Velorio o banquete...

¿Velorio o banquete? La costumbre de comer, beber y fumar en los velatorios de difuntos

Velorio o banquete...

María Cristina Hierrezuelo Planas

Marzo 5, 2021

 

Entre las diversas costumbres trasladadas por los españoles a Cuba y que en mayor o menor medida aun matizan la vida cotidiana de los habitantes de la isla, se encuentra la de comer y beber en los velorios. Precisar aspectos relativos a su surgimiento resulta bastante complejo, pero se presume que todo comenzó en algún momento de la Edad Media, probablemente en el siglo XIII, en Irlanda. El hábito de muchos irlandeses de consumir los alimentos y las bebidas en vasijas de estaño solía provocar casos de envenenamiento o intoxicación por plomo -especialmente en quienes ingerían wisky y cerveza en grandes cantidades-, los que derivaban en la muerte o en estados catalépticos. La escasa o nula posibilidad de comprobar con rapidez y certeza de cuál de las dos circunstancias se trataba, generó la costumbre de que amigos y familiares permanecieran junto al cuerpo inanimado y aguardaran durante horas para verificar si era defunción o catalepsia. Durante la dilatada espera, “la vida continuaba” en el sentido de que los allí presentes comían, bebían, narraban anécdotas, hacían chistes y reían con la mayor naturalidad.

Esa particular manera de aguardar el desenlace cierto de lo acontecido, dio origen al velorio, asumido en términos generales como el tiempo transcurrido entre el deceso de una persona y el momento de su entierro, revestido de un carácter rayano en lo profano, alejado de cualquier elemento de corte religioso, aunque uno y otro suelen aparecer asociados y, en un determinado momento, pueden ser vistos como una unidad análoga a la existente entre el cuerpo y el alma.

Es de presumir que la costumbre del velatorio pasó de Irlanda a España y de allí a Cuba; pero también es lícito considerar que al igual que los irlandeses, los naturales del país ibérico por razones muy propias también forjaron la suya en el ámbito de las velaciones, la trasladaron a la Mayor de las Antillas, y ya en tierra caribeña, asumió sus propias características. Aunque es imposible  inferir el momento exacto de su introducción y puede presumirse que fue desde los primeros momentos de la colonización, debe señalarse que no han sido localizadas informaciones ilustrativas de cómo se manifestaba en Santiago de Cuba durante los siglos XVI, XVII y XVIII; sin embargo concerniente al XIX, diversos documentos y los testimonios legados por dos viajeros que visitaron la ciudad en la citada centuria, posibilitan conocer algunas informaciones sobre esta parte del ritual funerario, visto como un acto social de despedida a un ser querido.

Hipólito Pirón, santiaguero que se radicó en París y estuvo de visita en su ciudad natal durante el período comprendido entre 1859 y 1863, expuso que cuando una persona fallecía los familiares -para garantizar la presencia y permanencia de quienes en un número no menor de doce, aceptaban pasar toda la noche “en forma devota y triste”, les ofrecían dulces, comidas y bebidas, con el propósito de hacerles soportable la larga vigilia [1]. Esta información invita a pensar que en principio el brindis tenía como destinatarios a quienes concurrían con la obligación de mantenerse en vela durante toda la noche. Esa  velada fue reseñada en los términos siguientes:

En la sala donde se encuentran los concurrentes, se sirve una mesa abundante de manjares exquisitos y de vinos, y, durante toda la noche, comen, beben, conversan y ríen, pues los temas de su conversación no tienen nada de fúnebres. Los parientes del difunto se encuentran entre ellos y se comportan de igual manera; por momentos se separan y van a arrodillarse cerca del cadáver y lanzan gritos de lamentación [2].

Esta información contradice en cierta medida, lo expuesto por el propio Pirón en cuanto a la obligación de quienes participaban en el velatorio de mantener una actitud devota y triste durante toda la noche; por ello es posible aceptar que los veladores no cumplían este compromiso, y que quienes asistían al mortuorio, pero no en esa condición, también disfrutaban de las comidas y bebidas que eran servidas.

En cuanto al segundo de los viajeros, el pintor británico Walter Goodman, cuya estancia en la oriental ciudad se enmarca entre los años 1864 y 1869, tuvo a bien testimoniar sobre la extraordinaria capacidad de los dolientes de alternar los episodios de llanto con la ingestión de dulces, bizcochos, café y chocolate [3]; así como con el placer de fumar. Sobre este aspecto, con un tono donde se percibe algo de sorna, expresó: “Entonces recuerdo la teoría tan socorrida de que el tabaco es un buen desinfectante, porque la mayor parte de la concurrencia lo saborea, incluso las ancianas” [4].

El velorio de María Josefa Palma

Los aspectos expuestos por Piron y Goodman resultan susceptibles de ser probados mediante documentos de la época entre los cuales figuran cinco referidos a igual número de velatorios realizados en la ciudad; uno de ellos en 1819, tres en el decenio de 1830, y uno en el de 1850. Todos se refieren a eventos ocurridos en el entramado urbano y aunque no siempre aportan muchos detalles sobre los comestibles ofrecidos, se constata la presencia de algunos de los referidos por los dos viajeros antes citados y confirman que efectivamente en el evento luctuoso se comía y se bebía en abundancia.

En el velorio ocurrido en 1819, correspondiente a don Pedro Collazo, natural y vecino de Santiago de Cuba, fueron invertidos trece pesos por la comida y demás gastos correspondientes al entierro [5]; en el de un individuo llamado Tadeo de Moya, fueron pagados diez pesos y siete y medio reales por la compra de café, rosquitas, galletitas, etc. [6]; en el del francés Juan Brousse, maestro de armería y herrería, no se hace alusión a los productos, pero se expresa haber gastado veinte pesos en comida y bebida para los concurrentes en la casa y los criados empleados en el servicio [7]; y en el de una señora de nombre Genoveva Chovet, se registra el consumo de cerveza por valor de cuatro pesos [8].

Una muestra de la abundancia en cuanto a las comidas y bebidas brindadas en los mortuorios lo constituye el de la parda libre María Josefa Palma, alias Pepa, natural de Santiago de Cuba, vecina de calle baja de la Carnicería no. 63, soltera, y sin hijos, quien falleció el 30 de marzo de 1859 a la edad de 65 años. Los productos servidos destacaban por su variedad y cantidad y reafirman que en efecto estos eventos constituían verdaderos convites, donde los concurrentes comían, bebían y -como fue expuesto por Goodman-, consumían tabaco de manera colosal.

Resulta válido señalar que fumar era un hábito muy arraigado en los santiagueros, al extremo de darse casos de infantes de apenas tres años de edad, que según el testimonio legado por Piron, llevaban enormes tabacos en la boca, a imagen y semejanza de sus progenitores [9]. La estadounidense Caroline Wallace -quien residió en la urbe santiaguera entre los años 1861 y 1869-, relató con asombro el caso de una mujer que fumaba tanto como su esposo e hijo, y en esa familia “hasta el pequeño de cinco años parecía disfrutar de su cigarro” [10].

Para el velorio de María Josefa Palma fueron comprados 500 tabacos, una cifra que para los ojos del presente puede parecer excesiva, pero que a partir de la costumbre de los santiagueros y las santiagueras, parece aceptable y dice que los fumadores concurrentes pudieron deleitarse sin límites. Una lectura detenida del documento, indica que hubo una primera remesa de 400 la cual se agotó y entonces resultó necesario adquirir cien más. Pero los amantes de saborear las chucherías y disfrutar de una copa, también disfrutaron. Fueron adquiridos dos quesos, un jamón, galletas y mantequilla; buñuelos y empanadillas, seis libras de chocolate, café, azúcar blanca, y leche de vaca –ingredientes necesarios para elaborar un delicioso chocolate y un buen café-; dos libras de jamón, fideos, y tocino, -posiblemente para hacer una sopa-; y un queso para el almuerzo lo que permite presuponer que los otros dos a los cuales se hizo referencia eran para preparar bocadillos con las galletas, el jamón y la mantequilla.

Entre las compras realizadas para el velorio en análisis, aparece la de “dulces para la mesa”, información que permite colegir que efectivamente, tal como fue expuesto por Piron, en la pieza donde se congregaban los encargados de velar al cadáver se colocaba una mesa con confituras destinadas a quienes debían velar al fallecido. En materia de bebidas, la variedad fue evidente. Se compró aguardiente de caña y, también cinco botellas de ron, diez de vino, una de anisado, y una de ginebra. Entre los gastos aparece el pago de dos pesos a la cocinera encargada de la elaboración de los alimentos y tres, a dos sirvientas cuya misión consistiría en colocar los dulces en la mesa, y portar las bandejas con todo lo que se brindaba. El hecho de que cuatro personas fueran dedicadas a preparar los comestibles y servirlos junto con las bebidas y los tabacos, permite conjeturar la dimensión del ágape [11].

Resulta significativo que, como expresión genuina de los cambios que son propios a toda manifestación social, específicamente su adaptación al entorno, además de vino, cerveza, y ginebra, de indiscutible procedencia europea, en el siglo XIX figuraban el chocolate y el tabaco de genuino linaje americano, y también el café. A pesar de su origen africano, después de la inmigración francesa a Cuba, el llamado “néctar negro de los dioses blancos” se fue imponiendo de forma paulatina en el gusto de los cubanos hasta desplazar al chocolate en el consumo diario y erigirse como la bebida nacional. Su presencia en los velorios debió estar dada por sus propiedades estimulantes: ingerirlo contribuye a mantenerse despierto.

La costumbre en los siglos XX y XXI

La conjugación de los testimonios legados por Hipólito Piron y Walter Goodman, y la información contenida en los documentos de archivo revelan que efectivamente en el siglo XIX, los velorios emulaban con cualquier banquete, pero en la década de 1920, debido posiblemente a la expansión de las funerarias, la costumbre empezó a eclipsarse. Este hecho fue testimoniado en los siguientes términos: “[…] comienza a desaparecer la costumbre de ofrecer «banquetes» en las casas donde se velan los cadáveres, en que la concurrencia que se quedaba acompañando a los dolientes, era obsequiada a través de las horas con café o chocolate, galletas, jamón, pan con mantequilla y cigarros y tabacos” [12]. A partir de ese momento en el listado de los obsequios se mantuvieron el café, el chocolate y el tabaco, aunque en las zonas rurales, la situación no tuvo variaciones sustanciales, lo que pudo estar dado por el hecho de que muchos velatorios continuaron haciéndose en las casas.

Cinco siglos después de la llegada de los españoles a Cuba y de la fundación por ellos de la ciudad de Santiago de Cuba en el verano de 1515, la añeja costumbre de comer y beber en los velorios pervive, aunque atemperada a los nuevos tiempos. Es común que se brinde café, cuya elaboración y servicio corren a cargo de los empleados de la cafetería existente en la funeraria y donde también se expenden productos como pan, embutidos, tortillas, dulces y refrescos, que algunos compran y consumen, aunque en oportunidades los familiares prefieren adquirir esos víveres u otros similares en centros donde los productos ofertados tienen una mayor calidad, y los brindan a los que deciden velar el cadáver.

La situación en el campo es distinta. El llanto y la tristeza no son obstáculos para que los familiares sacrifiquen algún animal que puede ser un ave de corral, pero también un cerdo cuya carne frita o en fricasé, se ingiere junto con arroz, yuca, ñame, plátanos, o cualquier otra vianda de la cual se disponga; cuando es   época de maíz, suelen hacerse ayacas [13] y frituras; abunda el servicio de  café, y en ocasiones hay galletas y hasta cigarros [14]. El brindis es para todos los presentes y en el caso de la comida, se prepara de manera especial para quienes llegan procedentes de lugares distantes de aquel donde se efectúa el velatorio. En todo momento se hace patente la solidaridad de los vecinos con algún aporte, porque como decían los ancianos: “Para fiesta y velorio, siempre algo aparece”.

Pero comer y beber en los velorios tiene cada día menos adeptos. En la actualidad y en lo referido a la ciudad de Santiago de Cuba, algunos de los concurrentes que, por determinadas razones, no participan en la vigilia nocturna y se incorporan en horas de la mañana, suelen llevar desayuno para reconfortar a quienes permanecieron en vela, el que casi siempre consiste en un poco de café bien fuerte o de café con leche. En este nuevo contexto, las bebidas alcohólicas, específicamente el aguardiente y el ron –no así el vino y la cerveza- mantienen vigencia, aunque a diferencia del café que es repartido de manera abierta y generosa, quienes las consumen –por lo general a título personal y en un pequeño grupo-, lo hacen en las áreas exteriores de la funeraria, nunca en el lugar donde está expuesto el cadáver.

Un nuevo peligro acecha a la costumbre de ingerir comidas y bebidas en los velorios. Ante el avance que tiene la opción de la incineración y debido a ello la reducción del tiempo de exposición de los cadáveres en la funeraria, la añeja costumbre sufrirá variaciones ostensibles.

Última reflexión

Comer y beber en los velorios pondera el carácter social de este evento, en términos de ratificarlo como un espacio de sociabilidad informal donde brindar café –que es lo que generalmente se hace-, resulta la manera mediante la cual los familiares de un fallecido agradecen a los concurrentes el gesto de acompañarlos en un trance tan difícil como es despedir para siempre a un ser querido. También es una forma de demostrar a los vivos el amor que se sentía por el difunto, aunque este no pueda verlo.

 

Notas

* Conferencia presentada en el III Coloquio Presencias Europeas en Cuba, 2019, del Centro para la Interpretación de las Relaciones Culturales Cuba-Europa: Palacio del Segundo Cabo.

[1] Hippolyte Piron: La isla de Cuba. Editorial Oriente, Santiago de Cuba, 1995, pp. 44-45.

[2] Ibídem.

[3] Walter Goodman: Un artista en Cuba. Editorial del Consejo Nacional de Cultura, La Habana, 1965, p. 37.

[4] Ibídem.

[5] Archivo Histórico Provincial de Santiago de Cuba (AHPSC). Juzgado de Primera Instancia, leg. 550, exp. 1.

[6] Ibídem, leg. 40, exp. 4.

[7] Ibídem, leg. 589, exp. 5.

[8] Ibídem, leg. 634, exp. 3.

[9] Hippolyte Piron: Ob. Cit., p. 49.

[10] Caroline Wallace: Santiago de Cuba antes de la guerra, Editorial Oriente, Santiago de Cuba, 2005, p. 67.

[11] IAHPSC. Juzgado de Primera Instancia, leg. 696, exp. 1.

[12] Carlos E. Forment Rovira: Crónicas de Santiago de Cuba II. Era republicana, Ediciones Alqueza, Santiago de Cuba, 2006, p. 563.

[13] Plato elaborado con el maíz tierno molido. Pequeñas porciones de la masa obtenida –a la cual se le agrega sal a gusto-, son envueltas en las hojas del propio fruto y luego se hierven. En el occidente de la Isla se le denomina tamal en hojas.

[14] En el caso de la ciudad de Baracoa, en cuyo territorio abunda el cultivo del cacao, es común que en los velorios se brinde chocolate.

María Cristina Hierrezuelo Plana: Doctora en Ciencias Históricas. Trabaja en el Departamento de Historia de la Facultad de Ciencias Sociales, en la Universidad de Oriente, donde imparte asignaturas del ciclo de las historia generales. Ha participado como ponente en diversos eventos científicos tanto de carácter local como nacional e internacional; entre los cuales figuran diversas ediciones del coloquio El Caribe que nos une, en el marco del Festival del Caribe; de la Conferencia de Cultura Africana y Afroamericana, y del Evento Provincial de Historia e Historiografía convocados respectivamente por la Casa del Caribe, el centro Cultural Africano Fernando Ortiz y la Filial de la Unión de Historiadores de Cuba, todos en la provincia de Santiago de Cuba. Artículos de su autoría aparecen publicados en revistas  y libros, y es autora de los títulos Las olvidadas hijas de Eva (Ediciones Santiago, Cuba, 2206) y Tumbas para cimarronas (Ediciones Santiago, Cuba, 2013). Ha realizado actividades profesionales como profesora y asesora en la desaparecida Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), Francia y la República Bolivariana de Venezuela.

dest Oktoberfest

Oktoberfest

Oktoberfest

Marzo 3, 2021

 

El Oktoberfest, la fiesta de la cerveza, es una de las celebraciones populares más importantes de Alemania. Atrae cada año a miles de personas a Múnich, la capital de Baviera, y es tan grande su popularidad que se ha extendido por diversos países del globo.

Oktoberfest significa en alemán “fiesta de octubre”. El primero tuvo lugar entre el 12 y el 17 de octubre de 1810, como parte de la celebración nupcial del príncipe Luis I de Baviera y la princesa Teresa de Sajonia-Hildburghausen. A ese evento se invitó a toda la ciudad de Múnich y terminó con una carrera de caballos. Fue tal el éxito de la festividad que los habitantes de Múnich decidieron continuar organizándolo. Durante el siglo XIX la celebración consistía principalmente en una fiesta agrícola para aumentar la economía de la ciudad de Múnich. En dicha celebración se repetía la carrera de caballos y se hacía negocios entorno a la agricultura. La costumbre de tomar cerveza tiene su origen en 1887, cuando se reunieron por primera vez en la fiesta los propietarios de cervezas de la ciudad. Desde entonces, tomar cerveza es la principal atracción del evento y por el cual se reúnen millones de personas.

Si bien en un principio la fiesta tenía lugar el 12 de octubre, para aprovechar los días de sol y el buen tiempo, se cambió la fecha para el primer sábado después del 15 de septiembre. Tiene una duración de entre 16 y 18 días, dependiendo del tiempo y las fechas del mes.  

En Múnich solo pueden servir el dorado líquido las seis casas cerveceras de la ciudad: Agustiner, Spaten, Hacker-Pschorr, Löwenbräu, Hofbräu y Paulaner. Y no cualquier cerveza. La que allí se bebe se llama oktoberfestbier (cerveza del Oktoberfest) y debe cumplir con el Reinheitsgebot (la ley de pureza cervecera, de 1516), que obliga a elaborarla exclusivamente a partir de agua, cebada, malta y lúpulo. Debe tener además un mínimo de 13,5 de stammwürze (lo que traduciríamos como mosto), lo que equivale a un 6% de alcohol.

El consumo de cerveza durante el Oktoberfest puede alcanzar la nada despreciable cifra de los 7 millones de litros. Pero no solo de cerveza viven los muniqueses y visitantes. También se ingiere una variada oferta gastronómica, como el tradicional Wiesn-Hendl (pollo asado), los Brezn (pretzel gigante), el Steckerl Fish (pescado en vara), el Weisswurst (embutido) o Schweinshaxe (codillos de cerdo)

En la fiesta tradicional alemana, antes de la inauguración del evento, llegan los anfitriones a las carpas, acompañados de música tradicional alemana. El Oktoberfest se inaugura cuando el alcalde dice a viva voz O’zapft is!, tras abrir el primer barril de cerveza golpeando con un mazo el grifo.

Las palabras del alcalde, O’zapft is, no las podrás encontrar en el diccionario; es dialecto austro-bávaro y significa “ya está pinchado”. Es una referencia al ritual de pinchar el primer barril del festival.

Los muniqueses suelen ponerse trajes tradicionales: las mujeres llevan el vestido tradicional o dirndl y un mandil, mientras los hombres usan pantalones de cuero hasta la rodilla llamados lederhosen, medias largas, una camisa (normalmente de cuadros o lisa) y un sombrero. No es de uso obligatorio, pero los locales agradecen el esfuerzo.

¿Preparado para lanzarte a disfrutar de un Oktoberfest? ¡Salud! Prost!

dest Descubriendo Europa virtualmente

Descubriendo Europa virtualmente

00. Descubriendo Europa virtualmente

Marzo 2, 2021

 

En el día de hoy nuestro centro dio inicio al taller virtual Descubriendo Europa. Este se realiza anualmente de manera presencial con estudiantes de escuelas primarias del Centro Histórico de La Habana Vieja pero, a raíz de la situación epidemiológica, hemos decidido trasladarlo a modalidad virtual utilizando la aplicación WhatsApp. De esta manera apoyamos el uso de las nuevas tecnologías como herramienta útil para el aprendizaje y brindamos a los niños un espacio donde invertir su tiempo de manera provechosa.

En el taller participan niños entre 8 y 12 años de edad, en su gran mayoría residentes en la capital, también una niña de Holguín y un niño de Granma. Nos complace mucho saber que la convocatoria llegó a diferentes lugares del país y que, gracias a la nueva modalidad virtual, todos podrán disfrutar y aprender sobre la cultura europea y sus vínculos con Cuba.

Descubriendo Europa propone un primer acercamiento a la cultura europea mediante actividades didácticas, recreativas e instructivas. Es de nuestro interés que los pequeños adquieran conocimientos generales sobre Europa a través de actividades vinculadas con la literatura infantil, las manualidades y usos prácticos de la tecnología. Se busca incentivar la sensibilidad y el interés por el patrimonio nacional y su vínculo con las culturas europeas.

Específicamente en esta edición estudiaremos sobre la geografía, la bandera, la historia y la cultura de países europeos como Francia, España, Italia, Grecia e Irlanda. También tendremos un encuentro dentro del marco de las actividades de la Fiesta del Libro infantil dedicado al medio ambiente y celebraremos juntos el Día Nacional de Irlanda (Día de San Patricio) y el Día de Europa.

En este primer encuentro pudimos conocernos un poco y explicar a los pequeños los objetivos del taller. Además, ellos aprendieron qué es un continente y cuáles son sus nombres. Luego pudieron ver el continente Europeo, algunos de los países que lo conforman y de ellos cuáles forman parte de la Unión Europea. La clase fue muy didáctica y hubo todo el tiempo un gran intercambio  de ambas partes. ¡Quedamos muy complacidos con el resultado y esperamos con ansias al próximo encuentro!

dest Dante Alighieri y la Divina Comedia

Dante Alighieri y la “Divina Comedia”

Dante Alighieri y la Divina Comedia

Marzo 1, 2021

 

Según los estudiosos de su obra, en la Divina Comedia Dante bajó al infierno a la edad de 35 años, término medio de la vida humana, el día de Viernes Santo del año 1300, correspondiente al 25 de marzo. Desde el 2020 y en adelante, esta fecha fue declarada por el Consejo de Ministros de Italia como Día de Dante o Dantedì, en homenaje a una de las más importantes obras de la literatura universal y a su autor.

Cualquiera de sus obras, como la Vita Nuova o El Convite, hubiera bastado para considerar a Dante Alighieri como un importante y excelente poeta. Sin embargo, es la Divina Comedia la que le consagra como el poeta más grande de Italia y uno de los mejores de todos los tiempos.

Dante Alighieri, cuyo verdadero nombre era Durante di Alighiero degli Alighieri, nació en Florencia en 1265, probablemente el 30 de mayo. Muy poco se sabe de los primeros años de su vida, ni ha podido comprobarse que estudió en las universidades de Bolonia o Padua, aunque no cabe la menor duda de que sus estudios fueron muy sólidos y sus conocimientos universales.

También estuvo vinculado a la política. En 1296 fue nombrado miembro del Consejo de Ciento y, además, figuraba en el gremio de médicos y boticarios. Del 15 de junio al 15 de agosto de 1300 fue prior de su ciudad natal, cargo de muy difícil desempeño en aquellos tiempos y al que le poeta atribuye todas sus desgracias. Las tenciones políticas entre partidos hicieron que Dante tuviera que exiliarse y dejar la política. Viajó por varias ciudades y durante casi todo el tiempo guardó la esperanza de poder volver a su ciudad natal. Sin embargo, la muerte lo sorprendió el 14 de septiembre de 1321 en Rávena, donde reposan sus restos.

Florencia ha pretendido en diversas ocasiones, aunque siempre en vano, poseer los restos del poeta, quien en su última voluntad expresó terminantemente que, en ningún caso, volvieran aquellos a la patria que, en vida, le cerró las puertas para siempre.

La Divina Comedia, ese grandioso poema épico-teológico, comparado a una catedral gótica por su belleza y excelsa espiritualidad, viene a ser la más alta expresión literaria de la cultura del siglo XIII, a la vez puente que separa y enlaza la Edad Media y la Edad Moderna. Entre sus páginas se vislumbra, plasmado en verso, el pensamiento cristiano del medioevo, la historia de la Italia renacentista, de la Florencia, del papado, del imperio, de las artes y las letras, de las nuevas y viejas ciencias, todo ello juzgado y analizado por el genio y la personalidad del poeta. De ahí su inmenso valor, tanto literario como de testimonio histórico.

Se compone de una introducción y tres cánticos o partes: el Infierno, el Purgatorio y el Paraíso, cada una de las cuales se subdivide a su vez en otros 33 cánticos de poco más de 100 versos endecasílabos cada uno. A lo largo de ellos, el poeta quiere presentar la transición del alma humana a través de los caminos de la razón hasta alcanzar la gracia que redime, la unión con Dios, y con ese fin utiliza toda una simbología mística muy corriente en su época.

El mismo Dante simboliza esa alma errante que busca luz. Perdido en la selva oscura del pecado, necesita la ayuda y la guía de Virgilio, personificación de la razón y sabiduría humana; luego, de Beatriz, símbolo espiritual de la sabiduría divina, de la teología, que le conducirá por caminos a donde la razón humana no alcanza, y, finalmente, San Bernardo, personificando a la mística, intercede por él y le permite gozar de la presencia del Altísimo. A esta simbología Dante logra comunicarle su inspiración y fantasía, sus propios odios, amores y pasiones, recuerdos y esperanzas, ideas y sentimientos, consiguiendo escenas, monólogos, plegarias y sátiras de vivo dramatismo, de serena dulzura, de magistral belleza.

Dante fue el más importante autor de su tiempo en defender el uso de las lenguas vernáculas. La lengua oficial en literatura o en el ámbito político era el latín y Dante se rebeló contra esa imposición y dejó por sentado sus argumentos en su brillante tratado De vulgari eloquentia (Acerca del habla popular). De la teoría pasó a la práctica y escribió su famoso poema Divina comedia en toscano, con una rima y un ritmo que lo hacen perfecto y fácil de entender. Depuró el toscano, lo refinó e incluyó dialectismos, latinismos, arabismos y galicismos, conformando un léxico de tal riqueza que, esta lengua romance, fue extendiéndose geográficamente y ganando estatus oficial.

Su legado influyó en Giovanni Boccaccio, al que se le debe la adición de “comedia” al título de esta obra maestra de Dante, y en Petrarca, quienes terminaron por enriquecer y consolidar lo que se conoce hoy como el italiano.

A 700 años de la muerte del más grande poeta italiano, el 2021 ha sido declarado como el año de Dante Alighieri. Diversas son las propuestas de varias naciones que homenajean a este célebre escritor, entre ellas, compartir contenidos en las redes con la etiqueta #IoLeggoDante. Por otra parte, la Galería de los Uffizi de Florencia le rinde tributo desde el 1ro de enero con una exposición virtual que incluye una serie de 88 dibujos realizados entre 1586 y 1588 por el pintor italiano Federico Zuccari, destacado exponente del manierismo italiano. La exposición puede ser apreciada en el siguiente link: http://www.uffizi.it/en/online-exhibitions-series/to-rebehold-the-stars.

Dante está hoy de alguna manera vivo, y su obra cumbre, la Divina Comedia, no tiene época.

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Aporte de investigadores holandeses a la paleontología cubana

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Reinaldo Rojas Consuegra y Jorge Isaac Mengana

Febrero 26, 2021

 

Introducción

La Paleontología, disciplina científica ocupada en estudiar los fósiles presentes en las rocas cubanas, ha ocupado gran cantidad de paleontólogos cubanos y de otras partes del mundo, entre ellos holandeses.

Entre los macro fósiles, uno de los más importantes del registro paleontológico cubano son los  rudistas, grupo de moluscos cuyas conchas formaron grandes volúmenes de rocas calizas marinas, y que se extinguieron la final de periodo Cretácico, hace unos 66 millones de al mismo tiempo que los dinosaurios; probablemente a causa del impacto meteorítico de Chicxulub, Yucatán, México.

Desarrollo

Las noticias más antiguas de este grupo de moluscos “gigantes” datan de inicios del siglo XIX.  Sin embrago, la más importante contribución al conocimiento taxonómico y estratigráfico de este grupo fósil, fue estimulada por el profesor Luis Martin Robert Rutten, de la Universidad de Utrecht.

El holandés L. M. R. Rutten (1884 – 1946), estudió Geología en la Universidad de Utrecht, Holanda; presentó su tesis en Paleontología en 1909, a los 25 años de edad. Empleado en la compañía petrolera holandesa Bataafsche Petroleum Maatschappij, predecesora de la Royal Dutch Shell, condujo una expedición científica a Borneo; sus trabajos en la petrolera lo llevaron, además, a ampliar sus experiencias y conocimientos sobre la geología, la paleontología, y la cartografía de las cordilleras Béticas, la Antillas Holandesas, Cuba, Argentina, México y Perú.

A los 37 años de edad,  Rutten sustituyó a su viejo maestro Wichmann como professor en Geología, Paleontología y Cristalografía en la Universidad de Utrecht.  Por sus trabajos en exploración, él imprimió a su cargo profesoral una dimensión práctica, llevando a sus estudiantes a expediciones al extranjero.  Así, en 1930, dirigió a sus alumnos en una expedición a las Antillas Holandesas. Con posterioridad, en los años 1933 y 1938 realizó dos expediciones a Cuba, también acompañado de sus alumnos y esposa, Johanna Catharina Pekelharing.

Al matrimonio de Luis Martín y Johanna Catharina, le nació Martin G. Rutten, que estudió biología y geología; seguidor de los pasos de su padre, lo acompañó en expediciones a Cuba donde colectó los materiales suficientes para presentar en 1936, su tesis: Rudistids from the Cretaceous of Northern Santa Clara province, Cuba.

En 1919, a los 35 años de edad, Luis Martín  Robert Rutten, se convierte en Miembro Correspondiente de la Real Academia Holandesa de Ciencias y Artes, y Miembro Pleno de Número, a los 39 años de edad.  Fue autor o coautor de muchas publicaciones científicas.  El reconocimiento de la comunidad científica se hace realidad en el empleo de sus trabajos para nuevas publicaciones, y además, por haberle dedicado una especie de lagarto suramericano: Phyllodactylus rutteni.

El aporte de los paleontólogos holandeses, al avance  de los micro y macrofósiles es apreciable; sirva de ejemplo la contribución hecha al conocimiento de los rudistas de Cuba.

G. Rutten (1936), utilizando los ejemplares recolectados en 1933 al norte de la provincia de Las Villas junto al Dr. Tschopp, dio a conocer una nueva especie Chiapasella cubensis, pero además, describió taxonómicamente todo el material, reportando varios taxones.

En un primer trabajo, Thiadens (1936), describe del material colectado en la parte sur de la antigua provincia de Las Villas, reportando una nueva especie Bournonia planasi, reconociendo además, otras.   En su segundo trabajo, ese mismo año, reportó por primera vez para Cuba una asociación fósil del Cretácico Cenomaniano – Turoniano, procedente de la parte sur de Las Villas: Tepeyacia corrugata Palmer, Caprinuloidea perfecta Palmer, Caprinuloidea sp. y Coalcomana ramosa Boehm.

En el año 1937 L. W. J. Vermunt, publicó la descripción taxonómica del material recolectado en Cuba en 1933 en la provincia de Pinar del Río, donde describió seis nuevas especies: Orbignya mullerriedi, Biradiolites tschoppi, Biradiolites macgillavryi, Bournonia thiadensi, Durania palmeriTampsia rutteni. Además, reportó otras.

Varios trabajos de H. J. Mac Gillavry, dedicados a los rudistas (1932, 1935, 1937), hacen referencias a las especies cubanas, pero sin dudas, la obra de Mac Gillavry de 1937, es la más importante de todas las contribuciones que le preceden, y una de las fundamentales en estos estudios del Caribe y América.

Esta obra contiene una extensa revisión taxonómica de obligada consulta. Para Cuba en particular, el autor describió varias especies nuevas: Antillocaprina crassitela, Bournonia cancellata, Biradiolites adhaerens, Biradiolites  cf. adhaerens, Bournonia thiadensi, Bournonia nov. sect. sp., Mitrocaprina tschoppi, Mitrocaprina palmeri, Mitrocaprina cf. bayani, Vaccinites inaequicostatus vermunti. Además, en su revisión sinonimizó numerosos taxones ya conocidos de todo el hemisferio occidental, relacionándolos con los de Europa.

Años más tarde, se publicaron otros trabajos del grupo holandés: Wessen, quien incluyó en su estudio algunos rudistas de las provincias de Camagüey y Ciego de Ávila; Keijzer trató las taxa del territorio camagüeyano y oriental; y Hermes J. J reportó y describió las especies del Cretácico Inferior Albiano en la provincia de Camagüey; comparables a la fauna ya reportada por Thiadens del territorio meridional villaclareño.

Listado de taxa de rudistas nombradas por los estudiosos holandeses, dedicadas por otros autores en honor a ellos, o dedicadas entre ellos mismos (Rojas-Consuegra 2004, 2005):

Familia Polyconitidae (Mac Gillavry) 1937

Familia Hippuritidae

Hippurites mullerriedi (Vermunt) 1937

Vaccinites macgillavryi (Palmer) 1933

Vaccinites vermunti (Mac Gillavry) 1937

Torreites tschoppi (MacGillavry) 1937

Familia Radiolitidae

Biradilites tschoppi (Vermunt) 1937

Bournonia planasi (Thiadens) 1936

Bournonia thiadensi (Vermunt) 1937

Tampsia rutteni (Vermunt) 1937

Chiapasella cubensis (Rutten) 1936

Familia Antillocaprinidae (Mac Gillavry) 1937

Antillocaprina crassitela (MacGillavry) 1937

Titanosarcolites macgillavryi (Alencáster) 1971

Familia Plagioptychidae

Mitrocaprina palmeri (Mac Gillavry) 1937

Conclusiones

Los trabajos de los holandeses en Cuba, fueron fundacionales en el estudio de algunos grupos fósiles, en particular para los rudistas donde se cuentan unos 12 taxones válidos, entre ellos dos familias, varios géneros y especies. Como resultado de aquellas colectas de fósiles, hoy se atesoran en la Universidad de Utrecht, la colección más importante de rudistas de Cuba, muy significativa para todo el Caribe. Todo científico cubano que se proponga el estudio de los rudistas, necesita consultar el material de dicha colección, por lo que es aspiración legítima de paleontólogos cubanos que esta sea emplazada, como corresponde, en suelo cubano.

 

Notas

* Conferencia presentada en el II Coloquio Presencias Europeas en Cuba, 2018, del Centro para la Interpretación de las Relaciones Culturales Cuba-Europa: Palacio del Segundo Cabo.

Reinaldo Rojas Consuegra: Doctor en Ciencias Geológicas (CUJAE, 2004). Máster en Geología (UPR, 2001); Ingeniero Geólogo (URSS, 1986); Actualmente es Investigador Titular del Centro de Investigaciones del Petróleo. Investigador y curador de Paleontología del Museo Nacional de Historia Natural de Cuba por 25 años (1990-2016); fue también vicedirector científico (2001-2004) y director (2007-2014) de dicha institución. Especialista en Invertebrados fósiles y estratigrafía. Es miembro del Grupo para el Patrimonio Geológico y de la Comisión de Patrimonio Natural del CNP. Autor y coautor de publicaciones y comunicaciones sobre geociencias, incluido patrimonio y socialización. Ha dirigido o codirigido una decena de proyectos científicos y ha sido el responsable, por la parte cubana, de varios proyectos internacionales y bilaterales, con especialistas de México, España, Japón, Estados Unidos, Reino Unido y otros países.

Jorge Isaac Mengana: Licenciado en Educación en la especialidad de geografía. Fue jefe de Promoción Cultural, Exhibiciones y Educación del Museo Nacional de Historia Natural de cuba. Desde 2010 es director de la Casa Museo Alejandro de Humboldt, institución adscrita a la Oficina del Historiador de la ciudad de La Habana.

dest Grecia

Grecia

Grecia

Febrero 25, 2021

 

Grecia, de nombre oficial República Helénica, es un país soberano miembro de la Unión Europea, situada en las orillas nororientales del mar Mediterráneo, en un enclave estratégico entre Europa, Asia y África. En su conformación social, Grecia es muy homogénea, ya que gran parte de su población habla el idioma griego y practica el cristianismo ortodoxo. En su territorio continental, así como en sus miles de islas, se encuentra el testimonio histórico de la antigua civilización griega, así como el legado de una larga tradición que se refleja en el arte, la arquitectura, la gastronomía, la literatura y la mitología.

La cultura griega ha evolucionado a través de miles de años, iniciando con la Grecia micénica y pasando por la Grecia clásica, a través de la influencia del Imperio romano y el Imperio Bizantino. Otras culturas y naciones, como los Estados latinos y francos, el Imperio otomano, la República de Venecia, la República de Génova y el Imperio británico también han dejado su influencia en la cultura griega moderna.

La Grecia moderna tiene su origen en la civilización de la antigua Grecia, considerada la cuna de la civilización occidental. Fue el lugar de nacimiento de la democracia, la filosofía occidental, los Juegos Olímpicos, la literatura y el estudio de la historia, la política y los más importantes principios de las matemáticas y la ciencia. Introdujeron muchas formas literarias como la poesía épica y lírica, la narrativa histórica, la tragedia y la comedia. Además, se creó un ideal de belleza clásica, que respondía a la búsqueda del orden y la proporción, la cual influyó fuertemente el arte occidental.

Atenas, su capital, es la urbe más poblada y grande del país. Es una ciudad rica en restos arqueológicos, no solo clásicos sino, además, romanos y bizantinos. En la Acrópolis de Atenas destaca el Partenón, símbolo imperecedero de la cultura griega. El templo evidencia el gran conocimiento geométrico de los matemáticos y arquitectos griegos. Es octástilo (con ocho columnas en sus dos fachadas principales) y períptero (que está rodeado de columnas).

También en la Acrópolis se encuentra el Erecteón, uno de los más bellos monumentos arquitectónicos. Uno de sus pórticos sobresale del resto del conjunto por las cariátides, esas columnas en forma de mujer que sujetan sobre sus cabezas el entablamento de la fachada. Pero, ¿sabías que las seis que se encuentran in situ son replicas? Cinco de las originales se encuentran en el Museo de la Acrópolis y la otra en el Museo Británico, protegidas de la corrosión ambiental.

Para la arquitectura, los antiguos griegos desarrollaron los órdenes clásicos: dórico, jónico y corintio, que establecía una relación entre la columna (elemento de sostén) y el dintel. Estos se pueden diferenciar atendiendo al capitel de las columnas. A diferencia, en el periodo bizantino las edificaciones se caracterizaron por plantas de cruz griega, con una cúpula central rodeada de otras cúpulas pequeñas.

Grecia tiene una fuerte tradición literaria que comprende unos 2800 años. Las primeras obras literarias occidentales son los poemas épicos de Homero y Hesíodo. En la Grecia clásica nace la poesía lírica, el teatro y los estudios filosóficos e históricos. Ya en el siglo XX, destacan los escritores Giorgos Seferis (1900-1971) y Odysséas Elýtis (1911-1996), ambos galardonados con el Premio Nobel de Literatura en 1963 y 1979, respectivamente.

Grecia es uno de los países más montañosos de Europa. El monte Olimpo, la mítica morada de los dioses griegos, es el punto más alto del país, con 2917 metros sobre el nivel del mar. Gracias a la variedad de climas y paisajes, la nación cuenta con más de 5500 tipos de plantas y especies de animales únicas como las focas pinípedas, la llamada tortuga boba y la cabra salvaje, ya extinta en el resto de Europa. Sus playas son de las más bellas del mundo, caracterizadas en su mayoría por un azul turquesa que enamora a los visitantes.

Los griegos son muy arraigados a su tradición. Una de ellas es el nazar que, aunque su origen sea turco, se ha convertido en uno de los suvenires más comunes de Grecia. El nazar es un amuleto que protege contra el mal de ojo y se representa mediante círculos concéntricos, desde adentro hacia fuera, azul oscuro o negro, azul claro, blanco y azul oscuro. Desde la antigüedad, los griegos lo utilizaban en los barcos, para pedir protección en sus expediciones a los dioses Poseidón, Zeus y Hermes. Actualmente también se utilizan cuentas con aspecto de nazar en los begleri griegos.

Maestros de obras catalanes en Camagüey

Maestros de obras catalanes: artífices del Modernismo de finales del siglo XIX y principios del XX en Camagüey

Maestros de obras catalanes en Camagüey

Vivian Mas Sarabia y Jorge Blanco Mas

Febrero 19, 2021

 

Introducción

El surgimiento, formación y desarrollo de la cultura nacional cubana tuvo su base en los aportes culturales que provinieron de España, proceso que fue, en gran medida, estimulado por una fuerte emigración fomentada en la península, al comenzar a nutrir la población en Cuba cediéndole modelos y patrones, que pasaron a formar parte de la identidad nacional del país.

En Camagüey, se observa una arquitectura realizada a inicios del siglo XX que manifiesta significativamente los signos de maestros de obra catalanes. Es por ello que estudiar las edificaciones realizadas en ese período nos permite preservar esa arquitectura de alto valor estético.

Presencia de catalanes en Camagüey

Según consta en documentos oficiales, Camagüey tuvo, desde 1841, asentamientos de catalanes, e incluso, una empresa conocida como “colonización catalana” fue organizada en la antigua “Santa María del Puerto del Príncipe” por tres educadores catalanes que tenían la misión de “…facilitar la venida a Cuba de contingentes migratorios catalanes expertos en diversas ocupaciones y artesanías” (Conangla Fontanilles, 1954, p. 60)

Con la finalidad de agruparse para defender el ideal nacionalista catalán, se crearon asociaciones encargadas de difundir la cultura entre sus miembros. Contribuyeron a mantener el arte de la colonia catalana y se convirtieron en “…fieles depositarios de las más bellas tradiciones de su lejana tierra en nuestro país” (Chávez Álvarez, 1989, p. 15). Además de incentivar acciones culturales, en la ciudad se establecieron numerosos maestros de obra, albañiles, herreros, carpinteros, que transpolaron su experiencia y conocimientos e imprimieron en las obras realizadas por ellos el sello característico de su región natal.

Maestros de obras catalanes

A inicios del siglo XX, Camagüey no tenía casi arquitectos. Constructores cubanos como Rafael Bastida, Pompeyo Sariol, Orlando Freyre, entre otros, -que ejercían su labor desde el XIX-, dominaban la proyección de edificaciones (Llanes, 1985).

Aproximadamente desde 1895 comenzaron a llegar, procedente de Cataluña, un numeroso grupo de maestros de obras que, a fuerza de destreza y maña, dio muestras de poseer grandes habilidades y poco a poco ganaron prestigio en diferentes ramas de la construcción.

Nombres como Claudio Muns Piqué, Juan Llach Masdeu, Francisco Borrás Juan, Jaime Cruanyas, Ramón Ranté, Miguel Perulla, José Grau Sanou, Juan Albaijés Ciurana y Miguel Pons, expresaron su idiosincrasia a través del uso de elementos artísticos que incorporaron a las más significativas construcciones del período. Con el análisis de sus obras se podrán pormenorizar y distinguir constantes de diseño, que llegaron a convertirse en “escuela” dentro de la ciudad (Llanes, 1985).

Sin lugar a dudas, Claudio Muns Piqué [1], dejó excelentes muestras de su trabajo y durante el primer cuarto de siglo fue uno de los más destacados propulsores de la tendencia modernista en la ciudad. Además de construir su propia casa en Estrada Palma No. 44, realizó varias viviendas con decoraciones florales, que aún pueden apreciarse en la calle Avellaneda. “Claudio Muns era fachadista, se dedicaba a decorar los frentes de las edificaciones, tenía muy buen gusto y hacia las cosas perfectas…” [2]. Fue el encargado de remodelar la fachada del antiguo Ayuntamiento ubicado en Cisneros esquina a Martí y construyó la única vivienda con cariátides en el balcón sita en Avenida de los Mártires esquina a Rotario.  

Ramón Rante llegó a La Habana en 1906 y radicó en Camagüey desde 1914. Junto a otros constructores edificó la Iglesia sita en la calle Teniente Cañón -en la Vigía- y colaboró en la realización de la iglesia neogótica del Sagrado Corazón de Jesús, en la plaza de San Francisco.

No todos llegaron a Cuba en busca de mejoras económicas, tal es el caso de Jaime Cruanyas Feliú que nace en Canet de Mar, Barcelona, en abril de 1880 [3]. Desde muy joven, sintió vocación por la construcción y se hizo especialista en trabajos artísticos de jardinería. Viajó a Cuba en 1906, contratado por Higinio Moré, entonces dueño de la Tropical, -que lo conoce en Canet-, para que decorara el área exterior de su empresa. En los hoy conocidos Jardines de la Tropical, Cruanyas desplegó una maestría indiscutible: bancos, canteros, barandas rústicas, fueron realizadas con piedra y cerámica, al estilo del parque Güell de Gaudí.

Llegó a Camagüey en 1914, como jefe de una compañía constructora integrada por catalanes para realizar la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús. Fue en esta obra donde comenzó a familiarizarse con las nervaduras y elementos del estilo gótico. Trabajó en la construcción de la capilla Las Siervas de María ubicada en el Reparto Garrido entre 1926 y 1947. Su frente está decorado en azulejos y se observa un mural con la imagen de la Virgen de la Salud, realizado con este material. Muchos ingenieros y arquitectos de la época se asombraron con la solución dada a la cubierta, pues en su interior aparecían los nervios propios del gótico y por el exterior se apreciaba como una gran azotea plana. También realizó la Escuela de Artes y Oficios para los Salesianos, con talleres de carpintería, herrería y mecánica.

El azulejo y la cerámica fueron los materiales que más aseveraron la entrada del Art Nouveau y de los catalanes en la arquitectura. Entre las más importantes está la fábrica que perteneció a Jaime Cruanyas. Poseía una prensa de hacer mosaicos y azulejos, que mandó a comprar junto con catálogos a Francia, en ella realizó, por más de 40 años, disímiles trabajos que requirieron de su utilización: pisos, baños, zócalos, canteros, frisos y detalles de decoración en general, mostraron gran variedad de diseños y valores cromáticos. Construía fundamentalmente para la clase media. Enseñó el oficio a su hijo, de igual nombre, que fue dueño de una fábrica de mosaicos, ubicada en la calle 1ra del Reparto Vista Hermosa.

Juan Llach Masdeu, trabajó de muy joven en la región de Cataluña y llegó a Cuba con una rica experiencia que invirtió en numerosas edificaciones de la ciudad. Ejemplo de lo anterior es la vivienda de Martí No. 16 y las ubicadas en Apodaca No. 16 y No. 18 para la clase media.

El catalán Antonio Moya Andreu [4], regresó a España después de trabajar varios años en la provincia. Realizó diversas construcciones, consideradas como verdaderas joyas de la arquitectura camagüeyana. La vivienda de la Avenida Finlay No. 41, única de su tipo en el interior del país, es un vivo ejemplo de la expresión gaudiana. Si se compara su pretil ondulado con el remate de la casa Battló de Barcelona, se encontrarán semejanzas muy notorias en ambas viviendas.

La ubicada en Esteban Varona actualmente está muy transformada. Con dualidad de funciones, Moya situó la fábrica de jabones Tibidabo en el primer nivel y el segundo lo destinó a viviendas para la clase media. Se recreó con el uso de materiales pétreos en la Gruta del Casino, que asemeja una fuente natural. Es realizada en marzo de 1924 y está ubicada en el área arbolada más extensa de la ciudad.

Moya fue considerado como un verdadero artista inspirado en la enigmática figura de Antonio Gaudí. Utilizó elementos de la naturaleza y evocó fantasías y rarezas, que sorprende a todo el que analiza su arquitectura.

La incidencia de los maestros de obra catalanes fue muy amplia y diversa. Puede verse en una temática muy poco abordada -y olvidada- por los arquitectos actuales. Se trata de la arquitectura funeraria, que realizada por el catalán Francisco Borrás Juan [5], cuenta con un bello ejemplo -comparable a los de su tipo en La Habana- en el Cementerio General de Camagüey.

En 1919 se construyó una bóveda modernista -única en el interior del país- que se encuentra en el primer tramo cuadrante noroeste. Perteneció a una familia de abolengo: la de Carmen Machado de López, que urge conservarla, pues en la actualidad se encuentra en lamentable estado. Con seguridad existieron en la ciudad muchas obras que no están relacionadas en el trabajo, pero faltaron datos, elementos en expedientes y se ha perdido el testimonio de familias que regresaron a España o que han muerto. Es algo que vale la pena profundizar por lo novedoso del tema.

Se puede afirmar que el Art Nouveau o Modernismo, no llega puro a la ciudad y como parte del lenguaje ecléctico, tiende a mezclarse con otras corrientes para manifestar rasgos disímiles en sus soluciones. Combinaron elementos de la arquitectura modernista como: balcones de hierro en forma sinuosa, enchapes cerámicos, decoraciones con azulejos y detalles de pretiles ondulantes. Muy utilizado fue el esgrafiado con motivos florales y naturales utilizándose la línea de libre configuración propia del estilo (Mas Sarabia, 2000).

Conclusiones

Tras el análisis realizado puede afirmarse que, en el caso de Cuba, -desde finales del XIX y durante las tres primeras décadas del XX-, los antecedentes hispánicos y la presencia de españoles en la Isla marcaron, mucho más que en períodos anteriores, su influencia en la formación sociocultural del país. En este sentido, la potente emigración fomentada en la Península Ibérica, fue la encargada de no romper el vínculo cultural con España y las asociaciones fundadas por ellos, funcionaron como elementos de identidad cultural y permanencia de tradiciones.

Dentro de la emigración hispana que llegó a Cuba hay un predominio de gallegos, canarios y catalanes. Estos últimos se asentaron mayoritariamente en la región centro – oriental del país, y particularmente incidieron en la zona de Camagüey, por lo que se hizo evidente su estudio.

Cuando se recorre la ciudad de Camagüey se observa una arquitectura que denota evidentes muestras de la acción desarrollada por maestros de obra catalanes, que ocuparon un importante espacio en la ciudad, marcando en cada edificación su talento y su personalidad. Quizás parecerá excesivo hacer comparaciones entre las geniales obras de Gaudí y aquellas realizadas por Moya, Cruanyas, Llach, Grau, Borrás, Albaijés y Muns, -por sólo citar a algunos-, donde cada cual logró adecuarse a las características específicas del país, con soluciones locales pero con el sello inconfundible de elementos que provienen del vocabulario modernista.

Notas

* Conferencia presentada en el I Coloquio Presencias Europeas en Cuba, 2017, del Centro para la Interpretación de las Relaciones Culturales Cuba-Europa: Palacio del Segundo Cabo.

[1] Los datos sobre el maestro de obra catalán Claudio Muns, fueron aportados por varias generaciones de catalanes, que aún viven en la ciudad, son ellas las señoras: Teresita Cruanyas y Carmen y Teresita Grau.

[2] Entrevista a las catalanas Carmen y Teresita Grau, hijas del herrero José Grau.

[3] En marzo del 2000 se le realizó una larga entrevista a Teresita Cruanyas, hija menor de Jaime, la cual brindó la información aquí recogida.

[4] En marzo del 2000 se le realizó una larga entrevista a Teresita Cruanyas, hija menor de Jaime, la cual brindó la información aquí recogida.

[5] Datos ofrecidos por Gustavo Sed Nieves.

Vivian Mas Sarabia: Doctora en Ciencias Técnicas. Arquitecta, Profesora Titular del Colegio Universitario San Gerónimo de La Habana y, desde 2014, es presidenta de la Comisión de la carrera Preservación y Gestión del Patrimonio Histórico Cultural de ese centro de altos estudios. Es Miembro de Número de la Cátedra Gonzalo de Cárdenas de Arquitectura Vernácula y de la Fundación Diego de Sagrado, en España. Obtuvo 4 premios nacionales otorgados por la Academia de Ciencias de Cuba y participó, como jurado, en la Categoría de Intervención del Patrimonio en 4 Salones Nacionales de Arquitectura. Formó parte del Tribunal en 3 carreras para su acreditación en Maestrías y Doctorados. Es miembro del Tribunal Permanente de Arquitectura para la obtención del Grado de Doctor en Ciencias Técnicas.

Jorge Blanco Mas: Es ingeniero civil y máster en Ciencias. Profesor Asistente del Departamento de Ingeniería Civil de la Universidad de Camagüey. Miembro de la red Fórum UNESCO – Universidad y Patrimonio (FUUP).

Noruega

Noruega

Noruega

Febrero 17, 2021

 

El Reino de Noruega es un Estado soberano de Europa septentrional, cuya forma de gobierno es la monarquía democrática parlamentaria. Su territorio está organizado en diecinueve provincias o fylker y el idioma oficial es el noruego, una lengua norgermánica relacionada directamente con el danés y el sueco. En su mayor parte, los hablantes de noruego, danés y sueco pueden entenderse entre sí. Junto con Suecia, Finlandia y una parte de Rusia, Noruega forma la península escandinava, mientras que junto a Suecia y a Dinamarca, conforman Escandinavia.

En 2018, Noruega fue elegida como la nación más feliz del mundo, teniendo en cuenta criterios como la libertad, el bienestar, la salud y la generosidad.

Su capital es Oslo. Esta ciudad se ha tomado muy en serio la lucha contra el cambio climático, por lo que desde hace años ha comenzado a tomar medidas contra la contaminación, entre ellas, aumentar el número de zonas verdes. En 2019, fue nombrada Capital Verde Europea. Entre los sitios más llamativos se encuentra la Ópera de Oslo, situada en el fiordo de Oslo y que asemeja un gran iceberg que emerge del mar. También destacan el Palacio Real, el Parque de Vigeland y el Museo de Barcos Vikingos.

En Noruega, también se encuentran algunos de los paisajes más fascinantes del mundo, que hacen del país el destino perfecto para los amantes de la naturaleza y los rincones insólitos. Tromsø, por ejemplo, es uno de los mejores lugares del mundo para aquel que disfrute el espectáculo de las auroras boreales. Asimismo, destacan en su naturaleza los fiordos, estrecha entrada de mar formada por la inundación de un valle excavado o parcialmente tallado por acción de glaciares.

Noruega cuenta con ocho lugares y zonas que, por su valor cultural y natural, forman parte de la lista de Patrimonio de la Humanidadad de la Unesco: el muelle de Bryggen, en Bergen (1979); la iglesia medieval de Urnes (1980); la ciudad minera de Røros (1980); el arte rupestre de Alta, provincia de Finnmark (1985); las islas Vega o Vegaøyan (2004); arco geodésico de Struve (2005); los fiordos noruegos de Geiranger y el Nærøyfjord (2005); emplazamiento industrial de Rjukan-Notodden (2015).

La cultura noruega goza de reconocimiento internacional y varios de sus artistas se encuentran entre los mejores del mundo. En literatura, las obras de Henrik Ibsen (1828-1906) son de las más representadas en el teatro. Mientras que en artes plásticas, Edvard Munch (1863-1944) destacó en la vanguardia artística internacional y una de sus obras más conocidas es El grito.

destConvocatoria al taller virtual Descubriendo Europa

Convocatoria al taller virtual para niños: Descubriendo Europa

Convocatoria al taller virtual  Descubriendo Europa

Febrero 16, 2021

 

El Centro para la interpretación de las relaciones culturales Cuba-Europa: Palacio del Segundo Cabo, de la Oficina del Historiador de la ciudad de La Habana,  convoca a niñas y niños residentes en Cuba, entre 8 y 11 años de edad, al taller virtual Descubriendo Europa.

La cita será todos los martes  desde el 2 de marzo hasta el 4 de mayo de 2021 en los horarios de 11:00 a.m. a 12:00 p.m., mediante un grupo la aplicación WhatsApp.

La propuesta de este taller virtual consiste en proporcionar a los pequeños de casa un primer acercamiento a la cultura europea mediante actividades didácticas, recreativas e instructivas. En cada encuentro se abordarán temas  generales sobre Europa como la geografía, el idioma e íconos culturales más distintivos, a través de actividades vinculadas con la literatura infantil, las manualidades y usos prácticos de la tecnología. Será de vital importancia que los niños logren comprender los fuertes vínculos que unen la cultura cubana y la europea, así como identificar la herencia del viejo continente en nuestro país.

Requisitos:

  1. El niño o algún familiar responsable debe tener teléfono celular con acceso a internet y a WhatsApp disponible en el transcurso del taller.
  2. El niño necesitará apoyo de un adulto.

La capacidad del taller es de 15 niños. Para inscribirse pueden escribir al correo garrigale@gmail.com, con el asunto Taller virtual: “Descubriendo Europa” y en el cuerpo de texto incluir (Nombre y Apellidos del niño, sexo, edad, municipio y número de WhatsApp con el que participará en el taller), la fecha límite de inscripción será el lunes, domingo 28 de febrero del 2021.

dest La ciudad de Trinidad

La ciudad de Trinidad y su región en la obra de Francisco Lavallée

La ciudad de Trinidad y su región en la obra de Francisco Lavallée

MSc. Bárbara O. Venegas Arbolaez

Febrero 12, 2021

 

El 18 de marzo de 1833 el Cabildo de la ciudad de Trinidad admitió el título de agrimensor de D. Francisco Lavallée y aprobó su petición para el uso y ejercicio de su profesión [1]. Sin embargo, en otra documentación se consigna su residencia anterior a dicha fecha: “Don Francisco Lavallée de Trinidad, 9 de octubre de 1832, calle de Jesús María Nº 13” [2]; y por si fuera poco, se cita un documento del Archivo Histórico Provincial de Sancti Spíritus, donde aparece como uno de los agrimensores que deslindó el hato San Pedro —que pertenecía a Trinidad y colindaba con otro de la jurisdicción espirituana— en 1831 [3]. Todo parece indicar que en este último año ya radicaba en la localidad y que solo después que comprobó las potencialidades económicas y profesionales que el lugar le ofrecía se decidió a establecer un compromiso fiscal con el gobierno. En el presente trabajo se considera 1831 como su fecha de arribo a la región trinitaria.

Años antes, en 1819, Francisco Lavallée llegó a Haití procedente de Francia para dedicarse al comercio. En su país natal había tenido otras experiencias como el intento de hacerse marino y sus estudios le permitieron entrar en la oficina del catastro, las cuales fueron muy útiles para su vida posterior.

Al deteriorarse la situación en Haití, tuvo que seguir la trayectoria de otros franceses que se habían radicado allí y pasó a La Habana, donde se encontraba ya en 1820, después residió en Puerto Príncipe, donde ejerció como agrimensor durante algunos años y alcanzó cierta notoriedad en la profesión, lo cual es muy probable que le facilitara el desenvolvimiento en Trinidad durante la década de 1830.  

En esta última trabajó intensamente y tuvo una activa vida social y política como representante de su nación y miembro de instituciones científicas: afiliado a la Sociedad Francesa de Estadística Universal en 1830 y a la Sociedad de Geografía de París en 1833 —con la que había comenzado a cartearse en 1832—; corresponsal de la Sociedad Económica de Amigos del País desde 1832; agrimensor geómetra de los dominios reales del departamento central y vice-cónsul de Francia en Trinidad en 1834; también en esta misma fecha inspector de los hospitales de la ciudad; y caballero de la Legión de Honor en 1835.

Pero, sin dudas, toda su actividad profesional y su proyección intelectual giró en torno a la geografía: creó mapas y planos topográficos e hidrográficos, y planos catastrales en diversas regiones del centro de la Isla; se mantuvo en comunicación y colaboración permanente con otros especialistas de su rama, de lo cual lo más representativo es su participación en el llamado mapa de Vives en 1835 y el Atlas cubano de Rafael Rodríguez en 1841-42; preparó colecciones de flora, fauna y minerales que envió a la Sociedad de Geografía de París, en respuesta a una convocatoria de la institución en 1837; y publicó Memoria histórica, geográfica y estadística sobre Cuba (1836), Noticia geográfica sobre la ciudad de Matanzas (1836), Noticia geográfica de la Isla de Pinos (1837), Noticia geográfica para servir a la geografía de Cuba, Matanzas, Mariel (1840), y Noticias históricas y geográficas sobre las ciudades de Trinidad, Sancti Spíritus y San Juan de los Remedios (1844).

El fechado de los trabajos de su autoría, su colaboración en proyectos cartográficos de carácter nacional orientados por la superioridad y su regreso a Francia en 1843 permite inferir que se marchó de la región trinitaria probablemente en 1842-43.

El agrimensor ante la plantación azucarera trinitaria [4]

Lavallée llegó a Trinidad en la etapa de auge de la plantación azucarera en la región, que constituía el complejo económico-social más relevante del Departamento Central de la Isla.

La condición de ciudad portuaria y comercial aportaba factores de modernización y cosmopolitismo, de ahí el atractivo para artistas, profesionales y técnicos de todo tipo para establecerse en ella y ponerse al servicio del gobierno y de los propietarios, que en el caso gubernamental encargaban planos y mapas de la ciudad, de proyectos de nuevas poblaciones, de la línea costera, de caminos y recursos hidráulicos. Por la parte de los hacendados se financiaban representaciones topográficas de sus propiedades para legalizar un dominio como dueño, inventariar y tasar un bien inmueble para venderlo o comprarlo, declararlo como herencia dentro de un testamento o, en su defecto, un intestado, etc.

Es válido aclarar que la confección de planos de las plantaciones esclavistas azucareras se había puesto en práctica en el Caribe insular desde el siglo XVIII con diversos motivos, no solo catastral o delimitador de propiedades, con fines de compraventa o herencia, sino para mostrar la red de caminos y el ordenamiento espacial de los componentes del complejo fabril, cuya representación cumplía una función que hoy llamaríamos de organización del trabajo, además de tributar a una estética paisajística, en este caso industrial. El investigador Esteban Acosta Rodríguez considera que “los planos no solo muestran una distribución sino además pueden ser leídos en términos de articulación del discurso y el poder de las clases dominantes en la conformación del diseño del paisaje” [5].

No obstante, otras lecturas son posibles: los indicadores referidos a grupos sociales subalternos como los esclavos y las diferentes prácticas socioculturales vinculadas a la vida en el ingenio y a su segregación típica, como la ubicación de la aldea o el barracón donde vivía dicha servidumbre, los cultivos y los árboles aislados, así como los jardines.

Indudablemente, el boom azucarero había provocado un efecto de similares dimensiones en la agrimensura en los campos de Cuba. Continuamente surgían todo tipo de conflictos entre los propietarios a causa de la imprecisión de los deslindes de las primeras concesiones de tierras, y sobre todo, a partir del decreto de 1819, que impuso nuevas delimitaciones agrícolas. A esto se añadía la transformación de numerosas haciendas ganaderas en plantaciones de café o de caña de azúcar, que requerían nuevas mediciones topográficas [6] y también la explotación de otras estructuras agrarias, como el sitio de labor y el potrero.

La enorme demanda de mediciones de tierras fue resuelta por agrimensores criollos y extranjeros, estos últimos de diversas procedencias. El citado año no es casual, es evidente la relación entre los aportes técnicos de los inmigrantes franceses, basados en conocimientos científicos; su rigor profesional, con la aplicación de instrumentos de medición precisos y eficientes; y la introducción de métodos modernos de conteo y medición de población, de propiedades y del espacio urbano, con el auge de la estadística, la agrimensura y la cartografía en la Cuba decimonónica.

El trabajo topográfico de Francisco Lavallée en la región trinitaria

La representación topográfica de la región trinitaria por Francisco Lavallée respondió a disímiles proyectos de diversas instancias de poder, que se pueden agrupar de la siguiente forma:

  1. Planos enviados a la Sociedad de Geografía de París, motivados por un interés geopolítico de identificación y reconocimiento de las características de un territorio geográficamente importante. Un ejemplo representativo es el Plano hidrográfico de los puertos de Casilda, Masío y demás fondeaderos adyacentes, comprendidos desde el río del Guaurabo hasta punta y río de Agabama, en la parte meridional de la Isla de Cuba, 1833.
  2. Planos solicitados por el gobierno colonial, o de interés gubernamental, relacionados con la trama urbana de Trinidad y el planeamiento de nuevas poblaciones, la línea costera y los recursos hidrográficos: Plano del puerto de la Boca, sin fecha; Plano demostrativo de la nueva población de Casilda, 1832; Plano hidrográfico de los puertos de Casilda, Masío y demás fondeaderos adyacentes… 1833; Plano hidrográfico topográfico de los tres puertos de Trinidad, 1842; y Plano topográfico, histórico y estadístico de la ciudad de Trinidad, 1842.

Todo parece indicar que este último surgió de una propuesta de los agrimensores Francisco Lavallée y Rafael Febles a la Corporación o Cabildo [7]. Al respecto la doctora Alicia García Santana considera que este fue el primer plano de la ciudad de Trinidad digno de este nombre, y donde proyectó su ensanche, según un ordenamiento regular, además de ser la base de todos los realizados con posterioridad [8].

  1. Planos encargados por los hacendados, referentes a ingenios y potreros: Plano topográfico del Ingenio Buenavista, 183…; Plano topográfico del potrero del río de Ay, 1836; y Plano demostrativo del Ingenio del Santo Cristo de los Destiladeros, 1842.

El valor histórico de la muestra de planos por encargo de propietarios reside básicamente en la lectura que ofrecen del fenómeno de la plantación azucarera y otras estructuras agrarias en cuanto a expresión física del espacio y usos agrícolas en los momentos culminantes del auge azucarero. Son documentos de carácter catastral levantados con belleza y cientificidad, y representan el fenómeno caracterizador del territorio: el desarrollo histórico de la plantación azucarera en el Valle de los Ingenios. El Plano Topográfico del Ingenio Buenavista, por ejemplo, constituye un modelo agrario de la plantación durante la etapa de la gran manufactura azucarera, que permite la reconstrucción de un paisaje histórico, de ahí que, según el criterio de Angelbello y Acosta [9], posibilita realizar el mejor estudio hasta ahora posible en un documento de este tipo dentro del complejo socioeconómico y cultural mencionado, pues toma en cuenta el relieve y la red hidrográfica, así como el uso de la tierra de la plantación, la parcelación perfecta de los campos de cañas y de las áreas destinadas a otro empleo agrario.

Pero en todos los casos, no importa la motivación ni la procedencia, la riqueza testimonial de la obra de Lavallée trasciende su época y ofrece una mirada hacia el interior del territorio, lo que vale decir, descubre parte de la identidad trinitaria en el reconocimiento y el protagonismo de espacios citadinos, agrarios y marítimos, cuya representación cartográfica los hace vivos, dinámicos y cambiantes. A la vez, la publicación y el envío de sus materiales a receptores como el gobierno colonial y sociedades científicas en Cuba y Francia disemina esa información y permite la trascendencia de lo local a lo universal; tiende un puente cultural y científico que invierte los términos: ya no es del centro a la periferia, sino de la periferia al centro.

La presencia de este cartógrafo y agrimensor francés en Trinidad en la primera mitad del siglo XIX dejó un legado perdurable para la ciudad y su región. Estos documentos integran el patrimonio atesorado en archivos de varias instituciones. De ahí que el objetivo principal de la presente investigación haya sido la demostración de la importancia que tuvo dicha obra para la representación del ámbito trinitario, no solo en términos espaciales, sino como código expresivo de la cultura y la sociedad decimonónica en el territorio.

El estudio de la producción intelectual de Lavallée en la región trinitaria permite identificar características propias de la Ilustración francesa en la conceptualización desde la ciencia y la racionalidad sobre el conjunto urbano, la plantación azucarera y la estructura agraria de propiedades rurales en sus manifestaciones específicas en Trinidad y su Valle de los Ingenios, favorecidos por el auge industrial azucarero de esa época.

 

Notas

* Conferencia presentada en el II Coloquio Presencias Europeas en Cuba, 2018, del Centro para la Interpretación de las Relaciones Culturales Cuba-Europa: Palacio del Segundo Cabo.

[1] Archivo Histórico de Trinidad. Fondo Ayuntamiento, actas capitulares, 18 de marzo de 1833.

[2] Guía de Forasteros en la siempre fiel Isla de Cuba, 1845, p. 261.

[3] Citado en Esteban Acosta Rodríguez. “Un geógrafo francés en Trinidad: Francisco Lavallée”. Revista Tornapunta (Oficina del Conservador de Trinidad), año VI, nº 8: 24 – 29; invierno 2012.

[4] Responde al concepto planteado por Esteban Acosta Rodríguez en La cartografía colonial trinitaria: los planos de las plantaciones esclavistas azucareras [Ponencia inédita].

[5] Esteban Acosta Rodríguez. La cartografía colonial trinitaria: los planos de las plantaciones esclavistas azucareras.

[6] Nicole Simon. “Francis Lavallée (1800-1864), Vice-cónsul de Francia en Trinidad y corresponsal de la Sociedad de Geografía”. Revista de la Biblioteca Nacional José Martí (La Habana) 75 (2): 90; mayo-agosto, 1984.

[7] Citado por Yudit Vidal Faife en Mapas y planos del Valle de los Ingenios. Estudio en archivos locales de Trinidad. Rescate de un documento cartográfico. [Trabajo de diploma inédito] Instituto Superior de Arte, Facultad de Conservación y Restauración de Bienes Muebles, La Habana, 2008, p. 58.

[8] Ídem.

[9] Silvia Teresita Angelbello Izquierdo y Esteban Acosta Rodríguez. Buenavista: patrimonio y paisaje. Revista Siga la marcha (Sancti Spíritus), n. 18: 28 – 33.

Bárbara O. Venegas Arbolaez: Máster en Ciencias de la Educación, Diplomada en Filosofía por la Universidad de La Habana y Licenciada en Filología. Investigadora Auxiliar. Profesora Auxiliar adjunta de la Filial Universitaria Municipal de Trinidad y correctora de la revista Tornapunta y otras publicaciones de la Oficina del Conservador de la Ciudad de Trinidad y el Valle de los Ingenios. En 2012, obtuvo el Premio Nacional Emilio Roig de Leuchsenring y en 2014 el provincial Pérez Luna. Se desempeña profesionalmente como especialista de literatura y bibliotecas, promotora cultural e investigadora de historia y cultura regional. Es miembro de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba y de la Sociedad Cultural José

Martí.