Convocatoria V Coloquio

Convocatoria al V Coloquio Presencias europeas en Cuba

Convocatoria V Coloquio

Tema: Las mujeres en la historia compartida entre Cuba y Europa

Del 26 al 28 de octubre de 2022

Cierre de la convocatoria: 5 de septiembre de 2022

 

El Centro para la Interpretación de las Relaciones Culturales Cuba-Europa: Palacio del Segundo Cabo, institución adscrita a la Oficina del Historiador de la ciudad de La Habana, convoca al V Coloquio Presencias europeas en Cuba, con el tema Las mujeres en la historia compartida entre Cuba y Europa, a realizarse entre el 26 al 28 de octubre de 2022.

La historia, escrita mayoritariamente por hombres en medio de sociedades patriarcales y heteronormativas, ha obviado y/o invisibilizado la participación de las mujeres dentro del complejo entramado de acontecimientos que marcan su devenir. En nuestro país, no exento de estos acontecimientos, se evidencia la urgencia de incrementar las políticas de equidad y de promover espacios de reflexión que contribuyan a visibilizar el papel de las mujeres en la construcción de la identidad de nuestra nación y al cambio de los imaginarios sociales en pos de la igualdad real y efectiva entre mujeres y hombres.

En su quinta edición el Coloquio impulsará el estudio de la historia de mujeres reconociendo sus experiencias y su protagonismo dentro de la historia. Parafraseando a los historiadores Georges Duby y Michelle Perrot, lo que se desea es valorar el lugar de las mujeres en la sociedad, su condición, sus papeles y su poder, sus silencios y su palabra.

Animamos a las investigadoras e investigadores cubanos y extranjeros a presentar propuestas que giren en torno a los siguientes ejes temáticos, teniendo en cuenta los vínculos entre Cuba y el viejo continente.  

–       Las mujeres en la sociedad colonial

–       Migraciones, familia e identidad

–       Mujeres creadoras, intelectuales, científicas y profesionales.

–       Participación de las mujeres en la gesta de independencia cubana

–       Violencia política contra la mujer

–       Participación de la mujer en la construcción de la Nación y la ciudadanía. 

–       Derechos de las mujeres. Activismo político.

–       Asociaciones de mujeres

–       Las mujeres en la historia económica

–       Simbología, imaginario y representación de las mujeres

–       Historias de mujeres

 

El V Coloquio Presencias europeas en Cuba se realiza en el marco del proyecto de cooperación internacional Promoviendo la inclusión sociocultural de las mujeres en el Centro Histórico de La Habana Vieja, a través de la gestión del patrimonio cultural y la atención psicosocial con perspectiva de género, auspiciado por KCD ONGD y la Agencia Vasca de Cooperación para el Desarrollo (AVCD).

 

Bases

–       Podrán participar todas las personas interesadas en dar a conocer su trabajo o investigación en cualquiera de las siguientes áreas: Historia, Historia del Arte, Filología, Antropología cultural, Sociología, Ciencias políticas, Economía, Comunicación, Patrimonio material e inmaterial, Museología, Archivística, entre otras disciplinas afines.

–       Las presentaciones pueden ser individuales o grupales, con tres participantes como máximo. El comité organizador se reservará el derecho de proponer los temas de cada mesa de acuerdo con las propuestas recibidas.

–       Los resúmenes de las ponencias se presentarán en Arial 12, a espacio y medio, con un contenido de trescientas palabras, acompañadas de una síntesis curricular y los datos personales de contacto. Solo se considerará válida la aplicación si el comité organizador recibe los documentos requeridos en el tiempo establecido por la convocatoria.

–       La fecha límite para enviar las propuestas será el lunes, 5 de septiembre de 2022, 5:00 pm. Cualquiera propuesta recibida luego de esta fecha no será considerada por el comité organizador.

–       El comité organizador publicará la decisión de aceptación en la página web del centro (http://segundocabo.ohc.cu) y mediante correo electrónico el lunes, 19 de septiembre de 2022.  

–       La investigación se deberá entregar en digital en no menos de 5 cuartillas y un máximo de 7 en Arial 12, a espacio y medio, acompañadas con un máximo de 5 imágenes que ilustren el tema abordado.

–       El Palacio del Segundo Cabo se reserva el derecho de publicar los trabajos aceptados en las memorias del evento u otros proyectos editoriales, así como en su sitio web. Además, el centro los empleará en acciones museográficas, previa aprobación por escrito de los autores.

–       La participación en el certamen implica la aceptación total de sus bases.

 

Para obtener información adicional, puede contactar a:

Yainet Rodríguez Rodríguez

Coordinadora general

Centro para la Interpretación de las Relaciones Culturales Cuba-Europa:

Palacio del Segundo Cabo

O’Reilly No. 4 esquina a Tacón, Plaza de Armas, Habana Vieja, La Habana, Cuba

(+53) 7 801 7176 / yainet@patrimonio.ohc.cu

IV Coloquio 2022

Se despide el IV Coloquio Presencias Europeas en Cuba

IV Coloquio 2022

Marzo 5, 2022

 

Ha concluido el IV Coloquio Presencias Europeas en Cuba, un encuentro para intercambiar saberes y reunir estudiosos de diferentes ámbitos. En cada cita, los participantes expusieron con minuciosidad sus conocimientos e investigaciones sobre la repercusión de los conflictos bélicos en Cuba durante la primera mitad del siglo XX. En el día de ayer transcurrió la última jornada de esta cita científica, que contó con tres paneles, uno dedicado a los ecos de la Segunda Guerra Mundial en Cuba; otro a las historias entretejidas entre Cataluña y Cuba; por último, se abordó el tránsito de personas e ideas entre Italia y Cuba a consecuencia de los conflictos bélicos.

El numeroso grupo de ponentes que integraba el primer grupo comentó sobre aquellas particularidades internas que evidenciaron los impactos de la Segunda Guerra Mundial en la nación. El enfoque de género y el papel de la mujer cubana en este ámbito beligerante se convirtió en uno de los principales discursos de la jornada. La MSc. Kenia Herrera Izquierdoy el Lic. Luis Boffill del Pino, autores del tema mencionado, abordaron figuras muy interesantes, como Rosa Pastora Leclere, primera maestra internacionalista que parte hacia España a prestar ayuda. En este país dirige la casa-escuela para aquellos infantes huérfanos o extraviados que fueron víctimas de la Guerra Civil.

Por otra parte, la MSc. Adriana Hernández Gómez de Molina, con su ponencia Huellas olvidadas de los refugiados hebreos en Cuba…, realizó un desglose de los judíos que se asentaron en territorio cubano e iniciaron una nueva vida. Los hábitos, las nuevas costumbres adquiridas y los negocios, por solo mencionar algunos de los parámetros expuestos, establecieron puntos claves de dicha investigación. Un aspecto llamativo lo fue el impulso de la industria del diamante en la isla con mano de obra hebrea, convirtiéndose en un hecho desconocido por muchos estudiosos.

Los históricos lazos de hermandad entre los pueblos de Cataluña y Cuba quedaron reflejados en las ponencias de la Dra.C. Verónica Elvira Fernández y la Lic. Bárbara Beatriz Laffita Menocal, moderadas estas por el MSc. Dúnyer Pérez. Se intercambió sobre la talentosa impronta del músico Félix Rafols en el territorio camagüeyano, que dejó un legado cultural de incalculable valía, además de la vital importancia de establecer lecturas cruzadas de los contextos a ambos lados del Atlántico fue menester en estas ponencias. La exhaustiva revisión de las publicaciones de la época posibilitó ahondar en estos sucesos poco estudiados. Asimismo, la periodización realizada por la Lic. Laffita de aquellos catalanes exiliados en el archipiélago reflejó la profunda huella de estos en la identidad nacional.

El último panel del Coloquio abordó el tránsito de personas e ideas entre Italia y Cuba a consecuencia de los conflictos bélicos. La presencia del Excmo. Sr. Roberto Vellano, embajador de Italia en Cuba, acreditó aún más este segmento expositivo, el cual contó con los investigadores Pablo Pitaluga Pitaluga y Nicomedes Mario Rizzo Martínez. La guerra ítalo-etíope y la inmigración italiana profascista en la isla fue la intervención del primero; la profundidad con la que este estudioso indagó en publicaciones de la época exaltó la labor de la prensa como fiel documentalista de períodos históricos. La llegada de cientos de italianos asentados en América compuso un proceso de aclimatación, teniendo en cuenta que sus modos de vida distaban de la realidad cubana.

En las palabras de conclusión del IV Coloquio, la directora del Centro para la Interpretación de las Relaciones Culturales Cuba-Europa: Palacio del Segundo Cabo, Onedys Calvo Noya, y la especialista principal, Yainet Rodríguez Rodríguez, expresaron las gratas experiencias durante estos tres instructivos días. Ambas hicieron énfasis en la importancia de investigar para mantener actualizadas todas las plataformas de conocimiento, así como el constante estudio de aquellos sucesos relevantes que unen la historia de nuestra nación con la del Viejo Continente.

iv coloq feb 4, 2022

Continúa el encuentro con las presencias europeas en Cuba

iv coloq feb 4, 2022

Marzo 4, 2022

 

En el día de ayer transcurrió la segunda jornada del IV Coloquio Presencias Europeas en Cuba que se desarrolla en nuestro Centro y que tiene por tema Repercusión de los conflictos bélicos en Cuba en la primera mitad del siglo XX. La jornada estuvo compuesta por cuatro paneles, dos de ellos dedicados a la Primera Guerra Mundial desde diferentes aristas, y los otros, al conflicto de la Guerra Civil Española.

El acercamiento a la Primera Guerra Mundial y su impacto en Cuba fue el eje principal del panel integrado por las Lic. Tatiana Guerra Hernández y Laritza Iglesias Docampo y el Dr. Jorge R. Ibarra Guitart. Los estudiosos abordaron en las asociaciones civiles de la isla y su relación con este conflicto, así como la labor de Cosme de la Torriente en las relaciones entre Francia y nuestra Patria, respectivamente.

Investigadoras del Oriente cubano no pudieron asistir al evento de forma presencial, sin embargo, presentaron sus ponencias mediante la tecnología digital. Dos de ellas versaron sobre el accionar de Santiago de Cuba durante la Primera Guerra Mundial: la Dra. María Cristina Hierrezuelo Planas hizo referencia a la solidaridad brindada por esta provincia, mientras que la MSc. Edilina Chacón Campbell analizó la inmigración de Jamaica a Cuba desde la visión de la súbdita británica de ese país en dicho territorio cubano. Por otra parte, la Dra. María de la Caridad García Salgado y la MSc. Yenia Batista Estupiñán problematizaron acerca de los inmigrantes españoles en el sector de la minería en el Oriente cubano.

El pensamiento de Orestes Ferrara en el marco del mencionado conflicto bélico quedó referenciado en el siguiente panel, por los MSc. Darianna Hernández Pérez y Humberto Sainz Cano, y la Dra. Leonor Amaro. Se analizaron textos de su autoría, así como su protección en la diplomacia de la Cuba republicana. A lo largo de su vida, Orestes Ferrara logró el equilibrio de principios e intereses, de ahí que fuera partidario de la circularidad entre servicios, bienes y personas. Siendo un sujeto de óptica liberal, tenía una posición contraria a todo movimiento revolucionario radical. Sobre la juventud inmersa en la contienda afirmaba que “la llegada de los jóvenes universitarios a la guerra implicaba la llegada de la cultura universal”.

La sesión de la tarde estuvo dirigida por el Dr. Yoel Cordoví, quien, junto a las MSc. Danna Pascual, Elizabeth López, Mirialis Cáceres, la Dra. C. Dolores Guerra y la Lic. Mireya Cabral, moderó el debate a propósito de la Guerra Civil Española y su resonancia en Cuba. Uno de los trabajos presentados estuvo dedicado a la vida de Pablo de la Torriente Brau y su despliegue intelectual, en tanto evidencia la relación de la literatura en conjunción con la política. Asimismo, se dialogó sobre el impacto de la Universidad del Aire y la presencia del exilio republicano español en sus disertaciones culturales. El panel concluyó con el papel de los matanceros que combatieron directamente contra el franquismo.

El colofón de esta segunda jornada del Coloquio fue realizado por los ponentes MSc. Arantxa Fernández, la Lic. María del Pilar Pittaluga en sustitución del Lic. Henrique Sanfiz y el Lic. Jorge Domingo, quienes compartieron acerca de los vínculos entre Cuba y Galicia en el escenario de la Guerra Civil Española. La influencia de esta región en el país se hizo notable durante la centuria pasada, legando a los cubanos una serie de concepciones filosóficas e ideológicas extraordinarias.

La complejidad con la que los intelectuales desarrollaron sus investigaciones y la minuciosidad de las mismas aseveró el rigor científico presente en esta nueva entrega del Coloquio.

coloquio mar 2 2022

Repercusión de los conflictos bélicos europeos en Cuba en la primera mitad del siglo XX

coloquio mar 2 2022

Marzo 3, 2022

Fotos: Néstor Martí

 

En el día de ayer, nuestro Centro abrió sus puertas a la IV edición del Coloquio Presencias Europeas en Cuba, evento científico que contribuye al intercambio de conocimientos entre diversos investigadores de todo el país. En esta ocasión, la temática central del evento gira en torno a la repercusión de los conflictos bélicos europeos en Cuba durante la primera mitad del siglo XX.

Con la presencia de Perla Rosales, Directora General Adjunta de la Oficina del Historiador de La Habana, directivos de la propia institución y otros distinguidos invitados como el Excelentísimo Señor Roberto Vellano, embajador de Italia en la isla, se realizó la apertura del evento, cuyas palabras de bienvenida fueron pronunciadas por Onedys Calvo Noya, directora del Palacio del Segundo Cabo.

La especialista expresó que por fin pudo concretarse la realización del Coloquio luego de dos años postergado debido a la situación epidemiológica, y que es el primero que se realiza sin la presencia física de Eusebio Leal Spengler, por lo que a él va dedicada la cita, al ser el principal gestor de estos encuentros y profundo defensor de las relaciones históricas entre Cuba y Europa, porque como él mismo afirmara “solo buscando en el pasado podemos construir el presente y proyectar el futuro”.

La convocatoria, como se expresó, ofrece una oportunidad a expertos e investigadores para reflexionar sobre el impacto de los múltiples grupos humanos que emigraron desde Europa, en la cultura de la isla. Archiconocida resulta la presencia hispana, la historia del encuentro entre ambos mundos, los conflictos entre nuestras regiones, así como los puntos de confluencia entre ambas latitudes que han marcado las relaciones culturales entre la Isla y el viejo continente desde el siglo XV hasta la actualidad. Es por eso que cada uno de estos encuentros permite profundizar, aún más, en esta estrecha relación, riquísima en acontecimientos y sucesos.

Se pretende reflexionar sobre tópicos esenciales que permitan entender las continuidades y rupturas en el tránsito de ideas y personas entre el viejo continente y el archipiélago cubano a raíz de la radicalización de los conflictos en el campo político e ideológico de Occidente.

Asimismo, los trabajos plantean interrogantes y análisis, teniendo en cuenta las relaciones diplomáticas, la historia económica, el arte y la literatura, la circulación de ideas y representaciones, la educación, las migraciones, el rol de la mujer, el asociacionismo, la ciencia y la tecnología, y la institucionalidad.

La primera intervención fue la conferencia magistral dictada por el doctor Sergio Guerra Vilaboy, titulada América Latina durante las dos guerras mundiales. En ella el historiador apuntó que la apertura del evento se realiza en medio de complejas circunstancias en que hoy vive el mundo; una situación que puede irse de las manos y convertirse aún más en una tragedia, y sobre todo con el desarrollo armamentista que existe actualmente. De esta forma dio paso a un análisis pormenorizado de la situación de América Latina en el contexto de las guerras mundiales apuntando que, aunque nuestra región no fue escenario directo de estos acontecimientos bélicos ocurridos en la primera mitad del siglo XX, sí recibió y sufrió grandes consecuencias.

El primer panel del encuentro fue “Reflejos de los conflictos bélicos europeos en la prensa cubana” y fue moderado por la Doctora Magda Resik Aguirre, directora de Comunicación de la OHCH, quien igualmente aseveró que estamos viviendo tiempos de confrontaciones bélicas que estremecen al mundo y tienen consecuencias desde el punto de vista social, económico, político, pero sobre todo humano, y que hablan de correlaciones de fuerza, de ambiciones, de las injusticias del mundo en que vivimos:

Precisamente, en este panel abordaremos cómo son tratados estos temas desde el periodismo a lo largo de los años; un asunto muy interesante porque la prensa ha sido, incluso, constructora de conflictos bélicos y hemos vivido episodios de manipulación mediática. Y también desde Cuba y desde sus medios de prensa del momento hemos vivido en siglos pasados otros episodios bélicos internacionales. De las investigaciones que presentaremos hoy es interesante conocer cómo la prensa manipuló en ocasiones los hechos.

Sobre este tema resultó interesante la deconstrucción de diferentes sucesos en publicaciones cubanas de la época, así como la periodización de artículos relacionados con la guerra civil española en algunas revistas. Fueron presentadas las ponencias La Guerra Civil Española: una mirada desde la revista Bohemia, por la doctorante Alicia Conde rodríguez; El problema religioso durante el Bienio Progresista: imaginario en el periódico cubano Diario de la Marina (1931-1933), de la MSc. María del Carmen Alba Moreno y MSc. Yordan Palomo Molina; Cuba y la causa de los aliados de la Entente Cordiale en la I Guerra Mundial vista y analizada por la revista Bohemia (1914-1918).

En la sesión de la tarde, estuvo el panel Conflictos bélicos europeos de la primera mitad del siglo XX en el quehacer de la Fundación Fernando Ortiz, moderado por la Lic. Marjorie Peregrín Avalo. El MSc. Lázaro Castilla, vicepresidente de la Fundación presentó, en nombre de Miguel Barnet, la ponencia Aproximación desde una perspectiva antropológica al impacto de los conflictos bélicos europeos en Cuba durante la primera mitad del siglo XX. También estuvieron las conferencias Vínculos de la derecha histpano-cubana y el alto clero católico con Francisco Franco durante la Guerra Civil Española, por MSc. Yordan Arazo Reyes; La revista cubana de antropología CATAURO y el análisis de conflictos ideológicos europeos con relación a Cuba, por Lic. Yohandry Manzano Castillo; La colección Mapas Etnográficos de la Fundación Fernando Ortiz como reflejo de los exilios en la presencia europea en Cuba, por MSc. Luis Edel Abreu Veranes.

Asuntos como las Asociaciones Círculo Español Socialista e Izquierda Republicana Española ante el desarrollo de la Guerra Civil en España; los refugiados hebreos del fascismo y sus aportes a la vida comunitaria y nacional; la mujer cubana en la lucha contra la guerra, la intervención y el fascismo en los años 30 y 40 del siglo XX; accionar solidario de Santiago de Cuba durante el desarrollo de la Primera Guerra Mundial; continuidad y ruptura en el tránsito de ideas y personas entre Italia y Cuba luego de los conflictos bélicos europeos vistos a través de una historia familiar, serán tratados durante los días de realización del evento.

Otros tópicos a abordar también son la Primera Guerra Mundial desde la óptica de la cultura en Cuba; Primera Guerra Mundial e inmigración de Jamaica a Cuba; la crisis española de 1917 vista por el “Diario de la Marina”; aproximación desde una perspectiva antropológica al impacto de los conflictos bélicos europeos en Cuba durante la primera mitad del siglo XX, por solo citar algunos.

La Oficina del Historiador de la ciudad de La Habana, en el marco del proyecto de Cooperación Internacional “Gestión integral participativa y sostenible para el desarrollo local del Centro Histórico y la Bahía de La Habana”, auspiciado por la Unión Europea y el Ayuntamiento de Barcelona, organiza el IV Coloquio Presencias Europeas en Cuba, que se extenderá hasta el próximo viernes 4 de marzo.

 

[Ampliación del artículo publicado en Habana Radio: http://www.habanaradio.cu/culturales/repercusion-de-los-conflictos-belicos-europeos-en-cuba-en-la-primera-mitad-del-siglo-xx/]

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El español Ramón de la Sagra y la agronomía europea en Cuba, 1824-1834

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Rolando E. Misas Jiménez

Enero 21, 2022

 

Este trabajo tiene el propósito de destacar las corrientes agronómicas de Inglaterra trasladadas a Francia y España, que formaron parte de las propuestas de Ramón de la Sagra en Cuba entre 1824 y 1834.

Se ha dicho que 30 o 50 años antes de comenzar en 1760 la Revolución Industrial en Inglaterra, ya existía al este del país, en la región con costa de Norfolk, una agricultura renovadora, adecuada a su entorno natural y social, proveniente del movimiento de los cercados a favor de unidades no tan grandes, que se inspiraba en la experiencia adquirida en Flandes, Bélgica, en el siglo XVII por los contactos comerciales y culturales compartidos a través del mar del norte. De esa manera, se desarrolló la agricultura integral de los campesinos arrendatarios de Norfolk, la cual eliminaba el tradicional barbecho y la primacía exclusiva del trigo, en aras de producir el suelo de manera variada y sin depauperarlo, mediante el uso del sistema de rotación con trigo, pastos y forrajes, y ganado, favorecido, además, por el aprovechamiento del abono animal. Pero en 1731 se le añadió una innovación productiva, muy intensiva en su especialización a costa del suelo, que puso en serio peligro las bases originales del equilibrio agricultura-ganadería, presentes en Norfolk.

La fama del sistema rotatorio y del empleo del abono animal en esta región llegó por vía oral a otras regiones inglesas, y dio lugar a la visita de Jethro Tull, un pudiente agrónomo práctico, quien publicó por primera vez en 1731, en Londres, los pormenores de esa agricultura integral en su libro The horse hoeing husbandry or An essay on the principles of tillage and vegetation, aunque les restó importancia, para así exaltar su propuesta especializada por ser más atractiva a los terratenientes y arrendatarios ingleses del centro y este del país. De hecho, logró ese propósito utilitario gracias a la campaña publicitaria del libro, la cual continuó en 1733, con la segunda edición, para promover el uso indefinido de arados tirados por caballos, para remover la tierra de manera profunda y constante, hasta pulverizarla en partículas diminutas, creyendo que eran absorbidas por las raíces del trigo al igual que el agua y el aire. El proceso intensivo de labores mecánicas era facilitado por el trazado de hileras y el amplio espacio entre las plantas de trigo para que pasara continuamente el arado. Con este tipo de operación, Tull creyó innecesario el empleo de abono animal.

La popularidad de la especialización mecanizada de Tull desplazó la que tuvo el sistema totalizador de agricultura en Norfolk. El agrónomo inglés simplificó la actividad agrícola para los campesinos arrendatarios de su país y abrió el camino para que llegaran a la agricultura, los avances de la Revolución Industrial con la fabricación de implementos, realizados con hierro, para garantizar que fueran más sólidos, duraderos y eficientes en desmenuzar el suelo.

Las opciones de agricultura presentadas en el libro de Tull llegaron a Francia gracias a la traducción literal de Henry-Louis Duhamel de Monceau, publicada en París en 1750. Sin embargo, el agrónomo francés puso a prueba ambas propuestas durante varios años en función de los grandes propietarios y de los arrendatarios del régimen feudal en su país. De esa forma, fue creativo por ofrecer, en 1762, sus propios criterios en el libro Eléments d´agriculture. Así disintió de la primacía del trigo y del dogmatismo de Tull con las labores continuas del arado al aprobar la alternativa con prados artificiales, aunque no desechó el método intensivo mecanizado en determinados cultivos, aplicable con los arados franceses, ni descartó los cultivos provenientes de conveniencias regionales.

En definitiva, las dos variantes de agricultura inglesa insertados en el libro de Tull y la simbiosis hecha por Duhamel continuaron vigentes en Francia después del inicio de la Revolución Burguesa en 1789, de acuerdo a las perspectivas utilitarias que fueran más convenientes a la transformación efectuada en la estructura agraria, dada la presencia significativa de pequeños campesinos propietarios, aunque no desaparecieron totalmente los terratenientes y los arrendatarios ni la tradicional agricultura con barbecho.

Las valoraciones y aportaciones experimentales de Duhamel llegaron a España a través de la traducción efectuada en 1805 por Casimiro Gómez Ortega, director del Real Jardín Botánico de Madrid, la cual tuvo una segunda edición en 1813, ambas tituladas Elementos teórico-prácticos de agricultura. No obstante, las limitaciones estructurales de la gran agricultura especializada española restringieron el alcance del cultivo integral presente en esta obra y en importantes publicaciones seriadas. Así ocurrió con el Semanario de Agricultura y Artes de la Sociedad Económica de Amigos del País en Madrid (1797-1808) y las Memorias de Agricultura y Artes de la Junta de Comercio de Barcelona (1815-1821), las cuales tenían pocas referencias sobre las alternativas de cosechas, lo mismo sucedió con las plantas forrajeras y prados artificiales en los tratados de agricultura publicados entre 1808 y 1820 por los botánicos-agrónomos Antonio Sandalio de Arias (Cartilla elemental de agricultura, 1808, Lecciones de agricultura, 1816), Claudio Boutelou (Elementos de agricultura, 1817) y Agustín de Quinto (Curso de agricultura práctica, 1818).

En buena medida, predominaban los criterios de los clásicos agrícolas entre los autores mencionados para intentar un mejoramiento de la agricultura, sin modificar previamente la estructura agraria. Así ocurrió con las “Adiciones” a la Agricultura General de Gabriel Alonso de Herrera, cuya primera edición fue en 1513, que volvió a publicarse en 1818 y 1819 por iniciativa de la Real Sociedad Económica Matritense. Sin embargo, en 1822, durante el efímero Trienio Liberal, se publicó la Cartilla Agraria del coronel José Espinosa, bastante atrevida por proponer una alternativa de cultivos cercana a los deseos de Duhamel [1]. Por tanto, no hubo cambios agrarios en el caso español que fueran comparables a los de Inglaterra y Francia, y esta circunstancia inhabilitaba el desarrollo integral de la agricultura al estilo de Norfolk. Por eso las dificultades presentadas por la agricultura española y la literatura agronómica indicada, encabezada por el libro de Duhamel, se manifestaron igualmente en el ámbito intelectual en que estuvo La Sagra en el Ateneo de Madrid, donde realizó estudios de botánica entre 1820-1821 con Mariano Lagasca, catedrático del Real Jardín Botánico.

La Sagra comenzó en 1824 su trabajo en el Real Jardín Botánico de La Habana, donde hizo estudios económicos y organizó colectas y herbarios [2], pero muy pronto atendió la Botánica agrícola y la Agronomía gracias al financiamiento proporcionado por el superintendente de Hacienda, el hacendado y comerciante Claudio Martínez de Pinillos, conde de Villanueva, quien diera también su apoyo para crear en 1829 la Institución Agrónoma de La Habana, con el propósito de estudiar nuevos cultivos comerciales que pudieran ser más lucrativos que los tradicionales.

La conversión de La Sagra en agrónomo oficial se produjo en un contexto económico en que predominaba la agricultura especializada de plantaciones con esclavos, que disponía además del servicio práctico de pequeños campesinos arrendatarios. En torno a la estabilidad de este negocio, se conjugaban los intereses de los hacendados y del colonialismo español que fueron responsables de los fracasos de la Botánica, la Agronomía y la concepción integral de la ciencia, ocurridos antes de llegar La Sagra y luego que se estableciera en La Habana, por carencia de apoyo financiero, desinterés oficial y fuertes represalias.

Vale la pena mencionar algunos ejemplos. Entre 1822-1823 se dio el fracaso de los diputados a las Cortes en Madrid y de los planes del sacerdote Félix Varela por la autonomía política, la abolición gradual de la esclavitud y la creación en el Colegio de San Carlos de una universidad aglutinadora de múltiples cátedras. En 1826 fue prohibido el Ensayo político sobre Cuba de Alexander von Humboldt y se malogró el proyecto de academia de ciencias. Igualmente se frustraron el proyecto de Instituto Cubano (1833) y la permanencia de la Academia Cubana de Literatura, unida al destierro de José Antonio Saco (1834). Se hizo evidente que el asfixiante ambiente intelectual de Cuba perjudicaba el surgimiento de sabios y de la agricultura integral, inspirada en la concepción de Norfolk y basada en los pequeños propietarios y arrendatarios. Así lo indica la refutación hecha en 1823 en un periódico habanero a las críticas de un extranjero sin identificar, muy parecidas a las del alemán Humboldt, para advertir a los discípulos cercanos a Varela de abstenerse a participar en la creación de talentos relevantes dado el interés, casi exclusivo, por el progreso de la industria azucarera y la importación de las tecnologías fabriles europeas [3].

Esta situación influyó el trabajo de La Sagra en la Institución Agrónoma [4]. Así hubo contradicciones en el desempeño del agrónomo español. En 1831 sugirió que los estancieros (campesinos propietarios y arrendatarios) del perímetro rural o semirrural de La Habana adoptaran la rotación de cultivos (esencia fundamental de la propuesta integral inglesa y francesa), pero no indica cómo hacerlo. Entre 1829 y 1834 quiso que la Institución Agrónoma funcionara como si fuera una escuela práctica de agricultura al estilo europeo para campesinos pobres. Deseaba enseñar la teoría agronómica integral al pequeño campesino criollo, pero muy pronto llegaron las dificultades con el plan de estudios. Tuvo que descartar el estudio experimental de los cultivos (caña de azúcar, café y tabaco) y del ganado que eran habituales en el campesino criollo y, en cambio, prefirió cultivos desconocidos que sirvieran para abastecer de materias primas las futuras fábricas de la burguesía industrial española, basado en el concurso financiero de los hacendados y comerciantes de Cuba, como en el caso de Villanueva. Por esa razón, sus principales resultados fueron con cultivos especializados, obviando la rotación y el empleo de abonos animales.

En 1828 había confeccionado una cartilla para el cultivo del cacao, pero en 1834 publica las memorias sobre el cultivo y fabricación del añil y sobre el cultivo de la morera y crianza del gusano de seda. En este mismo año presenta su memoria sobre arados [5], mostrando así un parecido con las preferencias especializadas de Tull al destacar los ensayos de arados franceses y la construcción de otros realizados en la Institución Agrónoma en 1832 y 1833 [6]. En el mismo año de la publicación de esa última memoria, señalaba que los experimentos eran favorables a los arados franceses y no a los introducidos desde los Estados Unidos de América [7]. De igual manera, se lamentaba que no pudo hacer experimentos en tierras de otras localidades y que, por eso, no podía establecer una teoría general sobre el uso de los arados [8]. Más allá de las oportunidades de laboreo profundo y de siembra en hileras con los esclavos, La Sagra no dijo que reducía la cantidad de esclavos que antes trabajaban manualmente en esa actividad [9]. El agrónomo español salió de Cuba en 1835 con el encargo oficial de preparar y publicar en Francia su historia política, económica y natural. En 1860, durante una visita a Cuba, se consideró una víctima de la insensibilidad de los hacendados por la ciencia integral. A esa causa atribuyó su inconformidad por los resultados conseguidos en 1834 como agrónomo oficial:

Aquí el materialismo es grosero, puramente práctico, de conveniencia, de egoísmo; no se funda en ideas de escuela, no se prevé una reacción filosófica contra él. Inherente a la vida de la especulación material, absorbe, domina y ahoga la intelectual, sin dejarla un solo aliento para lo grande y lo sublime. [10]

 

Notas

* Conferencia presentada en el II Coloquio Presencias Europeas en Cuba, 2018, del Centro para la Interpretación de las Relaciones Culturales Cuba-Europa: Palacio del Segundo Cabo.

[1] Véase T.S. Ashton: La Revolución Industrial, 1760-1830, Fondo de Cultura Económica, S.A., México, 1988, pp.37-38, 77-78; Ernest Lluis, Lluís Argemí, D´Abadal: Agronomía y fisiocracia en España (1750-1820), Institució “Alfons El Magnánim”, Institució Valenciana d´Estudis i Investigació, Valencia, 1985, pp. 9-13, 24-34.

[2] Miguel Ángel Puig-Samper, Mercedes Valero: Historia del Jardín Botánico de La Habana, Ediciones Doce Calles, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Aranjuez, 2000.

[3] Rolando E. Misas Jiménez: La trampa del lucro. Presencia en los agrónomos de Cuba (1796-1860), Ed. de Ciencias Sociales, La Habana, 2016, p. 126.

[4] La visión se completa en Ibídem.

[5] Ibídem, pp. 133-136.

[6] Ramón de la Sagra: Memorias de la Institución Agrónoma de La Habana, Imprenta de Palmer, La Habana, 1834, pp. 1-42.

[7] Ibídem, pp. 43-44.

[8] Ibídem, p. 54.

Rolando E. Misas Jiménez: Licenciado en Historia por la Universidad de La Habana. Doctorante. Fue investigador del Centro de Estudios de Historia y Organización de la Ciencia entre los años 1983 y 2000, del Instituto de Historia de Cuba durante 12 años y en la actualidad es investigador en el Archivo Nacional de Cuba. Es autor de los libros El trigo en Cuba en la primera mitad del siglo xix, Génesis de la Ciencia agrícola en Cuba que obtuvo, en 2010, el Premio Anual de Investigación Cultural del Instituto Cubano de Investigación Cultural Juan Marinello y La trampa del lucro. Presencia en los agrónomos de Cuba, 1796-1860, con la Mención Anual de Investigación Cultural en 2017. Es miembro de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba y de la Sociedad Cubana de Historia de la Ciencia y la Tecnología.

santiago

Germán Michaelsen Shroeder y Carlos Guillermo Schumann: exponentes de la presencia alemana en Santiago de Cuba (1857-1928)

santiago

Mónica de la Caridad García Salgado y Laritza Garcés Polanco

Enero 14, 2021

 

A lo largo de su historia, la ciudad de Santiago de Cuba ha sido un núcleo para la radicación de flujos migratorios provenientes de diversas nacionalidades. Su asentamiento dio lugar a que, con su quehacer, contribuyeran al devenir histórico de la sociedad santiaguera. Por la importancia de las consecuencias de este fenómeno desde el punto de vista económico, demográfico y sociocultural, la historiografía nacional, en la región santiaguera, ha privilegiado las investigaciones referidas a la presencia de españoles, asiáticos, árabes, entre otros.

En cambio, la migración germana no ha corrido la misma suerte; tal vez ha sido consecuencia de su exiguo nivel de representación desde el punto de vista cuantitativo. En correspondencia con ello, se ha decidido rescatar a dos de sus más prominentes representantes que ilustraron lo que significó la presencia alemana en esta urbe oriental.

Primeros pasos de un inmigrante alemán en Santiago de Cuba Carlos Guillermo Schuman (1857-1874)

Carlos Guillermo Schumann y Siegen nació en 1834 en Wiesbaden y era hijo legítimo de Guillermo Federico Schumann y Luisa Siegen. Se desconoce la fecha en la que llegó a Cuba; de esta suerte, el individuo que se establece en la ciudad que luego sería denominada “balcón del Caribe”, no calificaba aún como inmigrante alemán, pues emigra bajo naturaleza prusiana. Las primeras señas de su accionar económico en Santiago de Cuba datan de 1857, como dependiente en la sociedad H. Graffstedt y Compañía, posición desde la cual logró una movilidad laboral reflejada desde 1860, cuando fue aceptado por Hilario Graffstedt, Arturo Bernard y Carlos Michaelsen, también alemanes radicados en la ciudad santiaguera, para formar parte de la razón social Hilario Graffstedt y Compañía que tenía como objetivo ejercer todo tipo de comercio en general, y en la cual invirtió un capital de $ 8000.

En 1863, ya la entidad llevaba incorporado en la razón social su apellido, denominándose Schumann, Reiniers y Compañía, de la que se convirtió en uno de sus gerentes. El objetivo de la misma guardaba algún parecido al anterior; sin embargo, introduce la gestión al por mayor. Consecuente con ello, empleó estrategias como el otorgamiento de poderes para representar los intereses de la asociación mercantil en cualquier punto de la geografía cubana, hecho que reveló la diversidad de mercancías que comercializaban -miel, frutos del país-, los lugares a los que extendían su gestión (Gibara, Baracoa, Camagüey, Matanzas), como el interés de mantener el control de la compañía en manos de coterráneos. Expresión de esto fue que los poderes otorgados a sus compatriotas poseían un carácter amplio que no se circunscribía a la plaza santiaguera.

Paralelamente, incursionó en la compraventa de esclavos, en especial entre 1864-1867. Aunque la realización de esta actividad fue más frecuente a título personal, en calidad de apoderado de personas ajenas a la corporación que representaba. Pero tanto Schumann como la compañía que regenteaba, también fueron registrados con desempeños en el campo de las finanzas y el ofrecimiento de pagarés para la venta de sus mercancías.

La trágica muerte de Adolfo Reiniers en 1874, determinó que el alemán decidiera emprender una nueva compañía que respondiera a su nombre. De esta manera, el 12 de enero de 1875 se creó oficialmente la sociedad en comandita bajo la denominación Schumann y Compañía con igual propósito que las anteriores. Surgió con un capital social de $ 57 500, de los cuales Carlos Guillermo aportó $ 17 500. En el mismo año, mediante un poder, Schumann compartió sus labores con German Michaelsen, quien a partir de entonces representó los derechos y acciones del consorcio. Esta prerrogativa significó la apertura de la compañía a un nuevo miembro, quien ascendió desde apoderado hasta convertirse en socio gerente de la entidad comercial en 1879.

Para la conformación y consolidación de las sociedades aludidas se establecieron diferentes estrategias; tal es el caso de los vínculos por paisanaje y familiares. En primera instancia figura que los miembros de las mismas eran alemanes y, en segundo lugar, que estos enriquecieron su membresía con la entrada de familiares que, por lo general, eran hermanos. Corrobora lo anterior, la entrada de Carlos Guillermo Schumann [1], la de Germán Michaelsen por medio de Carlos Michaelsen y, en 1882, de Eduardo Michaelsen Schroeder -este último como apoderado de Loaweany Murinich-, Carl Melchers y Theodor Melchers.

El 12 de agosto 1886, Schumann reestructura la compañía y pone como único socio al señor German Michaelsen. La nueva sociedad tuvo un capital de $ 20 000, aportado en partes iguales por ambos. Esa unión, consolidada por tanto tiempo, continuó en los años siguientes; así, en 1894, 1897 y en 1899 se prorrogó dicha sociedad, con la denominación de Schumann y Compañía.

Fuera de esta, se percibió la inversión de Carlos Guillermo en la Sociedad Potectora de Inmigrantes para la Provincia de Santiago de Cuba S. A. Fundada el 5 de mayo de 1887, tenía por objetivo el fomento y protección de la inmigración de personas de todas clases y países -muy especialmente, de España-, para dedicarse a la agricultura, minería y otras ramas económicas. Dicha asociación tuvo un término de diez años, cuya validez estaba en correspondencia con la cobertura de las necesidades de la inmigración (entiéndase, fuerza de trabajo), para que no se perdiera una parte considerable del capital. Este último quedó fijado en $ 20 000, representado por 400 acciones de valor de 50 pesos cada uno, así como por las propiedades que la compañía entendiese necesarias para su desarrollo [2].

En sentido general, la movilidad laboral referida le confirió, entre sus coterráneos y en la sociedad santiaguera, un reconocimiento social que le facilitó su posterior desempeño como cónsul alemán en Santiago de Cuba. Falleció en 1909. Su entierro constituyó una manifestación de duelo, reflejado en el número de coronas que le fueron ofrendadas y en la concurrencia que asistió a los funerales.

Despunte y consolidación de Germán Michaelsen Schroeder en la esfera económica santiaguera (1875-1928)

Aunque desde 1875 Germán Michaelsen y Schroeder había entrado como apoderado de Schumann y Cía. hay que destacar que había desembarcado dos años antes, el 2 de marzo de 1873 por el puerto de Santiago de Cuba. Nació el 26 de octubre de 1851, en el pueblo de Varel, provincia de Oldemburgo, Alemania. Salió de su patria con solo 22 años y durante el período que residió en Alemania, realizó estudios comerciales y artísticos que le permitirían, una vez establecido en esta urbe santiaguera, incorporarse a la casa comercial Schumann y Compañía, donde como antes quedó explicado, figuró como uno de sus gerentes.

A partir de su desempeño fue adquiriendo una determinada solvencia económica que le permitió escalar socialmente en diversas direcciones. En la esfera económica, desde que en 1887 Santiago de Cuba fuera una de las plazas privilegiadas para la constitución de la Cámara Oficial de Comercio, Industria y Navegación, figuró dentro de su primera Junta Directiva como clasificado en la Sección de Navegación y asociado elegible para otros cargos de mayor envergadura. Posteriormente, el 18 de septiembre del mismo año, en la confección del Acta de Constitución de la Presidencia, resultó elegido como Vocal de Navegación, puesto en el que se mantuvo hasta el año 1904. Desde entonces se desempeñó como presidente de la referida institución durante más de 10 años.

Bajo su liderazgo se desarrollaron actividades con el fin de posibilitar el progreso de Santiago de Cuba, entre ellas, la autorización para la creación de una Junta de Obras del Puerto, que sería la encargada de mejorar las condiciones de la bahía; la inauguración oficial del nuevo edificio de la Aduana de este puerto en 1908; el plan general de pavimentación de las calles, parques y paseos de la ciudad propuesto por su autor, señor José Hill Feliú, vocal de la directiva; la creación de una Escuela de Comercio. El último año en el cual se desempeñó de manera ininterrumpida en el puesto aludido fue en 1917, pues a finales de ese año, lo detuvieron por ser considerado un enemigo extranjero peligroso, en plena Primera Guerra Mundial.

En el orden social, sería imposible desdeñar la Cocina Económica creada por este inmigrante, ante las penurias sufridas por el pueblo santiaguero, víctima de la guerra. Con otras personalidades logró la creación de esta obra, inaugurada el 25 de abril de 1897. En un primer momento quedó instalado en la su casa particular; posteriormente fue trasladada a otra con mejores condiciones. Luego del acto inicial comenzó el reparto de raciones que consistió en sopa de fideos con carne, garbanzo, papas y un panecillo, bajo el módico precio de 5 centavos, representados por chapas de botellas. Varios meses después abrió dos sucursales más, a través de las cuales llegaron a ser repartidas hasta 1500 raciones diarias.

Sus esfuerzos se dirigieron también al recreo, en especial a la práctica deportiva. En este sentido, fue fundador junto a Roberto Mason del Club Náutico de Santiago de Cuba, primera sociedad deportiva de la urbe, el 2 de febrero de 1889. A los dos años resultó elegido como nuevo presidente, pues se había desempeñado como vicepresidente. A partir de este instante y hasta 1927, sería él quien ocuparía este cargo, año en el que fue declarado Presidente de Honor.

Germán Michaelsen incursionó en la esfera artística, específicamente en la música y la pintura, pues sus estudios artísticos realizados durante su corta estancia en Alemania así se lo permitieron. Creó y sostuvo en su casa durante muchos años una sociedad artística para el cultivo de la música clásica alemana cuyo nombre fue Sala Haydn, en la cual actuaba como pianista acompañante y estaba dirigida por el talentoso maestro Rodolfo Hernández Soliliac. Además, fue pintor autodidacto y reflejó en sus obras las impresiones acerca del paisaje citadino santiaguero; las paredes de su casa conformaban la galería de exhibición de las mismas. Es por ello que sus obras son consideradas memorias gráficas de esta ciudad.

Los diversos servicios prestados por Germán Michaelsen, en especial su labor a favor de los pobres, le valió que el Ayuntamiento de esta ciudad acordara declararlo Hijo Adoptivo de Santiago de Cuba en dos ocasiones: el 22 de julio de 1898 y el 10 de mayo de 1913. Falleció el 9 de diciembre de 1928; la ciudad de Santiago de Cuba concurrió en masa detrás del sarcófago, constituyendo una de las manifestaciones de duelo más espontáneas y nutridas que puedan ser recordadas en las primeras tres décadas del siglo XX. Ante la tumba del benefactor, pronunció un elocuente discurso el señor Antonio Bravo Correoso, a manera de despedida.

Labor consular de Carlos Guillermo Schumann Siegen y Germán Michaelsen en Santiago de Cuba (1871-1928)

Carlos Guillermo Schumann y Siegen fue el primer cónsul que tuvo el Imperio Alemán en Santiago de Cuba, después de su unificación; aunque es preciso aclarar que su desempeño en el cargo data desde 1871. Si bien no se han encontrado documentos que validen cuándo le fue otorgado el cargo y bajo qué título, a juicio de la autora, este debe haber sido nombrado como Cónsul Honorario en tanto -hasta donde se ha podido constatar- no estudió carrera alguna vinculada a tales gestiones, y estos eran elegidos entre las personas que residen en el Estado donde están llamados a ejercer sus funciones, sin que esto le impida el ejercicio de una profesión o comercio. Como tal, además de los trámites propios del cargo, se introdujo en gestiones sociales dirigidas a la sociedad santiaguera cuando formó parte en 1879 de una de las comisiones convocadas con el objetivo de tomar medidas para el socorro a los desvalidos, en los hospitales y en la preparación para el caso de una proliferación de epidemias.

Por otra parte, Schumann también ostentó el cargo de vicecónsul de Austria-Hungría, por cuanto el 16 de enero y el 30 del propio mes de 1903, le fue concedido el exequatur de estilo, para que pudiera ejercer las funciones antes referidas. Además de que, por la confianza que ameritaba de varios diplomáticos de Europa radicados en la capital del Departamento Oriental, se desempeñó como representantes de estos durante sus ausencias en el país. Así lo constata la decisión del Señor Luis Carlos Bottino -cónsul de Italia- que en reiteradas ocasiones le hizo tal solicitud.

Precisamente este último elemento fue el que introdujo a Germán Michaelsen, su compañero de negocios, por las sendas diplomáticas. En reiteradas ocasiones se encargó de cubrir sus funciones del embajador, cuando este se ausentaba de la urbe oriental por motivos laborales o personales. Un ejemplo de ello data del 9 de octubre de 1891 en ocasión de salir de viaje para Nueva York; esto sucedió en varias ocasiones en los años 1902, 1906, hasta que, en 1909, luego del fallecimiento de Shumann, quedaría definitivamente en manos de Germán Michaelsen.

De esta manera, el 25 de noviembre de 1909 el Gobierno Imperial decidió nombrarlo su cónsul en Santiago de Cuba y, unos meses más tarde, el 30 de marzo de 1910 fue nombrado, de forma oficial, cónsul en propiedad del Imperio Alemán, y al propio tiempo del de Austria-Hungría. Con el inicio de la Primera Guerra Mundial, en el Consulado Alemán se abrió un Comité de Socorro destinado a aliviar los daños ocasionados por la guerra, así como una suscripción cuyo objetivo era subvencionar a las viudas e hijos de los que sacrificaban su vida en la contienda a favor de Alemania. Con la entrada de los Estados Unidos y su declaración de guerra al Imperio Alemán, Germán Michaelsen fue acusado de “enemigo extranjero peligroso”, solicitándose además que fuese puesto bajo vigilancia.

En respuesta a tal petición, el 16 de diciembre de ese año fue conducido a La Habana, donde estuvo encarcelado en la fortaleza de La Cabaña. Después fue remitido -en calidad de preso- a su residencia, situada en El Vedado, donde permanecería hasta finalizada la guerra. No se conoce con exactitud la fecha en que Germán Michaelsen fue descartado como sospechoso, lo que sí es real es que después de este incidente, nunca más volvió a formar parte de la Cámara de Comercio, mucho menos, a ocupar el puesto que desempeñaba en el momento que fue detenido.

Conclusiones

La ciudad de Santiago de Cuba despuntó como una de las plazas privilegiadas para el asentamiento de inmigrantes alemanes. Su proceder en la misma estuvo en correspondencia con el comportamiento reflejado a nivel nacional, por cuanto estuvo fijado a partir de individuos que, con el tiempo, se convirtieron en inmigrantes prominentes dedicados a la gestión comercial. En este contexto, Carlos Guillermo Schumann y Siegen y Germán Michaelsen Schroeder se insertaron en el sector terciario de la esfera económica santiaguera de forma ascendente; desde un puesto como dependiente fueron escalando posiciones hasta convertirse en socios de la compañía que los acogió a su llegada, para luego convertirse en dueños y únicos gerentes de una sociedad propia, vinculada al comercio de diversidad de productos.

Gracias a semejante movilidad laboral que les permitió adquirir determinadas cuotas de prestigio y solvencia económica, lograron ascender socialmente y conformar, en el caso de Schumann una familia. Sobre esta base, se agenciaron el reconocimiento de los alemanes establecidos en la región oriental, que a la postre les posibilitó establecerse como representantes consulares de su país de origen, así como la representación temporal de otros consulados. El desempeño en este cargo -conjugado con su condición de prominente comerciante- los convirtió en dos de las personas más influyentes en el territorio; alcanzando un elevado prestigio, por lo cual fueron reconocidos en diversas ocasiones.

 

Notas

* Conferencia presentada en el II Coloquio Presencias Europeas en Cuba, 2018, del Centro para la Interpretación de las Relaciones Culturales Cuba-Europa: Palacio del Segundo Cabo.

[1] Además de sus labores como socio gerente de Schumann y Cía., se desempeñó en otras gestiones importantes dentro de la esfera económica: apoderado desde 1885 de la Juraguá Iron Company en Cuba.

[2] Paralelamente al desenvolvimiento económico referido, Schumann sufrió grandes pérdidas familiares; primero, su esposa Lucía Poveda y Mancebo que murió antes de 1896, fecha en la que expidió un nuevo testamento, donde además declara el nombre de su quinto hijo, Gustavo. Dos años después, su hijo mayor, Guillermo Schumann y Poveda falleció el 23 de febrero.

Mónica de la Caridad García Salgado: Doctora en Historia por la Universidad de Oriente y Máster en Estudios Cubanos y del Caribe. Profesora Asistente de esa casa de altos estudios. Su línea de investigación se perfila hacia la inmigración española a Santiago de Cuba (1850-1930).

Laritza Garcés Polanco: Licenciada en Historia por la Universidad de Oriente. Se desempeña como museóloga. Como estudiante participó en el proyecto de investigación “Procesos migratorios a Santiago de Cuba (1800-1959)”. Como egresada ha recibido más de tres posgrados referentes al tema migratorio.

20190923-Azulejos dedicados a Eça de Queiroz

Luces de Portugal sobre Cuba

20190923-Azulejos dedicados a Eça de Queiroz

Ángel Jesús Pérez Ruiz

Enero 7, 2022

 

La presencia portuguesa en Cuba que, si bien no es cuantificablemente notoria, puede exhibir ribetes interesantes, siglo a siglo, desde que las carabelas Pinta y La Niña y la carraca Santa María arribasen a nuestras costas el 27 de octubre de 1492 [1].

Con niveles de población y territorio similares, desde 1911, Cuba y Portugal comparten oficialmente a ambos lados del Atlántico una historia de relaciones ininterrumpidas que se sobreponen al paso del tiempo y muestran hoy una perspectiva ascendente. Existe en Portugal una pequeña villa llamada Cuba, con casi 5000 habitantes en pleno corazón del Alentejo. Allí, cada sábado 28 de octubre, justo 705 años después de que Colón descubriese la isla que más tarde llevaría el nombre del pueblo, los cubenses han vivido un momento importante de su historia local, al inaugurar el primer monumento dedicado al descubridor en suelo lusitano, en data semejante del 2016.

¿Pura casualidad?

En Cuba de Portugal hay una estatua al Almirante sospechosamente frente al Palacio del Duque de Beja, del que, según estudiosos de la hipótesis portuguesa, el navegante era hijo ilegítimo.

En su libro Cristovão Colombo, agente secreto do rei Dom Joao II, de Mascarenhas Barreto, publicado en Portugal en 1988, se asegura que existen numerosos indicios para pensar que Colón era portugués. El investigador luso, Manuel Luciano da Silva, instalado en los Estados Unidos ha coincidido con la hipótesis. Mientras que la presidenta de la Academia Portuguesa de Historia, Manuela Mendoza de Matos, se inclina también por esa idea.

Los portugueses en sus viajes hacia Cuba tuvieron una identidad compartida, es decir, se entremezclaron con la población española. Se pierden en la memoria histórica la composición de las continuas tripulaciones que comenzaron a arribar y a asentarse entre la población tras la colonización.

El Centro de Estudios Demográficos de Cuba ubica al primer censo en 1774, referido por el gobernador Jacobo de la Pezuela en su Diccionario geográfico, estadístico e histórico de la Isla de Cuba (t. IV, 1866); sin embargo, ya en 1604 y 1607 se hace un conteo específico para los residentes portugueses en La Habana, lo que arroja que su presencia temprana en la demografía cubana era del 25 % de la población [2].

A partir de la segunda mitad del siglo XVI la población extranjera aumentó de manera progresiva en la isla de Cuba. Refieren las cartas del gobernador Pedro Valdés al rey de España en dos de sus primeras misivas, la del 25 de septiembre y el 22 de diciembre de 1602: “[…] más de dos terçias partes de los que ressiden en esta isla son de diferentes naçiones y la mayor dellas portugueses.”

En otras dos oportunidades, el 15 de diciembre de 1605 y el 12 de agosto de 1607, destaca la presencia de los portugueses en el país con su foco neurálgico en La Habana. Hacia 1606, ellos constituían la mitad del total de los europeos residentes en el país [3].

En 1604 denunciaba a la Corona sobre el abandono de una nao de la flota e infiltración ilegal en la Villa de San Cristóbal de dos matrimonios y una mujer soltera, sobre los que, tras un interrogatorio entre los miembros de la Flota, recayó una sospecha por su hablar en un “español extraño”.

Las escalas y estancias de las flotas, de retorno a España, hizo que aumentara el comercio. Proliferaron las tabernas de vino, regentadas principalmente por portugueses, pero no es descartable que también hayan incursionado en panaderías y pastelerías, tal y como las hicieron proliferar en el territorio brasileño, en el canadiense, o en el que actualmente ocupa Venezuela.

Es conocida la emigración portuguesa hacia Canarias a todo lo largo de los siglos XIV y XV, huyendo de persecuciones religiosas, buscando mejoras económicas y tierras atractivas para cosechas. Los portugueses se establecieron en Gran Canaria antes que los castellanos, en la época de la expansión africana.

Es conocido que los portugueses de Madeira fueron los que iniciaron el cultivo de la caña de azúcar y la tecnología de los trapiches azucareros. No demoraron en exportar sus experiencias hacia otros territorios, por lo que entre los destinos están las Canarias.

Se sugiere que la caña de azúcar pudo haber sido introducida por canarios, y ante ello lanzamos una pregunta que puede tornarse inescrutable incógnita. Los portuguesismos en el habla canaria son abundantes, reflejo de una influencia de inmigrantes portugueses a las islas desde el inicio.

No olvidar el origen latín de la lengua portuguesa, que evoluciona alrededor del siglo XIII, época en que no había diferencia notable entre el portugués y el gallego, también conocida como época del período galaico-portugués. ¿Podemos establecer con exactitud qué cantidad de portugueses se quedaron en Galicia cuando las fronteras se separaron? ¿Podemos determinar de cuántos gallegos y sus descendientes de hasta cuatro generaciones está compuesta la actual población cubana? Cifra innumerable, pasando por figuras cumbres de nuestra historia Patria.

Cuéntese entre los reconocidos en la isla a Don Matías Pérez, o quizás Pires, quien el 29 de junio de 1856 voló tan alto y tan lejos que nadie lo vio descender, quedando entre todos los habaneros la imagen del que se fue para no volver, parafraseando la canción. El hecho y su frase, se insertaron para siempre en el refranero popular.

Dieciséis años después de este hecho, con tan solo 27 años de edad arriba a La Habana el 20 de diciembre de 1872 un natural de Póvoa de Varzim, en la norteña localidad de Porto, Portugal, nombrado Cónsul de primera clase de aquel país en las Antillas Españolas: José María Eça de Queirós, a la postre el principal exponente de letras lusitanas realistas en el siglo XIX.

Se le veía en los alrededores del Hotel Inglaterra departiendo con huéspedes de procedencia sajona, o quizás atravesando por la calle de los Obispos para dirigirse a la Columnata Egipciana, donde se observa un mural de azulejos con la imagen del autor, hechos en la internacionalmente multipremiada fábrica de cerámica de Viúvas de Lamego.

En Cuba escribió muy poco, ya que desplegó una mayor actividad diplomática destinada a la denuncia de los chinos coolíes que eran traídos como “asalariados”, cuando en realidad eran tratados como esclavos. Ante el escándalo salido a la luz pública, los portugueses decidieron eliminar a Macao como punto de embarque para el contrabando de coolíes y dictó severas medidas contra quien intentase infringir la medida. No cabe dudas de que “alguien” influyó con creces en ello.

El político recibió del Imperio Chino un bello bastón con empuñadura de oro, y según sus propias palabras, había contribuido a que los asiáticos en Cuba tuviesen “más pan y menos azote” [4].

La presencia portuguesa en Cuba tuvo además la impronta académica del pedagogo Antonio de Sena Faria de Vasconcelos quien, en 1915, orienta la Reforma Pedagógica que ensaya, ejerciendo el cargo de Inspector Especial en la Secretaría de Beneficencia.

El triunfo de la Revolución Cubana marcó un impasse en las relaciones cubano-portuguesas, país entonces gobernado por Marcelo Caetano, pero tras el paso de la Revolución de los Claveles Rojos, el 25 de abril de 1974, el general Otelo Saraiva de Carvalho, uno de los jefes del movimiento luso, muestra simpatías hacia el pensamiento del líder cubano Fidel Castro y no tarda en venir al aniversario 22 del ataque al Cuartel Moncada, el 26 de julio de 1975 como invitado de honor. Resultó un punto de viraje de nuestras relaciones. Desde entonces se han incrementado en todas las esferas entre ambos países y pueblos.

El genio del flamenco Paco de Lucía, que tanto compartió con la guitarrística cubana, era de origen materno portugués. Su señora madre se llamó Lúzia Gomes y era oriunda de Castro Marim; visitó Cádiz en 1934 y ahí quedó prendido de su belleza el guitarrista Antonio Sánchez de Algeciras, se casaron y su nombre se españolizó, pasando a llamarse Lucía Gómez. Tuvieron cinco hijos, que eran llamados “los de Lucía”. Antes de fallecer en 2014, Paco tuvo innumerables colaboraciones con la musicología cubana.

Cuéntense entre sus contrapartes al maestro Leo Brower, al guitarrista Reynier Mariño o al inolvidable Juan Formell, entre otros.

El presidente Marcelo Rebelo de Sousa, durante su visita a Cuba en noviembre del 2016, destacó la victoria cubana en la votación en Naciones Unidas contra el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos, y manifestó su propósito de contribuir al incremento de las relaciones no solo de Portugal, sino también de todos los miembros de la Unión Europea con Cuba.

El 17 de febrero del 2017 quedó oficialmente constituida la Cátedra de Estudios de Lengua y Literatura Portuguesa “Eça de Queirós”, adscrita al Instituto Camões de Portugal y a la Universidad de La Habana. Ella ha comenzado a traer empresas culturales que incrementan la presencia e influencia cultural portuguesa en Cuba.

El padre de las letras portuguesas, Luís Vaz de Camões, ha sido perpetuado en estatua en la esquina de Mercaderes y Obispo e invita a sumergirnos en sus fascinantes páginas. A menos de 100 metros, el expresidente Jorge Sampaio colocó una placa en las afueras de la Columnata Egipciana, para perpetuar la estancia de Nosso Eça en la capital. En el centro histórico de la ciudad pueden verse las magníficas losas de Viúvas de Lamego en determinadas esquinas neurálgicas.

Restan aún estudios demográficos para establecer cuántos descendientes de tercera, cuarta o más generaciones tenemos en Cuba. El Doctor Aurelio Francos estableció en 1999 la existencia de 19 portugueses residentes directos en Cuba, y es nuestro reto buscar a más descendientes “entremezclados”, pues esa presencia, cual estrellas fugaces, está marcada por la característica que la hace por veces invisible a los ojos, quizás porque es esencial, como nos diría para la eternidad El Principito, de Saint Exúpery.

 

Notas

* Conferencia presentada en el I Coloquio Presencias Europeas en Cuba, 2017, del Centro para la Interpretación de las Relaciones Culturales Cuba-Europa: Palacio del Segundo Cabo.

[1] Fray Bartolomé de las Casas llamaba a veces a la nave con el nombre de la Capitana y con mayor frecuencia con el de “nao”, como llamaban los portugueses a las carracas.

[2] Ismael Sarmiento Ramírez y Aroa Huerta Quintana: Una mirada a la isla de Cuba en tiempos del gobernador Pedro de Valdés, a través de sus cartas al Rey (1602-1608), versión Digital.

[3] Así pues, los datos estadísticos se referían originalmente a los datos demográficos de una ciudad o estado determinados (“Estadística”). El primer censo que consta en nuestra historiografía, concebido y desarrollado en 1774. Inicialmente referido por el historiador Jacobo de la Pezuela en su Diccionario geográfico, estadístico e histórico de la Isla de Cuba (t. IV, 1866); sus datos también aparecieron en un cuadro comparativo publicado en el censo de 1827. Citando a Lohania Aruca en su trabajo Los primeros censos de Cuba Colonial, soporte digital s/d., CEDEM, La Habana, 2013.

[4] Mário Quartin Graça: Eça de Queiróz em Havana. S/P, versión digital, Blogue do Centro Nacional de Cultura, Lisboa, Portugal, 2016.

Ángel Jesús Pérez Ruiz: Máster en Pedagogía Profesional y Licenciado en Educación, especialidad traducción e Interpretación. Profesor Asistente de Lengua Portuguesa en la Facultad de Lenguas Extranjeras de la Universidad de La Habana y responsable del Departamento de Portugués. Traductor e Intérprete Titular de la Academia de Ciencias de Cuba. Presidente de la Cátedra de Estudios Lingüísticos y Literarios “Eça de Queirós” de la Universidad de La Habana.

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Francesc Macià y las asociaciones catalanas de Cuba

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Rubén Darío Lahuiller Chaviano

Diciembre 24, 2021

 

En 1928, Francesc Macià i Llussà llegaba a La Habana acompañado de Ventura Gassol, poeta y dirigente del partido Estat Català. Cuba era el último destino de su gira por tierras americanas en busca de apoyo a la causa catalanista. Para esa fecha, Macià ya era una personalidad de enorme prestigio en las filas del independentismo catalán. Este era el resultado de 20 años dedicados a la vida política de la región, lapso en el que había experimentado un gradual proceso de radicalización de su pensamiento político, el que le había conducido a asumir posiciones ideológicas republicanas de izquierda y a defender la separación de Cataluña del estado centralista español. En este sentido, dos momentos son clave en su biografía: la fundación en 1919 de la Federación Nacionalista Democrática y en 1922 la creación del Estat Català; este último fue un partido que se situó al margen de la vida parlamentaria, con una proyección inequívocamente independentista, que se tradujo en su pretensión de agrupar a todo el nacionalismo de izquierda y en seguir la vía insurreccional al estilo de los nacionalistas irlandeses.

Por sus ideas, Macià se vería obligado a exiliarse en Francia a solo un mes del comienzo de la dictadura del general Primo de Rivera. En este país crearía el Comité Central Separatista Catalán, organismo que tendría como fin la coordinación de un programa de acción insurreccional entre las fuerzas que se encontraban en el exilio, el directorio del partido Estat Català –el cual seguía funcionando de manera clandestina en Barcelona–, y los núcleos catalanes en América. Todo este proceso organizativo daría lugar al intento fallido de invasión a Cataluña en 1926, que sería conocido como la Conspiración de Prats de Molló [1].

La ayuda económica brindada por la emigración catalana en América fue fundamental para el sostenimiento de este proyecto independentista. Desde 1924 en Buenos Aires, los autodenominados “catalanes de América” realizaron significativos aportes en metálico al tesoro del Estat Català, a través de una comisión denominada Contribució Patriòtica, la cual canalizaba los esfuerzos financieros de los integrantes del Casal Català y del Comitè Llibertat porteños, entre otras sociedades catalanistas [2].

En cuanto a Cuba, si bien el colectivo catalán era muy inferior en número al existente en Argentina, su contribución en dinero fue considerable; así, Joan M. Ferran en su libro La Constitució catalana de L’ Havana, estimaba que la Mayor de las Antillas aportó el 47 % del total recibido por Macià entre 1923 y 1930, y las asociaciones de La Habana, Santiago de Cuba y Camagüey, en ese orden, las principales donantes [3]. A conclusiones similares llegaba Joaquín Roy, en un ensayo introductorio a la obra política y periodística de Josep Conangla i Fontanilles, cuando analizaba el monto del financiamiento cubano dirigido al sostenimiento del Comité del Partido durante su permanencia en Francia; en este texto señalaba, además, el valor económico que tuvo para el líder independentista su recorrido por la isla, ya que a la salida de La Habana de regreso a Europa llevaba consigo 7500 dólares y 500 000 francos resultado de las colectas [4].

La idea de viajar hacia este lado del Atlántico ya había sido valorada por el líder catalán desde 1922. En ese año, el Centre Català de La Habana le cursa una invitación para que visite nuestro país en función de establecer contacto directo con las sociedades catalanas de la capital; dos años después, el Centre Català de Mendoza cursaría una invitación similar. Aunque ninguna de estas propuestas llegó a materializarse en ese momento, Macià no descuidó la comunicación con estas y otras organizaciones simpatizantes con la causa; en cuanto a Cuba, mantendría una fluida correspondencia con el Centre Català, con la dirección del Club Separatista No. 1 desde su misma fundación en junio de 1922, además de con el Group Nacionalista Radical Catalunya y el Club Separatista No. Onze, ambos de Santiago de Cuba.

Este nivel de contactos era expresión de un proceso de politización que estaba experimentando el sector más activo de la colectividad catalana de la Mayor de las Antillas. En el caso del Centre Català de La Habana —asociación con la que Macià estableció una relación muy estrecha—, los cambios también ocurrieron a nivel normativo; ya en la temprana fecha de 1911 el Centre encabezaba sus nuevos estatutos con una Declaración de Principios en la que afirmaba el giro hacia lo político de la hasta ese momento institución cultural catalana, al hacer manifiesto su apoyo a la autonomía de la región. Doce años más tarde (el 8 de octubre de 1923), el Casal habanero volvería a renovar esta Declaración de Principio, pero esta vez desechando por completo la aspiración de alcanzar un régimen autonómico, ya que consideraban que esta solicitud era irremediablemente incompatible con el sistema regresivo e intransigente del gobierno centralista español. En 1924, la asociación declaraba oficialmente su carácter separatista y consideraba al Estat Catalá como la organización legítimamente fiel a los intereses de Cataluña [5].

El compromiso que se desprendía de esta declaración se puso en evidencia durante la estancia de Macià en la isla. Previo a su llegada, el estado de ánimo general que primaba entre los catalanes residentes en el país era de júbilo e incluso de cierta exaltación eufórica; este particular entusiasmo en buena medida era el reflejo de la imagen heroica con que la prensa nacionalista catalana de la Isla había retratado a su figura. Así, por ejemplo, la revista La Nova Catalunya, publicación de carácter regional y órgano oficial del Centre, le recibía con un editorial en donde lo describía como “un ejemplo glorioso de los santos rebeldes y de todos los sacrificios a favor del ideal supremo de Cataluña y de los principios patrióticos.”

Su estancia en Cuba se desarrolló sin ningún tipo de contratiempo, una situación muy diferente a la que atravesó en su viaje al Cono Sur; en particular, su arribo a Buenos Aires fue sumamente accidentado, ya que requirió de dos ingresos clandestinos desde Uruguay y de un proceso legal de solicitud de asilo político para lograr que fuese efectivo. Aunque la representación diplomática española en la Mayor de las Antillas trató de maniobrar para que las autoridades cubanas expulsaran a Macià y a Ventura Gassol, la respuesta de la Cancillería no dejó ningún tipo de dudas: en un comunicado emitido al respecto, aclaraba que el dirigente nacionalista podía permanecer en el territorio nacional, siempre que no violase o infringiera la legislación y que, sin reparar en sus ideas políticas, podía contar con todas las garantías que ofrecía la Constitución cubana a los extranjeros.

En este apoyo, sin duda debió influir las simpatías que existían entre políticos y figuras del gobierno cubano por la causa catalana, sobre todo en aquellos que provenían del antiguo mambisado; muestra de ello fue la invitación que a su llegada le hiciera el general del Ejército Libertador Enrique Loynaz del Castillo para compartir con él en su finca La Belinda, en este encuentro, también participaron los directivos del Centre Català, el anfitrión mandaría a colocar junto a la enseña nacional la Estelada Blava, símbolo del independentismo catalán. Más inesperado fue el homenaje que le harían las fuerzas militares de la ciudad de Camagüey, las cuales, en reconocimiento de su condición de excoronel del ejército español, le rendirán honores militares a su llegada a esta villa.

Por otra parte, el Centre Català no escatimaría recursos en pos de darle el mayor esplendor y dimensión pública al conjunto de actividades preparadas para obsequiarle; con este fin efectuarían galas culturales, banquetes y visitas por los sitios de relieve histórico de la ciudad, en los que el líder nacionalista sería escoltado por una amplia representación de la emigración. Con idéntico boato y solemnidad sería agasajado en Camagüey y Santiago de Cuba, destinos siguientes en su recorrido por el país. En esa última ciudad será el invitado de honor de la sociedad Group Nacionalista Radical Catalunya, la que aprovecharía que su presencia en esta urbe coincidía con la fecha patriótica catalana del 11 de septiembre, para que presidiera la celebración y de esta manera darle más realce a la festividad.

Más allá de este tipo de actos, la visita de Francesc Macià en nuestro país tuvo un enorme valor político para la consolidación del movimiento catalanista de la isla. Su presencia en esta, daría impulso a las coordinaciones que el Centre Català y el Club Separatista No. 1 habían ido realizando con las asociaciones catalanas existentes en otras localidades del territorio nacional, en función de lo que sería conocido como La Asamblea Constituyente del Separatismo Catalán en Cuba. La Asamblea, presidida por Macià, se propondría cumplir con dos grandes objetivos: la elaboración de una constitución provisional para la futura República Catalana y la creación del Partido Separatista Revolucionario de Cataluña (PSRC). La redacción de la Constitución quedó a cargo de Josep Conangla i Fontanilles y su contenido estuvo definido por tres ideas generales: el establecimiento de una república democrática y representativa; la reposición de las fronteras naturales de Cataluña; y la oficialización de la lengua catalana. En cuanto al Partido, este era presentado como el relevo del Estat Català, dirigido a integrar a los catalanes que estando en el exilio, la emigración o en España aceptaran el programa revolucionario de la organización; su meta era la total independencia de la región y la instauración de una república inspirada en los principios democráticos tradicionales de Cataluña y en las corrientes modernas de libertad y progreso. En la última sesión de la Asamblea se toma como acuerdo la identificación absoluta con la dirección revolucionara de Macià y se le reconocía como el líder indiscutible de la recién creada estructura partidista.

La creación del PSRC era la ruta que estas organizaciones proponían para dejar atrás el papel subordinado que se les había asignado en la lucha por la independencia de Cataluña. El reconocimiento de Macià y Gassol, de los resultados alcanzados en la magna reunión, demostraba, por tanto, un nuevo tipo de compromiso entre el núcleo del movimiento nacionalista, que laboraba desde el exilio en el Viejo Continente, y la emigración políticamente activa radicada en Ultramar. Este compromiso entre los dos grupos implicaba un tipo de relación que ampliaba el modelo de colaboración que había primado entre ellos hasta ese momento, en el cual las asociaciones de emigrados básicamente solo tenían la función de brindar apoyo económico.

Sin embargo, la luna de miel entre estas asociaciones y Macià no sobrevivirá mucho tiempo después de su regreso a Europa. En primer lugar, en los próximos dos años y ante la situación revolucionaria que se estaba gestando en Cataluña, como consecuencia del enorme desgaste del régimen de Primo de Rivera, la estrategia de acción del dirigente catalán pasaría de priorizar los contactos con la emigración a centrarse en consolidar la base de apoyo de su partido entre las fuerzas internas contrarias al directorio militar, a la vez que estrechará los vínculos del Estat Català con otras organizaciones separatistas de izquierda, lo que condujo, en marzo de 1931, ya en el umbral de la Segunda República, a la creación de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC).

Por otra parte, y ante la resistencia del Comité del Estat Català, el cambio de nombre de la entidad por el de PSRC nunca llegó a materializarse, tampoco tendría mucho éxito el reconocimiento de una comisión constituida desde Cuba por miembros del nuevo partido. A pesar de esto, las distintas sociedades catalanas que desde Cuba se habían involucrado en el proyecto independentista continuaron reclamándole al caudillo catalán que cumpliera con los compromisos que había forjado durante su estancia en la isla. El Centre Català fue la institución que durante más tiempo persistió en este esfuerzo; Las cartas y cablegramas que se preservan de esta correspondencia, demuestran la insistencia del Centre en temas como el destino del PSRC, la posible aplicación de la Constitución redactada en La Habana y el reconocimiento del papel desempeñado por las asociaciones de emigrados en la consecución de la independencia.

Macià contestará con demora, a veces con meses de diferencia, pero fuera de una misiva circular a todas las organizaciones americanas, en la que expresaba su agradecimiento por la labor y los sacrificios realizados por estas, poco será lo que adelante respecto a los otros temas. Cuando en abril de 1931 el dirigente nacionalista declaraba el establecimiento de la República Catalana –después de ganar con su partido Esquerra Republicana de Catalunya las elecciones municipales–, la comunicación entre este y las asociaciones en Cuba había disminuido drásticamente. A partir de esa fecha, la dura realidad política que tendrá que enfrentar en España, le obligará a atemperar sus aspiraciones para el futuro de Cataluña. Solo unos días después de la proclamación de soberanía desde el balcón del Ayuntamiento de Barcelona, se vería obligado a renegociar el estatus de la región, ante la tenaz resistencia del gobierno provisional de la Segunda República española a consentir la independencia catalana. El resultado sería la obtención de un estatuto de autonomía que servirá de base a la formación del gobierno de la Generalitat de Catalunya, mucho más amplio en poder de lo que había tenido nunca el país, pero muy inferior al de concepción federalista presentado por Macià en las Cortes [6].

Ante estos hechos, las reacciones de las organizaciones catalanistas de la Isla irán desde el desencanto hasta la incomprensión y el enojo. Las más radicales le tildarán de traidor; este es el caso del Group Nacionalista Radical Catalunya de Santiago de Cuba, cuyo presidente Salvador Carbonell sacaría adelante una resolución en la que además de definir la total separación del caudillaje de Macià, le despojaba de su nombramiento de presidente de honor y le solicitaba la devolución de la estelada confeccionada por las mujeres de la sociedad y que se le había entregado durante su visita a la sede de la asociación. También el Block Nacionalista Cathalonia de Guantánamo le notificará a Macià la decepción que les había causado la aprobación del Estatuto, su ruptura con ERC y su intención de seguir con el ideal independentista de Cataluña. El Centre Català será mucho más comedido, aunque expresará por escrito su desaprobación ante la desaparición del principio de autodeterminación que estaba presente en la primera propuesta de estatuto, mantendrá abierta la puerta a la colaboración con la Generalitat.

A pesar de todas estas críticas, la nueva institución fue el mejor resultado posible al que en ese momento podía aspirar el catalanismo independentista. Al margen del holgado triunfo de ERC en las elecciones de 1931, existían marcadas divergencias hacia el interior de la coalición sobre el camino a seguir, además, no todas las fuerzas políticas en Cataluña estaban a favor de una solución tan radical; a esto hay que añadir que las agrupaciones nacionalistas en el poder no tenían la capacidad militar para enfrentarse a los efectivos con los que contaba el gobierno de la Segunda República, lo que quedaría demostrado en 1934, cuando el ejército republicano derrocaría al gobierno de Lluís Companys i Jover y pondría fin al estatuto de autonomía.

El 25 de diciembre de 1933, algo más de un año después de creada la Generalitat, su primer presidente, Francesc Macià i Llussà fallecía a la avanzada edad de 75 años. La labor que desarrolló, tanto en España como en el exilio, fue esencial para la coordinación y avance de un movimiento nacionalista de izquierda en Cataluña; la combinación de figura política con la de hombre de acción, sumado a su carisma natural, le permitieron atraer a las filas del independentismo a sectores populares y de la clase obrera que, hasta ese momento, habían encausado sus demandas sociales ajenos a la militancia nacionalista. Su recorrido por América, independientemente de las polémicas posteriores, tuvo un efecto positivo en el trabajo de las sociedades catalanas de ideología separatista, las que incrementaron su acción pública y redefinieron el alcance de sus programas políticos.

 

Notas

* Conferencia presentada en el II Coloquio Presencias Europeas en Cuba, 2018, del Centro para la Interpretación de las Relaciones Culturales Cuba-Europa: Palacio del Segundo Cabo.

[1] Albert Balcells: Historia del nacionalisme català, dels orígens al nostre temps, Generalitat de Catalunya, Barcelona, 1992.

[2] Marcela Lucci: “La colectividad catalana en Buenos Aires en el siglo XX, una visión a través de los catalanes de América”, tesis Doctoral inédita, Universitat Autònoma de Barcelona, 2009.

[3] Joan M. Ferran: La Constitució catalana de L`Havana. Lleida, Pagès Editors, 2005.

[4] Josep Conangla I Fontanilles: La Constitució catalana de L`Havana i altres escrit, edició a cura de Joaquim Roy, Edicions de la Magrana, S. A., Barcelona, 1986.

[5] Sergio Ruiz García: “El asociacionismo español en Cuba. Un encuentro de identidades: el caso catalán (1840-1940)”, tesis Doctoral inédita, Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, 2015.

[6] Josep M. Roig Rosich: “Segona República I guerra civil”, en Manel Risques (dir): História de la Catalunya contemporània, de la guerra del Francès al nou Estatut, segona edició actualizada, Pòrtic, Barcelona, 2006.

Rubén Darío Lahuiller Chaviano: Licenciado en Historia por la Universidad de La Habana. Desde el 2015 es Doctorante y su tesis de investigación es “Las sociedades regionales españolas en Cuba: presencia, adaptación y crecimiento (1899-1930)”. Entre 2001 y 2015 fue profesor del Departamento de Historia de Cuba de la Facultad de Filosofía, Historia y Sociología de la Universidad de La Habana. Desde 2016 trabaja como investigador en el Instituto de Historia de Cuba.

Arnaldo Pou Pujols

Arnaldo Pou Pujols. Un artista de su tiempo

Arnaldo Pou Pujols

Vicente Robinson Echevarría

Diciembre 17, 2021

 

La siguiente ponencia está diseñada con el fin de promover la figura del artista Arnaldo Pou Pujol, emigrante balear, asentado en la comunidad de Surgidero de Batabanó, quien se destacó por una importante obra artística fotográfica, además de una amplia participación social en la comunidad.

Su obra ha sido muy importante para el estudio y el conocimiento de la cultura popular y tradicional de la comunidad.

Arnaldo constituye un representante insigne de la promoción y el desarrollo de los procesos culturales que tuvieron lugar en la comunidad durante los siglos XIX y XX. A través de su obra artística Arnaldo Pou Pujol creó una manera muy peculiar de representar el patrimonio local arquitectónico, artístico y laboral de la comunidad de Surgidero de Batabanó, incidiendo en el desarrollo de otras manifestaciones culturales y potenciando la participación y creación de diferentes espacios culturales para la difusión de la cultura entre los ciudadanos en la comunidad.

Es importante el estudio, la promoción de la vida y obra de Pou, ya que permite conocer, reflexionar y atesorar toda una época pasada con repercusiones para conocer el presente.

Olvidar los vínculos de este creador con el desarrollo sociocultural de la comunidad contribuiría a la desmemoria, la omisión de manera negativa en el arraigo a las raíces y al sentido de pertenencia, de identidad, interés por la cultura creada en el tiempo y hacedora de los valores identitarios.

El objetivo general del estudio consiste en promover en los diferentes espacios la vida y obra del artista balear Arnaldo Pou Pujol.

El estudio de la figura de Arnaldo Pou Pujol (muy poco conocida en la comunidad y el país) se considera necesario e importante por su labor cultural y cívica. Es una guía para poder conocer los antecedentes de la cultura local, su memoria histórica, sus tradiciones y el legado testimonial de una época reflejada en sus trabajos artísticos, que han permitido fortalecer la identidad y el sentido de pertenencia de los sujetos comunitarios a través del tiempo.

Pero no solo desde las inquietudes de la labor artística se destacó la obra de este hombre, sino además en su propia vida, la que dedicó a inquietudes sociales a favor de la comunidad.

Ubicación de la comunidad de Surgidero de Batabanó en la época

La comunidad de Surgidero de Batabanó está ubicada al sur de la provincia de Mayabeque (antigua provincia La Habana), su principal actividad económica es la pesca de escamas y esponjas, además de las actividades comerciales y de servicios que florecieron en gran medida en la comunidad.

Datos biográficos de Arnaldo Pou Pujol

Arnaldo Pou Pujol nace el 2 de julio de 1887 en Andraixt, Palma de Mallorca, Islas Baleares, llega a Cuba posiblemente antes del 11 de abril de 1898. En la comunidad realiza diferentes oficios, tales como aprendiz de operarios en la Casa de Armadora, propiedad del comerciante Arturo Homs. Entre los años 1910 y 1920 realiza su labor fotográfica (cerca de 2000 ejemplares) que constituyen parte del patrimonio gráfico e histórico de Surgidero de Batabanó postcolonial; imágenes necesarias para el estudio y análisis de la comunidad a principios del siglo XX, su obra es el reflejo de una época y por el concepto artístico que desarrolla se puede clasificar como vanguardista.

En su obra fotográfica refleja la arquitectura local, la vida laboral en actividades productivas como la pesca y la elaboración del carbón, así como escenas familiares.

Con imágenes muy naturales refleja y plasma para siempre los elementos portadores de la cultura popular tradicional de la localidad, estableciendo un sitio propio con su labor fotográfica de estilo humanista y testimonial.

En 1910 se vincula a la logia y se inicia como periodista local en el periódico La Opinión.

Se inicia formalmente en la masonería el 5 de julio de 1911, donde alcanza el grado de Aprendiz. Su espíritu cultural lo lleva a fundar la sociedad Luz Preclara, la cual se organizó como un centro de estudios sociales con el fin de educar e instruir al pueblo trabajador, y los hijos de este, a cuyo objeto, tendrá un local apropiado para el fácil acceso de los mismos.

Esta sociedad llegó a poseer una biblioteca, los alumnos asistían en horarios diversos, diurnos, y nocturnos, se realizaban conferencias, veladas culturales, la sociedad admitiría en su seno a “toda persona sin distinción de sexo, ni raza y a cuantos anhelaran el mejoramiento tanto individual como social”.

Contrae matrimonio el 11 de julio de 1914 con María Luisa Tres Arteaga, de profesión maestra; el 14 de junio de 1918, se inicia en el Supremo Consejo de Colón Rosa Cruz de la Logia Escocista; el 13 de abril de 1924 obtiene el ejercer Grado y se convierte en Soberano Príncipe de Rosa Cruz, Caballero del Águila y del Pelícano, miembro Soberano del Capítulo Virtud.

En 1918 labora en el Centro Balear de Ciudad Habana; el 12 de abril de 1921 es Venerable Maestro de la Logia Virtud, recibe el premio a la Constancia y otras Logias lo proclaman miembro de honor.

En 1921 viaja a España, a su regreso funda la imprenta La Opinión. Es presidente de la delegación Centro Nuevo Balear de Surgidero, desde el que inicia una amplia labor sociocultural; es redactor del semanario Juventud Demócrata donde escribe de historia y de asuntos laborales; tiene un espacio fijo en la revista Renovación.

En la década del cuarenta se integra al comité Por un Batabanó mejor, donde realizó una importante labor comunitaria.

En 1936 forma parte de la directiva del comité de Ayuda al Pueblo Español. Muere el 2 de abril de 1940 en Surgidero de Batabanó.

Valoración de la obra artística y la vida de Arnaldo Pou Pujols

La obra de Arnaldo Pou, desde una visión cultural, es de gran trascendencia en los espacios comunitarios y para comprender una época comprometida en la vida de los sujetos comunitarios.

Para ubicar la obra de este artista es necesario tratar diferentes conceptos, entre ellos, la cultura:

El término Kultur, en sentido figurado, aparece en Alemania hacia el siglo XVII aproximadamente, con la misma connotación que en francés, por lo que la cultura se identificó con los valores profundos y originales de la burguesía de la época.

La cultura o civilización, en sentido etnográfico amplio, es todo complejo que incluye el conocimiento, las ciencias, el arte, la moral, el derecho, las costumbres y cualesquiera otros hábitos y capacidades adquiridas por el hombre como miembro de la sociedad.

La cultura popular tradicional es el conjunto de creaciones que emanan de una comunidad cultural fundada en la tradición, expresada por un grupo o por individuos y que reconocidamente responden a las expectativas de la comunidad como expresión de su identidad cultural y social; las normas y los valores se trasmiten oralmente, por imitación o de otras maneras. Sus formas comprenden, entre otras, la lengua, la literatura, la música, la danza, los juegos, la mitología, los ritos, las costumbres, la artesanía, la arquitectura y otras artes.

Como expresa el concepto, la cultura popular tradicional es creada por el pueblo, de ahí su carácter popular; es tradicional por su práctica en el tiempo y los espacios comunitarios, contextualizados y modernos que la actualizan en su práctica cotidiana.

La cultura popular tradicional surge de la población que es, a su vez, exponente y destinatario, se trasmite por sus ejecutores, que son portadores de una herencia fundada en el tiempo, una práctica que posibilita su conservación y desarrollo.

En el plano artístico, los emigrantes introducen con ellos escuelas y corrientes en los lugares de asentamientos logrando en algunos casos imponerlas; en otros asumen los patrones de los anfitriones, o se produce una mezcla que puede dar lugar a la aparición de otras culturas.

Pou en su vasta obra recorre los caminos de la cultura popular tradicional al recrear las escenas cotidianas y populares del entorno comunitario: festejos, faenas laborales, arquitectura local, familias, etcétera. Nada que pueda aportar a la memoria histórica de una época y de sus protagonistas escapa a su lente.

Arnaldo Pou fue el artista comprometido con su tiempo y con la sociedad, en su obra dejó para la memoria histórica todo un universo social, étnico, laboral, arquitectónico y las tradiciones de una é poca.

Pou, a su vez, creó escuelas para niños pobres, fortaleció la masonería local, creó equipos deportivos, estuvo al lado de las ideas más nobles, estuvo al frente del Centro Nuevo, que reunía a los emigrantes de Islas Baleares y donde proyectó una labor altruista que aún es difícil de olvidar.

Hoy la casa de cultura municipal lleva su nombre, así como la cátedra Arnaldo Pou desde el CUM, que perpetua la memoria del artista; su obra es ejemplo para las nuevas generaciones de artistas locales, especialmente artistas plásticos, los cuales han realizado obras basadas en sus temas.

Conclusiones

La figura de Arnaldo Pou constituye uno de los máximos exponentes de la cultura local, por su importancia artística y cultural.

El conocimiento de la obra de este artista, constituye un importante factor para el desarrollo, sostenimiento y conservación de la cultura popular tradicional comunitaria.

Recomendaciones

Recomendamos potenciar el estudio de la vida y obra de Arnaldo Pou, con talleres, simposios, y otros eventos que permitan conocer, a profundidad, el legado de este artista no solo por los creadores, sino por todos los miembros de la comunidad.

 

Notas

* Conferencia presentada en el II Coloquio Presencias Europeas en Cuba, 2018, del Centro para la Interpretación de las Relaciones Culturales Cuba-Europa: Palacio del Segundo Cabo.

Vicente Robinson Echevarría: Máster en Estudios Socioculturales de Trabajo Universitario y Licenciado en Geografía. Profesor Asistente de Antropología y Metodología de la Investigación en el Centro Universitario Municipal de Batabanó, Mayabeque. Su línea de investigación es la cultura popular tradicional, la oralidad y los juegos tradicionales y juguetes. Es miembro activo de la Cátedra Martiana de la Universidad de Oriente y de la Academia de Historia de Cuba.

21 brendes en su oficina

Johann Friedrich Berndes. Un miembro muy distinguido del empresariado y de la comunidad alemana en La Habana de finales del siglo XIX y principios del XX

21 brendes en su oficina

Michael Cobiella García

Diciembre 10, 2021

 

Los intereses comerciales, financieros, migracionales, científicos, colonizadores, y hasta políticos y artístico-culturales de los alemanes en Cuba cobraron un mayor auge y se ponderaron paulatinamente a principios del siglo XX, y, en especial, a partir de 1818, con el levantamiento de la prohibición jurídica vigente por la Corona española para practicar el comercio libre y el establecimiento de población europea no hispana en estas tierras caribeñas. Cuba se convirtió, si es que ya no lo era desde hacía mucho tiempo, en el imaginario de ciertos alemanes ilustrados e informados, en punto de atracción para distintos inmigrantes y residentes temporales, gracias a varias de sus riquezas tropicales como el azúcar, el café, el tabaco, frutos menores y el comercio de esclavos [1].

Si bien Alemania no constituía una nación unificada en esos primeros tiempos, los comerciantes, banqueros y consignatarios de buques de las ciudades hanseáticas principales del norte alemán, como Hamburg, Bremen y Lubeck, fueron de las pioneras en establecer vínculos económicos con distintas ciudades portuarias cubanas, en especial con La Habana, Matanzas, Cárdenas, Cienfuegos, Trinidad, Sancti Spíritus y Santiago de Cuba. A los vínculos comerciales de importación y exportación, mayorista o minorista, se unieron las primeras inversiones directas de algunas firmas de comerciantes banqueros, refaccionistas e hipotecarias, teutonas en el cultivo de caña, la producción de azúcar, de café y de tabaco, en los años cuarenta y principios de los cincuenta [2].

Un número importante de estos comerciantes refaccionistas llegaron a controlar y devinieron en significativos hacendados azucareros, sobre todo en la región de Cienfuegos, Trinidad y Sancti Spíritus, y llegaron a poseer 44 ingenios en 1860, aunque estos se redujeron a 14 en 1886, como consecuencia de la Guerra de los Diez Años, y el posterior proceso de centralización de la producción. La constitución del Imperio Alemán, en 1871, favoreció el proceso de nuevas inversiones de capital directas, hechas por individuos en solitario o por compañías de asociados, en otros sectores aparte del azúcar, el tabaco y el café. Los seguros y la actividad bancaria, aunque ya existía la Banca Upmann desde 1844, las industrias mineras, de la jarcia, la generación de electricidad, el calzado, la alimentaria, de productos de aseo, así como en los servicios de agua y el alcantarillado, entre otros, fueron los más representativos. A partir de esta década y hasta finales del siglo xix, la penetración del capitalismo alemán en Cuba se acrecentó de manera significativa. La introducción de instrumentos y herramientas de trabajo, de técnicas y tecnologías y materias primas de fabricación alemana, más el consiguiente conocimiento científico teórico-práctico para utilizarlas, el know-how, fueron muy importantes en sectores como la agricultura cañera y no cañera, la producción azucarera, el transporte ferroviario y el automotriz, en la industria alimentaria (cervecera), en la generación de electricidad, así como en otras actividades industriales, artesanales, de los servicios y en diferentes sectores primordiales de la vida cotidiana, caracterizada como moderna o civilizada, en especial en las zonas urbanas [3].

Es precisamente en esta época de significativa presencia económico-comercial alemana en la isla que aparece en la escena nacional la figura del inmigrante Johann Friedrich Berndes, nacido en 1842, en Brasil, de padres teutones. Llega a La Habana en 1868, en plena Guerra de los Diez Años. Sin embargo, su preparación técnico-profesional, avalada ya por una experiencia práctica en el mundo de los negocios, hace que, aun en plena guerra, entre a formar parte de la firma comercial Berndes, Murtfeld y Cía., y que poco después, en 1873, abra su propio negocio; al año siguiente, el nombre de su firma, J. F. Berndes y Cía. aparece recogida como comerciantes exportadores de tabaco torcido y en rama y de cigarrillos, sita en la calle de Mercaderes No. 7, en el Directorio General y Comercial de La Habana e Isla de Cuba del año 1874 [4].

Las actividades comerciales y financieras de Johann Friedrich Berndes se expandieron y acrecentaron durante las dos décadas siguientes del siglo XIX, así su compañía, dedicada mayormente al comercio de exportación de tabaco torcido y en rama, y de otros frutos y productos del país, pero también de importación de productos industriales alemanes varios, aparece registrada en cada una de las principales fuentes comerciales y empresariales de esta época, como, por ejemplo, Directorio general isla de Cuba, 1884, Directorio general para 1884-1885 de la Isla de Cuba, México y principal comercio de New York, 1884, Directorio Mercantil, 1888, Guía comercial y de forasteros de La Habana e Isla de Cuba, 1894, el Report on the Commercial and Industrial conditions of the island of Cuba, de Robert Porter, de 1898, y la Guía Directorio del comercio, profesiones e industrias de la Isla de Cuba, 1899.

A finales de ese siglo XIX, la firma J. F. Berndes y Cía. es considerada, sin duda, una de las sociedades comerciales alemanas más importante de La Habana y del resto de Cuba; sus negocios se han expandido también al sector financiero, fue representante de la compañía de seguros inglesa The Northern Assurance Co. Ltd., la tercera más grande, por el volumen de sus operaciones, en el país [5].

Con la llegada del nuevo siglo, la posición económica y el prestigio social de Johann F. Berndes siguen solidificándose, no es solo uno de los principales exportadores alemanes de tabaco en rama y torcido y de cigarrillos del país, sino que también se va a especializar en la importación de todo tipo de maquinaria e instalaciones industriales azucareras, así como de sistemas, aparatos e instalaciones eléctricas, de turbinas de vapor, hidráulicas y de gas, de motores de combustión interna y estacionarios, de gasolina y diesel, de automóviles, así como de abonos naturales y fertilizantes químicos. J. F. Berndes y Cía. será, además, representante y comisionista de importantes y afamadas firmas alemanas fabricantes de muchos de los productos antes mencionados, como la Maschinenfabrik Ausburg Nürnberg (M.A.N.), la Allgemeine Elektrizitäts Gesellschaft (A.E.G.) y la Daimler Motoren Gesellschaft, pero también de compañías estadounidenses en el mercado habanero.

En 1904, da un paso más e invierte en el sector industrial vinculado a los productos de aseo y de baño al constituir, como accionista mayoritario, la Cía. Industrial de Cuba, con fábricas y almacenes en El Vedado y La Ceiba. No obstante, la sede principal de sus negocios sigue residiendo, como desde finales del siglo XIX, en la Calle Cuba, No. 64 [6].

Hacia 1917, poco antes de la entrada de Cuba en la Primera Guerra Mundial, Johann Friedrich Berndes, junto con sus 2 hijos, ha alcanzado el pináculo de su éxito comercial, financiero e industrial; según recoge el Libro Azul de Cuba, publicado en ese año: “…su empresa representa a más de 60 compañías de los EE.UU. y de Europa, tiene 46 empleados de oficinas, 30 operarios en sus talleres, fábricas y almacenes y siete agentes viajeros que recorren toda la República […], el crédito que goza la Casa Berndes puede igualarse al primero del país […] está considerada una de las casas de comercio mejores de Cuba”. Ya en esta época, la dirección principal de sus negocios ha pasado a manos de sus hijos, nacidos en La Habana, René Berndes, como presidente, y Charles E. Berndes, como vicepresidente [7].

Pero Johann Friedrich Berndes también se destacó como uno de los principales miembros de la comunidad alemana asentada en La Habana no solo por sus actividades económicas. Su prestigio y estima social fueron por igual relevantes en las actividades socioculturales y diplomáticas, que desplegó durante casi cinco décadas de estancia en esta ciudad, como representante fiel de esa colonia de inmigrantes europeos en la capital. De ahí que, sin ninguna duda, fuera el teuton escogido para fungir como el primer presidente del Casino Alemán de La Habana Deutscher Verein von Havanna, desde su oficialización ante las autoridades coloniales hispanas, en 1888, y hasta 1906, a partir de entonces, y, según algunas fuentes, hasta su muerte, ocupó el cargo de presidente honorífico.

También fue durante todos estos años el presidente de la Sociedad Alemana de Beneficencia Deutscher Hülfsverein, asociación que, hasta donde recogen las fuentes documentales del Registro de Asociaciones, no fue debidamente oficializada ante las autoridades coloniales ni las republicanas, y funcionó en los marcos de la comunidad de inmigrados y residentes alemanes, en la legalidad jurídica que le proporcionaba la institucionalidad del Casino Alemán, aunque esto aún está por fundamentar con nuevos estudios e investigaciones. Igualmente, fue directivo de la Cámara de Comercio Alemana de La Habana Deutsche Handelskammer in Havanna, hasta su cierre en 1918, producto del estado de beligerancia entre Cuba y la Alemania Kaiseriana durante estos años finales de la Primera Guerra Mundial.

En el campo de la actividad diplomática, al ser uno de los miembros más antiguos de la colonia alemana en la Isla, fue designado como delegado diplomático y cónsul del Imperio Alemán en La Habana en varias ocasiones, hasta finales de 1917. También fue el representante diplomático y cónsul principal en Cuba del Imperio Austro-Húngaro hasta la declaración del estado de guerra entre Cuba y este país en ese mismo año [8].

Johann Friedrich Berndes, se casó con la cubana Dolores Bosch en los años setenta del siglo XIX, y tuvo tres hijos: Charles E., René y Graciela Berndes, dando inicio a una de las principales familias cubano-alemanas de La Habana. Sus hijos fueron inscritos como alemanes, pero continuaron fomentando las relaciones exomatrimoniales al casarse con hombres y mujeres del país. Esta era, una vez más, como había sido con el fundador Juan Federico, la continuación de esta familia cubano-alemana, los Berndes, en los anales históricos y etnoculturales de la ciudad capital [9].

 

Notas

* Conferencia presentada en el II Coloquio Presencias Europeas en Cuba, 2018, del Centro para la Interpretación de las Relaciones Culturales Cuba-Europa: Palacio del Segundo Cabo.

[1] Véanse Rolando Álvarez Estévez y Marta Guzmán Pascual: Alemanes en Cuba (siglos xviii al xix), Ed. de Ciencias Sociales, La Habana, 2004, pp. 1-20, 48-50, 64-65, 72-74 y 100-101; Michael Cobiella: “Los componentes británicos y alemanes y los procesos étnico-culturales en la ciudad de La Habana (1901-1930)”, tesis de Doctorado en Ciencias Históricas, Facultad de Filosofía e Historia, La Habana, 2013, pp. 100-112; Michael Cobiella y otros: Presencia alemana en Cuba, Fundación Fernando Ortiz y Ediciones GEO, La Habana, 2008, hojas anverso y reverso.

[2] Ibídem.

[3] Véanse Rolando Álvarez Estévez y Marta Guzmán Pascual: ob.cit., pp. 21-41, 46-47, 51-63, 66-70; Michael Cobiella: ob.cit., pp. 100-112; Michael Cobiella y otros: ob.cit.

[4] Véanse Directorio General y Comercial de La Habana e Isla de Cuba, 1874; Reginald Lloyd: Impresiones de la República de Cuba en el siglo XX. Historia, gente, comercio, industria y riqueza, Lloyds Greater Britain Publishing, Londres, 1913, pp. 433-434; Libro Azul de Cuba 1917, s/e, La Habana, 1917, pp. 196-198.

[5] Véanse Directorio general isla de Cuba, 1884, Directorio general para 1884-1885 de la Isla de Cuba, México y principal comercio de New York, 1884, Directorio Mercantil, 1888, Guía comercial y de forasteros de La Habana e Isla de Cuba, 1894; Guía directorio del comercio, profesiones e industrias de la Isla de Cuba, 1899; Robert Porter: Report on the Commercial and Industrial conditions of the island of Cuba, 1898; Reginald Lloyd: ob.cit., pp. 433-434; Libro Azul de Cuba 1917, ob.cit., pp. 196-198.

[6] Véanse Directorio de Cuba 1927. Ed. Schneer, S. A., La Habana, 1927; Directorio de información general de la República de Cuba 1912, Imprenta Rambla, Bouza y Cía., La Habana, 1912; Directorio de información general de la República de Cuba 1914, Imprenta Rambla, Bouza y Cía., La Habana, 1914; Directorio de información general de la República de Cuba 1916, J. A. Borges del Junco, La Habana, 1916; Directorio de información general de la República de Cuba 1918, s/e, La Habana, 1918; Directorio general de la República de Cuba, Imprenta Rambla y Bouza, La Habana, 1907-1908; El Libro de Cuba 1925, República de Cuba, La Habana, 1925, p. 788; Guía Comercial e Industrial de Cuba, Imprenta La Prueba, La Habana, 1926; Guía Directorio del comercio, profesiones e industrias de la Isla de Cuba, Bailly-Bailliere e Hijos, Madrid, 1909; Guía Directorio de la República de Cuba, Bailly-Bailliere-Riera, S. A., Barcelona, 1920; Guía Directorio de la República de Cuba, Anuarios Bailly-Bailliere y Riera reunidos, S. A., Barcelona, 1924; Guía Directorio de la República de Cuba, Anuarios Bailly-Bailliere y Riera reunidos, S. A., Barcelona, 1926; Reginald Lloyd: ob.cit., pp. 426-427 y 433-434; Libro Azul de Cuba 1917: ob.cit., pp. 196-198.

[7] Libro Azul de Cuba 1917: ob.cit., p. 198.

[8] Véanse ANC. Fondo Registro de Asociaciones (FRA). Leg. 410, exp. 12021; Leg. 512, exp. 15491; Leg. 1135, expedientes 23769, 23770 y 23772. Adolfo Dollero: Cultura cubana (Cuban culture), Imprenta El Siglo XX, La Habana, 1916, pp. 260 y 440.

[9] En este trabajo las fuentes documentles se encuentran íntegras en las notas al pie. Excepto: Archivo Nacional de Cuba (ANC). Fondo Registro de Asociaciones (FRA), que también fue consultado por el autor de esta ponencia. (N. de la E.).

Michael Cobiella García: Doctor en Ciencias Históricas y Máster en Antropología. Diplomado en Antropología Cultural e Investigador Asistente. Profesor Auxiliar en la Facultad de Español para no Hispanohablantes y de la Facultad de Filosofía e Historia de la Universidad de La Habana.