5.	Emblema de las logias masónicas cubanas

La conspiración masónica Soles y Rayos de Bolívar

5.	Emblema de las logias masónicas cubanas

Septiembre 26, 2022

 

Durante la primera mitad del siglo XIX en la Cuba colonial existió un fuerte arraigo del sentimiento nacionalista. La convulsa situación que existía en la metrópolis española reinada por Fernando VII y las luchas de las demás colonias de ultramar, estimuló los aires independentistas en los habitantes de la isla. América del Sur se convirtió en una de las principales inspiraciones debido a la gesta libertadora de Simón Bolívar, figura de suma importancia para el proyecto emancipador cubano.

Nacida en el seno de las múltiples logias masónicas que existían en el archipiélago, tuvo origen la conspiración Soles y Rayos de Bolívar. Su nombre rindió tributo al héroe latinoamericano y a la resonancia de sus ideas en la isla. Dicho complot fue dirigido por el habanero José Francisco Lemus: un criollo coronel del ejército colombiano que apoyó a diversos patriotas del cono sur. Algunas fuentes refieren que este movimiento tuvo sede en otros territorios nacionales como es el caso de Pinar del Río, Matanzas, Las Villas y Camagüey  logrando aunar más de 600 participantes.

Estos conspiradores se mostraron a favor de otras sociedades secretas similares que convergían en tiempo y espacio, al igual que tenían como ideal el nacimiento de la República de Cubanacán tras la independencia de España. Otras de las figuras que apoyaron estas ideas lo fueron el poeta José María Heredia, el abogado José Teurbe Tolón, el venezolano Juan Jorge Peoli, así como jueces, sacerdotes, oficiales de la milicia y pequeños propietarios.

Desde 1817 Lemus se encontraba solicitando apoyo exterior para concretar el arribo a suelo cubano de tres mil hombres del ejército bolivariano; sin embargo, no fue hasta 1822 que este criollo pudo comenzar el ajetreo conspirativo firmemente. Para no llamar la atención de las tropas españolas los encuentros eran conocidos como las Reuniones de los Soles.

Una de las condiciones para los implicados en la conspiración era reclutar a no menos de siete nuevos integrantes que se juramentaran con la causa. Cumplido este requisito el afiliado dejaba de ser un Sol para convertirse en Rayo. El emblema de estos congregados consistió en un estandarte con bordes carmesí, centro azul y la presencia de un brillante sol en el área de color turquesa. La labor desempeñada por José Francisco Lemus abarcó la recaudación de municiones, la publicación de proclamas y la redacción de manifiestos en los que se nombraba como generalísimo de las tropas republicanas de Cubanacán.

El capitán general de la isla, Francisco Dionisio Vives, conocía de la existencia del movimiento desde 1921; sin embargo, debido al crecimiento que tuvo decidió aniquilarla completamente en junio, julio y agosto de 1823. El 19 de agosto Lemus fue capturado, previamente ya habían sido detenidas cien personas y más de 600 acusadas de conspiración. Vives fue liquidando moderadamente las fuerzas que pervivían en la isla, pues quería evitar una revuelta masiva de los criollos.

Aunque la conspiración Soles y Rayos de Bolívar fracasó, constituyó un gesto emancipador por parte de la efervescente sociedad colonial cubana de inicios del siglo XIX. Sentó las bases para la maduración del movimiento independentista de 1868 y se hizo partícipe del sentimiento nacionalista e ideas del libertador americano Simón Bolívar.

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