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Marco Polo y la ruta de la seda

Marco Polo y la ruta de la seda

La red de caminos comúnmente conocida como la Ruta de la Seda fue el resultado de la expansión de los intercambios comerciales y culturales entre China y la cuenca del Tarim. A finales del siglo XIX, Ferdinand von Richthofen denominó Ruta de la Seda (Seidenstraße) a los numerosos itinerarios comerciales y culturales por tierra, tanto primarios como secundarios, que aseguraron los intercambios dentro de Asia Central. Desde los Han a los Tang, las rutas alrededor del desierto del Taklamakan, en la cuenca del Tarim, conectaban las capitales chinas de Chang’an (el moderno Xi’an) y Luoyang con las fronteras occidentales. En Dunhuang las rutas se bifurcaban en las ramificaciones norte, sur y central, alrededor de la cuenca del Tarim.  La ruta norte empezaba en la Puerta de Jade, a las afueras de Dunhuang, y proseguía hacia el oasis de Turfán, cerca del complejo de cuevas budistas de Bezeklik. Desde Turfán, esta ruta continuaba por las estribaciones del Tianshan hacia Karashahr y Shorchuk (cerca de la moderna Korla) antes de llegar a Kucha, un oasis rodeado de cuevas budistas como Kyzil y Kumtura. La ruta norte continuaba por Aksu, una encrucijada de las rutas del Tianshan, y por Maralbashi, cerca de las cuevas budistas de Tumshuk, hasta Kashgar, donde volvía a conectar con la ruta sur.

Pero la seda no fue el único producto: también destacaron el lapislázuli y las piedras preciosas. A cambio, de Europa llegaba un flujo monetario vital para la economía china. El término Ruta de la seda fue creado por el geógrafo alemán Ferdinand Freiherr von Richthofen, quien lo introdujo en su obra Viejas y nuevas aproximaciones a la Ruta de la seda, en 1877. Debe su nombre a la mercancía más prestigiosa que circulaba en ella, la seda, cuya elaboración era un secreto que sólo los chinos conocían. Los romanos se convirtieron en grandes aficionados de este tejido, tras conocerlo antes del comienzo de nuestra era a través de los partos, quienes controlaban su comercio. Muchos productos transitaban estas rutas: piedras y metales preciosos, telas de lana o de lino, ámbar, marfil, laca, especias, vidrio, materiales manufacturados, coral, etc.

Marco Polo (1254 –1324) fue un mercader y explorador veneciano que, junto con su padre y su tío, estuvo entre los primeros occidentales que viajaron por la ruta de la seda a China. Se dice que introdujo la pólvora en Europa, aunque la primera vez que se utilizó en Occidente acaeció en la batalla de Niebla (Huelva) en 1262. Los Polo (Marco, su padre y su tío) vivieron allí supuestamente durante diecisiete años antes de volver a Venecia. Tras su regreso, Marco Polo contaba a la sazón 41 años y comandaba una galera veneciana el día en que se libró, ante los muros de Korcula, una batalla naval contra la gran rival de Venecia, la República de Génova, en 1298. Los genoveses apresaron a Marco Polo, lo llevaron a Génova y allí, en la prisión, Polo dictó a un tal Rustichello de Pisa las memorias de su viaje fabuloso hasta Catai (China) y el regreso por Malaca, Ceilán, la India y Persia. Rustichello redactó en un dialecto franco-véneto el libro conocido como Il Milione (El millón o Los viajes de Marco Polo) acerca de sus viajes. El libro se llamó originalmente Divisament du monde (Descripción del mundo), pero se popularizó como Libro de las maravillas del mundo y, más tarde, como Il Milione. Es creencia general que tal nombre vino de la tendencia del autor a referirse a grandes cantidades; millones, pero es más probable que derivase de su propio nombre Emilione, abreviado en Milione. No habría, pues, en esta denominación ninguna alusión a su exageración. Marco Polo está considerado como uno de los grandes exploradores e insigne narrador de literatura de viajes.

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La canoa taína

La canoa taína

La canoa es una embarcación ligera movida por medio de palas, utilizada como medio de transporte por los aborígenes. A diferencia de los remeros, los paleadores se encuentran de cara a la dirección que desean. Este tipo de barco se distingue por su forma puntiaguda en los extremos y por tener abierta su parte superior. Sus dimensiones son variables teniendo en cuenta la función para la que se crea.

El origen de la canoa es tan antiguo como el de los primeros pobladores que habitaron las islas caribeñas. Comúnmente se construían perforando el tronco del árbol derribado con hachas líticas petaloides y gubias de concha. Luego de perforar el árbol, las fibras de madera se machacaban y quemaban para, más tarde, alisar toda la superficie. Utilizando el fuego las canoas se dilataban y se les colocaban vigas transversales, empleadas finalmente como bancos por los remeros. Durante la Segunda Guerra Mundial se hicieron populares las canoas de aluminio por ser unidades ligeras y resistentes. En la actualidad, se fabrican canoas en todo el mundo utilizando distintos materiales en dependencia de su finalidad; por ejemplo: las canoas de lona son empleadas para observar la fauna silvestre por ser muy silenciosas.