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Desafíos y oportunidades del trabajo cultural virtual con personas adultas mayores frente a la pandemia Covid-19. La experiencia del Programa Social de Atención a las Personas Adultas Mayores

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Jezabell Domínguez Pérez, Claudia Álvarez Delgado y Dariadna Barrios Tabares

Junio 17, 2021

 

La pandemia de la Covid-19 impactó las prácticas comunicativas cotidianas de los seres humanos. La emergencia sanitaria condujo, con premura, a la búsqueda de otros canales de comunicación que permitieran mantenernos informados, estudiando, trabajando, intercambiando afecto con familiares y amigos, acceder a bienes y servicios y, al mismo tiempo, ayudarnos, distendernos, seguir aprendiendo y creando. En este contexto, las nuevas tecnologías de la informática y las comunicaciones (TICs) han demostrado su efectividad en distintos ámbitos, sobre todo cuando se emplean de manera consciente y adecuada.

Si bien el uso de las TICs en Cuba ha incrementado notablemente en los últimos años, el acceso a las mismas sigue siendo limitado, cuestión que afecta en mayor medida a grupos con menos recursos como es el caso de las personas adultas mayores. En una era donde el desarrollo tecnológico avanza con gran celeridad y de manera particular en esta etapa de pandemia en la que la comunicación se ha tornado digital, estas personas presentan aún grandes limitaciones para el acceso y uso de equipos de cómputo, nuevas técnicas de telefonía, la conectividad a internet y la interacción en plataformas digitales.

Ante esta realidad cabría cuestionarse la efectivad de estos canales en el trabajo sociocultural con personas mayores. ¿Podrían los espacios virtuales ser efectivos para mantener el diálogo cultural con este grupo etario? ¿Qué características adopta la participación en dichos espacios? ¿Cuáles serían sus posibilidades y desafíos?

Tras el cierre temporal, los museos y centros culturales del Centro Histórico de La Habana acudieron a las TICs para continuar difundiendo el patrimonio e interactuando con los públicos. En primera instancia este no se visualizó como un espacio potencial para el intercambio con el público adulto mayor. Sin embargo, la manera espontánea en que se fueron involucrando en las diversas iniciativas virtuales, condujo a indagar en las posibilidades de acceso a estas tecnologías y en los conocimientos que poseían para su uso.

Los resultados de una encuesta realizada el pasado año a 97 personas mayores que participan de manera habitual en las acciones presenciales del Programa Social de Atención a las Personas Adultas Mayores de la Dirección de Patrimonio Cultural arrojó resultados que reafirman la diversidad de situaciones que vivencia la población adulta mayor en el país, este caso particular en la capital. El 68% de las personas encuestadas alegó tener posesión de teléfonos móviles; apenas un 39,2% cuenta con acceso a internet. El 38.1% evaluó tener un conocimiento medio del funcionamiento de esta red y el 8.2% consideró que eran avanzado. El 39,2 % posee correo electrónico y el 38,1% tiene perfiles en redes sociales, fundamentalmente WhatsApp y Facebook. Además, se indagó en las necesidades e intereses y, en base a estas, se conformó un programa de actividades virtuales para celebrar el 1ro de octubre Día Internacional de las Personas Adultas Mayores.

La experiencia hizo evidente los beneficios de las redes sociales para las personas mayores. De acuerdo a los criterios de quienes participaron en estas acciones, las plataformas digitales les permitieron aliviar malestares emocionales asociados al aislamiento. Fueron un alimento a su espiritualidad, continuaron aprendiendo, desarrollando habilidades, socializando y ampliando su red de amistades.

Sin embargo, la participación en estas acciones refleja diferentes prácticas de consumo entre hombres y mujeres. Según sexo, existió una mayor representación de mujeres en este tipo de propuestas culturales. De acuerdo al Informe de Igualdad de Género: Patrimonio y Creatividad en 2015, este es un fenómeno que se repite a escala mundial, y las ideas para lograr involucrar a los hombres se hace cada vez más inminente. No se pueden perder de vista los estereotipos de género que, en la adultez mayor, sitúan a hombres y mujeres ante riesgos particulares. 

Esto conduce a la necesidad de facilitar, de distintas maneras, el acceso de este grupo de edad a las TICs. Crear espacios para la alfabetización y el empoderamiento digital en estas edades. Las instituciones culturales pueden tener un rol más activo en este sentido y trabajar en función de prevenir otras vulnerabilidades derivadas del uso de la red. Además, deben repensarse los contenidos de las propuestas culturales para lograr una participación más equilibrada y equitativa. Incorporar la perspectiva de género es un punto de partida necesario.

Es preciso analizar las prácticas comunicativas y la medida en que las mismas están contribuyendo, directa o indirectamente, a reproducir mitos y estereotipos generacionales, de género, etcétera. La discriminación por edad se ha convertido en una de las tres grandes formas de discriminación, luego del racismo y el sexismo. Comúnmente, se usa la edad para categorizar y repetir estereotipos, casi siempre negativos y humillantes, sobre todo de la población adulta mayor. El edadismo se oculta bajo una aparente amabilidad, tendiendo a ubicar a las personas adultas mayores en una misma categoría: jubilados, abuelos, simplificando la profunda y plural realidad de estas personas [1]. De esta manera, es pertinente eliminar cualquier vestigio de lenguaje edadista en el trabajo social con este público. A su vez, debe tenerse en cuenta el tratamiento que muchas veces se da desde la visualidad y los recursos gráficos que se emplean en el diseño de convocatorias, evitando igualmente que estos reproduzcan dichos estereotipos.

Sin dudas la pandemia ha impuesto diversos retos a las personas adultas mayores. Las limitaciones que poseen en el acceso a las TICs los han situado como grupo vulnerable en esta etapa en la que las tecnologías desempeñan un papel fundamental en la socialización y la comunicación. Ante este contexto, las instituciones culturales tienen el desafío de diseñar propuestas que respondan a los intereses y necesidades de este grupo, atendiendo a las limitaciones que poseen en este sentido. Desde la virtualidad, las experiencias desplegadas con este público pueden catalogarse como un gran acierto. El agradecimiento de quienes las disfrutaron y las demandas de continuar recibiendo conocimientos a través de estas vías reafirman la idea de que las personas adultas mayores están cada vez más ávidas de aprender, demostrando que la edad no es impedimento para ser activas, creativas y valiosas.

 

Notas

[1] Dirección General de Personas Mayores y Servicios Sociales. (2019). Atención y trato adecuado a las personas mayores. Guía para profesionales en la práctica diaria. Disponible en: https://www.madrid.es.

Lic. Jezabell Domínguez Pérez, Lic. Claudia Álvarez Delgado, Msc. Dariadna Barrios Tabares: Especialistas del Departamento de Investigaciones Socioculturales y Programas Educativos. Centro de Gestión Cultural de la Dirección de Patrimonio Cultural de la Oficina del Historiador de la ciudad de la Habana.

dest Palacio y parque de Versalles

Palacio y parque de Versalles

Palacio y parque de Versalles

Junio 9, 2021

 

En 1979, la Unesco declaró Patrimonio de la Humanidad al palacio y parque de Versalles en París, Francia, por el valor artístico y estético excepcional del conjunto.

En el siglo XVII, Luis XIV, el Rey Sol, mandó a construir un inmueble en la localidad de Versalles, alejado de los problemas y la vida convulsa de la ciudad parisina. En un primer momento, este lugar se convirtió en residencia, hasta que Luis XIV lo designó definitivamente como palacio real, el cual había sido el Louvre hasta ese momento.

A consecuencia de la Guerra de Independencia francesa, el palacio de Versalles fue tomado por el pueblo y la familia real tuvo que abandonar París. Esto trajo consigo que los años posteriores el conjunto permaneciera vacío y fuese objeto de saqueo en varias ocasiones tras la caída de la monarquía. Hacia 1870 albergó el cuartel general del ejército prusiano durante el asedio a París. El 28 de junio de 1919 se firmó en la Galería de los Espejos el tratado que puso fin a la I Guerra Mundial, pasando a la historia como el Tratado de Versalles; y en 1978 el palacio fue víctima de un atentado por bomba que destrozó al menos doce salas del conjunto. Actualmente, el palacio y parque de Versalles se encuentra al servicio de la presidencia de la República y ha sido sede también del Congreso del Parlamento.

En 1837 se decidió crear el Museo de la Historia de Francia, conjunto que alberga el palacio y que constituye el más grande del mundo con 18 mil metros cuadrados. El museo tiene una colección organizada por series históricas, con más de 60 mil obras de arte.

La Galería de los Espejos destaca dentro del conjunto y celebra la prosperidad nacional en el arte, la economía y la política. Alrededor de 357 espejos adornan los 17 arcos contrarios a las ventanas de la galería, la cual se extiende por más de 73 metros de largo.

El diseño de los jardines, otra de las maravillas del conjunto, comenzó en 1661 y tomó alrededor de cuatro décadas concluirlo. Para ello se trasladaron árboles de varias regiones francesas y se ordenó que los jardines fuesen plantados cada 100 años. El estilo de estos monumentos paisajistas es geométrico, clasicista y ordenado. Su estructura fue diseñada de modo tal que todas las esculturas y fuentes aparecen relacionadas, señalándose unas a otras.

El palacio y parque de Versalles es testimonio de los tiempos de la monarquía francesa entre los reinados de Luis XIV y Luis XVI, embellecido por sucesivas generaciones de arquitectos, escultores, decoradores y paisajistas, erigiéndose por mucho tiempo como el modelo de palacio real a seguir en toda Europa.

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Cueva de Altamira

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Mayo 31, 2021

 

La Cueva de Altamira, calificada como la “Capilla Sixtina del arte rupestre”, fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1985, y posteriormente, en 2008, la protección fue extendida a otras 17 cuevas ornamentadas bajo el nombre de “Cueva de Altamira y arte rupestre paleolítico del norte de España”.

El conjunto es representativo del testimonio excepcional de una civilización ya desaparecida y del apogeo del arte rupestre paleolítico que se desarrolló en toda Europa entre los años 35.000 y 11.000 a.C. Desde su descubrimiento por Modesto Cubillas, en 1862, y su posterior estudio por Marcelino Sanz de Sautuola, Altamira ha sido excavada e investigada por los principales historiadores de cada época. La cueva es una cavidad natural en la roca, situada en Santillana del Mar, un municipio de Cantabria, en España, a unos dos kilómetros del centro urbano del que tomó el nombre. Es relativamente pequeña, con un estimado de 270 metros de longitud, cuya estructura está formada por una galería con escasas ramificaciones y termina en un largo y estrecho corredor de difícil acceso.

Desde 1910 se creó una Junta de Conservación y Defensa de la Cueva que ha pasado por distintas fases: apertura al público en 1917 con un guía; fue declarada Monumento Histórico Artístico en 1924; en 1940 se puso en marcha el Patronato de la Cueva de Altamira; en 1977 se cerró por primera vez y en 1982 reabrió de forma limitada para 8500 visitantes al año; en 1985 fue reconocida mundialmente como Patrimonio de la Humanidad; y en 2001 se abrió el Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira, en cuyo interior destaca la Neocueva de Altamira, la reproducción más fiel que existe de la cueva original. En 2002 cerró nuevamente al público y en junio de 2010 se publicó un estudio de impacto en el que el Patronato de la Cueva confirmaba la reapertura de la cueva, lo cual no sucedió hasta 2014, con una limitación estricta de solo cinco visitantes por día durante 37 minutos, escogidos al azar.

A lo largo de la cueva aparecen pinturas polícromas, grabados, pinturas negras, rojas y ocres que representan animales, figuras antropomorfas, dibujos abstractos y no figurativos. Las principales salas han sido denominadas para su clasificación y estudio como: la Sala de los polícromos o Gran sala; la Sala de los tectiformes; la Sala de la Hoya; o la Cola de caballo. La majestuosidad del techo de los polícromos le ha valido a Altamira una variedad de calificativos como la “Capilla Sixtina del arte rupestre”.

El reconocimiento de la Cueva de Altamira como una obra artística realizada por hombres del Paleolítico no solo supuso un dilatado proceso de dudas e investigaciones, sino también el punto de partida para definir los estudios sobre la prehistoria.

dest - Lagos de Plitvice

Parque Nacional de los Lagos de Plitvice

1- Lagos de Plitvice

Mayo 26, 2021

 

En la región de Lika, en el centro de Croacia, se encuentra un conjunto de lagos, cascadas y riachuelos, que es una de las maravillas naturales de Europa: el Parque Nacional de los Lagos de Plitvice(en croata: Nacionalni Park Plitvička jezera).

Fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1979 y en 2000 se extendió el área protegida. Abarca 29.482 hectáreas, de estas 22.308 hectáreas son bosques en el que dominan las hayas, los abetos y pinos. En estos bosques habitan, al menos, 126 especies de aves y de animales, como el oso pardo europeo y el lince, además de lobos, jabalíes, sapos amarillos, ciervos, zorros, tejones, ardillas, nutrias, cárabos y gato montés.

La zona de los lagos está conformada por 16 lagos de diferentes tamaños y altitud, alimentados por el río Korana e interconectados entre sí por una red de cascadas, canales, cataratas y saltos de agua. Los lagos de Plitvice se dividen en dos: los Lagos Superiores y los Lagos Inferiores. En la parte superior encontramos un total de 12 lagos: Proscansko, Ciginovac, Okrugljak, Batinovac, Veliko, Malo, Vir, Galovac, Milino, Gradinsko, Veliki Burget y Kozjak. El sistema inferior de los lagos acoge cuatro de ellos: Milanovac, Gavanovac, Kaluđerovac y Novakovića Brod. Mientras los primeros lucen aguas cristalinas y están rodeados de abundante vegetación, los segundos forman parte de un conjunto más escarpado y rocoso en el centro de un cañón, donde sólo crecen pequeños arbustos. Gran parte de la fama del Parque se debe al fascinante color azul turquesa que adquiere el agua de sus lagos inferiores. En esta zona además se halla la mayor cascada de Croacia, la Veliki Slap o Gran Cascada, con 78 metros de altura.

¿Se han preguntado cómo es posible que los 16 lagos se encuentren unidos entre sí? El parque está comprendido dentro de la zona kárstica de Europa suroriental, cuya característica principal es la abundancia de rocas frágiles y porosas (calizas y dolomitas). Durante milenios, curso del agua ha ido erosionando las rocas, provocando que éstas se disuelvan e incorporen el calcio y el magnesio al agua, a lo cual también ha contribuido el pH ácido del agua de lluvia. En consecuencia, los sedimentos de carbonato cálcico y magnésico se depositan sobre las plantas y musgos creando una armazón dura alrededor de éstos hasta formar un tipo de piedra natural llamada «travertino» y, con él, los diques biogénicos de Plitvice. Son esos diques los que han hecho posible las presas naturales en donde embalsa el cauce del río en forma de lago. Así, los lagos representan un maravilloso fenómeno arquitectónico de la naturaleza que se lleva desarrollando desde la última glaciación, hace unos 10.000 años.

Cuevas

Gracias a las porosas rocas que conforman el paisaje de Plitvice, se han formado cuevas, simas y grietas. El sistema de cuevas es tan complejo que aún no ha podido ser explorado por completo por los espeleólogos. Aun así, los visitantes del parque pueden internarse en algunas de ellas como las de Golubnjača y Šupljara, a orillas del lago Kaluđerovac, así como las de Čudinka y Rodic, donde se han hallado restos del gigantesco oso de las cavernas, especie extinguida hace unos 10.000 años. Una especie muy curiosa que habita en las cuevas y grutas es el proteo, una salamandra albina y sin ojos.

Martí en Europa

Martí en Europa: un intelectual, un escritor y un político con ojos de mundo

Martí en Europa

Toda rebelión de forma arrastra una rebelión de esencia.

José Martí

MSc. Yainet Rodríguez Rodríguez y MSc. Dúnyer Pérez Roque

Mayo 19, 2021

 

A unos días de cumplir los 18 años de edad, ese excepcional hombre al que llamamos apóstol, maestro y héroe nacional, fue exiliado a España, luego de cumplir 10 meses de presidio. A partir de entonces, este muchacho que apenas comenzaba la primera juventud vivirá en constante trasiego entre múltiples países, teniendo siempre como móvil fundamental la independencia de Cuba. España fue su primer destino. Siendo aún niño, entre 1857 y 1859, la familia se había trasladado a Valencia, tierra natal de su padre. Doce años después regresó nuevamente, pero en circunstancias diferentes. Había sido deportado como resultado de sus ideas revolucionarias. Esta fue su estancia más larga (1871-1874), la que coincidió con su momento de mayor producción intelectual en la Península y donde conoció Madrid, Zaragoza, Cádiz y Sevilla. El tercer momento ocurre tras su segunda deportación. Solo estuvo dos meses (entre octubre y diciembre de 1879) y recorrió Santander y Madrid.

Estos años de estancia en España serán un tiempo de formación en el que un joven Martí, ávido de conocimiento, interesado en la cultura, en la política y en todo lo que sucede a su alrededor, se nutrió de cuanto el contexto le ofreció. Asistió a teatros y tertulias, concurrió asiduamente a las bibliotecas, escuchó a los oradores en las Cortes, se reunió con los cubanos emigrados y entabló amistad con políticos, artistas, dramaturgos y poetas. Visitó el Museo del Prado y alabó los pinceles de grandes maestros españoles: Velázquez, Goya, Fortuny y los Madrazo; estos últimos, artistas contemporáneos consigo. 

Apenas haber arribado, y después de legalizar sus documentos y obtener cédula de seguridad, se matriculó como alumno de enseñanza libre en la Facultad de Derecho de la Universidad Central de Madrid -actual Universidad Complutense-, en Derecho político y administrativo, y en Economía política y estadística. Más tarde, en 1873, se dirigió a Zaragoza, donde culminó el bachillerato, que ya había empezado en La Habana y se inscribió en la universidad de esta ciudad tras solicitar el traslado de su anterior casa de altos estudios. En 1874 obtuvo las licenciaturas en Derecho civil y canónico, y en Filosofía y Letras, títulos de los que no pudo finalmente disponer por no poder abonar los 240 reales requeridos. En 1995, a razón del centenario de su muerte en Dos Ríos, el estado cubano, a través de la Universidad de La Habana, solicitó a la Universidad de Zaragoza la expedición de sus dos títulos universitarios, los cuales fueron entregados en muestra de respeto y de reconocimiento tardío a uno de sus más célebres estudiantes.   

Martí, aunque joven es, no se rindió únicamente a su insaciable hambre intelectual y a los fulgores del ámbito artístico-literario. En su humilde habitación de Desengaño No.10 escribió en ese mismo año el Presidio político en Cuba, un ensayo testimonial en el que expone las crudas arbitrariedades del gobierno colonial en la isla y en el que da muestras tempranas de su talento literario, su originalidad expresiva y su pensamiento. Este conmovedor alegato inquietó a Antonio Cánovas e hizo que el Ministro de Ultramar guardase el nombre de su autor. Estando en Madrid ocurrió en Cuba el fusilamiento de los ocho estudiantes de Medicina y, al año siguiente, al cumplirse el primer aniversario de este acontecimiento, fijó una hoja en diversas esquinas de la capital para recordar este oprobioso crimen. En 1873 se publicó el poema A mis hermanos muertos el 27 de noviembre en el libro Los voluntarios de La Habana, de Fermín Valdés Domínguez.

En ese mismo año, viviendo en la capital española, escribió una obra cumbre para la historia de Cuba: La República española ante la revolución cubana, tras la abdicación del rey Amadeo I de Saboya y la proclamación de la República. Martí escribió sobre cómo debe actuar del nuevo gobierno español y el derecho que también les asiste a los cubanos a ser libres e independientes. Les recuerda a los republicanos que no se podía tener carácteres liberales y conservadores a la vez; liberales para España y conservadores para Cuba. Otros textos saldrían de su pluma: el cuento Hora de lluvia, dedicado a Blanca de Montalvo, su novia en Aragón; y el drama en tres actos Adúltera, en 1874, los cuales muestran rasgos de las inquietudes del escritor modernista. Con ojos críticos analizó la realidad española, no sin dejar de expresar su admiración por ese país. Esa dualidad evidente se encuentra a lo largo de su obra: “A España se la puede amar, y los mismos que sentimos todavía sus latigazos sobre el hígado la queremos bien; pero no por lo que fue ni por lo que violó, ni por lo que ella misma ha echado con generosa indignación abajo, sino por la hermosura de su tierra, carácter sincero y romántico de sus hijos, […]”.

En dos ocasiones, José Martí estuvo en París. En ambas oportunidades la estancia fue brevísima y, sin embargo, el impacto de lo que vio y vivió pareció haberle dejado una honda impresión. La primera fue a finales de 1874, cuando iba con destino a México, a reencontrarse con sus padres y hermanas. Recorrió la ciudad, visitó museos y conoció a Auguste Vacquerie, de quien tradujo un poema y es por medio de él que presumiblemente conoció a Víctor Hugo. Allí escribió la obra de teatro Amor con amor se paga, que fue llevada a escena en México el 19 de diciembre de 1875. El segundo viaje fue en 1879, luego de ser nuevamente exiliado, antes de emprender rumbo a Nueva York. En esa oportunidad disfrutó de la actuación de la excepcional Sarah Bernhardt. Admiró Martí el concepto de libertad nacido de la Revolución: “[…] Francia es la patria de los hombres, y la madre generosa de su libertad, que riega siempre con su sangre los árboles que siembra”. A lo largo de su quehacer periodístico escribió numerosos artículos sobre las actualidades culturales y científicas sucedidas en el país galo y en buena parte de ellos se siente su fervor. Sin embargo, Martí no comulga ciegamente a la pasión por lo francés, como varios de sus contemporáneos, que ponderaron servilmente lo extranjero.

Los años que Martí reside en Europa coinciden con esos que suelen ser fundamentales en la vida de cualquier persona: aquellos en los que se transita de la juventud, con sus vanidades, deslumbramientos y emociones cambiantes, a la adultez, en la que todo parece tomar un cariz más definitivo. A contrapelo de los pesares espirituales y físicos que padeció, es en la Península donde se adentró en los vericuetos de la política y la administración española y donde consolidó su corpus de ideas independentistas. Es allí donde se hizo de una sólida formación en la ciencia jurídica que, de seguro, le ayudó a posteriori a encauzar su proyecto político. Afinó su sensibilidad, acrecentó su conocimiento sobre la tradición cultural y filosófica occidental la que concilió con una esencia de identidad criolla, que puede apreciar como singular y más suya entre todas. Y, ante todo, eligió por sobre cualquier otro futuro posible para sí abrazar el anhelo de la libertad de Cuba como ese bien superior al cual dar su vida.

 

Notas

[1] “Rafael Pombo”, OC 7:405.

[2] “Italia”, La Opinión Nacional, Caracas, 1882, OC 14:484.

dest Ganadores Dibujando Europa 2021

Ganadores de la VI edición del concurso infantil Dibujando Europa 2021

Ganadores Dibujando Europa 2021

El jurado integrado por

  • Liritza López Gómez, especialista en artes plásticas de la dirección de Gestión Cultural de la OHC
  • Adriana Díaz Pérez, especialista en promoción de la actividad cultural de la dirección de Gestión Cultural de la OHC
  • Duvier del Dago, artista plástico
  • Chuli Herrera, artista plástico
  • Amanda Ramírez Viñas, especialista en promoción de la actividad cultural del Centro para la Interpretación de las Relaciones Culturales Cuba-Europa: Palacio del Segundo Cabo

Y en calidad de observadoras

  • Yanet Toirac, oficial de prensa e información de la Delegación de la Unión Europea en Cuba
  • Onedys Calvo Noya, directora del Centro para la Interpretación de las Relaciones Culturales Cuba-Europa: Palacio del Segundo Cabo
  • Yainet Rodríguez Rodríguez, especialista principal del Centro para la Interpretación de las Relaciones Culturales Cuba-Europa: Palacio del Segundo Cabo
  • Yenny Hernández Valdés, especialista en promoción de la actividad cultural del Centro para la Interpretación de las Relaciones Culturales Cuba-Europa: Palacio del Segundo Cabo

Este jurado, en deliberación del día viernes 7 de mayo de 2021, a las 3:00 p.m., ha determinado los siguientes premios para la VI edición del concurso infantil Dibujando Europa, 2021, con el tema La mujer en la historia, la ciencia y el arte:

En la categoría de 5 a 8 años

El 1er premio se otorga a Olivia González Rodríguez (8) con su dibujo Una Flora para Van Gogh.

Por la manera en la que vinculó artistas plásticos de Cuba y Europa en un dibujo muy creativo, de gran dominio técnico y riqueza cromática.

El 2do premio se otorga a Carolina Gómez Hernández (7 años) con su dibujo La joven de la perla de las Antillas.

Por la apropiación de una obra representativa de la historia del arte y la asociación de símbolos cubanos y europeos, además de la calidad técnica de la ejecución de la pieza.

El 3er premio se otorga a Eva Hendriks (7 años) con su dibujo Ana Frank.

Por la excelente calidad del retrato y el empleo de una gama en la escala de grises que hace alusión a tendencias artísticas de vanguardia.

En la categoría de 9 a 12 años

El 1er premio se otorga Ana Carla Carro Quintana (10 años) con su dibujo Homenaje a Tamara Lempicka.

Por la calidad técnica del dibujo y la vinculación de dos grandes pintoras en una misma pieza (Tamara Lempicka, polaca y Amelia Peláez, cubana)

El 2do premio se otorga a David Martínez García (11 años) con su dibujo Marie Curie: mujer, madre y científica.

Por la realización de una pieza con gran variedad cromática, que logra integrar en una imagen el rol de la mujer moderna: el desarrollo profesional y el papel de madre.

El 3er premio se otorga a Enrico Delgado Hartman (10 años) con su dibujo Lempicka pinta a Alicia y a Mariana Martínez Rodríguez (10 años) con su dibujo Historias fragmentadas.

El primero por haber realizado una obra dentro de otra pieza, fusionando ambas culturas en una imagen de gran diversidad cromática. El segundo, por ser un dibujo con un fuerte concepto, apoyado en un título que le otorga sentido a la obra, además del gran dominio espacial en la representación y el visible trabajo investigativo de fondo.

 

Además, el jurado decidió otorgar las siguientes menciones especiales, por categorías:

Categoría de 5 a 8 años

Camilo Gómez Hernández (6 años) / Mi mamá conociendo Europa en toro

Gema Carolina Amoroso Breña (5 años) / Versión libre de El sueño de Picasso

Gerson Daniel Cobas Núñez (8 años) / Valerosas europeas: Tina Modotti, Marie Curie y Lise Meitner

Helen María Wilson Díaz (6 años) / ¡Alabao, Caperucita!

Luna María Domínguez Santos (5 años) / Pippa Medias Largas en Cuba

Mariam Alexandra Aguilar Castillo (8 años) / Homenaje a June Almeida (primera mujer en ver un coronavirus)

 

Categoría de 9 a 12 años

Aleyandro Noel González Rodríguez (12 años) / Mujeres por la amistad

Brandon Díaz Ocaña (11 años) / Una mujer de estos tiempos

Carlos Darío Fuentes Pelegrín (11 años) / La reina Victoria

Flavia Alexandra González Rodríguez (10 años) / Melodías de una mujer

Marta Simone Guido González (9 años) / Homenaje a mujeres

 

Asimismo, por la popularidad alcanzada en nuestra página de Facebook, el jurado otorgó reconocimientos a los dibujos Monumento la Sirena de Varsovia (en memoria a Krystyna Krachelska), de Maikol Jesús Hernández FIlewicz (12 años) por haber alcanzado los 324 likes; Viaje a París, de Saleth Corona Mena (9 años), por haber recibido 53 comentarios; Melodías de una mujer, de Flavia Alexandra González Rodríguez (10 años), por haber sido compartido 22 veces.

dest Presencia de la danza española en Cuba

VI edición del concurso infantil Dibujando Europa 2021

Presencia de la danza española en Cuba

Abril 3, 2021

 

Con el tema La mujer en la historia, la ciencia y el arte, invitamos a todas las niñas y niños, entre 5 y 12 años de edad, a participar en la sexta edición del concurso infantil Dibujando Europa, esta vez desde la modalidad digital, organizado por el Centro para la Interpretación de las Relaciones Culturales Cuba-Europa: Palacio del Segundo Cabo, de la Oficina del Historiador de la ciudad de La Habana, y la Delegación de la Unión Europea en Cuba.

Con el concurso infantil Dibujando Europa, desde el Palacio del Segundo Cabo festejamos cada año el 9 de mayo, Día de Europa. En esta ocasión, queremos resaltar el valor de las mujeres a lo largo de la historia y durante el contexto actual de la pandemia de la Covid-19, en el que han tenido que asumir nuevos retos y mayores responsabilidades. Dibujando Europa 2021, y su tema La mujer en la historia, la ciencia y el arte, pretende celebrar el Día de Europa con un homenaje a todas las mujeres y madres, principalmente las de Cuba y Europa.

Requisitos

  • Podrán participar todas las niñas y niños entre 5 y 12 años de edad.
  • Al ser la temática de esta edición La mujer en la historia, la ciencia y el arte, los trabajos deberán representar figuras femeninas importantes de la historia y la cultura de Europa: escritoras, pintoras, feministas, guerreras, intelectuales, músicas, médicas, científicas, etc., así como personajes femeninos de cuentos, novelas y películas europeas. También, se podrán recrear obras de la pintura y la escultura de dicho continente, en las que la mujer haya sido representada como, por ejemplo, la Venus de Milo, la Mona Lisa, etc.
  • En la obra se puede relacionar, además, la mujer europea escogida con alguna cubana, tanto de la historia, la ciencia, la cultura, las artes plásticas de nuestro país e, incluso, alguna fémina de su respectiva familia.
  • Los trabajos serán enviados al correo amandaramirezvinas@gmail.com con el asunto Dibujando Europa 2021 y, en el texto del correo, los siguientes datos: nombre (s) y apellidos; título; edad; contacto (teléfono fijo, número celular y dirección particular). En adjunto debe ir una foto de la obra y otra del niño con el dibujo.
  • La fecha límite para enviar los dibujos será el miércoles 5 de mayo de 2021.

En nuestras páginas oficiales de las redes sociales Facebook e Instagram estaremos compartiendo todos los dibujos entre el lunes 26 de abril y viernes 7 de mayo de 2021.

El domingo 9 de mayo daremos a conocer cuáles fueron los mejores y más originales trabajos en dos categorías de edad: la primera, entre 5 y 8 años; la segunda entre 9 y 12 años. Además, se otorgarán premios por temáticas, de acuerdo a la diversidad de contenidos representados en los trabajos recibidos.

¡Esperamos contar con tu participación! Si tienes alguna duda, puedes escribirnos al correo mencionado con anterioridad, o mandarnos un mensaje en nuestras páginas oficiales de Facebook e Instagram.

¡Celebremos juntos el Día de Europa y el Día de las Madres en Cuba!

dest Edificio Bacardí

Edificio Bacardí

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Marzo 29, 2021

 

¿A qué debe su nombre el edificio Bacardí de La Habana? Pues, Bacardí es una de las más prestigiosas marcas de licores del mundo, fundada en Santiago de Cuba, hacia 1862 por el catalán Facundo Bacardí Massó. Fue esta compañía ronera la que encargó a los arquitectos Rafael Fernández Ruenes, Esteban Rodríguez Castell y José Menéndez, la construcción de un inmueble que fuese su sede en la ciudad. Así, surgió uno de los edificios ícono de la arquitectura y el paisaje citadino cubano, sito en la zona antigua de la capital.

El edificio Bacardí es el máximo exponente del Art Decó en Cuba, concluido en 1930, en cuyo momento fue la estructura arquitectónica más alta de la ciudad. En ese período, las oficinas centrales de la compañía se encontraban en el edificio, y una parte de este fue arrendado a otras empresas radicadas en la ciudad. Luego del triunfo de la Revolución cubana y del proceso de nacionalización llevado a cabo, el edificio pasó a ser sede de oficinas, función que desempeña en la actualidad. En la década del noventa, gracias a un proceso de restauración llevado a cabo por la Oficina del Historiador de la ciudad de La Habana, recobró la elegancia y visualidad de sus primeros momentos.

La fachada del Bacardí es de granito natural, terracota y ladrillos prensados; y su estructura central asciende de manera escalonada hasta llegar a la torre, con cubierta a cuatro aguas, donde se dispuso el murciélago de bronce, símbolo de la compañía ronera, sustentado por un poliedro de vidrio con armadura de metal que se iluminaba desde dentro en las noches habaneras. La torre destaca por su diseño de tejas policromadas, alternadas entre franjas azules y de color pardo, con paneles decorados. 

En el interior, el salón principal se decoró con mármol rojo vino, como referencia al color de las mieles roneras. En los pisos superiores se empleó la loseta de gres cerámico de color amarillo brillante, para hacer alusión a los rones blanco-dorados que catapultaron la fama mundial de los rones de la firma Bacardí. Se dice que en su construcción se utilizaron mármoles y granitos de varias naciones europeas como Alemania, Suecia, Noruega, Italia, Francia, Bélgica y Hungría. 

Luego de noventa años de su construcción, el edificio Bacardí continúa embelleciendo a la ciudad con su elegancia, la misma que conserva desde los años treinta del siglo pasado.

dest Encuentros dedicados a Irlanda y a Beethoven

Encuentros dedicados a Irlanda y a Ludwig van Beethoven en el taller Descubriendo Europa

Encuentros dedicados a Irlanda y a Beethoven

Marzo 23, 2021

 

El taller virtual infantil Descubriendo Europa, que desarrolla nuestro centro ha tenido una acogida muy positiva por parte de sus participantes. En los cuatro encuentros que se han desarrollado los niños se han ido acercando poco a poco a la cultura y la historia de dicho continente. En el primer encuentro aprendieron sobre los continentes, sus nombres y localización y, en el segundo, acerca de las tradiciones, la historia y la cultura de España, profundizando en la figura de Cristóbal Colón, que con el permiso de los Reyes de España, emprendió el viaje que lo llevó a América.

Las dos últimas clases han sido muy singulares, tanto por su temática como por las dinámicas realizadas. El día 15 de marzo se desarrolló el encuentro Descubriendo la Verde Erín, dedicado al Día Nacional de Irlanda (Día de San Patricio). Este encuentro estuvo marcado por un cambio de roles, donde los pequeños fueron quienes presentaron los temas de la clase, entre ellos la ubicación de Irlanda y el por qué se conoce como la Isla Esmeralda; el significado de los colores de la bandera irlandesa; los celtas; y la celebración de San Patricio. Para el cumplimiento de esta tarea y con el objetivo de estimular la interacción entre ellos, se unieron en equipos y trabajaron en conjunto, desde la distancia, cada uno de los temas asignados.

Las presentaciones sobrepasaron en todos los casos las expectativas. No solo se prepararon e informaron abundantemente en el tema a debatir, sino que hicieron unos videos asombrosos que permitieron olvidarnos de la distancia y que esto no fuese impedimento para el aprendizaje; hasta una de las niñas hizo una interpretación en saxofón de una melodía celta. Al final del encuentro, cada uno envió una fotografía suya portando dibujos, sombreros y atuendos de color verde y juntos participaron en el reto Verde por Irlanda y San Patricio.

El siguiente encuentro, de este martes 23 de marzo, fue también muy singular. Estuvo dedicado al músico, compositor y pianista de origen alemán Ludwig van Beethoven y a la música clásica, tema presentado por Cindel Velázquez Cervantes, museóloga del Museo de la Ciudad de la Oficina del Historiador de la ciudad de La Habana. Los niños tuvieron la posibilidad de escuchar e identificar diferentes instrumentos y descubrir si pertenecían a la familia de instrumentos de viento, cuerdas o percusión. Esta actividad posibilitó un intercambio de forma didáctica y elevó la participación de los niños en clase, elemento indispensable para la enseñanza a virtual. 

De manera general, los niños se ven entusiasmados e involucrados, se muestran motivados a realizar todas las actividades y tareas orientadas y están siempre ansiosos por el próximo encuentro. Ello evidencia que, a pesar del distanciamiento, este tipo de acciones didácticas y de participación resultan atractivas para los pequeños de casa, que están sedientos de conocimiento.

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Diáspora irlandesa en Cuba: presencia de la mujer en el desarrollo económico y social

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Rafael Fernández Moya

Marzo 18, 2021

 

Desde el siglo XVII llegaron a Cuba individuos naturales de Irlanda y sus descendientes procedentes de Europa, América del Norte y otras regiones. Aunque la presencia irlandesa no fue numerosa, tuvo un impacto en el proceso de desarrollo y reafirmación de la identidad nacional cubana (Brehony, 2012a). Los forjadores del discurso identitario de Cuba se hicieron eco de la lucha anticolonialista y el espíritu de rebeldía de los irlandeses. La conexión de Cuba con Irlanda en el proceso de formación de la identidad nacional fue particularmente relevante durante el siglo XIX. Esta relación puede ser estudiada a través de la obra de algunos de los principales pensadores independentistas cubanos. El padre Félix Varela (La Habana, 1788 – Florida, 1853), abolicionista liberal y educador actualmente reconocido como figura fundadora del derecho constitucional en Cuba y uno de los primeros pensadores independentistas, estuvo en contacto directo y constante con la diáspora irlandesa en Nueva York a través de su trabajo pastoral (Estévez, 1989). El pedagogo, teólogo y poeta José de la Luz y Caballero (La Habana, 1800-1862), quien contribuyó a la creación del primer corpus teórico para la educación en Cuba, simpatizó abiertamente con la causa independentista irlandesa (Caballero, 2010). El historiador, sociólogo, periodista y activo abolicionista José Antonio Saco (Bayamo, 1797 – Barcelona, 1879) incluyó análisis críticos de la situación colonial de Irlanda en sus estudios y explicó analogías con el caso de Cuba (Saco, 1830). La primera mitad del siglo XX estuvo caracterizada por la influencia en el pensamiento revolucionario cubano de figuras como Julio Antonio Mella McPartland (La Habana, 1903- México, 1929), confundador del Partido Comunista de Cuba y de la Federación Estudiantil Universitaria, y Antonio Guiteras Holmes (Filadelfia, 1906 – Matanzas, 1935). De madre irlandesa el primero y madre de ascendencia irlandesa el segundo, ambos fueron figuras claves en los procesos revolucionarios de los años 30’.

Las mujeres irlandesas contribuyeron significativamente a los procesos de formación de la sociedad cubana de diversas maneras a través de su favorable y dinámica participación en la misma. Su condición de extranjeras europeas les facilitó su inserción en el mercado laboral. Como se verá con ejemplos concretos en este trabajo, las irlandesas desempeñaron una miríada de roles en la isla caribeña que las acogió. Muchos de estos fueron directamente en contra de las jerarquías de una sociedad conservadora y patriarcal. Fue así que llenaron los roles de piratas, dentistas, colonos, religiosas, profesoras, prostitutas, vendedoras, servidoras sociales, propietarias de inmuebles e ingenios azucareros o haciendas cafetaleras, trabajadoras domésticas, sirvientas de familias acaudaladas, empleadas de hoteles, niñeras y enfermeras. El trabajo de las mujeres irlandesas como amas de casa y cuidadoras dentro de los modelos de familia predominantes durante los siglos XIX y XX también debe ser reconocido, esta vez a través de los líderes políticos e intelectuales cubanos que fueron educados en el seno de una madre irlandesa. También es objetivo de este ensayo revelar los nombres, roles y contribuciones de estas mujeres, muchas de ellas olvidadas o invisibilizadas por la historia.

Fervor revolucionario: papel de la mujer irlandesa

La familia formada por María O’Sullivan, natural de Nueva York, y su esposo, el hacendado habanero Cristóbal F. Madan, cuyos ancestros eran originarios de Waterford, Irlanda, propiciaron el que probablemente sea el primero y más sólido contacto del joven José Martí con miembros de la diáspora irlandesa en los Estados Unidos, quienes le brindaron apoyo y hospitalidad en el exilio. José Julián Martí Pérez (La Habana, 1853 – Dos Ríos, 1895) es el Héroe Nacional de la República de Cuba. El Apóstol, como se le ha llamado, fue un precoz activista político en Cuba, organizó la Guerra de Independencia de 1895 desde el exilio en los Estados Unidos y murió en combate en la isla. Precursor del modernismo literario, Martí continúa siendo uno de los más influyentes ensayistas y poetas de las Américas. El hijo de la pareja de marras, Julián Madan y O’Sullivan, fue condiscípulo de Martí en el colegio San Pablo, propiedad del poeta Rafael María de Mendive (La Habana, 1821-1886). El profesor Mendive tradujo o versionó las Melodías irlandesas, obras musicalizadas del poeta irlandés Thomas Moore. La lectura de estos poemas en las tertulias que Mendive celebraba en su casa llevó a que se le conociera como el Moore cubano (Calcagno, 1878: 414). Mendive fue un gran amigo de Madan y redactor junto a él del periódico La Patria Libre, publicado en 1869 bajo la dirección de Martí (Valdés Domínguez, 1972: 13). Ese mismo año, tras la detención y posterior deportación de Mendive a España, bajo acusación e infidencia, su alumno predilecto, Martí, no quedó desamparado pues fue empleado en la oficina de Madan, donde permaneció varios meses hasta que fue arrestado, encarcelado y finalmente desterrado a España. José Martí también simpatizó con la obra del poeta Thomas Moore y con la del líder parlamentario Charles Stewart Parnell, ambos intelectuales al servicio de Irlanda. En sus crónicas escritas desde Nueva York pueden encontrarse referencias y elogios a la cultura irlandesa y en particular a estas dos figuras.

Por otro lado, existen referencias sobre el rol de mujeres de origen irlandés en la transmisión oral a sus descendientes del sentimiento patriótico y de la historia de la lucha del pueblo irlandés por su independencia nacional, el reconocimiento de su identidad cultural y la defensa de la religión católica. Por ejemplo, en su poema titulado Autobiografía, el poeta Julián del Casal, nieto por línea materna de Elena Owens Quinn, declara su fidelidad a sus mayores que “subieron a la pira del martirio, con su firmeza heroica de cristianos” (Casal, 1890: 89-90). Margaret Walsh O’Boyle, abuela de Antonio Guiteras Holmes, se vio obligada a emigrar a Filadelfia para escapar de la tenaz persecución del ocupante inglés en Irlanda. Por su participación en el movimiento independentista, arrullaba a sus nietos cantándoles canciones revolucionarias de la verde Erin. A Antonio, cuando tenía siete y ocho años de edad lo deslumbraba contándole las proezas del tío abuelo John Walsh, destacado por sus actividades clandestinas en Dublín contra los ocupantes ingleses y su fuga de la cárcel (Tabares del Real, 1973: 63). En su libro autobiográfico la actriz Maureen O’Hara relata que durante la filmación de Nuestro hombre en La Habana, en 1959 (O’Hara, 2005: 254), conversó con el comandante Ernesto Che Guevara, quien la sorprendió por el gran conocimiento que tenía sobre la historia y las luchas del pueblo irlandés. Y que, a la pregunta de cómo sabía tanto sobre los irlandeses, Ernesto Guevara respondió que el apellido de su abuela era Lynch y en su regazo aprendió todo lo que sabía sobre Irlanda. Sorprendente es también conocer que Ernesto Guevara, nacido en 1928 en Rosario, Argentina, desde los 14 a los 23 años de edad jugó rugby, que había sido importado por los británicos a finales del siglo XIX.

Las mujeres irlandesas como colonos

Los ejemplos presentados en este epígrafe deben ser entendidos en el contexto colonial que benefició a una influyente élite irlandesa en Cuba desde el comienzo de su llegada en 1763. Margaret Brehony ha estudiado los procesos que permitieron que ricos mercaderes y oficiales del ejército de la corona española de origen irlandés se convirtieran en una de las más poderosas élites en Cuba (Brehony, 2012: 299). Su rol como beneficiarios de la esclavitud y del sistema de plantación los mantuvo del lado del poder colonial hasta que, durante las primeras décadas del siglo XIX, sus descendientes, miembros de una élite criolla que perdía privilegios, comenzaron a apoyar formas de resistencia política contra España. El lugar de la isla que parece haber acogido el primer asentamiento de irlandeses fue la ciudad de Santiago de Cuba. Hay evidencia de presencia irlandesa en esta región desde 1665. En un informe sobre la región oriental de Jiguaní consta que para 1785 entre sus habitantes había naturales de Inglaterra, Irlanda, Guinea y México (Pichardo Viñals, 206: 25).

El sistema de colonización blanca, respaldado por la Ley de Inmigración de 1817 y motivado por el racismo de las autoridades y el miedo a sublevaciones de esclavos tras la Revolución Haitiana (1791-1804), incluyó la llegada de un creciente número de europeos blancos a Cuba, entre ellos irlandeses (Naranjo Orovio, 1996). La nueva Ley de Inmigración permitió una apertura que se hizo evidente a partir de 1818, cuando los puertos de la isla comenzaron a practicar el comercio libre. En este marco de proyectos de colonización blanca, los irlandeses e irlandesas continuaron llegando a Cuba como colonos. Fundaron comunidades en Cienfuegos, Jiguaní, Moa y Nuevitas y el Valle de Cubitas en Camagüey.

Por ejemplo, en el censo de Jiguaní de 1861 aparecen registrados individuos de ambos sexos y edades diversas con apellidos irlandeses como O’Connor y Beaton [1]. Muchos de los colonos hombres que llegaron entre 1818 y 1820 procedentes de los Estados Unidos fueron redistribuidos en fincas de norteamericanos como el mercante de esclavos y político James D’Wolf o DeWolf. Los nuevos colonos venían acompañados de sus familias, compuestas por esposas e hijos de ambos sexos.

En 1819 mujeres irlandesas estuvieron entre los fundadores de la villa a orillas del río Jagua, en la costa sur de la región central de la isla, que posteriormente recibió el nombre de Cienfuegos. El 30 de diciembre del mimo año, llegaron 99 individuos procedentes de Filadelfia (Rovira González, 1979: 52-53). El 21 de octubre de 1826 entró en el puerto de Baracoa, en el extremo oriental de la isla, la goleta Reveneu con 40 personas a bordo. Estas venían con el propósito de establecerse en el lugar llamado Punta Gorda, a la orilla del río Moa [2].

En 1841, John R. Everton formó en San Agustín de la Florida una asociación para emigrar a Cuba. En enero del año siguiente se formalizó la petición al Gobierno de la isla. Entre los firmantes se encontraban también D. W. Whitehurst, Joseph Hernández, John C. Cleland, G. F. Jones, James Keogh, J. Weldow y David R. DUnham, en representación de más de 100 ciudadanos. Inicialmente se decidió que el asentamiento de esos colonos fuera en Nuevitas, región de la costa norte de la actual provincia de Camagüey. Sin embargo, el 19 de mayo de 1843, el Capitán General de la Isla remitió la decisión de la Junta de Fomento resolviendo que los floridanos demoraran su llegada hasta que se tuviera la certeza del número de caballerías de tierra que se les ofrecía en dicha región [3].

Nuevitas también recibió el 4 de enero de 1900 a la primera expedición de un movimiento colonizador organizado por la empresa norteamericana Cuban Land and Steamship Company. A bordo del Yarmouth se encontraban muchas familias estadounidenses, algunas de origen irlandés. Estas familias de migrantes fueron engañosamente estimuladas a formar parte de una aventura cuyos resultados eran inciertos. En la zona norte de Camagüey, en el Valle de Cubitas, el ingeniero de origen irlandés J. C. Kelly junto a un equipo de ingenieros y agrimensores bajo su dirección construyeron los caminos y parcelaron los terrenos. En esta área se fundaron las comunidades de La Gloria City, Boston, Garden City, City of Piloto, City of Columbia, Palm City, Port Viaro, Riverside, etc. (Adams, 1901).

Entre los que desde 1900 fundaron y desarrollaron las colonias americanas en la cosa norte de Camagüey hubo numerosas mujeres. Entre ellas sobresalió Molly Jumper, ejecutante del banyo y violín. Jumper llegó a ser la directora de la orquesta compuesta por siete hombres y cinco mujeres. El principal rol social de esta agrupación fue el de animar con su música las fiestas de la comunidad plurinacional de la villa (Cirules, 1988: 76).

A principios de 1903 había 37 colonias agrícolas norteamericanas en el país. Diez de ellas estaban en la provincia La Habana, la que incluía a la Isla de Pinos. Otras seis estuvieron en Matanzas, cuatro en Santa Clara, ocho en Camagüey y nueve en Oriente. Uno de los asentamientos en la antigua Isla de Pinos fue llamado McKinley.

Mujeres irlandesas: propiedad y vida pública

Aunque a principios del siglo XVIII fue notable la presencia de la pirata irlandesa Ann Bonny junto a su amante el pirata John Rachman (alias Calicot Jack) en la cayería meridional de la isla de Cuba (Núñez Jiménez, 1976: 263), no fue hasta el siglo XIX que la presencia de mujeres irlandesas comenzó a ser reconocida públicamente. En el Diario de La Habana del 13 d enero de 1823 se publicó un anuncio de la Sra. Delane, dentista estadounidense de origen irlandés. Delane curaba el escorbuto, ponía dientes artificiales y vendía polvos dentífricos. Fue ella la primera dentista que brindó este tipo de servicios de manera profesional en Cuba. Los ejemplos presentados a continuación muestran la diversidad de contextos socioeconómicos en los que se desenvolvieron las mujeres irlandesas en la isla. Si bien muchas estuvieron respaldadas por el poder conquistado por la élite mercantil y militar irlandesa desde el siglo XVI, otras se sumaron a una naciente clase media y a las profesiones liberales (educación, salud), principalmente durante el siglo XIX, y hubo quienes subsistieron a través de trabajos precarios o de servidumbre.

En 1816 Rosa Coppeland heredó de su esposo Rafael Wilson, quien era natural de Irlanda, el taller de tenería y la tienda anexa para la venta de su producción. Este matrimonio poseía dichos negocios desde finales del siglo XVIII en la ciudad de Puerto Príncipe [4], actual Camagüey. Por otro lado, entre los primeros propietarios de solares en Cárdenas, ciudad de la costa norte de Matanzas fundada en 1826, estuvo registrada María Campbell, natural de Baltimore. También se tiene constancia de que Campbell residía en La Habana en 1807 y que estuvo casada con Juan Cogley, quien fuera natural de Filadelfia. Sus apellidos nos sugirieron una conexión con Irlanda.

La irlandesa Honora Ryan fue esposa de su coterráneo Daniel Warren, quien destacó como servidor social en la década de 1830, abriendo un establecimiento en la intersección de las calles Obispo y Oficios de la capital, bajo el título de Depósito de Artesanos y Marineros Extranjeros. Honora Ryan tuvo un papel activo en este establecimiento, donde suministraba alimentación, hospedaje y atención sanitaria a artesanos, marineros extranjeros en tránsito y a los constructores del ferrocarril habanero en estado de desamparo. Esta iniciativa estuvo impulsada en respuesta a la multiplicidad de problemas que confrontaron muchos de los nuevos colonos irlandeses y los marineros angloparlantes en tránsito, para lo cual contó Warren con la aprobación de los cónsules Charles David Tolmé, de Inglaterra, y Nicholas Trist, de los Estados Unidos [5]. La pareja Warren Ryan es uno de los pocos ejemplos de matrimonios de irlandeses en La Habana a los que se les conoce familia. En 1866 residían en la calle Consulado número 103. Su hijo Manuel Warren, que llegó a ser abogado, hacia 1892 tenía domicilio en la calle Virtudes 111.

De la caribeña ciudad Puerto de España, capital de Trinidad-Tobago, vinieron a Cuba las hermanas Jane y Adelaida Shine, descendientes de irlandeses católicos. La primera estaba casada con Henry Murphy McNamara, que alrededor de 1860 había sido contratado para administrar el ingenio azucarero Magua, propiedad de la familia Iznaga y situado cerca de Trinidad, en la región central del país. La segunda, contrajo matrimonio en 1865 con el Dr. Carlos Juan Finlay Barrés, de ascendencia escocesa y francesa, quien se convirtió en Gloria de la Medicina en Cuba, particularmente por haber descubierto que el mosquito es el Aedes aegypti era el agente transmisor de la fiebre amarilla. Los lazos entre las dos familias se consolidaron cuando dos hermanos de Carlos Juan, nombrados Enrique Felipe y Roberto, contrajeron matrimonio con Josefina y Jane respectivamente, ambas hijas del matrimonio Murphy-Shine (López-Sánchez, 1987: 74).

Brígida Fitzgibbons y Fitzgerald, natural de Cahir, Irlanda, fue propietaria de las casas número 79 y 81 de la calle Consulado. María Lorenza Cowan lo fue desde 1870 de la casa sita en Corrales número 7 y también la colindante a esta por la calle Zulueta. Susana Victoria Burnham Blakeley, quien fuera la hija del acaudalado comerciante Santiago C. Burnham y de la hacendada cafetalera Pamela Blakeley, heredó junto a sus dos hermanos varones la casona de la calle Mercaderes entre las de Lamparilla y Obrapía. Esta edificación, que es actualmente la sede de la Casa Simón Bolívar, estuvo en posesión de la familia hasta finales del siglo XIX [6].

Dada la importancia del catolicismo en Cuba y en Irlanda, también hubo mujeres que pasaron a formar parte de las órdenes religiosas cubanas. Ejemplo de ello encontramos en Sor María Adelaida O’Sullivan, nacida en Nueva York, quien residió desde 1841 hasta 1843 en el Convento de las Carmelitas Descalzas en La Habana. María Adelaida O’Sullivan ingresó en esta institución por recomendación del padre Félix Varela Morales, quien la preparó para ser monja. Hubo también irlandesas que se desempeñaron como misioneras con las órdenes Dominicas y Ursulinas Americanas. En la primera mitad del siglo XX, estas se dedicaron especialmente a la enseñanza de niñas y jóvenes. Las Dominicas presentaron estatutos el 25 de febrero de 1927 como asociación. De ahí que se pueda saber quiénes integraban esta organización y los distintos roles desempeñados por estas mujeres. Por ejemplo, María Abigail Kane y Mc Ginn fungió como presidenta, Carolina McKenzie y Lansendel era su secretaria, Agnes Burke Walasefka fue tesorera. También fueron miembros Catherine Quingly Casey, Sarah Mealey Roch, Mary Dalton Connoly, Agnes Kelly O’Connor, Catherine Shanahan y O’Grady, entre otras [7].

En el campo de la salud destacó Mary Agnes O’Donnell, quien ejerció como directora de la primera escuela de enfermería de Cuba desde 1899. Esta institución estuvo ubicada en el Hospital Nuestra Señora de las Mercedes de la capital. En 1938 se le rindió homenaje con una tarja conmemorativa develada en el hospital La Esperanza, especializado en el tratamiento de la tuberculosis [8].

Las mujeres de origen irlandés también destacaron en las artes. En la primera mitad del siglo XX sobresalió como cantante Mary Conception MacCarthy, natural de Canadá y esposa del comerciante español Pedro Gómez Cueto. MacCarthy, quien formó parte de la alta sociedad habanera, auspició en 1944 la Sociedad Amigos de la Música. Esta organización se dedicó a la música de cámara y promovió el Cuarteto de La Habana. MacCarthy también ofreció becas a cubanos para realizar estudios en el extranjero; entre los beneficiados estuvo la arpista Nay Ramos O’Hare (Libro de Cuba, 1954: 672). Mary MacCarthy murió en el año 2008, a la edad de 108 años, y fue sepultada en el Cementerio Cristóbal Colón de La Habana.

Vidas precarias

También hubo mujeres de origen irlandés quienes, con una situación socioeconómica mucho menos favorable, subsistieron a través de la prostitución. Entre ellas puede mencionarse a Ann Murray, natural de Nueva York y registrada oficialmente como Ana Marvin [9]. A mediados de 1966, Murray residía en la calle Obrapía número 56, entre Aguacate y Compostela. En esta dirección se encontraba una casa de dos plantas, lujosamente amueblada. Las habitantes de esta edificación eran principalmente mujeres provenientes de Nueva York: Bella Marshall, Margarita Silva, Lily Green, Natty Morgan, Ada Taylor y Rosa May. El escritor norteamericano Samuel Hazard manifestó públicamente haber quedado impresionado con este establecimiento. Según sus testimonios, que quedaron recogidos en crónicas sobre su estancia en la Cuba de la época, muchas mujeres jóvenes viajaban desde los Estados Unidos a La Habana para dedicarse a la prostitución, con el incentivo de ganar grandes sumas de dinero (Hazard, 1928: 239). Esas opiniones no están respaldadas por evidencias y deben ser consideradas aproximaciones subjetivas al completo tema de la prostitución en la isla durante los siglos XIX y XX. Estudios afirman que algunas mujeres llegaron a encontrarse en peores condiciones de pobreza que en su país de origen (Ely, 2001: 285).

Vinieron 22 mujeres entre los primeros constructores del ferrocarril de La Habana a Güines contratados en 1835 en Nueva York (Brehony, 2012: 34). También figuraron mujeres entre los mineros formados en Cornualles y Gales que pocos años después vinieron como mano de obra para trabajar en las minas de cobre de Santiago de Cuba, operadas por la empresa inglesa La Consolidada, desde 1830 [10] y la de Santiago, constituida en Inglaterra en 1836 [11]. En 1841, 13 mujeres trabajaban en las minas del Cobre (Roldán de Montaud, 2008: 364), mientras que en el censo de 1861 se registraron solamente seis (Pezuela y Lobo, 1863: 8).

No faltaron trabajadoras domésticas como la irlandesa llamada Mary, que en 1851 sirvió a la escritora sueca Frederika Bremer durante su estancia en el hotel Havana House (Bremer 1995: 24). Aunque no de manera conclusiva, la evidencia indica que esta mujer pudo haber sido Mary Barritt Rooney, madre de los hermanos Julio y Manuel Sanguily, miembros del Ejército Libertador cubano. Mary Garritt Rooney falleció en La Habana en 1854, en la calle Neptuno esquina a Consulado (Carbonell y Rivero, 1925). Algunas mujeres se desempeñaron como niñeras y empleadas del hogar. Este es el caso de la irlandesa Margarita o Maggie, de quien desconocemos el apellido y quien es descrita como la recta nana católica de Dolores María de Ximeno y Cruz, miembro de una familia ilustre de la ciudad de Matanzas (Ximeno y Cruz, 1938: 161). La irlandesa Margarita Cooke Kelly, natural de Westmeath, fue la empleada doméstica en la casa de Julián Arango, ubicada en la calle de la Obrapía número 25 [12].

Los ejemplos anteriores muestran la diversidad de historias de vida de las mujeres irlandesas en Cuba. Desde aquellas que estuvieron respaldadas por un contexto socioeconómico favorable a quienes tuvieron que subsistir a través de trabajos precarios, pasando por las que sobresalieron en la educación, la salud o las artes, todas forman parte de la historia de formación de la sociedad cubana. Sus historias ilustran los diversos y cambiantes fenómenos socio-históricos que tuvieron lugar en la isla desde el siglo XVI y que continúan informando maneras de entender la historia y la cultura cubanas.

Mujeres cubanas célebres de origen irlandés

Muchas familias cubanas de origen irlandés dieron mujeres que lograron notoriedad. Por ejemplo, la familia O’Farrill (…) introdujo a la historia de Cuba varias féminas célebres. Entre ellas encontramos a María Luisa O’Farrill y Herrera, marquesa del Real Socorro, nieta de Don Ricardo O’Farrill y O’Daly (Santa Cruz y Mallen, 1942: 337). Mujer poseedora de una gran cultura y aficionada a la música, en el año 1792 logró gran popularidad en La Habana ejecutando el clavicordio (Lapique, 2007: 58). También procedente de esta familia y conocida incluso en ambientes franceses encontramos a María de las Mercedes Santa Cruz Montalvo, condesa de Merlín, hija de Joaquín de Santa Cruz Cárdenas, conde de San Juan de Jaruco y de María Teresa Montalvo O’Farrill (Santa Cruz y Mallen, 1942: 305). La Condesa de Merlín fue reconocida como cantante y también como escritora, entre sus obras más importantes se encuentran Mis doce primeros años; Memorias de una criolla; Historia de la Hermana Santa Inés; Lola y María; Madame Malibrán; Viaje a La Habana (Merlín, 2010; 1853; 1839; 1843; 1838; 2008).

Entre las cubanas de origen irlandés que ejercieron el magisterio destaca Juana Byrne de Clayton, primera directora del colegio de niñas pobres fundado en 1846 en Matanzas, que posteriormente fue la Casa de Beneficencia de dicha ciudad (La Lucha, 1924: 62). Juana Byrne procedía de la familia que creara en Cuba Martín Byrne, natural del condado irlandés de Kilkenny. Este se asentó en Matanzas, donde contrajo matrimonio en la Parroquia de Ceiba Mocha con Camila Sardiñas. El matrimonio tuvo numerosa descendencia. En el seno de esa comunidad de irlandeses, dirigidos por el patriarca Martín Byrne, residente en Pueblo Nuevo, el barrio de los extranjeros de la ciudad de Matanzas fue donde nació y se formó social y culturalmente el poeta Bonifacio Byrne Puñales, quien llegó a ser el bardo antimperialista más importante de finales del siglo XIX e inicios del XX en Cuba. En el poema patriótico Mi bandera mostró Byrne su posicionamiento contra la intervención militar de Estados Unidos en Cuba. El vínculo espiritual del poeta con Irlanda y sus tradiciones es evidente en la Leyenda de Kevin, poema sobre St. Kevin of Glendalough en el siglo VI (Byrne, 1942: 82). En Santiago de Cuba ejercieron también la enseñanza elemental las hermanas Rita Gertrudis y María Encarnación O’Fallon y Nápoles [13]. Esta última, era la ahijada del hacendado irlandés Simón O’Callaghan [14].

Algunas mujeres cubanas de ascendencia irlandesa se beneficiaron desde el siglo XIX en adelante de la favorable posición económica de la élite que comenzó a forjarse en el siglo XVI, como se explicó antes en este estudio. Entre los propietarios de cafetales destacó la escritora estadounidense de origen irlandés, Mary Gowen Brooks, que falleció en 1945 en su finca San Patricio ubicada en Limonar, provincia de Matanzas. Mary Gowen Brooks había heredado la finca de su hermano William C. Gowen, socio de la casa de comercio de Disdier y Murphy, poderoso consorcio anglo-hispano con sede en Londres y Cádiz (Moreno Fraginals, 1978: 138). Por otro lado, Pamela Blakeley, hermanastra del dentista mulato Carlos Blakeley, llegó a ser la propietaria del cafetal Pamela en dicha región matancera, que heredó de su padre Roberto Blakeley [15]. En la historia de la producción azucarera en la provincia de Matanzas se inscribió Juana Madden. Cerca de 1860, Madden era la propietaria del ingenio Luisa, ubicado en la región de Cárdenas. La escritora Eliza McHatton Ripley fue otra importante terrateniente. Desde 1866 hasta 1877, llevó en sociedad con su esposo las riendas del ingenio Desengaño, ubicado cerca de Cabezas, en los límites de La Habana y Matanzas. Eliza Moore Chinn McHatton Ripley contó sus vivencias en Cuba en el libro From flag to flag, publicado en 1889 en Nueva York (Ripley, 1889).

Varias mujeres estuvieron registradas como propietarias de fincas urbanas en la capital, entre ellas Elenna Owens Quinn, abuela del poeta Julián del Casal. Elena Owens fue dueña del solar número 73 de la calle Prado [16]. Gozó también de este privilegio María Josefa Madan quien fue la propietaria de casas en la Calzada de San Luis Gonzaga. Dichas propiedades las heredó de su marido Martín Madan y Brown, quien era poseedor de la tercera parte del Carenero número 4 de la familia Triscornia ubicado en Casa Blanca, en La Habana [17]. También bajo su nombre estuvo la casa ubicada en la calle de la Pólvora número 13 y la de Sol número 56. Finalmente, María de las Mercedes Hogan de Coppinger aparece en las fuentes como la dueña de las casas de Habana 68, Aguiar 81, y Obispo 29 y 30 [18].

Lazos de matrimonio

La mujer de origen irlandés también se insertó mediante el matrimonio en el seno de la rica y culta familia matancera de los Ximeno o Jimeno. Evidencia de esto fueron las nupcias contraídas entre Antonio Jimeno y Fuente y Elena Josef Canmack y MacFarland. Canmack era natural de Nueva Orleans. Recibió cierto grado de publicidad (en la prensa de la época) al participar en el gran baile de trajes de la llamada alta sociedad en el Liceo de Matanzas en 1862. En la alta sociedad habanera de las épocas colonial y republicana figuraron también distinguidas damas con apellidos de similar naturaleza, destacando entre ellas María Felicia de Hechavarría y Ponce de León, hija del licenciado Bernardo Hechavarría y O’Gavan. Esta mujer llegó a ser la segunda Marquesa de O’Gavan por Real Carta de Sucesión del año 1878. También gozó de un título nobiliario María de las Mercedes O’Reilly y Ruiz de Apodaca, quien descendía de los Condes de O’Reilly. El Marquesado de O’Reilly le fue concedido por el Rey Alfonso XII mediante Real Despacho de 11 de marzo de 1887. Esta familia es descendiente directa de Alejandro O’Reilly McDowell, natural de Dublín, quien ocupó altos cargos en el Ejército Español, restauró el dominio español sobre La Habana en 1763, tras la toma de La Habana por los ingleses en 1762, y fue Gobernador de Luisiana en 1769. Le sucedió en el título nobiliario como segundo cgonde de O’Reilly su hijo Pedro Pablo O’Reilly de las Casas, quien se radicó en Cuba y llegó a ser Mariscal de los Ejércitos de España y rico hacendado azucarero. Desde 1821 hasta 1828 fue el Gran Maestro de la Masonería Cubana para las 66 logias que existían en la isla (Torres Cuevas, 1999: 116).

Aunque se requieren más investigaciones para profundizar en el verdadero papel de la mujer de ascendencia irlandesa en la vida política de Cuba, el caso de Ana Kindelán Sánchez Griñán revela cómo algunas trascendieron los roles tradicionalmente asignados al género femenino y asumieron posiciones de acción anticolonial directa. Ana Kindelán Sánchez Griñán, esposa del general Francisco Vicente Aguilera, marchó al campo insurrecto al inicio de la Guerra de Independencia de 1868. Era hija del coronel de milicias Juan Kindelán y Mozo de la Torre y, por tanto, nieta del mariscal de campo Sebastián Kindelán O’Regan, quien se desempeñó como Gobernador de Santiago de Cuba desde 1798 hasta 1818 y como Capitán General de la Isla interino en el periodo de 1822  a 1823. El caso de Ana Kindelán ejemplifica cómo las nuevas generaciones de criollos y criollas descendientes de irlandeses asumieron posiciones de abierta oposición a la metrópoli, en contraste con la adhesión de sus antepasados al poder colonial.

La influencia de madres irlandesas

Algunas mujeres se inscribieron en la historia cubana como madre, esposa, hermana o hija de los combatientes contra la opresión colonial y la dominación imperialista. Dos de los tres hijos de Mary Garritt Rooney lucharon por la independencia de Cuba. Julio Sanguily Garrit, el mayor de ellos, formó parte de la primera expedición del vapor Galvanic que desembarcó en diciembre de 1868 en la costa norte de Camagüey, y fue General del Ejército Libertador en las campañas de 1868 y 1895. En la segunda expedición del Galvanic vino su hermano Manuel Sanguily Garrit, quien alcanzó el grado de Coronel, fue ilustre en las letras, brillante orador y hombre político con responsabilidades en la República desde 1902, como senador, presidente del senado y secretario de estado. Siempre fue un fiel defensor de la soberanía de Cuba y tenaz opositor injerencista del Gobierno de los Estados Unidos (Roig de Leuchsenring, 1948: 60).

María Lorenza Cowan fue la madre de Nicolás Domínguez Cowan, patriota al servicio de la causa cubana en México que brindó amistad, apoyo y hospitalidad a José Martí durante su exilio allí en la década de los 70’. También destacó Marina O’Bourke, mujer de ideas y acción abolicionistas que fue la hermana del patriota trinitario Dr. Juan O’Bourke Palacios. De Francisca Juliana Lynn y Georovich se sabe que era hermana de Charles Lynn y Georovich, quien llegó a ser Comandante de la Guerra de 1868. Ella fue hermanastra de Juan Bautista Spotorno Georovich, quien participó en los alzamientos armados de 1851 y 1869 en Trinidad, y en 1875 ocupó interinamente la presidencia de la República de Cuba en Armas (Ruiz de Zárate, 1974: 7). Victoria MacMahon y Ponce de León se llamó la madre del matancero Tomás Armstrong y MacMahon, quien vino en la expedición del general Carlos Roloff y llegó a alcanzar el grado de Teniente Coronel del Ejército Libertador de Cuba durante la campaña bélica que se desarrolló en la isla de 1895 a 1898.

De origen irlandés era también Cecilia McPartland, madre de Julio Antonio Mella McPartland, y María Teresa Holmes Walsh, madre de Antonio Guiteras Holmes, dos de los más importantes líderes antimperialistas cubanos de la primera mitad del siglo XX. Julio Antonio Mella McPartland aprendió a hablar español con su nana Longina O’Farrill, de quien también obtuvo el gusto por las comidas y por la música cubanas (Cupull y González, 2003: 16). Desde 1915 hasta 1917, siendo un adolescente, residió con su madre y su hermano Cecilio en Nueva Orleans, donde pudo ser testigo de la conmoción que causó en el seno de la comunidad irlandesa de esa ciudad, el Alzamiento de Pascuas en Irlanda en abril de 1916, en el cual participaron estadounidenses de origen irlandés como Tom Clarke, que fue fusilado el 3 de mayo siguiente. Las ejecuciones de revolucionarios por parte del Gobierno británico contribuyeron a reforzar la conciencia republicana. La movilización ciudadana incentivada por estos eventos alrededor del Alzamiento de Pascua tendría un papel fundamental en los procesos que llevarían a la constitución del Estado Libre Irlandés en 1922. En octubre de 1923, fecha del tercer aniversario de la muerte de Terence McSwiney, alcalde de Cork, tras su huelga de hambre en prisión, el Primer Congreso Nacional de Estudiantes en La Habana, organizado y presidido por Mella, patentizó su solidaridad con la lucha del pueblo de Irlanda contra el imperialismo británico y por su autodeterminación (McGarry, 2010). En las páginas de la revista Alma Mater (1922-actualidad), de la cual fue fundador, Mella firmó sus artículos con el seudónimo lord McPartland, y fue un tenaz opositor del dictador cubano Gerardo Machado. El 27 de noviembre de 1925 fue detenido por la policía y posteriormente enviado a prisión bajo acusación de haber realizado actos terroristas. Como McSwiney, Mella sostuvo una huelga de hambre en protesta por su injusto encarcelamiento, que se extendió desde el 5 hasta el 23 de diciembre, día este último en que le concedieron la libertad bajo fianza, gracias a la movilización popular en Cuba y a la solidaridad internacional. Inmediatamente, Mella salió de manera clandestina hacia el extranjero y se estableció en México, en cuya ciudad capital fue asesinado el 10 de enero de 1929.

Antonio Guiteras Holmes nació en el seno de una familia de irlandeses revolucionarios que contribuyó a la formación de su perfil político antimperialista. Guiteras jugó un papel determinante en el derrocamiento de la dictadura del general Gerardo Machado en 1933, como organizador y jefe de operaciones de guerrillas urbanas y rurales en toda la isla. El 14 de enero de 1934 intervino la estadounidense Compañía Cubana de la Electricidad, reafirmando su posición antimperialista como Secretario de Gobernación, Marina y Guerra del efímero Gobierno Auténtico. Ese mismo año fundó la organización revolucionaria Joven Cuba, que tuvo entre sus objetivos el impulso de la insurrección armada (Tabares del Real, 1973: 434). Militantes de la Joven Cuba residentes en el Valle de Cubitas, Camagüey, realizaron acciones de propaganda y sabotaje contra los latifundios estadounidenses en esa provincia, con la participación de Willy Stokes, descendiente de irlandeses, y del joven ingles Edwin Schofiel (Cirules, 1988: 195). El 8 de mayo de 1935 los sicarios de Fulgencio Batista asesinaron a Guiteras en El Morrillo de la ciudad de Matanzas, cuando intentaba viajar clandestinamente en barco hacia el extranjero. El plan de Guiteras era regresar posteriormente para desarrollar la lucha armada y la revolución antimperialista en Cuba. Entre los militantes que acompañaban a Guiteras se encontraba Xiomara O’Halloran, miembro de la sección femenina de la Joven Cuba. Un estudio profundo de la labor política de esta mujer de origen irlandés permanece como tarea pendiente y contribuiría a arrojar luz sobre el papel de las mujeres vinculadas a Irlanda en la vida política de Cuba.

Según señala el biógrafo Tabares del Real, existen varias versiones sobre el origen del nombre de la organización fundada por Guiteras, entre las que destaca su relación de continuidad con la Joven Cuba fundada en 1852 en los Estados Unidos por cubanos opuestos al colonialismo español (Tabares del Real, 1973: 434). No obstante, tomando en consideración la historia política de la familia irlandesa de Guiteras, también se podría suponer que se inspira en la organización Joven Irlanda, fundada en la década de 18400 por un grupo de jóvenes nacionalistas irlandeses a la cabeza del diario Nation (1842-1900), con la misión de promover el derecho de Irlanda a la autodeterminación (Quinn, 2015). Tanto la organización como el periódico influyeron notablemente en Europa y en la comunidad irlandesa de los Estados Unidos a lo largo del siglo XIX.

De algunas mujeres irlandesas solo conocemos sus relaciones de parentesco como importantes figuras de la Cuba colonial. Vale la pena mencionarlas en este estudio para propiciar futuras investigaciones sobre su rol en la sociedad de la época. En la Catedral de La Habana está registrada el 2 de agosto de 1771 la defunción de María Concepción Kindelán, quien estuvo casada con Philippe O’Sullivan, conde de Bienhaven (Santa Cruz y Mallen, 1942: 193). En la parroquia de Guadalupe, extramuros de La Habana, en abril de 1798 contrajo matrimonio María Luisa O’Kelly con Francisco de Ayala y Betancourt, quien fue hacendado y Capitán de las Milicias de esta plaza. El primero de junio de 1800 fueron las nupcias de María del Pilar O’Keefe con Sebastián de Ayala y García, quien llegó a ser Intendente Honorario del Ejército Libertador y Administrador General de Rentas Reales. En 1806 murió Catalina O’Halloran, hija de José María O’Halloran, capitán del Partido de San Marcos en Artemisa [19].

Conclusiones

Los roles de las mujeres irlandesas y de origen irlandés en la sociedad cubana evolucionaron en paralelo con los procesos coloniales y postcoloniales que tuvieron lugar en el territorio desde la década del 60 del siglo XVI hasta la primera mitad del siglo XX. Estos procesos favorecieron la integración de europeas y europeos blancos, principalmente durante el siglo XIX y las primeras décadas del XX. No obstante, la inmigración irlandesa en general y las mujeres de este contingente migratorio en particular, no representaron un grupo homogéneo, como bien ilustran los ejemplos anteriores. Mientras algunas se beneficiaron directamente de las alianzas de la élite irlandesa y de origen irlandés con el poder colonial o fueron parte de las campañas de colonización del siglo XIX, otras integraron la creciente clase media que afloró en Cuba en los años inmediatos y posteriores al cambio del siglo XIX al XX. Cabe reconocer también la presencia de mujeres inmigrantes que subsistieron a través de trabajos precarios, pues el conocimiento de sus recorridos vitales puede contribuir a enriquecer la historia de las migraciones transatlánticas y a relativizar narrativas de éxito migratorio.

Las mujeres estudiadas en este trabajo muestran la diversidad de historias de vida mediadas por los diversos fenómenos socio-históricos que tuvieron lugar en Cuba desde el siglo XVI. Aún más importante es tener en cuenta que ellas también contribuyeron a guiar y transformar esos procesos asumiendo o conquistando roles dentro de la sociedad cubana. Es un objetivo del estudio aquí presentado ofrecer una base para el desarrollo de investigaciones más profundas que ayuden a continuar develando el impacto de la vida y la obra de las mujeres migrantes irlandesas en las dos sociedades protagonistas de este intercambio, Irlanda y Cuba.

Notas

Fernández Moya, Rafael: “Diáspora irlandesa en Cuba: presencia de la mujer en el desarrollo económico y social”, en Irlanda y Cuba. Historias entretejidas, Ediciones Boloña, La Habana, 2019, pp. 155-175.

[1] Archivo Nacional de Cuba (ANC) / Fondo Gobierno General (FGG)  404 / 19161-A.

[2] ANC  / Fondo Junta de Fomento (FJF) / 184 / 8335, 8337.

[3] ANC / FJF / 186 / 8395.

[4] ANC / Fondo Audiencia de Santiago de Cuba (FASC) / 1030 / 34920.

[5] ANC / Fondo Escribanía de Guerra, legajo 535, expediente 7073.

[6] ANC / Registro de la Propiedad de La Habana, finca 1724, libro 41 de Ayuntamiento, folios 217-220.

[7] ANC Registro de Asociaciones, legajo 1071, expedientes 22530, 22531 y 22532.

[8] ANC / Fondo Secretaría de la Presidencia (FSP) / 67 / 82.

[9] ANC/ Fondo Escribanía de Salinas (FES) / 132 / 1821.

[10] Ver ANC / Fondo de Audiencia de Santiago de Cuba, legajo 399, expediente 9431.

[11] Ver ANC / Fondo de Audiencia de Santiago de Cuba, legajo 1014, expediente 34517.

[12] ANC / Fondo de Escribanía de Varios (FEV) / 786 / 13678.

[13]  ANC / Fondo de Instrucción Pública (FIP)  521 / 31142.

[14] ANC / FIP / 552 / 33234.

[15] ANC / Fondo Escribanía de Bienes de Difuntos (FEBD) / 121 / 2107.

[16] ANC / Fondo Escribanía de José A. Rodríguez (FEJAR) / 20 / 7.

[17] ANC / Fondo Escribanía de Daumy (FED) / 155 / 9.

[18] ANC / Fondo Escribanía de Luis Blanco (FELB) / 538 / 1.

[19] ANC /  Escribanía de Cabello Ozequera, legajo 414, expediente 10.