación en el extranjero con el objetivo de estudiar las afecciones nerviosas. Viaja a París y, durante seis meses, trabaja con médicos reconocidos en dos hospitales de esa ciudad. De regreso a Cuba redactará sus resultados, que serán enviados junto a un informe de la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana al Ministerio de Ultramar. Los resultados de su investigación nunca vieron la luz. Con este trabajo se pretende estudiar el movimiento y la difusión científica entre América y Europa a través de la presencia en Cuba de este médico y de la participación de las instituciones científicas en estos procesos.

Barcelona-La Habana-París [1]

Francisco Marill Solar se doctoró en Medicina y Cirugía por la Universidad de Barcelona en 1874. En 1876 se constata su presencia en La Habana cuando solicita la autorización del Gobierno para ejercer su profesión en Cuba [2]. Tuvo que trasladarse por enfermedad a Europa a finales de la década del ochenta y solicita llevar a cabo una estancia de investigación en París. Por Real Orden de 15 de enero de 1889 fue nombrado por el Gobierno para realizar un estudio sobre afecciones nerviosas durante seis meses en París.

Viajó hasta Francia en junio de 1889 y estuvo allí hasta diciembre de ese mismo año. En el expediente que se conserva en el Archivo Histórico Nacional de España [3] se puede observar el recorrido que tuvo en su estancia de investigación, los resultados de la misma y su interés posterior en la publicación.

Como se puede observar en el documento manuscrito donde recogió sus resultados, el Doctor Marill se presenta como médico del hospital civil Nuestra Señora de las Mercedes de La Habana, miembro de la Real Sociedad Económica de Amigos del País, socio fundador de la Sociedad de Estudios Clínicos de La Habana, socio corresponsal de la Academia y Laboratorio de las Ciencias Médicas de Cataluña y de la Academia Médico-Farmacéutica de Barcelona.

Estancia en Francia

El prestigio y la influencia de la práctica científica de la Francia del siglo XIX, así como el trabajo de sus médicos, era bien reconocida. Por ello, no es extraño que el Doctor Marill eligiese París para realizar el estudio de las afecciones nerviosas, lo que le permitiría compartir y aprender de grandes personalidades médicas. La estancia de seis meses se desarrolló en el Hospital de la Salpêtriere y en el Hospicio Bicêtre.

El Doctor Marill explica de forma detallada los tratamientos, el estudio y algunos de los casos más particulares de ambas instituciones. La clínica del Hospital la Salpêtriere estaba dirigida por el profesor Jean Martin Charcot y constituía el centro científico para el estudio de las afecciones nerviosas más grande de Francia. Algunos casos de los enfermos del sistema nervioso que estaban en el servicio clínico del profesor Charcot se utilizaban para planteárselos a los alumnos. El servicio se componía de cuatro salas con 100 camas y en él eran recibidas mujeres francesas y extranjeras. Además, contaba con 50 camas para hombres, 30 para niños y 200 para epilépticos. También cabe destacar la incidencia que hace el Doctor Marill en las diferentes estancias que se encontraban en el Hospital, consideradas necesarias para la investigación: el laboratorio de Anatomía Patológica que dirigía el profesor Paul Richer, el laboratorio de Fisiología, el museo, la sala de baños, el gabinete electroterápico dirigido por el Doctor Vigonroux, y por supuesto, el anfiteatro donde Charcot explicaba las lecciones para los estudiantes.

El Doctor Marill hace hincapié en los resultados de su investigación en la difusión de la práctica científica que se realizaba en el servicio del Salpêtriere. Existían dos publicaciones que completaban el método de enseñanza del profesor Charcot: por un lado, la Nueva Iconografía de la Salpêtriere, que se empezó a publicar en 1888 por los Doctores Guille de la Tourette, Paul Richer y Albert Loude, en esa publicación se presentaban con fotografías y figuras las historias de enfermos tratados en la clínica; y, por otro lado, la otra publicación eran notas tomadas en el curso por los alumnos de Charcot que se publicaban semanalmente.

En el Hospicio Bicêtre el Doctor Marill trabajó con el Doctor Dejerine, en las afecciones nerviosas. El centro estaba destinado a hombres inválidos, donde se llegaron a concentrar más de 3000 en el año 1889. Así, el Doctor Marill detallaba:

En el mes de mayo de 1889 era de 3308, de ellos 393 alienados y 219 epilépticos, hay además los párvulos de los que 186 son alienados, 23 epilépticos no alienados, 177 idiotas paralíticos e histéricos, sección importante que se encuentra a cargo del Doctor Bourneville discípulo del Doctor Charcot; el resto son valetudinarios e individuos atacados de afecciones nerviosas diversas.

El Doctor Dejerine fue discípulo del profesor Vulpian y contaba con grandes conocimientos de neuropatología. Era profesor agregado de la Facultad de Medicina de París. El Hospicio, a pesar de encontrarse lejos de París, era visitado por muchos doctores extranjeros. El Doctor Dejerine estaba a cargo de 200 camas, la mayor parte de ellas ocupadas por enfermos con afecciones raras. El número total de individuos con afecciones del sistema nervioso y que pertenecían a este servicio era de cerca de 600.

La clínica se complementaba con un laboratorio que contenía gran número de piezas patológicas de enfermedades del sistema nervioso, así como un servicio fotográfico para inmortalizar los casos más interesantes de estudio. El Doctor Marill destacaba que se hacían más de 300 autopsias al año.

La estancia en París permitió al médico conocer de cerca el trabajo que se estaba realizando en centros de referencia mundiales.

De vuelta a Cuba

El Doctor Marill consideraba que su estancia de investigación en París había sido provechosa, pues después del servicio del profesor Charcot en la Salpêtriere, era el del Doctor Dejerine el centro de enseñanza más importante de París, y quiso poner en práctica en la Isla lo que había visto en las instituciones francesas.

Comentaba el médico que en la isla de Cuba no existía un lugar específico para curar y estudiar las afecciones nerviosas. Además, aseguraba que, pese a que se habían creado varias cátedras en la Facultad de Medicina, y una era la de Neuropatología con inclusión de las alteraciones mentales, no se habían sacado a concurso las plazas.

Avalado por los datos sobre los afectados de afecciones nerviosas en Cuba durante el período 1882-1886, llegaron al Hospital Civil Nuestra Señora de las Mercedes 1328 pacientes; el Doctor Marill proponía que se destinase un espacio dentro de este hospital para tratar este tipo de enfermedades, además de estudiar los casos para una mejora de la práctica médica. Áreas específicas para el tratamiento y un laboratorio de anatomía patológica, tan necesario para el estudio de estas afecciones, eran parte importante de su proyecto.

Los resultados de la investigación se enviaron junto a un informe de la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana al Ministerio de Ultramar. La Academia no consideró eficiente el estudio hecho por el médico, sin embargo, valoró positivamente y como un progreso científico el establecimiento de los servicios médicos que planteaba el Doctor Marill en el Hospital Civil de Nuestra Señora de las Mercedes, pero complicado de ejecutar.

La difusión de su investigación se vio truncada por decisión de la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana que a través de un informe desaconsejaba su publicación.

A modo de conclusión

Francisco Marill Solar se formó en Barcelona, trabajó en La Habana e investigó en París. Con la intención de poner en práctica el estudio y el tratamiento que se llevaba a cabo en Francia, propuso para Cuba nuevas formas de abordar las afecciones nerviosas, pero encontró una respuesta negativa desde la institución científica que debía avalarle. Desde el Gobierno se apoyó la decisión de la Academia.

Este trabajo es solo el comienzo de una investigación que se está llevando a cabo y de la que se esperan resultados que aporten a la historia de la medicina en Cuba.

 

Notas

* Conferencia presentada en el II Coloquio Presencias Europeas en Cuba, 2018, del Centro para la Interpretación de las Relaciones Culturales Cuba-Europa: Palacio del Segundo Cabo.

[1] Este trabajo forma parte del proyecto de investigación HAR2014-57245-P Espacios públicos del saber en la encrucijada del siglo XIX al XX, financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad del Gobierno de España.

[2] ANC, Instrucción pública, 334, Exp. 19421.

[3] AHN, Ultramar, 4858, Exp. 12.

Gema Desireé Cristóbal Querol: Máster en Gestión de la Documentación, Bibliotecas y Archivos y Licenciada en Historia por la Universidad Autónoma de Madrid. Actualmente es Personal Investigador en Formación por la Universidad Complutense de Madrid, donde realiza su tesis Doctoral en Ciencias de la Documentación sobre los fondos documentales de la Real Casa de Maternidad de La Habana en el siglo XIX.

Ciudad Patrimonial accesible para todos

Ciudad Patrimonial accesible para todos

Ciudad Patrimonial accesible para todos

Diciembre 3, 2021

 

Con el objetivo de compartir e intercambiar sobre buenas prácticas nacionales e internacionales en materia de accesibilidad en entornos patrimoniales, se desarrolla desde el 2 y hasta el 3 de diciembre el evento internacional Ciudad Patrimonial accesible para todos, organizado por la Oficina del Historiador de la ciudad de la Habana (OHCH) con el apoyo de los proyectos Habana-Extremadura: Hacia un modelos de la Ciudad patrimonial accesible para todos, financiado por la Agencia Extremeña de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AEXCID), y el proyecto Habana inclusiva, financiado con fondos de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID).

El evento se desarrolla en nuestro centro y contó con las palabras inaugurales del señor José Manuel Mariscal, coordinador general de la AECID, quien afirmó que actualmente son las ciudades las que acogen una mayor cantidad de población y por eso uno de sus grandes retos es su sostenibilidad. Para eso trabajan diversas instituciones y la OHCH ha tenido un papel pionero, apuntó, a la vez que recordó el papel decisivo que tuvo en esto Eusebio Leal Spengler, que no consideraba que La Habana Vieja fuese solo el recuerdo de lo que fue, sino que tenía que vivir del presente y con la proyección hacia el futuro; un lugar donde la gente habitara con sus escuelas, sus espacios culturales y donde confluyeran todas las generaciones.

Otras ciudades [afirmó el señor José Manuel Mariscal] perdieron ese componente social. La OHCH siempre apoyó la idea de hacer inclusive y accesible la parte más antigua de la capital cubana a todas las personas. Ese plan de accesibilidad comprende retos, y en eso se trabaja apoyados por otras instituciones como la Agencia Extremeña de Cooperación.

Por la OHCH dio la bienvenida a los participantes Patricia Alomá, directora del Plan Maestro, aseverando que siempre se trabaja en La Habana Vieja por buscar el desarrollo integral de la zona, donde la ciudadanía es protagonista:

Debemos trabajar la accesibilidad desde el punto de vista físico-espacial con la eliminación de barreras arquitectónicas, pero también debemos ver cómo dialoga ese edificio patrimonial, por ejemplo, con esas barreras, por lo que la accesibilidad debe resolverse en los ámbitos patrimoniales. Y esta experiencia que hemos aplicado aquí debe trasladarse a otras ciudades patrimoniales no solo de la Isla sino del mundo.

El primer panel de la cita fue dedicado al patrimonio y el turismo accesible, el cual fue moderado por Orlando Ramos Blanco, director de la Agencia de Viajes San Cristóbal de la OHCH. En un primer momento, Diego González Velasco, presidente de la Red Iberoamericana de Turismo Accesible, expuso sus ideas y experiencias sobre la Accesibilidad al Patrimonio Cultural. Por su parte, Ramos explicó sobre la gestión turística inclusiva, un agente a favor de la accesibilidad en el Centro Histórico de La Habana.

La Inserción laboral, oportunidad para la integración social, fue tratada también en esta mañana con ponencias como Accesibilidad al empleo de la persona ciega y con baja visión y Compartiendo caminos: Experiencias de inserción laboral para jóvenes con discapacidad intelectual.

El tema de la accesibilidad en La Habana Vieja también fue expuesto durante la jornada. De esta forma, diversos especialistas del Plan Maestro de la OHCH, de la Empresa Restaura y de otras entidades de la Oficina tocaron puntos álgidos sobre el Plan de Accesibilidad en el sistema de plazas y ejes conectores en el Centro Histórico de La Habana, la Planificación del futuro: las maravillas de una ciudad para todos y De lo real y virtual: Accesibilidad en el Palacio de los Capitanes Generales.

Para el viernes 3 de diciembre se abordarán temas como la Accesibilidad en Ciudades Patrimoniales de Cuba, la Inclusión para todos -donde se abordarán proyectos de la OHCH como Cultura entre las manos, la Lectura fácil para la accesibilidad a la información y la cultura- y otros asuntos como el empleo de la tecnología en la accesibilidad para la persona sorda, la inclusión y equidad: un reto del presente y el futuro, y la Plaza de Armas, una ruta repensada para todos.

 

[Tomado de Habana Radio]

Región de Ohrid

Región de Ohrid

Región de Ohrid

Diciembre 1, 2021

 

El denominado patrimonio natural y cultural de la región de Ohrid fue uno de los primeros bienes mixtos del Patrimonio Mundial y abarca una parte de Macedonia del Norte y de Albania. En 2009, se propuso la ampliación que comprende la parte albanesa para reforzar la integridad del bien y sus valores. Esto se tradujo en el proyecto transfronterizo conjunto Unión Europea-Unesco, conocido como “Hacia una mejor gobernanza del patrimonio natural y cultural transfronterizo compartido de la región del lago Ohrid”.

La región del lago Ohrid comprende uno de los lagos más antiguos del mundo y uno de los enclaves de biodiversidad más importantes de Europa, con numerosas especies endémicas de vegetales y animales acuáticos que datan de la Era Terciaria. La zona circundante también es significativa por su patrimonio cultural dentro de un entorno natural.

La actual extensión del territorio abarca la ribera del lago Ohrid y la franja ribereña que se extiende desde la pequeña península noroccidental de Lin hasta la frontera macedónica. Dicha península alberga los vestigios de una capilla cristiana fundada a mediados del siglo VI, con presencia de frescos singulares en aproximadamente 700 metro cuadrados.

La arquitectura sacra domina el primer plano de este paisaje urbano. Se conservan basílicas antiguas, monasterios, iglesias medievales, entre los que destaca la Catedral de Santa Sofía, del siglo XI, cuyos frescos se despliegan sobre 400 metros cuadrados.

El territorio de Ohrid constituye uno de los asentamientos humanos más antiguos de Europa, testimonio de las artes bizantinas con notable visibilidad en los más de 2500 metros cuadrados de frescos y más de 800 íconos de reconocimiento mundial.

mujeres audiovisuales

¿Cómo representar a la mujer desde un discurso reivindicador? Experiencias desde el Palacio del Segundo Cabo (I)

mujeres audiovisuales

Onedys Calvo Noya y Marjorie Peregrín Avalo

Diciembre 1, 2021

 

Con el fin de decodificar aristas que tienen que ver con los discursos de género en la reevaluación de la mujer en la historia, y acerca de temáticas que apuestan por la equidad social y por mejores oportunidades en el reconocimiento del desempeño que las mujeres tienen en nuestra sociedad, conversamos con la máster en Historia del Arte, Yainet Rodríguez Rodríguez, especialista principal del Centro para la interpretación de las relaciones culturales Cuba- Europa: Palacio del Segundo Cabo, institución que ha producido tres audiovisuales: Herencia y subversión. Imagen simbólica de la mujer, Mujeres que danzan: herencia, desafío y constancia y Las desobedientes, materiales que han formado parte de la Jornada La mujer en la historia compartida, para conmemorar el 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

¿Por qué organizar un ciclo de audiovisuales que aborda temas como este, que además de fijar su mirada en la historia es de tanta actualidad?

 

“El Palacio del Segundo Cabo aborda la historia entre Cuba y Europa y trata de explicar procesos históricos. A veces pensamos que la macrohistoria son los grandes eventos que la van cambiando, esos que nos enseñan en la escuela, pero también hay muchos otros acontecimientos que van marcando la vida de una nación y de la historia de la humanidad, y que se han pasado por alto durante mucho tiempo. Creo que dentro de este foco de discriminación ha estado la participación de la mujer en la construcción de la historia.

De ahí, el interés particular del Palacio de realizar estos materiales y de dirigir la atención sobre mujeres cubanas y europeas que participaron dentro de esta historia como entes activos; además, para mirar los sesgos de discriminación que pueden estar presentes en sus vidas y sus obras.

En nuestras salas museológicas hay mujeres que hemos tratado de visualizar, pero creemos que es una acción insuficiente, que debía de alguna manera compensarse con una acción sociocultural. Los audiovisuales que hemos ido realizando en Rutas y Andares desde hace ya varios años, nos han dado el impulso fundamental para realizar este tipo de actividad. Ha sido un reto, porque nuestro equipo está integrado por historiadoras del arte, no somos realizadoras audiovisuales.

Abordar este tema ha requerido una preparación investigativa, pero cuando uno se adentra en asuntos fundamentales como este, te das cuenta de cuántas perspectivas erróneas manejabas. Te percatas que hay personas o eventos que son tan cercanos a ti y que has pasado por alto durante toda tu vida, y esa es una de las bases de la discriminación, que a veces es abierta pero a veces también es solapada. La discriminación de la mujer en el contexto más contemporáneo, va por este registro del encubrimiento y, por tanto, muchas veces no lo vemos. De ahí que realmente sea el pretexto fundamental para realizar este ciclo de audiovisuales.”

 

Ya mencionabas que ha sido un reto para ustedes como especialistas incursionar en el universo de la realización audiovisual, pero lo ha sido también y con mucho rigor en la investigación histórica para poder revivir historias de mujeres trascendentes, ¿cómo fue el proceso de investigación y cuáles fueron las fuentes a las que recurrieron?

 

“Tuvimos que recurrir, primero que todo, a bibliografía en bibliotecas, archivos, fototeca e internet. Fue un proceso de búsqueda intenso sobre qué historias contar y de qué manera contarlas para que llegaran, para que no fueran distantes al público y para que tampoco las personas se sintieran atacadas por tener una u otra idea. Y creo que el proceso empezó por nuestro contexto más cercano: al ser historiadoras del arte, tenemos una filiación más cercana al mundo del arte, la literatura, la arquitectura, y por ahí empezó la búsqueda.

También por algo que Leal siempre decía y recalcaba: las personas que trabajan en la Oficina tienen muy diversa formación, pero en cualquier proceso de investigación se debe comenzar, precisamente, por la Oficina. Como la institución es un ente tan vasto, porque aquí hay arquitectas, periodistas, historiadoras, arqueólogas, investigadoras…, pero también hay otras instituciones asociadas como pueden ser las de la danza -y ahí está el caso de la compañía de Lizt Alfonso, que es muy cercana al trabajo de la Oficina y que tanto la Oficina la ha apoyado-, y también tenemos a una comunidad de referencia en todas las dinámicas que se suceden en el día a día. También está la referencia visual a nivel de ciudad, que va marcando las pautas, vamos a decir de la mujer, de cómo se ve y cómo nos han representado, y cómo nos representamos, porque se siguen haciendo representaciones actuales de la mujer, cayendo en estos mismos espacios que tienen sesgos de discriminación evidentes.

Cuando fuimos a los archivos tratando de recuperar imágenes de mujeres que queríamos abordar nos dimos cuenta de que no existían. Entonces, ¿cómo hacer un producto que es mayormente visual cuando no hay una manera de representarlas o cuando el modo en el que están representadas estas mujeres, heredan todos los prejuicios que esa sociedad patriarcal imprime sobre la mujer? Si nosotros nos adueñábamos de esa imagen tal cual, sin hacer una reflexión sobre ella, estaríamos entonces trasmitiendo los mismos problemas sobre los que de alguna manera queríamos reflexionar.

Esto fue para nosotras algo que marcó el audiovisual, así mismo como adentrarnos en una comunidad de investigadores en Cuba interesados en el tema. A veces uno desconoce estas preocupaciones y no solo con las mujeres feministas, sino también con los hombres feministas, que tienen una representación en el mundo de los materiales audiovisuales.

Está, además, el tema de las percepciones, que yo creo que el material realizado por Yenny Hernández, Mujeres que danzan…, trata sobre todo las percepciones que podemos tener sobre cómo las mujeres participan en algunas manifestaciones que nos parecen que son muy femeninas y después nos damos cuenta de que no lo son tanto.

Realizar estos audiovisuales fue una manera de reflexionar sobre lo que estábamos indagando y aquilatar la información que estábamos recopilando tanto a nivel de texto como a nivel visual, pero igualmente nos llevó mucho proceso de introspección, analizarte tú misma para hilvanar un discurso coherente y que no agrediera a personas de otras generaciones, por ejemplo, a mi mamá, a mi abuela, que no agrediera a nadie; que fuera un producto para el diálogo y la conciliación de todas las partes. Al mismo tiempo tratábamos de poner en valor el rol fundamental que la mujer ha tenido en la historia, y que a veces tan poco lugar nos ha dado.”

semana italiana

Especialistas cubanos destacan obra de Dante Alighieri

semana italiana

Teresa de Jesús Torres Espinosa

Noviembre 22, 2021

 

El embajador de Italia en Cuba, Excmo. Sr. Roberto Vellano, evocó la figura del eterno Historiador de La Habana, Dr. Eusebio Leal Sperngler, su especial relación con el país europeo y su pasión y sensibilidad, en la apertura de una Mesa redonda dedicada a los 700 años del deceso de Dante Alighieri, efectuada en nuestro Centro.

Señaló que “no se trata solo de conocer la importancia de la obra de Dante dentro de la literatura universal, sino también su figura para la identidad de Italia”. Él, dijo, es identificado como el padre de la lengua y de la Patria. Su obra constituye un referente fundamental para el proceso de reconstrucción nacional, como país independiente y soberano.

Destacó el orgullo de reanudar las acciones culturales, de manera presencial, con motivo de la Sermana de la Cultura Italiana en La Habana, tras un largo periodo de pandemia, en momentos en que Cuba está de regreso a la normalidad.

Comentó, asimismo, que las jornadas se extenderán a otros encuentros, como la Bienal de La Habana y la cita con la Gastronomía de su país. Finalmente, agradeció a todas las instituciones de las dos naciones que hicieron posible la materialización de esta fiesta de Italia en la isla caribeña.

En la Mesa redonda consagrada a Dante Alighieri, intervinieron los especialistas Luisa Campuzano, directora del Programa de estudios sobre la mujer de Casa de las Américas; Mayelín Bello, profesora de la Universidad de La Habana, y David Leyva, investigador del Centro de Estudios Martianos.

Mientras, Campuzano presentó el dossier de la revista Revolución y Cultura, núm. 11, 2021, dedicada a Dante y su Divina Comedia, Bello se refirió a los estudios, ensayos y reflexiones de autores cubanos sobre Dante y su obra, publicados a partir de los años 30 del siglo XIX hasta 1959, y Leyva sostuvo que Dante Alighieri y José Martí son creadores de futuro. Florencia fue para Dante su ciudad creativa por excelencia, en tanto el Héroe Nacional de Cuba tuvo a New York. También subrayó que “si algo une estrechamente a estos hombres es el espacio del destierro político”.

Como cierre, se dieron a conocer los 10 finalistas y el ganador del Concurso de diseño de carteles dedicado a Dante, cuyas obras podrán apreciarse en nuestra propia institución. El propio embajador, Excmo. Sr. Vellano, develó la obra premiada, de Vladimir Pérez.

También los participantes disfrutaron del concierto Giardino d’amore, arias y madrigales de la Italia del siglo XVII, interpretado por el Conjunto de Música Antigua Ars Longa.

 

[Tomado de Habana Radio]

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¿De dónde proviene el sustantivo Habana?

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Noviembre 19, 2021

 

Aunque hay varias hipótesis sobre el origen de la palabra Habana, la más aceptada sugiere que el nombre de la villa se deriva de un cacique taíno llamado Habaguanex, que controlaba la zona de su primer asentamiento.

Otras versiones consideran que proviene de una descomposición de la palabra taína “sabana”, pronunciada en el dialecto de los arahuacos occidentales cubanos como “jabana”, la cual pasó al español actual con su significado original. Al parecer esa era la manera de nombrar los aborígenes a la comarca del sur de La Habana y Matanzas, que es una gran llanura.

Una tesis menos probable plantea que viene de “haven”, que significa “puerto” o “fondeadero” en las lenguas germánicas. También se dice que proviene de la palabra aruaca “abana”, que quería decir “ella está loca”, haciendo referencia a la leyenda de una india llamada Guara.

Durante unos 300 años, la ortografía más común fue “Havana” con v, o en su defecto “Hauana”. Bartolomé de las Casas, en su Brevísima relación de la destrucción de las Indias, escribe “Hauana” tanto en español como en latín. “Hauana” y “Havana” son las grafías principales halladas en los libros del cabildo de la ciudad entre 1554 y 1693, salvo contadas excepciones.

“Habana” con b se generalizó en documentos de la Corte Real Española a partir de 1743 y, de manera común en Cuba, comenzó hacia 1821. No obstante, desde 1798 coexisten en la isla tanto “Havana” como “Habana”, hasta que, en las primeras décadas del siglo XIX, desaparece por completo la antigua grafía “Havana” para asentarse la que conocemos hoy “Habana”.

06 Marca de tabaco La Flor de J.A. Bances, producida en la década de 1880 en la fábrica Partagás

De Asturias a La Habana: J. A. Bances, un industrial aventajado

06 Marca de tabaco La Flor de J.A. Bances, producida en la década de 1880 en la fábrica Partagás

Patricia Andino Díaz y Yamira Rodríguez Marcano

Noviembre 19, 2021

 

Los emigrados asturianos asentados en Cuba entre la segunda mitad del siglo xix y principios del siglo XX se dedicaron fundamentalmente a las actividades económicas relacionadas con el comercio, la banca, la agricultura y la industria azucarera. Un mismo empresario podía involucrarse en más de un giro, de aquí que fueran también llamados “industriales”, tal es el caso de Juan Antonio Bances, comerciante-banquero que contribuyó con su pericia y trabajo al crecimiento económico de la isla en el período mencionado.

Los comerciantes-banqueros desempeñaron importantes funciones en la economía colonial, y hasta tanto no se organizó la banca en Cuba, fueron los que llevaron el peso de la actividad bancaria en el país. Inicialmente ellos vendían todo tipo de mercancías que importaban a Cuba desde los mercados internacionales, tales como harina y otros alimentos, artículos de droguería, ferretería, equipos de diversa magnitud y bienes de amplio consumo. Su tránsito hacia las gestiones bancarias comenzó con la venta regular de estos productos a crédito, y llegó a alcanzar mayores inversiones, con las que también se ganaban grandes intereses. El préstamo se concedía, por lo general, a quien tenía mayor solvencia, como el dueño de ingenio o el cultivador de caña, café o tabaco. La suma adelantada habitualmente se extendía para adquirir la madera que utilizaban para transportar el azúcar, comprar el tasajo o el bacalao para alimentar a las dotaciones de esclavos, o sea, era refaccionada a los hacendados azucareros hasta que, tras la venta de la cosecha, dispusieran de efectivo suficiente con que pagar el capital y los intereses. El llamado contrato de refacción se convirtió en un mecanismo por medio del cual los hacendados obtenían crédito. Todo este engranaje permitía mantener altos los índices de desarrollo económico del país.

Así se consolidó la posición de algunos comerciantes españoles, los cuales formaron sus propias casas bancarias, como el catalán Narciso Gelats o Juan Antonio Bances, por solo citar dos firmas destacadas que continuaron funcionando en el siglo XX.

Juan Antonio Bances Álvarez nació en 1820 en la pequeña parroquia asturiana de San Román, en el valle del río Nalón, una de las localidades más pobladas de Candamo. Dentro de los 78 consejos de la Comunidad Autónoma del Principado de Asturias, Candamo destaca por la cueva de la Peña, descubierta en 1913 y considerada el más importante conjunto de arte rupestre del Paleolítico ubicado al occidente de España. Asimismo, es reconocido por su producción de sidra y por la calidad de sus cultivos, principalmente la fresa, lo que motiva la celebración del Festival de la Fresa, el primer fin de semana de junio.

Actualmente, la población de Candamo ronda los 2200 habitantes; de ellos, el 43.8 % lleva el apellido Bances en primer o segundo lugar. Las viviendas están agrupadas en caseríos que conservan sus nombres de raíz medieval y sus construcciones vernáculas.

El concejo de Candamo fue una de las zonas de mayor emigración asturiana hacia Cuba. Entre aquellos emigrantes estaba Juan Antonio Bances, quien pertenecía a una familia de banqueros y muy joven —no se ha logrado precisar el año— vino a La Habana con intención de incrementar el patrimonio familiar.

En 1853 fundó una sociedad mercantil colectiva, denominada Bances y Compañía. Estaba compuesta por dos socios: el propio Juan Antonio y su sobrino Juan Francisco de Asís Bances y Menéndez Conde. El capital de la sociedad ascendía a 100 000 pesos, aportado de la siguiente forma: 95 000 por Bances y 5000 por su sobrino. La firma tenía su oficina en el segundo piso de Obispo No. 21, hoy Nos. 117-119, entre Oficios y Mercaderes, casa que pasaría íntegramente a su propiedad en 1881, y se mantuvo en manos de sus herederos hasta 1951.

Este emprendedor candamino sabiamente se instaló en el centro comercial de la época ya que, en la segunda mitad del siglo XIX, la calle Mercaderes era comparada con el Wall Street de New York, así como en el siglo XX lo fue la calle Aguiar. En Mercaderes se hallaba el Banco del Comercio, el Registro de la Propiedad e Hipotecas, el Colegio de Corredores de Comercio, varias compañías importadoras y de seguros de todo tipo; numerosas casas de cambio, fábricas de tabaco, chocolate, papel; restaurantes y fondas. Era el sitio por excelencia del agiotaje, por lo que en las horas más intensas del día se tornaba un hervidero de cambistas, en el que se mezclaban el aventurero y la verdadera aristocracia comercial. El Directorio Criticón de La Habana comentaba en los años de 1880: “Ser comerciante de la calle Mercaderes parece una garantía de solidez, y como es antigua esta reputación, se conserva en la conciencia general”. A Juan Antonio Bances le bastaba con doblar la esquina para sumergirse en el mundo de lo que hoy llamaríamos el sector terciario.

Su firma se dedicaba fundamentalmente al giro de letras, tanto a las plazas de la Isla de Cuba como la Comunidad Autónoma del Principado de Asturias, Candamo destaca por la cueva de la Peña, descubierta en 1913 y considerada el más importante conjunto de arte rupestre del Paleolítico ubicado al occidente de España. Asimismo, es reconocido por su producción de sidra y por la calidad de sus cultivos, principalmente la fresa, lo que motiva la celebración del Festival de la Fresa, el primer fin de semana de junio.

Actualmente, la población de Candamo ronda los 2200 habitantes; de ellos, el 43.8 % lleva el apellido Bances en primer o segundo lugar. Las viviendas están agrupadas en caseríos que conservan sus nombres de raíz medieval y sus construcciones vernáculas.

El concejo de Candamo fue una de las zonas de mayor emigración asturiana hacia Cuba. Entre aquellos emigrantes estaba Juan Antonio Bances, quien pertenecía a una familia de banqueros y muy joven —no se ha logrado precisar el año— vino a La Habana con intención de incrementar el patrimonio familiar.

En 1853 fundó una sociedad mercantil colectiva, denominada Bances y Compañía. Estaba compuesta por dos socios: el propio Juan Antonio y su sobrino Juan Francisco de Asís Bances y Menéndez Conde. El capital de la sociedad ascendía a 100 000 pesos, aportado de la siguiente forma: 95 000 por Bances y 5000 por su sobrino. La firma tenía su oficina en el segundo piso de Obispo No. 21, hoy Nos. 117-119, entre Oficios y Mercaderes, casa que pasaría íntegramente a su propiedad en 1881, y se mantuvo en manos de sus herederos hasta 1951.

Este emprendedor candamino sabiamente se instaló en el centro comercial de la época ya que, en la segunda mitad del siglo XIX, la calle Mercaderes era comparada con el Wall Street de New York, así como en el siglo XX lo fue la calle Aguiar. En Mercaderes se hallaba el Banco del Comercio, el Registro de la Propiedad e Hipotecas, el Colegio de Corredores de Comercio, varias compañías importadoras y de seguros de todo tipo; numerosas casas de cambio, fábricas de tabaco, chocolate, papel; restaurantes y fondas. Era el sitio por excelencia del agiotaje, por lo que en las horas más intensas del día se tornaba un hervidero de cambistas, en el que se mezclaban el aventurero y la verdadera aristocracia comercial. El Directorio Criticón de La Habana comentaba en los años de 1880: “Ser comerciante de la calle Mercaderes parece una garantía de solidez, y como es antigua esta reputación, se conserva en la conciencia general”. A Juan Antonio Bances le bastaba con doblar la esquina para sumergirse en el mundo de lo que hoy llamaríamos el sector terciario.

Su firma se dedicaba fundamentalmente al giro de letras, tanto a las plazas de la Isla de Cuba como a los Estados Unidos, México, Puerto Rico, Santo Domingo, y otras islas del Caribe; también, a España peninsular, Islas Baleares, Islas Canarias, Francia e Inglaterra, principalmente. Asimismo, se ocupaba de las comisiones mercantiles, la negociación de hipotecas y la concesión de préstamos.

Bances y Compañía está considerada como la primera empresa en realizar masivamente remesas de dinero de los emigrantes asturianos en Cuba, actividad que siguió atendiendo en todo el siglo XIX, bien directamente o a través de corresponsales en Madrid y Barcelona.

La distribución de utilidades era del 95 % para Bances y el 5 % para su socio, percibiendo unos sueldos de 500 y 200 pesos respectivamente.

Desde su fundación, la casa bancaria obtuvo resultados altamente satisfactorios, inclinando su línea de inversión, primero, a la financiación de cosechas tabacaleras, y luego, al negocio de la fabricación de puros.

Su incursión en este ramo de la economía cubana data de 1850, cuando funda, junto a su amigo y paisano Julián Álvarez Granda, la fábrica de puros Henry Clay.

Las oficinas radicaban en Aguacate No. 98 antiguo, hoy No. 406, y la fábrica estaba en la Calzada de Luyanó, ocupando un edificio de filiación neoclásica que llegó a abarcar casi toda la manzana. Henry Clay se dedicaba al cultivo, compra, fabricación y venta de tabaco; tenía como objetivo exportar a países de distintos continentes y establecer nuevas fábricas, talleres y almacenes, según fuera necesario. La sociedad de Bances con Julián Álvarez duró hasta 1875 y la fábrica siguió produciendo con éxito hasta el siglo XX.

Al disolver esa sociedad, Bances constituyó otra, con el tabaquero Tomás Gutiérrez. Bajo la razón social de Bances y Gutiérrez, producían la marca La Perfección del Tabaco, con fábrica en Calzada del Monte No. 78.

Bances fue uno de los accionistas de la Sociedad Anónima del Crédito Industrial, banco fundado en 1856 con el propósito fundamental de apoyar a las empresas industriales, y en el cual también tenían participaciones Juan Conill, el conde de Jibacoa, Kessel y Compañía, Guillermo Zaldo, entre otros. Igualmente, Bances pertenecía al Círculo de Hacendados, el cual sirvió, en primer lugar, para coordinar la acción de los principales hacendados y capitales con intereses en el azúcar. Del mismo modo, estuvo implicado con Manuel Guilledo en la firma Bances, Guilledo y Compañía, que en 1873 pasó a liquidación.

En la prensa de la época aparece la asociación de Bances y González, igualmente en la industria del tabaco, y en la década de 1860 Juan Antonio Bances aparecía asociado a Tomás Díaz. Girando bajo la razón social de Díaz, Bances y Compañía, producían las marcas Almirante de Ruyter, Bellamar, Carolina, Flor de Díaz, Bances y Compañía, Flor de P. Bances, Flor de Tomás Díaz, y otras. El viajero norteamericano Samuel Hazard destacaba que la producción de sus empresas alcanzaba en esta época 13 millones de puros al año.

Las alianzas temporales entre empresarios posibilitaban el incremento de fortunas individuales, al mismo tiempo que contribuían a diversificar y desarrollar la economía de la Isla. Este maridaje entre manufactureros y mercaderes, hacendados y banqueros, posibilitaba que los segundos financiaran, parcialmente, las inversiones emprendidas por los primeros, de manera que los riesgos a correr fueran menores para ambas partes.

Por el prestigio ganado hasta ese momento, Bances fue el primer ejecutivo de las empresas del Gobierno español en Cuba, y una de las primeras responsabilidades que tuvo a su cargo fue la compra de hojas para la Real Fábrica de Tabacos en Sevilla. También fue suministrador de hojas de tabaco para la Arrendataria Española.

Hacia 1870, este industrial aventajado era el representante en La Habana de la firma británica Banco Rothschild, y trabajaba para la Casa del Conde Murrieta, en Londres, con la cual estaba asociado. Fue miembro fundador y presidente de la Unión de Fabricantes de Tabaco y de la Asociación de Fabricantes de Cigarros de la Isla de Cuba.

Por su riqueza y conexiones en las esferas del tabaco y la banca, Bances y Compañía se convirtió en la primera opción financiera para el negocio tabacalero. Plantadores, fabricantes y demás personas implicadas en este ramo, acudían a él cuando necesitaban préstamos, convirtiéndose así en acreedor de la empresa Partagás desde los tiempos en que su fundador, Jaime Partagás, la dirigía.

Cuando esta fábrica pasó a manos de sus herederos, el negocio comenzó a confrontar problemas económicos, y Bances se convirtió en el titular de una deuda que crecía cada vez más. Al no poder cumplir con los plazos de la misma, y luego de varios juicios y apelaciones, el comerciante banquero asumió formalmente el control de la compañía el 22 de julio de 1876.

Tomó posesión de la fábrica Partagás y creó un nuevo Consejo de Administración presidido por él, en el que se encontraba su amigo y coterráneo Ramón Cifuentes Llano, reconocido en el mundo del tabaco y futuro propietario de la fábrica en el siglo XX. Su capital como banquero le permitió a Bances incrementar las ganancias y el tamaño de esta empresa radicada en el edificio de la calle Industria No. 160, en cuya sede logró fundar, a finales del siglo xix, una nueva marca: La Flor de J. A. Bances.

En ocasiones, la compañía llegó a tener, entre tabaco elaborado, productos por embarcar, tabaco en rama almacenado y consignaciones pendientes de liquidación, un capital ascendente a 1 200 000 pesos. Cuando Bances asumió el control de Partagás, esta empresa era una más de sus tantas inversiones en el ámbito tabacalero.

En 1900 Juan Antonio Bances se retiró del negocio y transfirió la propiedad de los puros Partagás a la Sociedad Cifuentes, Fernández y Compañía, constituida por Ramón Cifuentes Llano y Antonio Fernández, pero se mantuvo como director. Los nuevos dueños de la fábrica se encargaron de garantizar la alta calidad del tabaco y su esmerada presentación.

Bances se encontraba entre los 50 primeros asturianos que respondieron al llamado de fundar el Centro Asturiano de La Habana, en mayo de 1886, con el propósito de fomentar y estrechar los lazos de unión y vínculos entre los asturianos y sus descendientes, contribuir al realce del nombre de Asturias en Cuba y proporcionar a los asociados asistencia a sus enfermedades, instrucción y recreo. Su influencia era tal, que fue considerado entre los candidatos de más peso a la Presidencia, obteniendo el segundo lugar en la votación. Fue, además, Coronel de Ingenieros del Cuerpo de Voluntarios de La Habana.

Gracias a la inteligencia de Bances para los negocios, su casa bancaria sobrevivió a la crisis provocada por la Guerra de 1895 y logró llegar con solvencia a los inicios de la República.

En 1904, la firma bancaria Bances y Compañía renovó su memorando de asociación; 3 años después —con la muerte de Juan Antonio— se disolvía para reconstituirse como sociedad comanditaria en 1908. Continuaba radicando en la casa de la calle Obispo y mantenía la misma razón social, aunque se extendía el plazo de la sociedad a 10 años, es decir hasta 1918. Su objeto social era dedicarse a los negocios de banca, especialmente el giro de letras, y el desempeño de comisiones mercantiles, además de otros negocios de lícito comercio. Los continuadores de Bances y Compañía mantuvieron la visión de la antigua firma, empeñada siempre en diversificar los activos, de ahí que en 1909 adquirieran las marcas de fideos y pastas para sopas Cuba-Cataluña y El Progreso, modificando su diseño con autorización de la Secretaría de Agricultura, Comercio y Trabajo.

No obstante haber ampliado su capital, la empresa no pudo sobreponerse a la crisis de 1920, y en 1921 el banco se declaró en estado de suspensión de pagos ante la Comisión Temporal de Liquidación de Bancos. Entonces se vendieron todos sus activos, pero los ingresos de la venta no fueron suficientes para satisfacer las deudas. Después de la liquidación de Bances y Compañía, sociedad en comandita, la Comisión acordó la disolución de la Junta de Liquidadores y el cierre del banco.

Juan Antonio Bances no vivió los últimos cambios operados en la compañía que había fundado, pues falleció el 23 de julio de 1907, a los 87 años de edad. Entre sus propiedades se hallaban efectivos en The Royal Bank of Canada, cuentas en plata y oro americanos, dos casas en la calle Industria, una en Reina, el Hotel Campoamor de Cojímar, una fábrica de fideos en Santiago de Cuba, la finca Río Hondo y la hacienda Hato de la Cruz, de 800 hectáreas, en el municipio de Consolación del Sur, en Pinar del Río. Esa hacienda, dedicada en lo fundamental al cultivo del tabaco, la adquirió de la familia Partagás cuando se hizo de la fábrica.

Además de hombre de negocios, Juan Antonio Bances fue uno de los grandes defensores del asociacionismo como una manera de mantener viva las raíces. Así, mantuvo el vínculo con Candamo, y en especial, con su parroquia natal, San Román, a la que hizo numerosos legados monetarios, beneficiando la escuela de la localidad y la capilla de Valdemora. En Cuba, fue fundador de la Sociedad de Beneficencia de Naturales de Asturias, creada en 1877, de la cual fue su vicepresidente, y a su muerte, dejó 10 000 pesos a la Casa de Beneficencia y Maternidad de La Habana, y otro tanto al hospital de ancianos.

De su vida personal no se conoce mucho, solo que, a la edad de 60 años, y aún soltero, conoció a Luisa Matilde Ángela de Marigny Sentmanat, una norteamericana perteneciente a una de las familias más aristocráticas y opulentas de New Orleans. Nacida en 1841, era 20 años más joven que él, había quedado viuda del señor Nevil Alfred Soulé en 1878. Se casaron en 1880 en el Sagrario de la Catedral de La Habana, y vivieron juntos 11 años, hasta la muerte de ella, en 1891.

Poco tiempo después de su boda, Bances compró un edificio medieval en el Pirineo Francés, conocido como Castillo de Coumes, que años antes había sido propiedad de Pierre Soulé, padre del primer esposo de Ángela. Entre 1883 y 1887 lo reformó por completo, transformándolo en una cómoda mansión.

No obstante su condición de emigrantes, y poseer propiedades en otros países, ambos están enterrados en el Cementerio Cristóbal Colón de La Habana, y como testigo de la posición social y económica de su dueño, en un panteón ubicado en la zona más cara del cementerio, la de monumentos de primera categoría, donde un metro cuadrado de terreno costaba 30 pesos oro.

 

Notas

* Conferencia presentara en el II Coloquio Presencias Europeas en Cuba, 2018, del Centro para la Interpretación de las Relaciones Culturales Cuba-Europa: Palacio del Segundo Cabo.

Patricia Andino Díaz: Licenciada en Historia del Arte y Máster en Gestión y Preservación del Patrimonio Cultural por la Universidad de La Habana. Desde 2007 se desempeña como investigadora en la Empresa RESTAURA, adscrita a la Oficina del Historiador de La Habana. Ha publicado numerosos textos en medios nacionales y extranjeros.

Yamira Rodríguez Marcano: Licenciada en Historia del Arte por la Universidad de La Habana. Trabaja como especialista en estudios históricos en RESTAURA, empresa adscrita a la Oficina del Historiador de La Habana. En la emisora Habana Radio conduce la revista semanal “Habáname” dedicada al patrimonio además de otros programas radiales dentro del perfil cultural. También forma parte del equipo de escritores del programa televisivo Andar La Habana. Muchos de sus trabajos han sido publicados en diferentes medios nacionales y extranjeros.

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Fundación de La Habana

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Noviembre 15, 2021

 

La Habana arriba este año a su aniversario 502. Bajo el nombre de Villa de San Cristóbal de La Habana, fue una de las primeras ocho fundadas por la Corona Española en la isla.

Debido a su privilegiada ubicación geográfica y las características de su bahía, se convirtió en un importante centro comercial. El 20 de diciembre de 1592, Felipe II le confiere el título de ciudad; en 1632, por Decreto Real, se le declaró Llave del Nuevo Mundo y Antemural de las Indias Occidentales; y en 1665, se le concedió el derecho de ostentar su escudo de armas, en el que estuvieron representadas, a través de tres torreones, las fortalezas que defendían la ciudad: La Real Fuerza, El Morro y La Punta.

Según relató el Historiador de la ciudad, Eusebio Leal, en una entrevista ofrecida para el libro Ciudad Viva, de las periodistas Onedys Calvo y Marjorie Peregrín, desde el aniversario 450 de la ciudad, El Templete se ha abierto a diario. Este es el monumento que recuerda, desde 1828, la fundación de la ciudad de La Habana, en la costa norte.  En el interior del edificio se resguardan los tres grandes óleos del artista francés Juan Bautista Vermay, realizados para este recinto.

Añade Leal que ir a la ceiba se consideraba una superchería: “Alrededor de ese árbol se movía gente, pero sobre todo negros viejos y personas ancianas que venían con ofrendas, rezaban oraciones, todo eso en la madrugada. Por la mañana desaparecían”. Sin embargo, eso cambió y el árbol se convirtió con el tiempo en objeto de veneración y la tradición se afianzó entre creyentes y curiosos.

En homenaje al aniversario 502 de la ciudad, y rememorando las palabras de Eusebio Leal en las vísperas del cumpleaños 500:

[Es] necesario un compromiso, un pacto para la ciudad, y quien dice esta, dice para todas, pero en particular para esta, que es la ciudad grande (…). La Habana no merece proyectos trasnochados, ni cosas que se hayan hecho en cualquier lugar del mundo que se quieran repetir aquí. La Habana requiere una originalidad creativa, un trabajo de calidad.

Hoy su centro histórico es uno de los mejor conservados de América Latina, y desde 1982 ostenta la declaratoria de Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Tradiciones y fiestas catalanas en La Habana

Tradiciones y fiestas catalanas en La Habana

Tradiciones y fiestas catalanas en La Habana

Idania Esther Rodríguez Ortega

Noviembre 12, 2021

 

El Centre Català de La Habana fue una institución creada por los catalanes que, entre sus fundamentos, tenía mantenía las tradiciones de la colonia catalana en Cuba. Fundado en 1882 en la ciudad de La Habana, poco tiempo después desaparece para reaparecer en 1905 y ya para el año 1911 renace con mayor fuerza legal al aprobarse los nuevos estatutos y una declaración de principios impulsada por Josep Conangla Fontanilles, importante hombre de la colonia catalana, que fue en tres ocasiones su presidente.

Los catalanes siempre fueron solidarios con los cubanos, de ahí que también tuvieran en cuenta la celebración de las fiestas y fechas patrióticas e históricas de los cubanos. En los cubanos, la música catalana permeó en su preferencia por lo que poco a poco se va introduciendo en el repertorio de los artistas cubanos. 

Las tradiciones catalanas celebradas en Cuba más representativas son:

  • Carnestoltes
  • Sant Jordi y el Día del libro y la rosa
  • Sant Joan
  • Fiesta Nacional de Cataluña: 11 de septiembre
  • La Castanyada
  • El Tió de Nadal

Fechas patrióticas relevantes cubanas celebradas por los catalanes

  • Grito de Yara, 10 de octubre de 1868Jdjd
  • Grito de Baire, 24 de febrero de 1895

Tomemos como ejemplo de esta celebración en La Habana, el 24 de febrero de 1928 en el Centre Catalá de la Habana que realizó una magnífica velada patriótica-cultural donde se puso de manifiesto una vez más el talento artístico de los catalanes de La Habana. En poesía hubo derroche de buen gusto: El nostre crit de Baire [1] de J. Carner-Ribalta, En días de esclavitud de Juan Clemente Zenea. La música selecta, recital a piano por la joven profesora Roseta Armengol, Canciones catalanas por Cecilia Llobera de Fabré acompañada al piano por Antoni P. de Jaúregui mientras que la parte cubana estuvo a cargo de Eusebio Delfín Qué boca la tuya, La negra noche, Uranga y El pobre Adán. Una inserción entre la música catalana y la música cubana, incluyendo esta música en ambos repertorios, cubanos como catalanes.

Importante también es el exponente más representativo de la música popular catalana con las conocidas Cantatas de Havaneres surgidas en Cuba acompañadas por la nostalgia del emigrante, cuyo tema central es la añoranza, el amor dejado atrás, fundamentalmente. En el año 2001 se crea en la Sociedad de Beneficencia de Naturales de Cataluña el grupo de havaneres Veus d’Ultramar [2] presencia indispensable en cualquier celebración tradicional catalana, patriótica o programas culturales de música cubana, cantadas en idioma catalán o en castellano.

Las Horas de Radio Catalanas en La Habana

El domingo 5 de abril de 1931 se inauguraron las Horas de Radio Catalanas transmisiones realizadas todos los domingos, de 10 a 11 de la mañana y los miércoles de 9 a 10 de la noche que divulgaron la cultura catalana en nuestro país con notables audiciones de música y poesía catalanas por medio de la radio. A partir del año 1943, como apéndice de las Horas de Radio Catalana, se comienza a radiar un nuevo programa que después sustituyó al primero con el nombre de “Catalunya Parla”, se divulgaba arte, cultura y patriotismo catalán. La música que daba comienzo a estas trasmisiones fue siempre, la sardana La Santa Espina.

Tradiciones catalanas relevantes celebradas en Cuba.

La celebración de las tradiciones catalanas en Cuba es un importante medidor de cómo los catalanes habían traído con ellos las manifestaciones artísticas, las celebraciones de fechas importantes que en Cataluña eran objeto de festividad. Siendo la Sociedad de Beneficencia de Naturales de Cataluña la única institución representativa de los catalanes oficialmente, ha acogido estas celebraciones. Algunas de estas fiestas tradicionales se han convertido en fiestas que los cubanos celebramos como nuestras y en algunas provincias son verdadero exponente característico de las fiestas tradicionales de dicha región.

Carnestoltes: mes de febrero

Es el carnaval de Cataluña data desde la Edad Media, preside este carnaval el Rey Carnestoltes y consiste en una exhibición de disfraces ridículos y grotescos y durante 3 días, en grupos por las calles, bailan incansablemente. También realizan comparsas y desfiles de carrozas. En las primeras décadas del siglo XX, en La Habana, se celebraba y siempre en el mes de febrero precediendo al tiempo de Cuaresma, tiempo en el que recesan todas las actividades festivas. Se dedicaba un día para el Carnestoltes infantil y otro para el de adultos que era de mayor duración. Comparsas salían por las calles habaneras hasta regresar a la sede del Centre Català y otro día se dedicaba al baile de disfraces, eran premiados los mejores disfraces. Continúa siendo una de las fiestas tradicionales de más arraigo popular hasta la actualidad.

Sant Jordi. Mito, leyenda y tradición: 23 de abril

Se celebra desde finales del siglo XIV y proviene de la leyenda del Caballero Sant Jordi y el rescate de la princesa con la muerte del dragón más la rosa que le regala a la misma. Sant Jordi comienza a ser considerado el patrón de Cataluña definitivamente a partir del siglo XIX, durante el proceso de recuperación de la identidad catalana. Su día se celebra el 23 de abril, día de Fiesta Nacional en Cataluña. El día de Sant Jordi centra su celebración también, como el Día del Libro y de La Rosa, por la costumbre de regalar libros por el Día de Sant Jordi y los enamorados rosas.

Esta fiesta catalana en La Habana tiene además una tendencia religiosa porque se une la celebración de Sant Jordi con la celebración a la Virgen de Montserrat (La Moreneta) ambos patrones de Cataluña por la religiosidad católica. Es así que al celebrarse por los catalanes en Cuba se realizara en la Ermita de Montserrat y actualmente en la Sociedad Catalana.

Sant Joan: 24 de junio

La llegada del solsticio de verano tiene como punto de partida la festividad de Sant Joan o San Juan y encarna muchas fiestas en honor al sol, al fuego. Uno de los rasgos más distintivos son las hogueras donde se queman madera, muebles viejos, papeles o trastos y la preside un muñeco de trapo que también termina en la hoguera. El fuego se acompaña con música y baile de la verbena.

Los catalanes en el Centre Català de La Habana la celebraban cada año, sin embargo, esta tradición fue acogida por el pueblo camagüeyano, donde se establecieron también catalanes y se ha convertido en un festejo que celebra siempre el legendario Camagüey, es el día más animado del carnaval, que en esta ciudad se celebra en junio y ha sido así hasta nuestros días.

Fiesta Nacional De Cataluña: 11 de septiembre

La caída de Barcelona el 11 de septiembre del año 1714 y la instauración de un régimen de ocupación hace que las instituciones catalanas sean disueltas y abolidas la Generalitat y todo el aparato de gobierno y libertades catalanas. Aunque derrotado, el pueblo catalán fue capaz de preservar su lengua y conllevó al renacimiento de la cultura catalana por lo que se ha convertido en la Fiesta Nacional de Cataluña. En La Habana, en Cuba, se inicia su celebración en el año 1911 por el Centre Català, engalanando con flores la figura relevante de aquella gesta, Rafael de Casanovas, con una guardia de honor por hombres, mujeres, jóvenes y niños. Un destacado orador rememoraba los hechos de 1714, entre estos Emilio Roig de Leuschering, Fernando Ortiz, Juan Marinello, todos de ascendencia catalana.

La Castanyada: 1ro. de noviembre

Sus orígenes vienen dados por un homenaje a los muertos. Con un banquete más o menos familiar que venía a ser los restos de los antiguos banquetes funerarios. Además de las castañas tostadas se comen boniatos y “panellets” [3] y vino dulce o blanco; después pasó a ser una celebración carácter festivo reúne a las familias, grupos de amigos para realizar una algazara.

Tradicionalmente eran celebradas en La Habana; las castañas eran traídas desde Europa y se comían tostadas, aunque también se realizaba un gran banquete y había baile y alegría. En la Sociedad Catalana era celebrada por los cursos de idioma catalán impartidos en la propia sede en que el grupo de alumnos y su profesora con alegría compartían el vino dulce y los dulces, una versión de los “panellets” a lo cubano.

El tió de Nadal: 25 de diciembre

La celebración infantil catalana en la Navidad, tradición que proviene desde hace siglos, cuando se pretendía, atendiendo a las antiguas prácticas rituales, propiciar la abundancia y la unidad familiar en mitad del invierno. El “tió” es el símbolo del árbol, de la fertilización cíclica, pero en invierno el árbol está dormido y hay que despertarlo a bastonazos para que nos dé sus frutos que serán en esta ocasión nueces, turrones u otras golosinas. Es por excelencia una celebración infantil, así los niños dan golpes con un bastón a un tronco hueco con un canto para que este les ofrezca turrones con nueces, avellana o piñón, también les tiene la sorpresa de un juguete, un material de estudio, en fin, un regalo. En Cuba, aunque por regla general es una festividad de los niños, se ha arraigado la costumbre de cerrar las clases de catalán hasta el nuevo año con la celebración del “Tió de Nadal”.

Conclusiones

Son muchas y variadas las fiestas y tradiciones catalanas que se celebraron por años y muchas que aún se celebran, solamente se refieren las más relevantes, quedaría otro espacio donde pudieran conocerse las cantatas de habaneras con el tradicional “cremat” [4] y la gastronomía que caracterizan estos festejos y tradiciones catalanas, algunas mencionadas en el escrito.

Con este estudio de las principales manifestaciones y celebraciones tradicionales, ha quedado demostrado fehacientemente el deseo, el empeño y el logro, de no dejar morir la cultura catalana, aquellos catalanes que residieron en Cuba y que ahora sus descendientes continúan a través de la Sociedad de Beneficencia de Naturales de Cataluña.

 

Notas

* Conferencia presentada en el III Coloquio Presencias Europeas en Cuba, 2019, del Centro para la Interpretación de las Relaciones Culturales Cuba-Europa: Palacio del Segundo Cabo.

[1] Traducido: Nuestro Grito de Baire.

[2] Voces de Ultramar.

[3] Dulce originario de Cataluña.

[4] Tipo de bebida que tiene un proceso de realización característico.

Idania Esther Rodríguez Ortega: Licenciada en Educación en la especialidad de Historia y Ciencias Sociales en el Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona. A partir del año 2009 comienza a desempeñarse como historiadora y archivera de la Sociedad de Beneficencia de Naturales de Cataluña. Tiene publicado los libros De Cataluña a Cuba… ¡Hacer las Américas! (2011) y Necrópolis Cristóbal Colón: El susurro de las piedras (2015). En el mes de noviembre del año 2018 fue una de las galardonadas con el XXX Premio Josep Maria Batista i Roca-Memorial Enric Garriga Trullols otorgado por el Instituto de Proyección Exterior de la Cultura Catalana (IPECC) en Barcelona, a los catalanes y catalanófilos del exterior por mantener la presencia catalana en el mundo y aumentar el conocimiento de los Países Catalanes y la Cultura catalana. Miembro de la Unión Nacional de Historiadores de Cuba, la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), miembro de la Cátedra Honorífica Catalana, Vocal de la Junta Directiva de la Asociación de Catalanistas de América Latina (ACAL) y de la Red de Estudios sobre Cementerios y Espacios Funerarios de La Habana. Ha participado en múltiples Eventos Científicos tanto nacionales como extranjeros. Labora de conjunto con la ONG internacional Archiveros sin Fronteras de Cataluña en el rescate y digitalización de los fondos documentales de la Sociedad de Beneficencia de Naturales de Cataluña desde el año 2014.

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El libro en Cuba

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Noviembre 8, 2021

 

El libro en Cuba. Siglo XVIII y XIX constituye un ejemplar valioso dentro del universo literario cubano en el que su autor, Ambrosio Fornet (Granma, 1932), analiza el desarrollo de la imprenta en Cuba, desde su llegada a la isla en 1722, hasta que termina la dominación española, en 1898.

El ejemplar, publicado por primera vez en 1994, recoge una vasta documentación inédita y una amplia bibliografía especializada a partir de la cual Fornet establece los nexos socioeconómicos de la producción intelectual cubana desde la llegada de la imprenta, así como las problemáticas de producción, circulación y recepción del libro en la etapa colonial y en los círculos de emigrados.

Asimismo, dedica uno de los capítulos a las lecturas de tabaquerías, iniciadas en diciembre de 1865 en la fábrica El Fígaro; y revela que la capital cubana fue la séptima ciudad de la América española en contar con imprenta. El autor explica que, a lo largo del siglo XVIII, ocho impresores se establecieron en la isla, momento a partir del cual sale a la luz la que se considera la primera obra científica publicada en el país, en 1787, titulada Descripción de diferentes piezas de historia natural, de Antonio Parra.

El libro en Cuba… fue el más ambicioso proyecto realizado por Ambrosio Fornet y se ha convertido en una obra de obligada consulta para los estudiosos del tema, en especial para editores, técnicos de las artes gráficas y bibliotecarios.

Fornet está considerado uno de los más notables e influyentes críticos literarios cubanos, con una vasta labor como ensayista, editor y guionista de cine. Durante veinte años fue editor del Ministerio de Educación, de la Editorial Nacional y del Instituto Cubano del Libro, y también forma parte de la Academia Cubana de la Lengua.

Entre sus lauros se encuentran el Premio Nacional de Edición en 2002, el Premio Nacional de Literatura en 2009, y el Premio Casa de las Américas, recibido en dos ocasiones. Ha sido galardonado también con las distinciones Alejo Carpentier, Raúl Gómez García, Ciudad de Bayamo y José María Heredia, entre otras.