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El libro en Cuba

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Noviembre 8, 2021

 

El libro en Cuba. Siglo XVIII y XIX constituye un ejemplar valioso dentro del universo literario cubano en el que su autor, Ambrosio Fornet (Granma, 1932), analiza el desarrollo de la imprenta en Cuba, desde su llegada a la isla en 1722, hasta que termina la dominación española, en 1898.

El ejemplar, publicado por primera vez en 1994, recoge una vasta documentación inédita y una amplia bibliografía especializada a partir de la cual Fornet establece los nexos socioeconómicos de la producción intelectual cubana desde la llegada de la imprenta, así como las problemáticas de producción, circulación y recepción del libro en la etapa colonial y en los círculos de emigrados.

Asimismo, dedica uno de los capítulos a las lecturas de tabaquerías, iniciadas en diciembre de 1865 en la fábrica El Fígaro; y revela que la capital cubana fue la séptima ciudad de la América española en contar con imprenta. El autor explica que, a lo largo del siglo XVIII, ocho impresores se establecieron en la isla, momento a partir del cual sale a la luz la que se considera la primera obra científica publicada en el país, en 1787, titulada Descripción de diferentes piezas de historia natural, de Antonio Parra.

El libro en Cuba… fue el más ambicioso proyecto realizado por Ambrosio Fornet y se ha convertido en una obra de obligada consulta para los estudiosos del tema, en especial para editores, técnicos de las artes gráficas y bibliotecarios.

Fornet está considerado uno de los más notables e influyentes críticos literarios cubanos, con una vasta labor como ensayista, editor y guionista de cine. Durante veinte años fue editor del Ministerio de Educación, de la Editorial Nacional y del Instituto Cubano del Libro, y también forma parte de la Academia Cubana de la Lengua.

Entre sus lauros se encuentran el Premio Nacional de Edición en 2002, el Premio Nacional de Literatura en 2009, y el Premio Casa de las Américas, recibido en dos ocasiones. Ha sido galardonado también con las distinciones Alejo Carpentier, Raúl Gómez García, Ciudad de Bayamo y José María Heredia, entre otras.

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Cintio Vitier

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Septiembre 28, 2021

 

Este 25 de septiembre se cumplió el centenario del natalicio de una de las principales voces de las letras cubanas de todos los tiempos: Cintio Vitier Bolaños, nacido en Cayo Hueso, Florida, Estados Unidos. En 1935 llegó a La Habana y justo tres años después publicó su primer libro: Poemas, con una presentación del gran Juan Ramón Jiménez.

De la revista Orígenes (1944-1956) fue uno de los fundadores. Junto a artistas como René Portocarrero y Wifredo Lam, y autores como José Lezama Lima, Gastón Baquero, Fina García Marruz, Eliseo Diego y Virgilio Piñera, esta publicación devino la más importante de la época. De estos escritores, Vitier realizó su antología Diez poetas cubanos (1948).

Publicó alrededor de quince poemarios, seis textos narrativos y una veintena de ensayos, que demostraron un intelecto sin igual. Cultivó diversos géneros literarios, tales como el ensayo, la narrativa, la crítica y la traducción. Con su exquisita prosa renovó la novelística cubana, y su poesía fue de las más complejas de las letras hispanas.  Sobre esta, Lezama Lima afirmaba que “él ha sido, en realidad de poesía, uno de los pocos ejemplos que podemos mostrar de delicadeza, de testimonio, de propia consumación”.

Fue de los más importantes estudiosos de la literatura cubana. Entre sus textos destaca Lo cubano en la poesía (1958), en donde analizó la historia de Cuba y la relación con la poética y el sentido de libertad. Otros títulos de gran importancia fueron Cincuenta años de poesía cubana (1952); la traducción de Iluminaciones (1954) de Rimbaud; la edición fascimilar y crítica de Espejo de paciencia (1960); Rescate de Zenea (1987); y la edición crítica de Paradiso (1988), de Lezama Lima.

Vitier dedicó gran parte de su vida e intelecto al estudio de la obra de José Martí. Como investigador en la Biblioteca Nacional de Cuba, a partir de la década del 60’ dirigió y organizó la sala Martí, de donde vio la luz la publicación Anuario Martiano. Desde 1977 y durante diez años, en el Centro de Estudios Martianos realizó la edición crítica de las Obras Completas de José Martí, uno de sus más grandes aportes a la cultura nacional. Y junto a Emilio de Armas y Fina García Marruz, su amada esposa, llevó a cabo la edición crítica de la Poesía completa de Martí.

Fina fue para Cintio no solo el amor imperecedero sino también su compañera de vida y su cómplice intelectual. De su amor y su pluma compartida salieron títulos como Temas martianos (1969); Poesías y cartas (1977); Flor oculta de poesía cubana (1978); Viaje a Nicaragua (1987); Poesía escogida (1999).

Pasando a la inmortalidad en la cultura y la historia cubanas, Cintio Vitier falleció a los 88 años, el 1ro de octubre de 2009. Y, cual llama eterna de amor, Fina lo siente presente aún en ella:

Cintio, esa distancia que me falta. Mi claridad, porque yo lo he visto todo en los ojos de Cintio. He visto el mundo; hasta me he visto a mí misma (…). Él supo morir, como confiaba Martí, pero solo se extinguió para volver a encenderse. (…) A veces pienso que no podríamos reencontrarnos nunca, puesto que nunca nos hemos separado. ¿Cómo recobrarlo, si él está aquí a mi lado, si su mano querida sigue estando en mi hombro?

carilda oliver labra

Carilda Oliver Labra

carilda oliver labra

Septiembre 20, 2021

 

Carilda Oliver Labra (1922-2018) es una de las poetisas cubanas más importantes a nivel nacional e internacional. Su poesía bebió de la corriente neorromántica de la lengua española, del surrealismo lírico y del coloquialismo cubano. En ella desarrolla una de las características emotivas de su pueblo: la del amor jovial, alegre y pleno.

El tópico del amor lo abordó desde una curiosa exteriorización de lo íntimo, siempre con hondura sentimental sobre sus vivencias. Este tema encontró en su obra una concentración erótica que no tuvo semejante en su época en cuanto a la maestría de transmitir la emoción del cuerpo. Su poema Me desordeno, amor, me desordeno, es quizás su obra más conocida por los cubanos.

Además del tema amoroso en la obra de Carilda, también fueron importantes los asuntos sociales, en ocasiones con tono reflexivo. En este sentido, su ciudad natal, Matanzas, constituye un escenario referenciado de su deambular por la vida y el amor. Por su fidelidad a su ciudad natal, en 1950 fue declarada Hija Eminente de la Atenas de Cuba.

Otros lauros en su homenaje han sido la creación en 1957 del Premio Municipal de Poesía Carilda Oliver Labra; la obtención en 1997 del Premio Nacional de Literatura; la dedicación y celebración en su honor de la XIII Feria Internacional del Libro de Cuba, en 2004, y el recibimiento por la Universidad de Matanzas del Título de Doctora Honoris Causa en Ciencias Humanísticas, en 2013.

dest revista Bohemia

Revista Bohemia

revista Bohemia

Mayo 31, 2021

 

Bajo el subtítulo “Revista Semanal Ilustrada”, se inauguró en 1908 una publicación literaria, social y artística, bajo la dirección y administración de su fundador y propietario, Miguel Ángel Quevedo Pérez, quien la nombró “Bohemia” debido a su devoción por la música operática. Tradujo al español el nombre de la cuarta ópera de Giacomo Puccini, titulada “La Bohème.

La primera edición de la revista salió a la venta el 10 de mayo de 1908 y comenzó a circular para hacerle competencia a “El Fígaro”. Como revista ilustrada, estuvo influenciada por los patrones de publicaciones europeas del momento, aunque poco a poco fue perfilando su contenido literario y cultural hasta convertirse en un magazine atento a los sucesos más importantes de la actualidad, principalmente cubana.

Hacia 1941 se oficializó como negocio editorial y comenzó a utilizar portadas en tricromías (procedimiento fotográfico de reproducción de los colores mediante la estampación sucesiva del amarillo, el rojo y el azul), convirtiéndose en la primera publicación del país en hacerlo. A partir de este momento, “Bohemia” se erigió como una revista informativa con marcado acento en la problemática nacional y dirigida a un público cada vez más variado.

Con el triunfo de la Revolución cubana, en 1959, la revista publicó tres ediciones antológicas con los acontecimientos más relevantes de la lucha insurreccional. Desde los años setenta ha mantenido como misión un quehacer periodístico sobre los temas más acuciantes de carácter político y social del país y del mundo. En la actualidad, mantiene su tirada quincenal y desde abril de 2002 se incorporó a la plataforma online con una versión titulada “Bohemia Digital”.

“Bohemia”, la revista informativa más antigua de Iberoamérica, fue calificada por Fidel Castro como el “baluarte de la identidad nacional”.

dest Dante Alighieri y la Divina Comedia

Dante Alighieri y la “Divina Comedia”

Dante Alighieri y la Divina Comedia

Marzo 1, 2021

 

Según los estudiosos de su obra, en la Divina Comedia Dante bajó al infierno a la edad de 35 años, término medio de la vida humana, el día de Viernes Santo del año 1300, correspondiente al 25 de marzo. Desde el 2020 y en adelante, esta fecha fue declarada por el Consejo de Ministros de Italia como Día de Dante o Dantedì, en homenaje a una de las más importantes obras de la literatura universal y a su autor.

Cualquiera de sus obras, como la Vita Nuova o El Convite, hubiera bastado para considerar a Dante Alighieri como un importante y excelente poeta. Sin embargo, es la Divina Comedia la que le consagra como el poeta más grande de Italia y uno de los mejores de todos los tiempos.

Dante Alighieri, cuyo verdadero nombre era Durante di Alighiero degli Alighieri, nació en Florencia en 1265, probablemente el 30 de mayo. Muy poco se sabe de los primeros años de su vida, ni ha podido comprobarse que estudió en las universidades de Bolonia o Padua, aunque no cabe la menor duda de que sus estudios fueron muy sólidos y sus conocimientos universales.

También estuvo vinculado a la política. En 1296 fue nombrado miembro del Consejo de Ciento y, además, figuraba en el gremio de médicos y boticarios. Del 15 de junio al 15 de agosto de 1300 fue prior de su ciudad natal, cargo de muy difícil desempeño en aquellos tiempos y al que le poeta atribuye todas sus desgracias. Las tenciones políticas entre partidos hicieron que Dante tuviera que exiliarse y dejar la política. Viajó por varias ciudades y durante casi todo el tiempo guardó la esperanza de poder volver a su ciudad natal. Sin embargo, la muerte lo sorprendió el 14 de septiembre de 1321 en Rávena, donde reposan sus restos.

Florencia ha pretendido en diversas ocasiones, aunque siempre en vano, poseer los restos del poeta, quien en su última voluntad expresó terminantemente que, en ningún caso, volvieran aquellos a la patria que, en vida, le cerró las puertas para siempre.

La Divina Comedia, ese grandioso poema épico-teológico, comparado a una catedral gótica por su belleza y excelsa espiritualidad, viene a ser la más alta expresión literaria de la cultura del siglo XIII, a la vez puente que separa y enlaza la Edad Media y la Edad Moderna. Entre sus páginas se vislumbra, plasmado en verso, el pensamiento cristiano del medioevo, la historia de la Italia renacentista, de la Florencia, del papado, del imperio, de las artes y las letras, de las nuevas y viejas ciencias, todo ello juzgado y analizado por el genio y la personalidad del poeta. De ahí su inmenso valor, tanto literario como de testimonio histórico.

Se compone de una introducción y tres cánticos o partes: el Infierno, el Purgatorio y el Paraíso, cada una de las cuales se subdivide a su vez en otros 33 cánticos de poco más de 100 versos endecasílabos cada uno. A lo largo de ellos, el poeta quiere presentar la transición del alma humana a través de los caminos de la razón hasta alcanzar la gracia que redime, la unión con Dios, y con ese fin utiliza toda una simbología mística muy corriente en su época.

El mismo Dante simboliza esa alma errante que busca luz. Perdido en la selva oscura del pecado, necesita la ayuda y la guía de Virgilio, personificación de la razón y sabiduría humana; luego, de Beatriz, símbolo espiritual de la sabiduría divina, de la teología, que le conducirá por caminos a donde la razón humana no alcanza, y, finalmente, San Bernardo, personificando a la mística, intercede por él y le permite gozar de la presencia del Altísimo. A esta simbología Dante logra comunicarle su inspiración y fantasía, sus propios odios, amores y pasiones, recuerdos y esperanzas, ideas y sentimientos, consiguiendo escenas, monólogos, plegarias y sátiras de vivo dramatismo, de serena dulzura, de magistral belleza.

Dante fue el más importante autor de su tiempo en defender el uso de las lenguas vernáculas. La lengua oficial en literatura o en el ámbito político era el latín y Dante se rebeló contra esa imposición y dejó por sentado sus argumentos en su brillante tratado De vulgari eloquentia (Acerca del habla popular). De la teoría pasó a la práctica y escribió su famoso poema Divina comedia en toscano, con una rima y un ritmo que lo hacen perfecto y fácil de entender. Depuró el toscano, lo refinó e incluyó dialectismos, latinismos, arabismos y galicismos, conformando un léxico de tal riqueza que, esta lengua romance, fue extendiéndose geográficamente y ganando estatus oficial.

Su legado influyó en Giovanni Boccaccio, al que se le debe la adición de “comedia” al título de esta obra maestra de Dante, y en Petrarca, quienes terminaron por enriquecer y consolidar lo que se conoce hoy como el italiano.

A 700 años de la muerte del más grande poeta italiano, el 2021 ha sido declarado como el año de Dante Alighieri. Diversas son las propuestas de varias naciones que homenajean a este célebre escritor, entre ellas, compartir contenidos en las redes con la etiqueta #IoLeggoDante. Por otra parte, la Galería de los Uffizi de Florencia le rinde tributo desde el 1ro de enero con una exposición virtual que incluye una serie de 88 dibujos realizados entre 1586 y 1588 por el pintor italiano Federico Zuccari, destacado exponente del manierismo italiano. La exposición puede ser apreciada en el siguiente link: http://www.uffizi.it/en/online-exhibitions-series/to-rebehold-the-stars.

Dante está hoy de alguna manera vivo, y su obra cumbre, la Divina Comedia, no tiene época.

dest Lectura de tabaquería

Lectura de tabaquería

Lectura de tabaquería

Los lectores de tabaquería forman parte del patrimonio cultural de Cuba. Esta actividad es reconocida como una de las praxis lectoras más avanzadas de su tiempo, además de su vinculación con las luchas independentistas de nuestra historia.

Don Fernando Ortiz, en El contrapunteo cubano del tabaco y el azúcar, hace referencia a un testimonio del reverendo Manuel Deulofeo que aseguraba que el primer lector de tabaquería que hubo fue en la villa de Bejucal, en 1864, llamado Antonio Leal. Al respecto de La Habana, apunta que “la lectura se introdujo en las tabaquerías en 1865, a impulso de Nicolás Azcárate y fue la fábrica El Fígaro la primera que permitió la lectura en sus talleres”. Al año siguiente se sumó el taller de Jaime Partagás y muchos más.

Fernando Ortiz consideraba esta práctica de suma importancia, ya que “por medio de la lectura en alta voz, el taller de tabaquería ha tenido su órgano de propaganda interna”. Agrega que: “la mesa de lectura de cada tabaquería fue, según dijo Martí, tribuna avanzada de la libertad. Cuando, en el año 1896, se agitaba Cuba revolucionaria contra el absolutismo borbónico y guerrea por su independencia, un bando gubernativo del 8 de junio de 1896 hace callar las tribunas tabaqueras”.

Pero no fue esta la única ocasión. Sufrieron amenazas y suspensiones por parte de las autoridades en distintas ocasiones: se censuraron libros y periódicos, calificados como “inaceptables” por el colonialismo español.

Sin embargo, la tradición continuó y llega a nuestros días como elemento indisoluble de la cultura cubana y la práctica de la lectura. La lectura de tabaquería y el lector son figuras históricas que han contribuido a elevar la cultura de muchas familias cubanas. Por sus valores y la condición de ser una actividad única en todo el mundo, fue declarada en 2012 Patrimonio Inmaterial de la Nación.

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Los Boloña

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Los Boloña fueron una notable familia de impresores habaneros cuya trascendencia en el oficio marcó la historia de la imprenta en Cuba.

Esteban José Boloña estableció su taller en La Habana en 1776. A su muerte, en 1817, ostentaba los cargos de impresor de la Marina, de la Curia Eclesiástica, del Tribunal del Santo Oficio e impresor de la Cámara del Rey.

José Severino Boloña sustituyó a su padre en el oficio con un gran espíritu de superación e ideas revolucionarias para su época, que lo llevaron a convertirse en el impresor más sobresaliente del siglo xix en Cuba.

Su taller era de los más modernos y sus impresiones podían competir con las realizadas en Europa. De sus prensas salieron obras muy relevantes como Teatro histórico, jurídico y político-militar de la Isla Fernandina de Cuba (1789), de Ignacio José de Urrutia, uno de nuestros primeros libros de historia. En 1797 publicó el estudio de Tomás Romay sobre el vómito negro y ese mismo año imprimió la primera defensa de la cirugía publicada en Cuba, realizada por el médico español Francisco Javier de Córdova.

 A José Severino Boloña se le debe la impresión de la primera novela cubana, El espetón de oro, de Cirilo Villaverde, y la publicación del periódico La Mujer Constitucional, entre 1820 y 1823, cuyo lema era «No siempre las mujeres han de tratar de dijes y alfileres».

En la década de los noventa del siglo XX, la Oficina del Historiador de la ciudad de La Habana fundó Ediciones Boloña, en homenaje a esta trascendental familia en el oficio de la imprenta. La editorial publica temas de carácter histórico y patrimonial, en un amplio conjunto de disciplinas, géneros y autores.

Portada de “Tarifa general de precios de medicinas” (1723), considerado el primer impreso de Cuba, del cual, al menos, se conserva un ejemplar en la Biblioteca Nacional José Martí.

El iniciador de la imprenta en Cuba

Portada de “Tarifa general de precios de medicinas” (1723), considerado el primer impreso de Cuba, del cual, al menos, se conserva un ejemplar en la Biblioteca Nacional José Martí.

La llegada de la imprenta a Cuba se debe a Carlos Habré, quien se estableció en La Habana en la década del 20 del siglo XVIII. Proveniente de Gante, perteneciente hoy a la actual Bélgica, trajo consigo un rudimentario taller tipográfico.

Sus impresos, los vendía en su propia casa, en las cercanías de la iglesia del Espíritu Santo. De los trabajos impresos de Habré solo se conocen una tarifa de medicina, una lista de méritos de un cura y un breviario. En 1723 Habré imprime Tarifa general de precios de medicinas, considerada la primera obra publicada en Cuba. De 29 páginas, fue impresa en hojas sueltas y no por pliegos como era costumbre en la época. Al año siguiente, imprime Méritos que ha justificado y probado el Ldo. D. Antonio de Sossa y en 1727, publica con 158 páginas Rúbricas generales del Breviario Romano.

Los impresos de Habré no alcanzan el mismo nivel de algunas obras maestras que se producían en su patria. Sin embargo, sus publicaciones tienen importancia para la historia de la imprenta en Cuba. Asimismo, la Tarifa general de precios de medicinas, es una obra médica con gran cantidad de medicamentos y un singular vocabulario en sus denominaciones, algunas de las cuales no se encuentran en las antiguas  farmacopeas.

Sus trabajos demuestran el difícil y lento proceso de desarrollo de la imprenta en Cuba y la significación y necesidad de improvisar en situaciones de escasez. Es así como Habré lucha con las letras, los signos y los acentos, en la que se encuentra su búsqueda por reproducir la letra eñe y que demuestran su afán por cumplir con los requisitos de una cultura que no era la suya.

* Tomado de Opus Habana: http://www.opushabana.cu/index.php/articulos/36-articulos-casa-de-papel/1525-

El Ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha

El Ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha

El Ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha

“El Ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha” es la obra más destacada de la literatura castellana y universal. Su primera parte se publicó a comienzos de 1605.

Su autor es Miguel de Cervantes, considerado la máxima figura de la literatura española. Tal ha sido su influencia en la literatura universal, que la misma Lengua Española suele ser llamada “lengua de Cervantes”.

Don Quijote, como se le conoce popularmente, constituye la primera obra literaria que desmitifica la tradición caballeresca y ejerció una fuerte influencia en toda la narrativa europea posterior.

Solo un año después del triunfo de la Revolución Cubana, y con la inauguración de la Imprenta Nacional, “El Ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha” fue el primer libro publicado en el país. Se lanzó con una tirada de cien mil ejemplares, con ilustraciones. Con esta publicación, quedó inaugurada la colección Biblioteca del Pueblo, destinada a los clásicos de la literatura universal.

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La Imprenta en Cuba

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La llegada de la imprenta a Cuba tuvo un carácter fortuito. En 1720, se estableció en La Habana el tipógrafo flamenco Carlos Habré, quien provenía de la ciudad de Gante, del Reino de Bélgica; y trajo como parte de su equipaje, un rudimentario taller tipográfico.

Ya para 1754, el andaluz Blas de los Olivos fundó en la capital su taller tipográfico, el cual se convirtió en la Imprenta de la Capitanía General. Olivos fue designado el tipógrafo oficial de la misma y se le otorgó el monopolio de todos los documentos gubernamentales.

El 31 de marzo de 1959, el gobierno cubano promulgó la ley 187 para la creación de la Imprenta Nacional de Cuba, institución que dictó la política editorial del país. Dicha iniciativa posibilitó un mayor acceso a la cultura universal para los sectores más populares, al propiciar espacios de desarrollo para la producción intelectual y literaria nacional.

El primer director de la recién fundada Imprenta Nacional de Cuba fue el ilustre escritor cubano Alejo Carpentier, y la primera obra impresa fue “El ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha”, de Miguel de Cervantes. De esta obra conocerás un poco más en siguientes publicaciones.

En 1967 la Imprenta Nacional de Cuba se convirtió en el Instituto Cubano del Libro con sede en el Palacio del Segundo Cabo, hoy convertido en el Centro para la interpretación de las relaciones culturales Cuba-Europa. A partir de ese momento, se originaron nuevas casas editoriales en el país y se promovieron actividades de alcance mundial como la Feria Internacional del Libro de La Habana.