Una Sala para el Libro

Febrero 11, 2014

Por Laura García

Cuando el proyecto del Segundo Cabo echó a andar, comenzaron a verse llegar desde el horizonte las primeras líneas temáticas para el desarrollo de los usos culturales de lo que sería el Centro para la Interpretación de las Relaciones Culturales Cuba-Europa. Desde el inicio, en el barco de las manifestaciones comenzaron a abordar con rapidez la música y la danza, la arquitectura, la cartografía, el comercio, la historia y sus personajes.

Sin duda, todo ello hacía luz sobre esas intrincadísimas relaciones intercontinentales de más de cinco siglos. Sin embargo, el libro, que fue siempre compañero incansable de ilustres y reflejo fiel de partituras, imágenes, planos, mapas, relatos y biografías, se quedaba atrás. Abordó a tiempo gracias al buen tino y la sensibilidad de los coordinadores de este proyecto que llevaron a cabo el empeño de definir la dimensión patrimonial de la bibliografía cubana y su vínculo con la impronta dejada por Europa.

Así tuvo su espacio la Sala del Libro, proyecto que asumió el reto de formar parte de un centro de carácter esencialmente expositivo, conceptualmente renovador e interactivo que trata con asuntos del patrimonio y la identidad nacional desde la óptica europea y occidental. Una impronta que siempre estuvo ahí y de la cual hacemos loa con esta propuesta.

La sala debía mostrar la complejidad de esa impronta mediante la entidad material y conceptual que constituye el libro. Por lo tanto, para darle forma a aquella nueva oportunidad era necesario plantearnos algunas preguntas:

¿Cómo diseñar la sala y qué incluir en sus propuestas? ¿Qué contenidos mostrar? ¿Cómo apoyar e insertarse en el discurso museológico general de todo el centro? ¿A qué tipo de público dirigirse? ¿Qué presupuestos teóricos y metodológicos asumir? ¿Cómo implementar las nuevas tecnologías de una manera coherente? ¿Cómo insertar en ella una gestión sociocultural activa, en función del desarrollo integral del centro y sus visitantes?

El proyecto resultante partió de dos subtemas, los valores patrimoniales del universo del libro y su devenir histórico en Cuba, vinculado a Europa. En consecuencia, se pusieron de relieve, entre otros, sus componentes físicos, los hitos de la historia del libro y la imprenta en el país y las personalidades relacionadas. Representados mediante recursos novedosos para los museos e instituciones culturales del Centro Histórico, como la interpretación entendida en tanto herramienta comunicativa, la infografía -a modo de recurso expresivo visual- y los dispositivos digitales, plataforma tecnológica facilitadora de la trasmisión del mensaje.

La propuesta está dirigida a públicos muy heterogéneos con el objetivo de cubrir un mayor espectro de intereses, debido a la capacidad real del Centro Histórico y potencial del Palacio del Segundo Cabo, enclaves aglutinadores de grandes cantidades de personas. Además, contará con actividades socioculturales para cada tipo de público, dirigidas a la gestión cultural del espacio.

Resumiendo, el proyecto de la Sala del Libro pretende contribuir a la valoración del patrimonio bibliográfico cubano en tanto ente material y abstracto, en su vínculo con Europa. Se plantea lograr un espacio de intercambio novedoso y dinámico donde el sujeto sea centro de atención y participe de múltiples maneras, rompiendo los esquemas bibliotecológicos y museográficos conocidos hasta el momento. Para ello se aprovecharán adecuadamente los recursos tecnológicos, con el objetivo de renovar el interés de diferentes tipos de público hacia la actividad museística como práctica y consumo sociocultural.

En la OHC no existe una experiencia anterior de institución abierta al público que trate las relaciones culturales cubano-europeas desde una perspectiva interpretativa y de gestión sociocultural, con un amplio perfil temático y usando plataformas expositivas, educativas, recreativas y de servicios. Tampoco  tiene antecedentes que brindarán la posibilidad al mundo del libro y las bibliotecas de extender sus competencias a una dimensión simbólica. Son muchos los retos para que este barco llegue a buen puerto, pero nos anima saber que tiene al universo del libro como uno de sus derroteros.

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