dest Gloria eterna a los héroes de la Patria

Gloria eterna a los héroes de la Patria

Gloria eterna a los héroes de la Patria

Enero 27, 2020

 

“Hoy, nos reunimos aquí una vez más para rendirle tributo a un héroe de la Patria”. Fueron estas palabras que dieron inicio al acto que, cada 27 de enero, le rinde honores al joven Néstor Aranguren, en el portal del Palacio del Segundo Cabo.

En esta ocasión, el homenaje estuvo a cargo del MSc. Rodolfo Zamora, quien es “profesor del Colegio Universitario San Gerónimo de La Habana, filólogo y, también, uno de los panelistas del programa televisivo Escriba y Lea”, como definió Onedys Calvo, directora del Centro para la Interpretación de las Relaciones Culturales Cuba-Europa, de la Oficina del Historiador de la ciudad de La Habana (OHCH).

“Gracias a la magia del Patrimonio podemos llegar a un lugar de triste recordación y convertirlo en un lugar de culto, de homenaje”, comentó Zamora para los presentes en el acto: alumnos de la Escuela Primaria Camilo Cienfuegos; Katia Cárdenas, directora de Gestión Cultural, y algunos trabajadores de la OHCH.

En este lugar donde estamos hoy [Palacio del Segundo Cabo], expusieron el cuerpo sin vida del coronel Néstor Aranguren, un habanero nacido en 1873 que se convirtió en uno de los jefes militares más importantes de la Guerra de Independencia. A veces hablamos de los héroes y los vemos en su expresión más detenida. Sin embargo, pocas veces nos preguntamos cómo se convirtió esa persona en héroe, por qué todos los años lo recordamos y tratamos de asumir sus valores, sus enseñanzas y sus legados. Gracias también a la magia del Patrimonio podemos entender a las personalidades en toda su expresión, afirmó Rodolfo Zamora.

En su alocución, el MSc. Zamora nos acercó a un Néstor Aranguren alumno, bombero, joven de la acera del Louvre, “héroe en toda su expresión, mucho antes de convertirse en mambí”. Según dijo, Néstor tuvo que abandonar los estudios, a pesar de haber sido muy buen estudiante. “A los 14 años, a la edad de un alumno de noveno grado de secundaria, tuvo que empezar a trabajar. Fue tanta su excelencia en el trabajo, su cuidado, que se convirtió en capataz -un jefe de obra.”

El profesor del Colegio Universitario San Gerónimo de La Habana habló además de que “muchas veces se olvida que Aranguren fue un Bombero del Comercio. El 17 de mayo de 1890, cerca de aquí, ocurrió un gran incendio y una explosión que llevó a la muerte a muchas personas. Uno de los bomberos que estuvo en ese incendio fue precisamente Néstor Aranguren (…) A pesar de sus heridas, participó en el rescate de sus hermanos. Meses después, todavía convaleciente, participó en el gran rescate de las inundaciones de Puentes Grandes donde, al igual, murieron muchas personas.”

Asimismo, el MSc. Zamora hizo referencia a cómo Néstor fue siempre un héroe, un patriota. “Desde 1892 usó su habilidad de montar caballo para arrancar las banderas de España que colgaban de la calle Muralla en celebración del cuarto centenario del descubrimiento de América (…) Incluso, se decidió a incorporarse al Ejército Libertador, mucho después de que formara parte de un grupo de jóvenes que se reunían en un café de la acera de El Louvre para hablar de libertad, de independencia.”

Sobre su desempeño como mambí, comentó que “fue el jefe militar que más cerca estuvo de La Habana en plena guerra, porque ocupó Guanabacoa, su Guanabacoa donde vivió cuando niño y adolescente. Bajo su mando, Guanabacoa fue libre un tiempo.”

Los españoles trataron de comprar su fidelidad, a pesar que él había hecho explícito que jamás se iba a rendir, a no ser que hubiera libertad y se ganara la guerra. Un teniente coronel español fue a verlo para conminarlo a que, por una suma de dinero, depusiera las armas. Néstor (…) lo sometió a un consejo de guerra y lo fusiló. Eso exaltó el odio hacia este joven de 23 años que, en pocos meses, llegó de ser un simple alférez -un subteniente- a ser un coronel del Ejército Libertador. En los momentos en que luchaba por su vida, en franca desventaja con una gran columna española, ya había sido aprobada la propuesta para ascenderlo a general de brigada. Iba a ser, posiblemente, el general más joven del Ejército Libertador.

La única forma que podían borrar el ejemplo de Néstor, parar su temeridad, su valentía, su honor, era traicionándolo (…) Fueron con la información de que Néstor estaba en un bohío en las cercanías de Campo Florido y lo fueron a cazar. Desafortunadamente no pudo escapar y, enfrentando a las huestes españolas cayó en combate. No falleció, no murió; cayó en combate, como hacen todos los héroes.

En los momentos finales del acto y de su alocución, el MSc. Zamora concluyó:

Por eso Néstor es un héroe: por haber sido bombero, por haber sido un joven de la acera del Louvre, por haber sido un joven que le gustaba bailar, cantar -aunque no lo hacía muy bien-, fumar tabaco, ir a fiestas. Pero en el momento en que tuvo que hacerlo, se alzó en armas y pasó a la historia para que nosotros todos los años viniéramos a rendirle tributo. ¡Gloria eterna a los héroes de la Patria! ¡Viva Cuba libre!

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