dest revista Bohemia

Revista Bohemia

revista Bohemia

Mayo 31, 2021

 

Bajo el subtítulo “Revista Semanal Ilustrada”, se inauguró en 1908 una publicación literaria, social y artística, bajo la dirección y administración de su fundador y propietario, Miguel Ángel Quevedo Pérez, quien la nombró “Bohemia” debido a su devoción por la música operática. Tradujo al español el nombre de la cuarta ópera de Giacomo Puccini, titulada “La Bohème.

La primera edición de la revista salió a la venta el 10 de mayo de 1908 y comenzó a circular para hacerle competencia a “El Fígaro”. Como revista ilustrada, estuvo influenciada por los patrones de publicaciones europeas del momento, aunque poco a poco fue perfilando su contenido literario y cultural hasta convertirse en un magazine atento a los sucesos más importantes de la actualidad, principalmente cubana.

Hacia 1941 se oficializó como negocio editorial y comenzó a utilizar portadas en tricromías (procedimiento fotográfico de reproducción de los colores mediante la estampación sucesiva del amarillo, el rojo y el azul), convirtiéndose en la primera publicación del país en hacerlo. A partir de este momento, “Bohemia” se erigió como una revista informativa con marcado acento en la problemática nacional y dirigida a un público cada vez más variado.

Con el triunfo de la Revolución cubana, en 1959, la revista publicó tres ediciones antológicas con los acontecimientos más relevantes de la lucha insurreccional. Desde los años setenta ha mantenido como misión un quehacer periodístico sobre los temas más acuciantes de carácter político y social del país y del mundo. En la actualidad, mantiene su tirada quincenal y desde abril de 2002 se incorporó a la plataforma online con una versión titulada “Bohemia Digital”.

“Bohemia”, la revista informativa más antigua de Iberoamérica, fue calificada por Fidel Castro como el “baluarte de la identidad nacional”.

dest Dante Alighieri y la Divina Comedia

Dante Alighieri y la “Divina Comedia”

Dante Alighieri y la Divina Comedia

Marzo 1, 2021

 

Según los estudiosos de su obra, en la Divina Comedia Dante bajó al infierno a la edad de 35 años, término medio de la vida humana, el día de Viernes Santo del año 1300, correspondiente al 25 de marzo. Desde el 2020 y en adelante, esta fecha fue declarada por el Consejo de Ministros de Italia como Día de Dante o Dantedì, en homenaje a una de las más importantes obras de la literatura universal y a su autor.

Cualquiera de sus obras, como la Vita Nuova o El Convite, hubiera bastado para considerar a Dante Alighieri como un importante y excelente poeta. Sin embargo, es la Divina Comedia la que le consagra como el poeta más grande de Italia y uno de los mejores de todos los tiempos.

Dante Alighieri, cuyo verdadero nombre era Durante di Alighiero degli Alighieri, nació en Florencia en 1265, probablemente el 30 de mayo. Muy poco se sabe de los primeros años de su vida, ni ha podido comprobarse que estudió en las universidades de Bolonia o Padua, aunque no cabe la menor duda de que sus estudios fueron muy sólidos y sus conocimientos universales.

También estuvo vinculado a la política. En 1296 fue nombrado miembro del Consejo de Ciento y, además, figuraba en el gremio de médicos y boticarios. Del 15 de junio al 15 de agosto de 1300 fue prior de su ciudad natal, cargo de muy difícil desempeño en aquellos tiempos y al que le poeta atribuye todas sus desgracias. Las tenciones políticas entre partidos hicieron que Dante tuviera que exiliarse y dejar la política. Viajó por varias ciudades y durante casi todo el tiempo guardó la esperanza de poder volver a su ciudad natal. Sin embargo, la muerte lo sorprendió el 14 de septiembre de 1321 en Rávena, donde reposan sus restos.

Florencia ha pretendido en diversas ocasiones, aunque siempre en vano, poseer los restos del poeta, quien en su última voluntad expresó terminantemente que, en ningún caso, volvieran aquellos a la patria que, en vida, le cerró las puertas para siempre.

La Divina Comedia, ese grandioso poema épico-teológico, comparado a una catedral gótica por su belleza y excelsa espiritualidad, viene a ser la más alta expresión literaria de la cultura del siglo XIII, a la vez puente que separa y enlaza la Edad Media y la Edad Moderna. Entre sus páginas se vislumbra, plasmado en verso, el pensamiento cristiano del medioevo, la historia de la Italia renacentista, de la Florencia, del papado, del imperio, de las artes y las letras, de las nuevas y viejas ciencias, todo ello juzgado y analizado por el genio y la personalidad del poeta. De ahí su inmenso valor, tanto literario como de testimonio histórico.

Se compone de una introducción y tres cánticos o partes: el Infierno, el Purgatorio y el Paraíso, cada una de las cuales se subdivide a su vez en otros 33 cánticos de poco más de 100 versos endecasílabos cada uno. A lo largo de ellos, el poeta quiere presentar la transición del alma humana a través de los caminos de la razón hasta alcanzar la gracia que redime, la unión con Dios, y con ese fin utiliza toda una simbología mística muy corriente en su época.

El mismo Dante simboliza esa alma errante que busca luz. Perdido en la selva oscura del pecado, necesita la ayuda y la guía de Virgilio, personificación de la razón y sabiduría humana; luego, de Beatriz, símbolo espiritual de la sabiduría divina, de la teología, que le conducirá por caminos a donde la razón humana no alcanza, y, finalmente, San Bernardo, personificando a la mística, intercede por él y le permite gozar de la presencia del Altísimo. A esta simbología Dante logra comunicarle su inspiración y fantasía, sus propios odios, amores y pasiones, recuerdos y esperanzas, ideas y sentimientos, consiguiendo escenas, monólogos, plegarias y sátiras de vivo dramatismo, de serena dulzura, de magistral belleza.

Dante fue el más importante autor de su tiempo en defender el uso de las lenguas vernáculas. La lengua oficial en literatura o en el ámbito político era el latín y Dante se rebeló contra esa imposición y dejó por sentado sus argumentos en su brillante tratado De vulgari eloquentia (Acerca del habla popular). De la teoría pasó a la práctica y escribió su famoso poema Divina comedia en toscano, con una rima y un ritmo que lo hacen perfecto y fácil de entender. Depuró el toscano, lo refinó e incluyó dialectismos, latinismos, arabismos y galicismos, conformando un léxico de tal riqueza que, esta lengua romance, fue extendiéndose geográficamente y ganando estatus oficial.

Su legado influyó en Giovanni Boccaccio, al que se le debe la adición de “comedia” al título de esta obra maestra de Dante, y en Petrarca, quienes terminaron por enriquecer y consolidar lo que se conoce hoy como el italiano.

A 700 años de la muerte del más grande poeta italiano, el 2021 ha sido declarado como el año de Dante Alighieri. Diversas son las propuestas de varias naciones que homenajean a este célebre escritor, entre ellas, compartir contenidos en las redes con la etiqueta #IoLeggoDante. Por otra parte, la Galería de los Uffizi de Florencia le rinde tributo desde el 1ro de enero con una exposición virtual que incluye una serie de 88 dibujos realizados entre 1586 y 1588 por el pintor italiano Federico Zuccari, destacado exponente del manierismo italiano. La exposición puede ser apreciada en el siguiente link: http://www.uffizi.it/en/online-exhibitions-series/to-rebehold-the-stars.

Dante está hoy de alguna manera vivo, y su obra cumbre, la Divina Comedia, no tiene época.

dest Lectura de tabaquería

Lectura de tabaquería

Lectura de tabaquería

Los lectores de tabaquería forman parte del patrimonio cultural de Cuba. Esta actividad es reconocida como una de las praxis lectoras más avanzadas de su tiempo, además de su vinculación con las luchas independentistas de nuestra historia.

Don Fernando Ortiz, en El contrapunteo cubano del tabaco y el azúcar, hace referencia a un testimonio del reverendo Manuel Deulofeo que aseguraba que el primer lector de tabaquería que hubo fue en la villa de Bejucal, en 1864, llamado Antonio Leal. Al respecto de La Habana, apunta que “la lectura se introdujo en las tabaquerías en 1865, a impulso de Nicolás Azcárate y fue la fábrica El Fígaro la primera que permitió la lectura en sus talleres”. Al año siguiente se sumó el taller de Jaime Partagás y muchos más.

Fernando Ortiz consideraba esta práctica de suma importancia, ya que “por medio de la lectura en alta voz, el taller de tabaquería ha tenido su órgano de propaganda interna”. Agrega que: “la mesa de lectura de cada tabaquería fue, según dijo Martí, tribuna avanzada de la libertad. Cuando, en el año 1896, se agitaba Cuba revolucionaria contra el absolutismo borbónico y guerrea por su independencia, un bando gubernativo del 8 de junio de 1896 hace callar las tribunas tabaqueras”.

Pero no fue esta la única ocasión. Sufrieron amenazas y suspensiones por parte de las autoridades en distintas ocasiones: se censuraron libros y periódicos, calificados como “inaceptables” por el colonialismo español.

Sin embargo, la tradición continuó y llega a nuestros días como elemento indisoluble de la cultura cubana y la práctica de la lectura. La lectura de tabaquería y el lector son figuras históricas que han contribuido a elevar la cultura de muchas familias cubanas. Por sus valores y la condición de ser una actividad única en todo el mundo, fue declarada en 2012 Patrimonio Inmaterial de la Nación.

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Los Boloña

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Los Boloña fueron una notable familia de impresores habaneros cuya trascendencia en el oficio marcó la historia de la imprenta en Cuba.

Esteban José Boloña estableció su taller en La Habana en 1776. A su muerte, en 1817, ostentaba los cargos de impresor de la Marina, de la Curia Eclesiástica, del Tribunal del Santo Oficio e impresor de la Cámara del Rey.

José Severino Boloña sustituyó a su padre en el oficio con un gran espíritu de superación e ideas revolucionarias para su época, que lo llevaron a convertirse en el impresor más sobresaliente del siglo xix en Cuba.

Su taller era de los más modernos y sus impresiones podían competir con las realizadas en Europa. De sus prensas salieron obras muy relevantes como Teatro histórico, jurídico y político-militar de la Isla Fernandina de Cuba (1789), de Ignacio José de Urrutia, uno de nuestros primeros libros de historia. En 1797 publicó el estudio de Tomás Romay sobre el vómito negro y ese mismo año imprimió la primera defensa de la cirugía publicada en Cuba, realizada por el médico español Francisco Javier de Córdova.

 A José Severino Boloña se le debe la impresión de la primera novela cubana, El espetón de oro, de Cirilo Villaverde, y la publicación del periódico La Mujer Constitucional, entre 1820 y 1823, cuyo lema era «No siempre las mujeres han de tratar de dijes y alfileres».

En la década de los noventa del siglo XX, la Oficina del Historiador de la ciudad de La Habana fundó Ediciones Boloña, en homenaje a esta trascendental familia en el oficio de la imprenta. La editorial publica temas de carácter histórico y patrimonial, en un amplio conjunto de disciplinas, géneros y autores.

Portada de “Tarifa general de precios de medicinas” (1723), considerado el primer impreso de Cuba, del cual, al menos, se conserva un ejemplar en la Biblioteca Nacional José Martí.

El iniciador de la imprenta en Cuba

Portada de “Tarifa general de precios de medicinas” (1723), considerado el primer impreso de Cuba, del cual, al menos, se conserva un ejemplar en la Biblioteca Nacional José Martí.

La llegada de la imprenta a Cuba se debe a Carlos Habré, quien se estableció en La Habana en la década del 20 del siglo XVIII. Proveniente de Gante, perteneciente hoy a la actual Bélgica, trajo consigo un rudimentario taller tipográfico.

Sus impresos, los vendía en su propia casa, en las cercanías de la iglesia del Espíritu Santo. De los trabajos impresos de Habré solo se conocen una tarifa de medicina, una lista de méritos de un cura y un breviario. En 1723 Habré imprime Tarifa general de precios de medicinas, considerada la primera obra publicada en Cuba. De 29 páginas, fue impresa en hojas sueltas y no por pliegos como era costumbre en la época. Al año siguiente, imprime Méritos que ha justificado y probado el Ldo. D. Antonio de Sossa y en 1727, publica con 158 páginas Rúbricas generales del Breviario Romano.

Los impresos de Habré no alcanzan el mismo nivel de algunas obras maestras que se producían en su patria. Sin embargo, sus publicaciones tienen importancia para la historia de la imprenta en Cuba. Asimismo, la Tarifa general de precios de medicinas, es una obra médica con gran cantidad de medicamentos y un singular vocabulario en sus denominaciones, algunas de las cuales no se encuentran en las antiguas  farmacopeas.

Sus trabajos demuestran el difícil y lento proceso de desarrollo de la imprenta en Cuba y la significación y necesidad de improvisar en situaciones de escasez. Es así como Habré lucha con las letras, los signos y los acentos, en la que se encuentra su búsqueda por reproducir la letra eñe y que demuestran su afán por cumplir con los requisitos de una cultura que no era la suya.

* Tomado de Opus Habana: http://www.opushabana.cu/index.php/articulos/36-articulos-casa-de-papel/1525-

El Ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha

El Ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha

El Ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha

“El Ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha” es la obra más destacada de la literatura castellana y universal. Su primera parte se publicó a comienzos de 1605.

Su autor es Miguel de Cervantes, considerado la máxima figura de la literatura española. Tal ha sido su influencia en la literatura universal, que la misma Lengua Española suele ser llamada “lengua de Cervantes”.

Don Quijote, como se le conoce popularmente, constituye la primera obra literaria que desmitifica la tradición caballeresca y ejerció una fuerte influencia en toda la narrativa europea posterior.

Solo un año después del triunfo de la Revolución Cubana, y con la inauguración de la Imprenta Nacional, “El Ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha” fue el primer libro publicado en el país. Se lanzó con una tirada de cien mil ejemplares, con ilustraciones. Con esta publicación, quedó inaugurada la colección Biblioteca del Pueblo, destinada a los clásicos de la literatura universal.

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La Imprenta en Cuba

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La llegada de la imprenta a Cuba tuvo un carácter fortuito. En 1720, se estableció en La Habana el tipógrafo flamenco Carlos Habré, quien provenía de la ciudad de Gante, del Reino de Bélgica; y trajo como parte de su equipaje, un rudimentario taller tipográfico.

Ya para 1754, el andaluz Blas de los Olivos fundó en la capital su taller tipográfico, el cual se convirtió en la Imprenta de la Capitanía General. Olivos fue designado el tipógrafo oficial de la misma y se le otorgó el monopolio de todos los documentos gubernamentales.

El 31 de marzo de 1959, el gobierno cubano promulgó la ley 187 para la creación de la Imprenta Nacional de Cuba, institución que dictó la política editorial del país. Dicha iniciativa posibilitó un mayor acceso a la cultura universal para los sectores más populares, al propiciar espacios de desarrollo para la producción intelectual y literaria nacional.

El primer director de la recién fundada Imprenta Nacional de Cuba fue el ilustre escritor cubano Alejo Carpentier, y la primera obra impresa fue “El ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha”, de Miguel de Cervantes. De esta obra conocerás un poco más en siguientes publicaciones.

En 1967 la Imprenta Nacional de Cuba se convirtió en el Instituto Cubano del Libro con sede en el Palacio del Segundo Cabo, hoy convertido en el Centro para la interpretación de las relaciones culturales Cuba-Europa. A partir de ese momento, se originaron nuevas casas editoriales en el país y se promovieron actividades de alcance mundial como la Feria Internacional del Libro de La Habana.

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Cecilia Valdés o La Loma del Ángel

Escultura en bronce de Cecilia Valdés emplazada en la Loma del Ángel

La Habana, 1830. Cecilia Valdés, de 18 años, es una hermosa mujer mulata casi blanca. Su sueño es ascender socialmente y “adelantar la raza” casándose con un hombre blanco y rico. Se enamora de Leonardo Gamboa, heredero del acaudalado propietario azucarero y traficante negrero Cándido Gamboa, quien debe casar con Isabel Ilincheta, gracias a un matrimonio arreglado. Por su parte, Cecilia rechaza los cortejos del mulato José Dolores Pimienta. Sin embargo, un secreto enturbia los amores entre Cecilia y Leonardo; ella es hija ilegítima de Cándido Gamboa y, por tanto, ambos mantienen relaciones incestuosas. Partiendo de este argumento, se describe de manera precisa la sociedad esclavista cubana y el sistema de explotación tanto en la ciudad como en la plantación y el cafetal. 

Cecilia Valdés o La Loma del Ángel es una novela romántica y antiesclavista, considerada la obra cumbre de la literatura cubana del siglo XIX. Su autor, Cirilo Villaverde (1812-1894), fue un intelectual comprometido con la autonomía de Cuba, cuyo pensamiento se radicalizó desde posiciones anexionistas a abrazar el independentismo.

La obra demoró cuarenta y cuatro años en ser concluida. Villaverde publicó en 1882, en Nueva York, en el exilio, la versión definitiva de la novela. La que en su versión primera en 1838 fue una novela romántica en la que se aprecian signos de racismo por parte del escritor, se volvió costumbrista y abolicionista. El autor refleja vívidamente las relaciones de clases, el racismo y los problemas sociales de la Isla. Ahonda en el mundo de los negros esclavos, cuyos nombres revelan la región de donde provienen en África. Manifiesta las jerarquías internas entre los que sirven en el ámbito doméstico y en el campo, así como la actuación cruel de los mayorales. Expone los castigos físicos que padece el esclavo y su sufrimiento psicológico, y se refiere al cimarronaje.

A su vez, Villaverde denuncia la esclavitud mediante la exposición de los argumentos esgrimidos en la época y la representación de los negros condensada a unos prejuicios insultantes. En la novela, la criolla Rosa y el español Cándido Gamboa encarnan la voz de los negreros, cristianos que tenían que justificar moralmente su comercio deshumanizando la condición humana y subestimando la cultura de quienes se encontraban en condición de esclavitud. 

Jean Lamore, en Fácil/fatal: representaciones de la mujer caribeña y el discurso europeo (2002), considera que “más allá de las descripciones, [la novela] alcanza a presentar los grandes rasgos de los que podría ser el esbozo de una “psicosociología” del amo y el esclavo”. Por su parte Magaly Kabous, en el ensayo El contexto social de Cecilia Valdés y sus relecturas durante el siglo XIX entre parodia herética y apología politizada, apunta que Villaverde desdramatiza mediante un tono falsamente ligero, pero mediante el mismo visibiliza la insensibilidad de la sociedad antiesclavista.

Cecilia Valdés o La Loma del Ángel es un cásico cubano que ha sido inspiración para otros autores. Gonzalo Roig compuso una zarzuela, una de las más conocidas de este género, a partir de la novela. En 1982 Humberto Solás realizó el filme Cecilia y en 1987 Reinaldo Arenas escribió La loma del ángel. El artista cubano Erig Rebull, por encargo del Historiador de la Ciudad de La Habana, hizo una escultura en bronce de Cecilia, la cual se encuentra ubicada frente al atrio de la Iglesia del Santo Ángel Custodio, justo en la Loma del Ángel, desde el 20 de diciembre de 2014.

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Arte de navegar, navegación astronómica teórica y práctica

Lázaro de Flores. Arte de navegar, navegación astronómica theorica y práctica. Madrid, 1673. Fuente: Manuel Sellés. Instrumentos de Navegación del Mediterráneo al Pacífico. Colección Ciencia y Mar. Lunwerg Editores S.A. España.

Un libro de navegación o diario de navegación es un libro que recoge los sucesos de relevancia ocurridos durante la navegación, escritos por el capitán del navío. Aquí se apuntan todas las averías materiales que resultan del trayecto marítimo, así como los testamentos, actas del Registro Civil, medidas disciplinarias impuestas, delitos, entre otros datos de interés. En nuestros días el término se ha expandido a otros ámbitos; el libro de navegación podría utilizarse también con el significado de guía de acompañamiento.

Arte de navegar, navegación astronómica theorica y práctica es una obra teórica sobre las principales pautas a tener en cuenta para la navegación, escrita por Lázaro de Flores Navarro (1625-1673). A pesar de ser un médico sevillano establecido en La Habana en 1651, su autor estaba considerado una autoridad en la materia. El texto se publicó en Madrid en 1673, pues todavía la Isla no contaba con su propia imprenta, pero todo su proceso de creación se realizó en La Habana entre los años 1663 y 1672. Su autor murió poco tiempo después de terminarla. Flores es la primera figura científica importante en la historia de Cuba y su obra el primer libro científico escrito en la Isla.

El libro contiene valiosos datos geográficos y astronómicos sobre Cuba, que pueden considerarse el preludio de las observaciones y estudios científicos que dieron lugar a la historia física y natural de la Isla. Es un texto de astronomía aplicada que ofrecía conocimientos valiosos a los capitanes y pilotos que navegaban regularmente entre España y América. Flores calculó nuevas tablas de declinación del sol y de las estrellas (de la altitud de estos astros respecto al ecuador de la esfera celeste) referidas al meridiano de La Habana; examinó en detalle la declinación de la estrella Polar y analizó el uso del astrolabio y de la aguja de marear (la brújula), así como de la ballestilla.

Recomendó, además, el uso de un cuadrante que se fabricaba por entonces en La Habana y propuso una nueva carta de marear, en relación con la cual analizó los problemas de la proyección de la esfera sobre un plano. En su libro trató de muchas otras cuestiones, como el origen de los ríos y las causas de las mareas.

Este tipo de textos satisfacía la dimensión científica fomentada por la Casa de Contratación de Sevilla. Dicha institución impulsaba la formación de los pilotos mediante la redacción de tratados que abordaban la fabricación y el empleo de instrumentos y el conocimiento de los métodos de navegación.