Rachel Catalá

Raquel Catalá Orbea, colega de Emilio Roig

Rachel Catalá

Agosto 27, 2021

 

Durante la primera mitad del siglo XX las mujeres se incorporaron gradualmente a la vida pública. Estas empezaron a ocupar un lugar significativo en el panorama artístico-literario del país, la prensa y las luchas político-sociales, lo que posibilitó que a partir de los años 20’ y 30’ del pasado siglo despuntara un periodismo ejercido por mujeres. Entre ellas estuvo Raquel Catalá (1892 – ¿?).

¿Pero quién es Raquel Catalá? De su labor periodística se ha hablado muy poco. Sin embargo, colaboró con El Fígaro, Social, Heraldo de Cuba, Revista Teosófica de Cuba y dirigió La Mujer, revista mensual creada por el Fígaro en 1921. En sus artículos se evidencia su consciencia sobre las problemáticas de género, su pensamiento feminista y sensibilidad artística. Apenas se le ha reconocido, además, haber sido junto a Blanche Zacharie de Baralt una de las primeras mujeres críticas de arte en Cuba.

Sin embargo, a Raquel se le conoce como la eficiente e inseparable secretaria de Emilio Roig. Hay quien ha puesto énfasis en ver en su cargo una posición inferior, una subvaloración de sus capacidades intelectuales. No existe ningún indicio sobre su vida que pudiera hacer creer que fue la necesidad económica, la falta de empleo o cualquier otro tipo de impedimento (dígase, por ejemplo, intrigas o decepciones sufridas en los diarios y revistas para las que escribía), lo que le hizo persistir en trabajar con Roig, pese a haber sufrido la odisea de cambios de plaza y de salarios hasta que, en 1946, se le reconoció como Oficial Primero Bibliotecario Auxiliar del Historiador.

Todo parece indicar que, en cambio, Raquel fue colega de trabajo de Emilito en igualdad de condición y una ferviente creyente en la importancia de rescatar la memoria histórica y el patrimonio. El 11 de junio de 1938 se fundó la Oficina del Historiador en dos salones de la planta baja del entonces Palacio Municipal, hoy Museo de la Ciudad. Allí, como figura protagonista de ese momento, estuvo Raquel. Ese propio día también quedó instituida la Biblioteca Histórica Cubana y Americana –que siete años más tarde llevaría el nombre del historiador y abogado Dr. Francisco González del Valle – y ella estuvo entre sus fundadores. Tras la muerte de Dr. González del Valle ordenó y revisó sus trabajos inéditos, los cuales fueron publicados en los Cuadernos de Historia Habanera #37 y 38, de 1947 y 1948.    

Era una mujer muy culta. Dominaba el francés y el inglés, lo que le permitió traducir al castellano numerosas obras. A su vez, era una estudiosa de los documentos antiguos, de descifrar sus significados, así como de datar, localizar y clasificar los diferentes testimonios gráficos objetos de su investigación. A esta ciencia se le denomina paleografía.

También perteneció a la Junta Nacional de Arqueología y Etnología y a la Sociedad Cubana de Estudios Históricos e Internacionales. De esta última fue su secretaria adjunta y formó parte de los comités organizadores de los Congresos Nacionales de Historia, desde 1942 hasta 1960.

Curiosamente, Raquel es una figura invisibilizada entre los grandes hombres que la rodearon: su padre, el periodista y director de El Fígaro, Ramón Catalá; su esposo, el periodista escritor y crítico de arte Bernardo G. Barros; Emilio Roig y otros intelectuales de su tiempo. A ella le debemos devolver lo que el tiempo todavía no le ha restituido: el reconocimiento a su labor. 

Patios de Córdoba

Patios de Córdoba

Patios de Córdoba

Agosto 24, 2021

 

El 6 de diciembre de 2012, la Unesco declaró Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad a los Patios Cordobeses. Desde 1980 habían sido declarados como Fiesta de Interés Turístico Nacional.

Los patios de Córdoba son una tradición única en el mundo en los que se disfruta del encuentro entre la primavera, la tradición cultural y el contacto humano. La gran celebración se produce en mayo, momento en que las casas-patio abren sus puertas para ofrecer a los visitantes un florido espectáculo natural que es fruto del gran esfuerzo vecinal que durante todo el año se lleva a cabo.

La variedad de patios cordobeses es exquisita. Hay patios señoriales, monumentales, de casas particulares. Algunos pertenecen a antiguos palacios de la aristocracia local o a edificios religiosos. También están los señoriales que destacan por sus diversos y elegantes estilos arquitectónicos; mientras que otras de las modalidades responden a los patios populares. 

En cada celebración se realiza un concurso, entre la segunda y tercera semana del mes de mayo. Desde 1918, el Ayuntamiento de la ciudad lleva a cabo esta actividad, para la cual los concursantes decoran y abren sus patios de manera gratuita a todos los visitantes, y conseguir de este modo el premio que ofrece el Ayuntamiento. A todo esto, se suman otras iniciativas con actuaciones folclóricas, bailaores y cantaores de varias regiones.

La fiesta de los patios de Córdoba es un espectáculo de identidad y continuidad de sus costumbres, elemento de importancia que reconoció su patrimonio cultural intangible.

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Paisaje arqueológico de las primeras plantaciones cafetaleras en el sudeste de Cuba

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Agosto, 17, 2021

 

El paisaje arqueológico de las primeras plantaciones cafetaleras en el sudeste de Cuba fue declarado Patrimonio Mundial por la Unesco en 2000, en el que se incluye todo el sistema de ruinas de las haciendas cafetaleras del siglo XIX, ubicadas en los territorios montañosos de Santiago de Cuba y Guantánamo.

El sistema cafetalero al oriente del país estuvo desarrollado por la inmigración francesa del siglo XIX, asentada en el territorio de la Gran Piedra, al este de la ciudad santiaguera. Esta presencia condicionó no solo la obra ingenieril, hidráulica y arquitectónica de la zona, sino también la economía, la música, la danza, la gastronomía, la religión, el arte y las costumbres.

El conjunto comprende unas 171 edificaciones agroindustriales que evidencian los trabajos combinados del hombre y la naturaleza, de las cuales 99 son ruinas de cafetales ubicados en la Gran Pierda. Estas plantaciones incluyen la casa del propietario, acueductos, molinos, tanques de fermentación, secaderos y cuarteles. Cada una de estas plantaciones presenta individualidades que las diferencian de las otras por tener elementos propios y rasgos comunes de la arquitectura. El conjunto es un fiel testimonio de las variantes tipológicas del batey.

Este patrimonio cafetalero destaca por su integración al medioambiente y el aprovechamiento al máximo de los recursos naturales en función del sistema agroindustrial desplegado en la zona. Además, su principal valor artístico radica en que expone y conserva las soluciones estéticas y formales de su arquitectura, donde se observan la disposición volumétrica, las plantas y los elementos decorativos interiores y exteriores en los componentes productivos y domésticos presentes en el batey cafetalero.

Uno de los ejemplos de estos inmuebles lo constituye el cafetal La Isabelica, en la sierra de la Gran Piedra, a solo 24 km de la ciudad de Santiago. A inicios del siglo XIX, la hacienda contaba con 12 caballerías de tierra que fueron empleadas para el cultivo del café, la producción de tubérculos, vegetales y la cría de animales. Su conjunto comprendía la casa-almacén, secaderos, casas de esclavos, establo, calabozo-enfermería, molino, horno de cal, letrina, cisterna de agua, cantera de cal y arena y toda una red de calzadas, caminos y rampas. Actualmente, La Isabelica es un museo destinado a preservar los vestigios de esta cultura cafetalera.

El paisaje de las primeras plantaciones de café del sudeste de Cuba ha sobrevivido al tiempo debido a que el área fue abandonada a principios del siglo XX, producto de que las tradicionales técnicas de cultivo de café de la región eran cada vez más precarias, incapaces de competir con los nuevos métodos adoptados en otras partes del continente americano. El conjunto se erige como un exponente auténtico del quehacer constructivo y productivo del patrimonio agroindustrial rural cubano.

dest Sassi de Matera, Italia

Sassi de Matera, Italia

Sassi de Matera, Italia

Agosto 10, 2021

 

Los Sassi y el conjunto de iglesias rupestres de Matera fueron incluidos en la lista de Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, en 1993. Este sitio está situado en la región de Basilicata, Italia, y posee el más extraordinario y mejor conservado conjunto de viviendas trogloditas de la cuenca del Mediterráneo, perfectamente adaptadas a la morfología del terreno y al ecosistema de la zona.

Sassi di Matera significa “piedras de Matera” y son casas hechas en la roca de toba, característica de la región de Basilicata y Apulia. La mayoría de estas construcciones son cavernas, callejones, iglesias rupestres excavadas en la calcarenita, formando un conjunto urbanístico muy bien amalgamado.

Toda la zona estuvo habitada de manera ininterrumpida desde el Paleolítico. Matera surgió como un alto plano calcáreo con una peculiar anomalía: un surco central con un cañón de 70 u 80 metros que atraviesa el torrente de Gravina. Con el paso del tiempo, las construcciones en la ciudad sufrieron diferentes modificaciones. En los años cincuenta, los Sassi fueron abandonados y los habitantes se trasladaron a nuevos y modernos barrios.

Especial mención merecen las más de 150 iglesias rupestres, cuyos estilos beben del románico y del barroco. El Sasso Caveoso es uno de los ejemplares más destacados. Conserva casi intactas sus viviendas excavadas en la roca. Desde la plaza principal, donde ella se encuentra, se disfruta de una excepcional vista panorámica sobre el barranco, desde donde se ven el laberinto de calles, iglesias y viviendas enraizadas en las pendientes.

Matera ha recibido el calificativo de “Segunda Belén”, presumido como uno de los asentamientos más antiguos de Italia. Ha impresionado a lo largo de los siglos a escritores, artistas y directores de cine. Su belleza e historia le han permitido ser merecedora de la condición de Patrimonio de la Humanidad.

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Dulce María Loynaz, la mujer en la que bullían las letras

Dulce Ma. Loynaz dest

Agosto 6, 2021

 

La Dulce María Loynaz (1902-1997) que creemos conocer es la de la foto con expresión melancólica y meditabunda, pero con cierto aire enérgico. Es la poeta, anciana y solitaria, de tono incisivo, a veces casi hiriente. Pero el que pretenda encerrar la naturaleza humana dentro de estereotipos puede caer en un error. Somos seres diversos, imprevisibles en nuestras manifestaciones, irregulares, muchas veces contradictorios, y la poetisa no escapó de ello.

Bautizada con el nombre de María Mercedes Loynaz Muñoz, en casa recibió el apodo de Dulce María con el cual fue conocida. A los 17 años publicó sus primeros poemas en el periódico La Nación; a los 24 se graduó de Derecho Civil, profesión que, si bien no fue su vocación ejercer, mantuvo hasta 1961 y por la cual fue reconocida, en 1944, con la desaparecida Orden González Lanuza, siendo la primera mujer en recibirla. Valga añadir, además, que en su época las abogadas podían contarse con los dedos de las manos.

Se ha dicho, con exceso de ligereza, que casi todas las poetisas han estado marcadas por la tragedia. Ese signo de desgracia que suelen verles asociado es un razonamiento no explicado; aún más si consideramos los azarosos caminos que deben andar los amantes de las letras, sin importar su género o geografía.

Quizás ese signo de adversidad que han visto en sus vidas es una consecuencia de su desenvolvimiento en un contexto rebosado de prejuicios hacia la participación de las mujeres en un ámbito tradicionalmente dominado por hombres. De hecho, Dulce María durante mucho tiempo fue remisa a publicar sus escritos; le faltaba confianza en sí misma y temía a los vaivenes del entorno literario, sometido a complejas circunstancias, donde a veces no basta el talento. Confesó que no tenía la suficiente vanidad para creerse un genio incomprendido, ni la suficiente humildad para admitir que no lo era.

Había conocido la embriaguez de eso que ella misma denominó “la emoción de emocionar”. Introvertida y tímida, aunque orgullosa, la escritora que vivía en su interior luchó arduamente por imponerse a la mujer encadenada a su ámbito doméstico; a la buena ama de casa, la esposa solícita, a la mater familiae, la cual había edificado una vida apacible y en salvaguarda de valores que le eran entrañables. Para fortuna de todos, ganó aquella en la que bullía y fermentaba el don de la escritura.

A su primer poemario, Versos (1938), le siguieron Juegos de agua. Versos del agua y del amor (1947), Poemas sin nombre (1953), su única novela, Jardín (1951) y muchos más. La década de los 50′ del pasado siglo fue un período de efervescencia creativa y de una activa vida intelectual. Publicó crónicas semanales en El País y Excélsior. También colaboró en la Revista Grafos, Diario de la Marina, El Mundo, Revista Cubana, Revista Bimestre Cubana y Orígenes. Además, impartió conferencias y participó en recitales.

Su obra recibió aplausos dentro y fuera de Cuba, lo que le valió importantes reconocimientos. El honor más alto: ser la primera mujer latinoamericana, y la segunda mujer en la historia hasta ese momento –la primera fue María Zambrano, en 1988– en recibir el Premio de Literatura Miguel de Cervantes Saavedra, en 1992, un territorio masculino por excelencia. Después de ella, solo lo han recibido 3 mujeres más: Ana María Matute, Elena Poniatowska e Ida Vitale.

Parque Nacional Desembarco del Granma

Parque Nacional Desembarco del Granma

Parque Nacional Desembarco del Granma

Agosto 3, 2021

 

El Parque Nacional Desembarco del Granma fue declarado Monumento Nacional por la Comisión Nacional de Monumentos en el 2002 y Patrimonio de la Humanidad en 1999. Se trata del primer parque en Cuba que ha sido calificado con tal distinción, y debe su nombre al yate en el que Fidel Castro, el Che Guevara, Raúl Castro y 79 de sus partidarios navegaron desde México a Cuba en 1956 e iniciaron la lucha armada que dio triunfo a la Revolución.

Situado en el occidente del macizo montañoso de la Sierra Maestra, constituye el mayor y más conservado exponente mundial de los sistemas de terrazas marinas (emergidas y sumergidas) sobre rocas calcáreas, considerándose uno de los lugares más notables del archipiélago cubano, tanto por los valores naturales como por haber sido escenario de relevantes acontecimientos histórico-culturales. Casi todo el sistema de terrazas presenta un estado de conservación natural debido a las extremas condiciones de relieve y clima que impiden su accesibilidad y utilización por el hombre y otras especies.

La región comprende poco más de 25 700 hectáreas de formaciones cársicas. Existen en esta zona decenas de sitios arqueológicos, entre los que destaca El Güafe, conformado por un conjunto de cuevas ceremoniales y funerarias, y una extensa área habitacional en la que se hallan 7 ídolos. De ellos, destaca la deidad antillana Atabeira, en la Cueva del Agua.

Despierta mucho la curiosidad en esta zona el impresionante Hoyo de Morlote, una gigantesca furnia de 77 m de profundidad y 55 m de diámetro, la cual rompe la regularidad de la meseta de arbustos y “dientes de perro”. Fue descubierto por un aviador francés de apellido Morlote, en 1938, quien sobrevolaba el área. Es el único accidente cubano de su tipo que no permanece inundado.

La acción del hombre en esta zona destaca en Cabo Cruz, coronado por el conocido Faro Vargas, comenzado a construir en 1859 y terminado en 1861, pero no fue hasta 1871 que se inauguró todo el conjunto que incluía la casa de vivienda del farero y la guarnición del puesto militar.

Tiene una vegetación de terrazas que comprende el mayor número de especies endémicas, con un aproximado de 500 especies de flora con un 60% de endemismo, de ellos más de doce locales. Entre las especies de importancia están el aguacate cimarrón y el cactus gigante, cuyos ejemplares en esta área son los mayores de Cuba y su datación supera los 500 años de existencia.

Respecto a la fauna, destacan especies importantes por el nivel de endemismo local o grado de amenaza. Entre ellas está una especie de moluscos terrestres, la Polymita venusta; también está la lagartija de hojarasca, género monotípico cubano y en peligro de extinción. Esta especie es endémica prácticamente local del Parque.

Desde el punto de vista geológico son de gran importancia los sistemas de terrazas marinas sobre rocas calcáreas, donde se observan ejemplos relevantes de relieves formados por la combinación de movimientos tectónicos. Se definen de 7 a 8 niveles regionales de terrazas emergidas que llegan hasta los 20 niveles, alcanzando una altura máxima de 360 m en la zona de Cabo Cruz. En la parte submarina se definen 3 niveles regionales con una profundidad de hasta 180 m.

El área sumergida es también de suma importancia debido al desarrollo, conservación y diversidad que presentan los arrecifes coralinos donde habitan abundantes poblaciones de peces de plataforma en la cresta arrecifal de Cabo Cruz. La profundidad del mar en la cercanía de la costa permite que existan corrientes de aguas muy limpias que favorecen el desarrollo de la vida submarina.

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Fragmentos de entrevista realizada a Lizt Alfonso, directora de compañía de danza homónima

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Julio 30, 2021

 

“Lizt Alfonso Dance Cuba nació en el año 1991 porque yo como mujer, coreógrafa, joven, con 23 años y acabada de graduar de la Universidad de La Habana, del Instituto Superior de Arte, sentía la necesidad de decir algo diferente (…). Y me abrí, a base de sangre, sudor y lágrimas, un espacio para hablar de esto en lo que se ha convertido, veintitantos años después, en Lizt Alfonso Dance Cuba (…).

La compañía surgió bajo la mirada atenta de todo el mundo, de todas las instituciones, de toda la parte política también del país porque éramos una compañía independiente, algo muy raro en Cuba, y supuestamente todo el mundo nos condenó a la desaparición (…).

Indiscutiblemente el hecho de ser mujer siempre te pone en una mira, hasta cierto punto, de desventaja. Cuando entras en un lugar siendo mujer, la gente normalmente no te mira por quien eres, por la capacidad que tienes, por lo que vas a representar en la reunión o en el encuentro, sino, como te miran primero es como mujer. Y eso realmente en muchas ocasiones te pone en desventaja porque tú no quieres que te miren así; tú quieres que te miren como el proyecto de vida que eres y lo que generas, lo que eres capaz de aglutinar, de multiplicar, de hacer, para bien tuyo, pero sobre todo para bien de los demás, para bien de la sociedad (…). Yo he visto incluso en reuniones a compañeras que han dado una opinión, que han dicho algo importante, y los hombres que han estado dirigiendo la reunión las han multiplicado por cero; han multiplicado sus opiniones por cero. He visto que les han faltado el respeto; y he visto que muy dignamente ellas se han levantado y se han ido, y muchas veces otras nos hemos levantado y nos hemos ido también porque nos ha parecido que, faltándole el respeto a una, nos está faltando el respeto a todas, pero indiscutiblemente aún nos queda mucho por avanzar.

¿Cómo se logra avanzar? Siendo cada día mejores, demostrando cada día todo lo que somos capaces de hacer y todo lo que somos capaces de dar aun teniendo todos estos aspectos en contra. Es decir, sí podemos. Y te digo más, si el mundo estuviera dirigido por más mujeres, sería mucho mejor porque nosotras sabemos muy bien con una mano apretar, porque es necesaria la disciplina, el rigor, la seriedad, la entrega; pero con la otra sabemos ser muy amorosas y muy comprensivas. Y esas son cualidades en las que realmente las mujeres destacamos (…).

Pienso que nos ha tocado un rol bueno, hermoso, que nos capacita y nos fortalece para librar cada día más batallas, complicadas porque el espectro cada vez se complejiza más, pero nosotras sabemos perfectamente cómo incidir en él paso a paso hasta lograr los objetivos que queremos de que la danza continúe, de que se siga cultivando, de que siga siendo un proyecto para toda la sociedad, con el derecho para todos los niños, que podamos seguir creciendo desde la nación hacia todos los países del mundo.”

 

[Entrevista realizada en noviembre, 2020]

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Centro Histórico de Sintra, Portugal

Centro Histórico de Sintra, Portugal

Julio 27, 2021

 

La Unesco incluyó en 1995 a Sintra, en Portugal, dentro de su lista del Patrimonio la Humanidad en la categoría de Paisaje Cultural, donde se revelan elementos culturales que cubren varios siglos y movimientos históricos europeos. Se ha convertido en el destino turístico privilegiado de Portugal, muy cercano a Lisboa, cuyo paisaje deja ver los más notables ejemplos de la arquitectura portuguesa del período romántico.

Sintra fue escogida como asentamiento real medieval donde la corte y los nobles se asentaban en las vertientes del norte de la sierra. Allí erigieron suntuosas villas y palacetes rodeadas de jardines y parques. La soledad y el silencio de la villa también hizo que monjes y eremitas se asentaran en la zona y levantaran conventos, dotando a la región de cierto carácter religioso.

Sintra destaca por su situación climática singular donde predominan veranos frescos e inviernos soleados. También, las floras mediterráneas y septentrionales con árboles y flores exóticas hacen del lugar un sitio único.

El centro histórico de Sintra es uno de los núcleos urbanos más importantes de la región y alrededor de este se aprecia lo más significativo del movimiento romántico. En lo alto de la sierra, se encuentra el Palacio da Pena, el ejemplo más completo y notable de la arquitectura portuguesa del siglo XIX, en el que se aprecian elementos moriscos, góticos y manuelinos. También está el Palacio Nacional de Sintra, declarado Monumento Nacional y uno de los más importantes ejemplares portugueses de arquitectura realenga.

La magnificencia de Sintra también se entiende a sus chalets y palacetes como el Palacio de Monserrate, de estilo oriental envuelto en la exuberancia de un parque exótico con aires de museo botánico. Además, destacan la Quinta de la Regaleira y la Quinta del Relógio, exquisitos ejemplos del espíritu romántico que le confieren a la sierra un ambiente de misticismo.

A Sintra también están vinculadas personalidades históricas importantes. Entre otros, destacan los nombres de Lord Byron, quien inmortalizó el paisaje de Sintra clasificándolo como el “glorioso Edén”; también destacan William Beckford, los pintores Van Eyck y William Burnett e, incluso, Hans Christian Andersen, que comparaba los bosques de Sintra con los de su tierra danesa.

La desconocida labor de las enfermeras

La desconocida labor de las enfermeras Margarita Núñez Núñez y Martina Guevara Molina

La desconocida labor de las enfermeras

Julio 23, 2021

 

En los terrenos donde hoy se emplaza Coppelia se encontró desde 1886 hasta 1958 el Hospital Nuestra Señora de las Mercedes. En este sitio, el 21 de agosto de 1899, bajo la Superintendencia de la enfermera norteamericana Mary Agnes O’Donnell, surgió la primera escuela de enfermería en Cuba. Su objetivo principal fue permitir a las mujeres el ejercicio de la profesión y proporcionarles la manera de obtener trabajo. Tres años después, en 1902, se entregaron los diplomas de graduadas por la Universidad de La Habana a las primeras siete enfermeras cubanas: Rosa Gallardo García, Martina Guevara Molina, Adelaida Rendón Alarcia, Antonia Tejedor Herrera, Trinidad Cantero, Rosa Seigle Comesaña y Bienvenida Cantón Pérez.

A inicios de 1909, la recién fundada Secretaría de Sanidad y Beneficencia dispuso el nombramiento de un grupo de enfermeras cubanas para asumir las responsabilidades que, hasta ese momento, estaban en manos de las enfermeras norteamericanas. Entre ellas estuvieron Margarita Núñez Núñez y Martina Guevara Molina, quienes asumieron la conducción del trabajo de salud, la vigilancia epidemiológica y la formación de las futuras enfermeras. Margarita había comenzado sus estudios en el Hospital Nuestra Señora de las Mercedes y los había continuado, hasta su graduación, en el Hospital Número Uno, hoy Hospital Universitario General Calixto García. Por su parte, Martina fue una de las primeras siete enfermeras graduadas en 1902.

Ambas impulsaron la creación de la Asociación de Enfermeras de la República de Cuba (ANERC), que quedó oficialmente fundada el 29 de marzo de 1909 en la Escuela de Enfermeras del Hospital Número Uno, primera organización profesional de la salud de carácter nacional, primera organización profesional de enfermería y una de las seis primeras organizaciones sociales femeninas de Cuba. Vale resaltar que en ese momento el número de graduadas en el país apenas llegaba a 300. En 1911 cambió su nombre por Asociación Nacional de Enfermeras y Alumnas de la República de Cuba (ANEARC). En sus sesiones, además de asuntos de la profesión, se promovían debates acerca de la realidad social en que vivían las enfermeras, en su doble condición de mujeres y asalariadas.

Bajo la presidencia de Margarita Núñez se construyó en 1912 el Panteón de las Enfermeras en la Necrópolis de Colón, sufragado con la contribución de las enfermeras afiliadas. Tras su muerte, la asociación financió la construcción de un pabellón en el Hospital Calixto García para la atención de salud de las enfermeras. Este se inauguró el 26 de agosto de 1928 y se decidió que llevara el nombre de la insigne enfermera.

Con el paso del tiempo, el uso del edificio cambió y, desafortunadamente, se perdió la memoria sobre aquellas primeras mujeres que se dedicaron a la enfermería. En la actualidad el pabellón presta servicios de la especialidad de otorrinolaringología y se denomina Emilio Martínez Martínez.

Pocas son las personas que trabajan en el hospital que tienen conocimiento sobre estos acontecimientos. No existe una placa ni ningún otro soporte informativo que recuerde y exalte la meritoria labor desempeñada por esas primeras mujeres, quienes abrieron el camino para aquellas que estudiaron esa especialidad. A su vez, ellas también contribuyeron en allanar el sendero para ejercicio profesional de las mujeres en la isla.  

Trinidad y el Valle de los Ingenios

Trinidad y el Valle de los Ingenios

Trinidad y el Valle de los Ingenios

Julio 20, 2021

 

El Centro Histórico de Trinidad y su Valle de los Ingenios se incluyeron en la lista de Patrimonio de la Humanidad en 1988, declarados por la Unesco gracias a los valores históricos y culturales del territorio y los atractivos de la naturaleza en la zona montañosa del Escambray. Este sitio histórico natural está considerado el más importante emporio azucarero cubano de la primera mitad del siglo XIX.

La ciudad se fundó a principios del siglo XVI en honor de la Santísima Trinidad. El sistema de plantación azucarera en esta región dejó un vasto saldo cultural de 73 sitios arqueológicos industriales con restos constructivos de la arquitectura vernácula adaptada a las funciones y requisitos de la producción azucarera: casa de calderas, de purga, alambique, almacén, torres y pozos, represas y aljibes, casas de viviendas para amos y siervos, enfermería y cementerios, entre otros. Fue esta una zona próspera gracias a la industria azucarera donde destacaron las familias Iznaga, Borrell y Brunet hacia la mitad del siglo XIX.  

El Valle de los Ingenios es una gran planicie triangular de 250 Km² compuesto por los valles de San Luis, Agabama-Méyer y Santa Rosa, además de la llanura costera del sur, delta del río Manatí. Cuenta también con 65 sitios arqueológicos, incluidas 13 casas haciendas, en algunas de las cuales puede verse hoy sus calderas, torres, sistemas industriales de la época y vestigios propios de la producción azucarera. Entre los antiguos ingenios están Manaca Iznaga, Guáimaro, Buena Vista o San Isidro de los Destiladeros. 

Uno de los monumentos más importantes y visitados es la Torre Manaca-Iznaga, reconocida hoy como el mejor exponente de las torres vigías construidas en la región, con una altura de 43.5 m. Fue diseñada para vigilar las labores de los esclavos y controlar cualquier intento de cimarronaje. Desde la cima se aprecia una vista panorámica extraordinaria de todo el Valle.

El desarrollo agrícola alcanzado en el Valle de los Ingenios permitió que coexistieran aproximadamente unos 56 ingenios productores de azúcar para lo cual se requería de una alta dotación de esclavos. Desde el siglo XVII hasta el XIX, con el asentamiento de la aristocracia criolla en el valle dedicada a la industria azucarera a gran escala, se produjeron entre 75 mil y 140 mil arrobas de caña por caballería, basadas en el trabajo de los esclavos. Este enriquecimiento de la producción potenció también que surgieran tanto en Trinidad como en el Valle, casonas y palacetes que hoy son orgullo de la cultura colonial cubana.