dest Bahía de La Habana

El legado docente de Valentín Sanz Carta en Cuba

1 Bahía de La Habana

Jesús Guanche Pérez

Marzo 26, 2021

 

Junto con una amplia obra pictórica, Valentín Sanz Carta (1849-1898) permanece durante 12 años al frente de la cátedra de Paisaje y Perspectiva de San Alejandro e imparte clases a varias decenas de alumnos, algunos de los cuales continúan cultivando el paisaje y el retrato como género pictórico en su posterior actividad profesional. Muchos obtienen importantes premios nacionales e internacionales; e incluso, también se dedican a la enseñanza de las artes plásticas en el país. El legado de este artista, nacido en Canarias y arraigado en Cuba, no podemos circunscribirlo a los resultados de su propia obra pictórica, que ha padecido el olvido de muchos críticos e historiadores del arte y ha sido merecedor del justo reconocimiento de otros, sino a la posibilidad multiplicadora que posee la actividad pedagógica bien orientada.

Desde su entrada en San Alejandro en 1886, logra cambiar el proceso de enseñanza-aprendizaje -limitado hasta entonces al contexto tradicional del aula-, pese a la abierta resistencia del entonces director de la Academia Miguel Melero. Emplea sus propias obras como base material de estudio en las copias de cuadros mediante diversas técnicas (al lápiz, al carbón, a la sepia, al creyón, a la acuarela o al óleo), y propicia, y en ocasiones costea, múltiples excursiones a diferentes lugares de interés en La Habana, como el Jardín Botánico y las márgenes (entonces limpias) del río Almendares.

De este modo obtiene éxitos crecientes -corroborados por la crítica de arte en su época- gracias a la motivación participativa de sus alumnos, a la vez que logra en la enseñanza del paisaje un proceso de observación y ejecución in situ, que inicialmente ha complementado con el entrenamiento de las diversas técnicas del dibujo y la pintura.

Entre sus principales discípulos figuran Ángel Porro Primelles (1864-1918) quien nace en la ciudad de Camagüey, entonces Puerto Príncipe; ingresa en San Alejandro a los 19 años y asiste a las clases de paisaje de Sanz, donde logra una verdadera identificación vocacional. Es acogido favorablemente por la crítica habanera, y en un artículo de La Habana Elegante (julio de 1888) Enrique Hernández Miyares señala que:

Este distinguido alumno del Sr. Sanz, presenta tres lienzos: dos composiciones del natural y una marina, copia de un cuadro original de su maestro; que constituyen tres notables obras de arte. ¡Qué vigorosa entonación, qué dulzura en el color y qué pastosidad! ¡Cuánta poesía! El señor Porro imprime a sus obras el sentimiento de su imaginación de artista y de poeta, porque para ser buen paisajista y apreciar las bellezas de la naturaleza, es necesario sentir toda la poesía […] en sus sublimes creaciones. Persevere sin desfallecer el joven Porro en la luminosa senda del arte y no dudamos que ni la fortuna le negará sus dones, ni sus lauros la gloria [1].

Otra de sus discípulas es Concepción Mercier García (1866-1934) también oriunda de Camagüey. Estudia en San Alejandro desde 1886 -recién creada la cátedra de Paisaje y Perspectiva- hasta 1889; bajo la guía del propio Sanz Carta y de Miguel Melero. Tras concluir sus estudios se dedica por entero a la pintura con significativos resultados nacionales e internacionales. Durante el concurso convocado con motivo de las actividades por el IV Centenario de la llegada de Cristóbal Colón a América en octubre de 1892, participa y obtiene una Mención Honorífica. También envía una obra a la Exposición de Chicago en 1893. En 1899 gana medalla de oro en la Exposición de Pintura de Santa Clara y participa mediante selección en la Exposición Universal de París en 1900. En ese mismo año, una breve reseña crítica de otra pintora señala: “Por las virtudes que adornan su alma de artista, por el amor a su arte, al cual ha consagrado toda su existencia, ha conquistado Conchita el cariño y estimación de todas las personas que la conocen y saben apreciar sus méritos” [2].

Se destaca también Aurelio Melero y Fernández de Castro (1870-1929), nacido en La Habana, matricula en San Alejandro con solo ocho años (1878) debido al ambiente familiar, pues su propio padre es el director de la Escuela. En el curso 1886-1887 se inicia en la asignatura de Paisaje y obtiene sobresaliente. Desde entonces hasta el curso 1898-1899 (10 cursos ininterrumpidos) es premiado con matrícula de honor y obtiene calificaciones muy satisfactorias en diversas asignaturas vinculadas con el paisaje y la escultura [3]. En septiembre de 1893 la revista habanera El Fígaro le dedica su portada, que reproduce un retrato del joven artista dibujado por Manuel del Barrio, junto a una crítica acerca de sus más recientes trabajos. En 1900 envía a la Exposición Universal de París un Retrato ecuestre de Antonio Maceo y realiza sus primeras colaboraciones como ilustrador de El Fígaro.

Otro joven talento es Manuel D. Lluch Beato (1865-1912), nacido en La Habana, culmina sus estudios de Bachiller en Artes en el Colegio de Belén y en 1880 es enviado a New York a estudiar inglés. Al año siguiente viaja a Madrid para iniciar la carrera de Ingeniería Naval, pero la interrumpe para dedicarse al aprendizaje del dibujo y la pintura. Matricula en San Alejandro en el curso 1886-1887; obtiene sobresaliente en Figura y es matrícula de honor en el curso 1888-1889. Pasa a ser alumno de Sanz durante los cursos 1891-1892 y 1892-1893, en los que alcanza sobresaliente y matrícula de honor por sus paisajes al lápiz, al carbón y por los estudios al óleo del natural, respectivamente [4].

En 1893 el propio Sanz Carta recomienda su nombramiento como Profesor Auxiliar de San Alejandro, y señala: “En algunas ocasiones he tenido oportunidad de apreciar sus dotes para la enseñanza, pues oficiosamente me ha auxiliado en la mía a causa muchas veces del número de alumnos, y en otras de ausencia por causas ajenas a mi voluntad. Estimo que es recomendable en beneficio de la enseñanza, su pretensión” [5].

Otro caso es el de Adriana Billini Gautreau (1865-1946), nacida en Santo Domingo, República Dominicana, muy joven viene a Cuba e ingresa en San Alejandro con 17 años. Sistemáticamente se mantiene como alumna durante 11 cursos consecutivos entre 1882-1894. Una de las acuarelas que expone como alumna en 1886 es elogiada por el periodista Ramón I. Arnao en las páginas de La Habana Elegante. Durante los años académicos 1892-1893 y 1893-1894 es discípula de Sanz Carta, y obtiene sobresaliente en estudios al óleo del natural en las clases de Paisaje. Posteriormente se dedica a la docencia y a la interpretación pictórica de temas cubanos, en los que logra varios reconocimientos internacionales. A principios de 1900 coordina varios números de la conocida revista Cuba y América dedicados a la pintura en Cuba. Junto con otros colaboradores caracteriza la obra de sus contemporáneos y valora altamente los “sabios y bondadosos consejos” de los maestros Valentín Sanz y Antonio Herrera para su generación.

Su discípulo Eduardo Morales Morales (1868-1938), nacido en La Habana, se inicia en San Alejandro a los 21 años durante el curso 1889-1890. En las clases de pintura obtiene sobresaliente en Naturaleza Muerta y Copias de Cuadros; por lo que se le confiere matrícula de honor. Al curso siguiente Sanz le imparte las asignaturas de estudios al Lápiz y al Carbón y Dibujo del Antiguo Griego [6]. Participa como expositor en 1917 en el II Salón de Bellas Artes de La Habana; se dedica también al tema del paisaje, entre cuyas obras se conocen Valle de Yumurí, Carretas y Zanja Real de Palatino.

Otra de las jóvenes es Rosa San Pedro Humares (1868-1897) nacida en La Habana, matricula en San Alejandro a los 14 años y se mantiene ininterrumpidamente desde el curso 1882-1883 hasta el de 1890-1891. Es de las primeras alumnas sobresalientes de Sanz Carta desde que este ocupa la cátedra de Paisaje en 1886 y logra en cuatro ocasiones la matrícula de honor [7]. Por los resultados obtenidos en sus estudios el propio Sanz la denomina mi gloria. Junto con otros contemporáneos, envía una Marina a la Exposición de Chicago de 1893, que más tarde reproduce la revista Cuba y América. Con motivo de la Exposición auspiciada por la sociedad gallega Aires d´a miña terra por el IV Centenario de la llegada de Cristóbal Colón a América obtiene un premio de pintura.

Se destaca además Manuel del Barrio Llorens (1873-1944), quien nace también en La Habana; en 1887 matricula Filosofía y Letras en la Universidad, pero al año siguiente se traslada para la especialidad de Derecho, carrera que comparte con sus estudios de pintura en San Alejandro. Recibe clases de paisaje con Sanz Carta durante el curso 1889-1890, tema que desarrolla posteriormente. Al mismo tiempo, trabaja como dibujante y redactor de la revista El Fígaro, que le dedica su portada en abril de 1891, y en esa ocasión señala: “Apenas cuenta diez y nueve años y ya es uno de los primeros dibujantes de La Habana. Una vocación decidida y cada día más vehemente por la pintura, puso desde muy niño el pincel y el lápiz en las manos del distinguido redactor de El Fígaro” [8]. 

La joven María Ariza Delange (1873-1959), natural de La Habana, estudia en la Academia desde 1885. Durante cuatro cursos consecutivos (1892-1896) recibe clases de paisaje con Sanz Carta, y por sus resultados sobresalientes obtiene tres matrículas de honor. En 1907 viaja a Europa y estudia un año en la Academia San Julián y en el Instituto Francés de París. Luego se traslada a España y continúa sus estudios de arte durante cuatro años bajo la dirección del profesor valenciano Cecilio Plá Gallardo (1860-1934) en Madrid. Regresa a Cuba en 1926 y vuelve a su inicial punto de partida, ya que ingresa en el profesorado de San Alejandro; al año siguiente ocupa en propiedad la cátedra de Historia del Arte, que desempeña hasta su fallecimiento. En 1931 pasa a desempeñar la Secretaría de la Escuela y junto con su actividad docent­e, imparte otros cursos y conferencias en la Universidad de La Habana y en la sociedad feminista Lyceum.

El estudiante Teódulo Jiménez Hernández (1879-1940), también natural de La Habana, entra en contacto con San Alejandro a los catorce años, en el curso 1893-1894; en la asignatura de Dibujo Elemental obtiene sobresaliente y se le confiere matrícula de honor. A partir de aquí realiza una excelente trayectoria que le permite alcanzar la matrícula de honor en todos los cursos siguientes. En el curso 1894-1895 obtiene sobresaliente en las asignaturas Dibujo del Antiguo Griego y Paisaje; así como los Estudios al Lápiz y al Carbón, ambos bajo la conducción de Sanz Carta. En los cursos subsiguientes igualmente logra sobresaliente en Paisajes con Acuarela y al Óleo [9]. Tras enfermar de los nervios copia y firma como Sanz y es oportunamente denunciado.

Quizá la figura más conocida es Antonio Rodríguez Morey (1872-1967). Durante la primera mitad del siglo XX es uno de los principales continuadores, junto con Domingo Ramos (1894-1956), del tema del paisaje rural cubano. Nacido en Cádiz, llega a Cuba de niño; estudia en el plantel de la Sociedad Económica de Amigos del País y cursa la segunda enseñanza en el Instituto de La Habana. Aunque su nombre no aparece en las actas de matrícula de San Alejandro ni se conserva en su expediente personal, he obtenido constancia de que recibió clases de paisaje con Sanz Carta durante el curso 1891-1892 [10].

En la sinopsis biográfica de Federico Sulroca Spencer (1860-1931) que realiza Benigno Vázquez en 1952 llega a señalar que “realizó sus estudios de pintura y dibujo bajo la dirección de los profesores Sanz Carta y don Miguel Melero” [11]; pero el vínculo con el catedrático de Paisaje tuvo que ser posterior, ya que Sulroca estudia en San Alejandro durante 1877-1881; es decir, antes de la llegada de Sanz a Cuba. Las relaciones de este artista con el catedrático de Paisaje se establecen en la década del 90 del siglo XIX, cuando el joven Sulroca trata de buscar alternativas a la enseñanza de la pintura en Cuba. Con el cese de la dominación colonial continúa sus actividades artísticas y logra vincularse a la enseñanza del dibujo y la pintura como profesor de San Alejandro.

En la reseña biográfica de Sanz Carta que efectúa Esteban Valderrama afirma que éste “tuvo la oportunidad de orientar al joven artista Armando Menocal” (1863-1942). De manera que sus relaciones con Sanz se establecen en el período 1890-1895, cuando Menocal reside temporalmente en la casa de su hermana, en la Calzada de Puentes Grandes. Desde julio de 1891 se vincula nuevamente con San Alejandro por medio de la Cátedra de Dibujo Elemental, en sustitución del recién fallecido profesor Antonio de Herrera y Montalbán, y allí conoce y admira la actividad pedagógica y la obra paisajística de Sanz.

Por ese tiempo Menocal ejecuta obras importantes como el retrato del Obispo de la Diócesis de La Habana, Monseñor Manuel Santander; el cuadro que realiza expresamente para la Exposición de Chicago de 1893, Reembarque de Colón por Bobadilla, cuya exhibición es desautorizada por el Comisionado Español en La Habana, debido a las cadenas que posee la figura del Gran Almirante y El derecho feudal, obra posteriormente premiada, entre otras.  

El alcance actual de este género pictórico en Cuba no puede dejar de asumir como patrimonio particular, el papel formador que desempeñó y el lugar muy destacado que ocupa Valentín Sanz Carta desde su ingreso en San Alejandro hasta 1898, período en que crea la simiente de una escuela del paisaje cubano.

 

Notas

* Conferencia presentada en el II Coloquio Presencias Europeas en Cuba, 2018, del Centro para la Interpretación de las Relaciones Culturales Cuba-Europa: Palacio del Segundo Cabo, de la Oficina del Historiador de la ciudad de La Habana.

[1] Hernández Miyares, Enrique. “Academia de San Alejandro”, La Habana Elegante (La Habana), año VI, núm. 30, 22 de julio de 1888: 8.

[2] Billini, Adriana. «Conchita Mercier», en, Cuba y América (La Habana), vol. IV, núm. 78, 5 de mayo de 1900: 25.

[3] Expediente de Aurelio Melero y Fernández de Castro y Registro de alumnos, Libro 2º, folio núm. 249. Archivo de San Alejandro.

[4] Expediente de Manuel D. Lluch Beato y Registro de alumnos, Libro 2º, folio núm. 293-294. Archivo de San Alejandro.

[5] Carta de V. Sanz a Miguel Melero de 13 de diciembre de 1893. Expediente de Manuel D. Lluch. Archivo de la Escuela San Alejandro.

[6] Expediente de Eduardo Morales Morales y Registro de alumnos. Libro 2º, folio núm. 318. Archivo de San Alejandro.

[7] Expediente de Rosa San Pedro Humares y Registro de alumnos, Libro 2º, folio no 308. Archivo de San Alejandro.

[8] “Nuestros dibujantes. Manuel del Barrio”, El Fígaro (La Habana), año. VII, núm. 15, 26 de abril de 1891: 1.

[9] Expediente de Teódulo Jiménez y Registro de alumnos. Libro 2º.

[10] Escuela Profesional de Pintura y Escultura. Borrador de alumnos empezado el día 1 de septiembre para el año académico de 1890-1891. Antonio Rodríguez Morey, folio 42. Curso 1891-1892. Clase de Paisaje, Caballeros (Manuscrito). Archivo de la Escuela San Alejandro.

[11] Vázquez Rodríguez, Benigno. «Biografía de los pintores del período republicano», La pintura y la escultura en Cuba, La Habana, 1952: 130.

Jesús Guanche Pérez: Doctor en Ciencias Históricas y Licenciado en Historia del Arte. Miembro de Mérito de la Academia de Ciencias de Cuba en la especialidad de Antropología Cultural. Miembro de Número de la Academia de Historia de Cuba. Fue honrado en 2013 con el Premio de Investigación Cultural que otorga el Instituto de Investigación de la Cultura Cubana Juan Marinello por la obra de toda la vida y en fechas recientes con la Orden Carlos J. Finlay. También mereció el Premio Hortensia Pichardo con el texto Iconografía de africanos y descendientes en Cuba. Estudio, catálogo e imágenes, por la manera de abordar el tema de la trata, la esclavitud y su repercusión en la Isla. En 1999 el Cabildo Insular de Gran Canarias publicó su libro Valentín Sanz Carta en Cuba: un itinerario vital.

Las Fallas de Valencia

Las Fallas de Valencia

Las Fallas de Valencia

Marzo 24, 2021

 

Las Fallas de Valencia, España, han sido distinguidas por la Unesco como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Es una práctica fiestera popular que surgió de forma espontánea de la mano de los carpinteros de la ciudad y su patrón, San José. Cada año en marzo, Valencia acoge el despliegue de fiesta, música, gastronomía, pirotecnia y alegría que traen consigo las Fallas. Estas también son denominadas fiestas josefinas, en homenaje al santo patrón, y han sido catalogadas como Fiestas de Interés Turístico Internacional.

En valenciano medieval, la palabra “falla” era utilizada para nombrar las antorchas que se colocaban en lo alto de las torres de vigilancia. Según la versión popular, se dice que estas fiestas fueron iniciadas por los carpinteros que, en la víspera de San José, quemaban en una hoguera las virutas inservibles del trabajo, como acción purificadora antes de la llegada de la primavera. También, quemaban los “parots”, unas estructuras de las que colgaban los candiles que les daban luz, a los que la inventiva popular, con el paso del tiempo y el arraigo de la tradición, le ha otorgado forma humana.

Las Fallas suelen contar con una estructura central de varios metros de altura, generalmente de carácter satírico sobre la actualidad, compuesta de numerosas figuras de cartón-piedra, poliestireno expandido, papel maché, sostenidas por una armazón de madera. Incluyen, en ocasiones, letreros en valenciano con la explicación de la escenografía recreada. Los creadores de estas grandes composiciones, son los artistas falleros que, además de levantar y modelar las fallas, también se encargan de la construcción de carrozas y decoraciones para las ferias y los comercios.

La Junta Central Fallera es el organismo que regula la fiesta y organiza los actos centrales como es la Ofrenda de Flores a la Virgen María de los Desamparados. Luego de reconocer las mejores fallas por una comisión y decidir cuáles se salvarán del fuego, las elegidas pasan a formar parte del Museo Fallero.

Durante la celebración se llevan a cabo diferentes actividades. La crida, que significa pregón en castellano, es una llamada a la iniciación de los festejos, en cuyo acto el alcalde o alcaldesa de Valencia le entrega las llaves de la ciudad a la fallera mayor y dan por comenzadas las fallas; la plantà es el acto de erigir los monumentos falleros; la acción de la quema de la falla se denomina la cremà; y también dentro de los principales eventos de las fiestas falleras están los espectáculos pirotécnicos.

Las Fallas, como preludio de la primavera, mezcla la cultura con la historia, la fiesta, la gastronomía y la música popular. Se observa un desfile de trajes tradicionales, el grito de “Olé” se oye en las corridas de toros, los fuegos artificiales iluminan el cielo y la sensación de alegría y festejo perdura durante todo el mes.

dest Encuentros dedicados a Irlanda y a Beethoven

Encuentros dedicados a Irlanda y a Ludwig van Beethoven en el taller Descubriendo Europa

Encuentros dedicados a Irlanda y a Beethoven

Marzo 23, 2021

 

El taller virtual infantil Descubriendo Europa, que desarrolla nuestro centro ha tenido una acogida muy positiva por parte de sus participantes. En los cuatro encuentros que se han desarrollado los niños se han ido acercando poco a poco a la cultura y la historia de dicho continente. En el primer encuentro aprendieron sobre los continentes, sus nombres y localización y, en el segundo, acerca de las tradiciones, la historia y la cultura de España, profundizando en la figura de Cristóbal Colón, que con el permiso de los Reyes de España, emprendió el viaje que lo llevó a América.

Las dos últimas clases han sido muy singulares, tanto por su temática como por las dinámicas realizadas. El día 15 de marzo se desarrolló el encuentro Descubriendo la Verde Erín, dedicado al Día Nacional de Irlanda (Día de San Patricio). Este encuentro estuvo marcado por un cambio de roles, donde los pequeños fueron quienes presentaron los temas de la clase, entre ellos la ubicación de Irlanda y el por qué se conoce como la Isla Esmeralda; el significado de los colores de la bandera irlandesa; los celtas; y la celebración de San Patricio. Para el cumplimiento de esta tarea y con el objetivo de estimular la interacción entre ellos, se unieron en equipos y trabajaron en conjunto, desde la distancia, cada uno de los temas asignados.

Las presentaciones sobrepasaron en todos los casos las expectativas. No solo se prepararon e informaron abundantemente en el tema a debatir, sino que hicieron unos videos asombrosos que permitieron olvidarnos de la distancia y que esto no fuese impedimento para el aprendizaje; hasta una de las niñas hizo una interpretación en saxofón de una melodía celta. Al final del encuentro, cada uno envió una fotografía suya portando dibujos, sombreros y atuendos de color verde y juntos participaron en el reto Verde por Irlanda y San Patricio.

El siguiente encuentro, de este martes 23 de marzo, fue también muy singular. Estuvo dedicado al músico, compositor y pianista de origen alemán Ludwig van Beethoven y a la música clásica, tema presentado por Cindel Velázquez Cervantes, museóloga del Museo de la Ciudad de la Oficina del Historiador de la ciudad de La Habana. Los niños tuvieron la posibilidad de escuchar e identificar diferentes instrumentos y descubrir si pertenecían a la familia de instrumentos de viento, cuerdas o percusión. Esta actividad posibilitó un intercambio de forma didáctica y elevó la participación de los niños en clase, elemento indispensable para la enseñanza a virtual. 

De manera general, los niños se ven entusiasmados e involucrados, se muestran motivados a realizar todas las actividades y tareas orientadas y están siempre ansiosos por el próximo encuentro. Ello evidencia que, a pesar del distanciamiento, este tipo de acciones didácticas y de participación resultan atractivas para los pequeños de casa, que están sedientos de conocimiento.

dest La actividad comercial de los catalanes en La Habana

La actividad comercial de los catalanes en La Habana

La actividad comercial de los catalanes en La Habana

Idania Esther Rodríguez Ortega

Marzo 19, 2021

 

La presencia catalana en La Habana constituye un importante bastión para medir toda actividad en la que incursionaron y lograron triunfar, de ahí que una abarcadora muestra demostrativa la constituya el desarrollo comercial. A pesar de los estrictos controles y prohibiciones que impuso la corona de España, unos pocos catalanes burlando las intrincadas leyes migratorias se habían instalado en Cuba; podría señalarse entre estos a Miguel de Ballester, al que se le ha considerado como el primero en extraer jugo de la caña de azúcar y convertirlo en azúcar y que se dice fue quien fundó el primer trapiche; José Gelabert, quien sembró las primeras plantaciones de café en la zona de Guanajay, poblado aledaño a La Habana. Al establecerse de manera oficial a finales del siglo XVIII y en el siglo XIX, se dedicaron a afianzar sus diversos comercios e inundaron las calles habaneras de O´Reilly, Obispo, Oficios, Mercaderes, Muralla y otras, convertidas en arterias principales de la actividad comercial. Están entre los primeros que incursionaron con sus fábricas de tabacos y cigarros, las de licores, panaderías y dulcerías, bares, restaurantes, bancarias, se podría afirmar que no hubo actividad que resultara desconocida para ellos. Los hijos de Cataluña contribuyeron al desarrollo comercial cubano y se entregaron a Cuba, haciendo de ella su segunda patria. Quizás algunos de los aquí tratados no sean los más conocidos, pero muestran la diversidad de los comercios. Demos paso a presentar una muestra del universo comercial de los catalanes en La Habana en la que aún perdura su impronta.

Exponentes de los comercios catalanes en La Habana

Comercios del siglo XIX

De los comercios del siglo XIX aún en la actualidad persisten, retando el tiempo, las edificaciones aunque muchos de ellos ya no se desempeñan para lo que fueron creados y otros sí se mantienen. Una pequeña muestra de éstos será expuesta, de los más relevantes y teniendo en cuenta la diversificación.

Fábrica de tabacos y cigarros Partagás

Fundada en 1845 en la calle Industria por Jaume Partagàs Rabell, quien llegó a Cuba procedente de Arenys de Mar el día 29 de julio de 1831. Por sus traslados hacia Pinar del Río en asuntos de negocios enviado por Joan Conill, otro catalán, en cuyos almacenes trabajaba y donde aprendió el oficio, Partagàs entra en contacto con las vegas de tabaco de la región de Vueltabajo, desde donde trasladaba las hojas hacia La Habana para venderlas y es así que decide independizarse y crear su propio negocio que resultó ser muy próspero. Llegó a convertirse en una de las más prestigiosas fábricas de elaboración de tabacos de Cuba conocida como “La Real Fábrica de Tabacos Partagás”, pero también atrajo muchas querellas comerciales que lo llevan a la muerte; aún en la actualidad con el mismo nombre “Partagás” continúa en existencia y produciendo los cotizados cigarros y tabacos del mismo nombre. Falleció Jaume Partagàs la noche del 17 de junio de 1868 por un disparo casi a quemarropa y fue enterrado en el Cementerio General “San Rosendo” que poseía la Iglesia Parroquial del término de Vueltabajo en Pinar del Río.

La fábrica de tabacos “La Escepción”

Su propietario Josep Gener y Batet fue un indiano, nació en Arbós, Baix, Penedés en el año 1831 y falleció en Barcelona en 1900.  Se estableció en Cuba desde 1884, primero en la ciudad de Pinar del Río donde compró una vega de tabaco denominada Hoyo de Monterrey, en San Juan y Martínez, y en La Habana fundó la fábrica de tabaco “La Escepción” en 1865 en las calles Monte y Zulueta, esta edificación existe aún. Contó con más de 400 trabajadores y consiguió una gran producción de cigarros, conocidos como “Decouflé” por su calidad tuvo gran aceptación en el mercado. Fue director de la Sociedad de Beneficencia de Naturales de Cataluña en tres períodos: 1875-1876; 1883-1884 y1887-1888. Su comercio fue continuado por sus descendientes hasta el año 1959.

La farmacia y droguería La Reunión, “Droguería Sarrá”

Es creada en 1853, en La Habana, propiedad de Valentí Catalá y de Josep Sarrá, padre, al morir continúa su hijo Josep Sarrá Valldejuli, nacido en Malgrat de Mar, Maresme en 1839 y que falleciera en La Habana el 15 de octubre de 1898, fundaron  la farmacia y droguería “La Reunión” conocida popularmente por Droguería Sarrá y que se convirtiera en la preferida por la población. Poco tiempo después Valentí Catalá regresó a Cataluña y quedó en manos únicamente de la familia Sarrá. A su muerte, su viuda Celia Hernández Buchó y su hijo Ernesto lograron llevar a planos superiores esta farmacia convirtiéndola en un verdadero imperio a nivel internacional, fue denominada “La mejor del mundo”.

La primera fábrica de velas y jabones en La Habana.

En 1863 los señores Francisco Sallés, José Crusellas y Ventura Vilaró fundaron la fábrica de jabones y velas de Sallés, Crusellas y Cía., la cual para el año de 1869 cambia su objeto social por el de Crusellas, Hermanos y Cía. teniendo como socios activos a Juan y José Crusellas y más tarde a su hermano Ramón Crusellas quien fuera el iniciador y propulsor de los anuncios artísticos de promoción de la firma comercial en los diarios y revistas. Ramón Crusellas Faura nació en Arbós, Baix, Penedés en la primera mitad del siglo XIX y falleció en La Habana. En el año 1868 se trasladó a Cuba y se hizo cargo de la fábrica con su hermano José creando la Sociedad “Crusellas, Hnos. y Cía.” La unión de ambos hermanos conllevó a dar un nuevo giro a la firma al especializarse en productos de perfumería. Fue el creador del conocido jabón “Candado”. Fue presidente de la Sociedad de Beneficencia de Naturales de Cataluña en el período de 1887-1888.

Bar-restaurante “El Floridita”

Sitio que se conoce como la “Cuna del Daiquirí”, todos sus propietarios fueron catalanes, oriundos de Lloret de Mar, Gerona, aunque quizás el más relevante de todos fue Constante Ribalaigua Vert. Nació en el año 1888 y falleció en La Habana en 1952. Muy joven llegó a La Habana en el año 1899 y fue recomendado desde Lloret de Mar para trabajar en La Florida”, nombre que tenía el establecimiento, del cual eran propietarios los hermanos Francisco y Narciso Sala Parera. Fue el último en entrar al bar como barman y devino su propietario.  

Ribalaigua perfeccionó este comercio, el cual llegó a ser tan popular que rebasó los marcos nacionales para pasar a planos internacionales; en ello tuvo mucho que ver la fama que le imprimió al bar la visita asidua del escritor norteamericano Ernest Hemingway cuyo lugar le sirvió como referencia para una de sus novelas, pero además era un reconocido degustador del coctel daiquirí que Constante Ribalaigua le preparaba.

Comercios en el Siglo XX

Una diversidad de comercios se extendió a lo largo del siglo XX, habían productos que se comercializaban aunque no eran producidos en Cuba pero tenían a su agente importador, “anís del mono” que se producía en Badalona y su agente único, J. Teixidor radicado en La Habana; “La Catalana” fue un establecimiento en la calle O´Reilly que adquirió gran reputación por sus variadas ofertas de víveres finos, panadería, dulcería y vinos; de Teodoro Llovera fue el Jardín “La Diamela” en la calle 23 y J, Vedado; la Tapicería “Los Novios” de Felipe Bargalló en la calle Barcelona en la que se ofrecían los servicios variados de adornista, fundas y cortinajes, visillos, tapetes, cojines y pantallas de seda; la Frutería “La Segunda Catalana” ubicaba en las calles Obispo y Cuba, un establecimiento de víveres finos, frutas, licores, refrescos y helados, fue fundado en el año 1911 por los señores Vila y Ventosa, heredando después Jaime Ventosa; Bartolomé Berenguer con un  Taller de Carpintería en el año 1914 en la calle Rodríguez, en la Víbora, el cual para el año 1928 era considerado uno de los mejores talleres de su tipo en La Habana, confeccionaba  tablillas de persianas y balancines, se achaflanaban tableros y se hacían soldaduras de todas clases; Andrés Cogul fundó la fábrica “La Suiza” de elaboración de Caramelos y Bombonería en el año 1920 que se ubicaba en la calle Belascoaín, por mencionar solo algunos aunque fueron constituidos muchos más.

Muy prolífera fue la actividad comercial catalana en toda Cuba, solo nos hemos referido a la actividad comercial en La Habana y en esta, una apretada síntesis pero de hecho ha quedado ampliamente demostrado que en la economía cubana la influencia de los catalanes fue relevante y muchos de estos comercios, además de conservar el nombre dado por su propietario catalán, han prevalecido hasta la actualidad. Decir catalanes en Cuba, era sinónimo de trabajo, comercio, actividad, industria, prevalecía en ellos como una especie de asociación de hermandad, entraban indistintamente ricos y pobres, grandes y pequeños, su unidad es el único secreto de su sorprendente prosperidad y para ayudarse mutuamente y hacer prevalecer sus tradiciones y su cultura crearon también otras asociaciones e instituciones, además de la mencionada sociedad benéfica, como el Centre Català, el Fomento Catalán, el Orfeó Català. 

Como conclusión por su clara descripción, las frases del escrito de la Condesa de Merlín, María de las Mercedes Santa Cruz, que refiere el libro La Fidelísima Habana de Gustavo Eguren, que muestra cómo ya desde el siglo XIX se vislumbró lo que sobrevendría en el siglo venidero acerca de la actividad comercial de los catalanes y así escribiría en su libro sobre la vida en La Habana: “…No hay pueblo en La Habana; no hay más que amos y esclavos. Los primeros se dividen en dos clases: la nobleza propietaria y la clase media comerciante. Esta se compone en su mayor parte de catalanes que, llegados sin patrimonio a la Isla, acaban por hacer grandes fortunas; comienzan a prosperar por su industria y economía…”.

 

Notas

* Conferencia presentada en el I Coloquio Presencias Europeas en Cuba, 2017, del Centro para la Interpretación de las Relaciones Culturales Cuba-Europa: Palacio del Segundo Cabo.

Idania Esther Rodríguez Ortega: Licenciada en Educación en la especialidad de Historia y Ciencias Sociales en el Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona. Desde 2009 es historiadora y archivera de la Sociedad de Beneficencia de Naturales de Cataluña. Publicó los libros De Cataluña a Cuba… ¡Hacer las Américas! (2011) y Necrópolis Cristóbal Colón: El susurro de las piedras (2015) y un texto suyo integra la compilación Presencia Catalana (2012), editado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia de Jalisco. Es miembro de la Unión Nacional de Historiadores de Cuba, la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba, la Cátedra Honorífica Catalana, Vocal de la Junta Directiva de la Asociación de Catalanistas de América Latina y de la Red de Estudios sobre Cementerios y Espacios Funerarios de La Habana. Ha participado en múltiples eventos científicos nacionales e internacionales.

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Diáspora irlandesa en Cuba: presencia de la mujer en el desarrollo económico y social

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Rafael Fernández Moya

Marzo 18, 2021

 

Desde el siglo XVII llegaron a Cuba individuos naturales de Irlanda y sus descendientes procedentes de Europa, América del Norte y otras regiones. Aunque la presencia irlandesa no fue numerosa, tuvo un impacto en el proceso de desarrollo y reafirmación de la identidad nacional cubana (Brehony, 2012a). Los forjadores del discurso identitario de Cuba se hicieron eco de la lucha anticolonialista y el espíritu de rebeldía de los irlandeses. La conexión de Cuba con Irlanda en el proceso de formación de la identidad nacional fue particularmente relevante durante el siglo XIX. Esta relación puede ser estudiada a través de la obra de algunos de los principales pensadores independentistas cubanos. El padre Félix Varela (La Habana, 1788 – Florida, 1853), abolicionista liberal y educador actualmente reconocido como figura fundadora del derecho constitucional en Cuba y uno de los primeros pensadores independentistas, estuvo en contacto directo y constante con la diáspora irlandesa en Nueva York a través de su trabajo pastoral (Estévez, 1989). El pedagogo, teólogo y poeta José de la Luz y Caballero (La Habana, 1800-1862), quien contribuyó a la creación del primer corpus teórico para la educación en Cuba, simpatizó abiertamente con la causa independentista irlandesa (Caballero, 2010). El historiador, sociólogo, periodista y activo abolicionista José Antonio Saco (Bayamo, 1797 – Barcelona, 1879) incluyó análisis críticos de la situación colonial de Irlanda en sus estudios y explicó analogías con el caso de Cuba (Saco, 1830). La primera mitad del siglo XX estuvo caracterizada por la influencia en el pensamiento revolucionario cubano de figuras como Julio Antonio Mella McPartland (La Habana, 1903- México, 1929), confundador del Partido Comunista de Cuba y de la Federación Estudiantil Universitaria, y Antonio Guiteras Holmes (Filadelfia, 1906 – Matanzas, 1935). De madre irlandesa el primero y madre de ascendencia irlandesa el segundo, ambos fueron figuras claves en los procesos revolucionarios de los años 30’.

Las mujeres irlandesas contribuyeron significativamente a los procesos de formación de la sociedad cubana de diversas maneras a través de su favorable y dinámica participación en la misma. Su condición de extranjeras europeas les facilitó su inserción en el mercado laboral. Como se verá con ejemplos concretos en este trabajo, las irlandesas desempeñaron una miríada de roles en la isla caribeña que las acogió. Muchos de estos fueron directamente en contra de las jerarquías de una sociedad conservadora y patriarcal. Fue así que llenaron los roles de piratas, dentistas, colonos, religiosas, profesoras, prostitutas, vendedoras, servidoras sociales, propietarias de inmuebles e ingenios azucareros o haciendas cafetaleras, trabajadoras domésticas, sirvientas de familias acaudaladas, empleadas de hoteles, niñeras y enfermeras. El trabajo de las mujeres irlandesas como amas de casa y cuidadoras dentro de los modelos de familia predominantes durante los siglos XIX y XX también debe ser reconocido, esta vez a través de los líderes políticos e intelectuales cubanos que fueron educados en el seno de una madre irlandesa. También es objetivo de este ensayo revelar los nombres, roles y contribuciones de estas mujeres, muchas de ellas olvidadas o invisibilizadas por la historia.

Fervor revolucionario: papel de la mujer irlandesa

La familia formada por María O’Sullivan, natural de Nueva York, y su esposo, el hacendado habanero Cristóbal F. Madan, cuyos ancestros eran originarios de Waterford, Irlanda, propiciaron el que probablemente sea el primero y más sólido contacto del joven José Martí con miembros de la diáspora irlandesa en los Estados Unidos, quienes le brindaron apoyo y hospitalidad en el exilio. José Julián Martí Pérez (La Habana, 1853 – Dos Ríos, 1895) es el Héroe Nacional de la República de Cuba. El Apóstol, como se le ha llamado, fue un precoz activista político en Cuba, organizó la Guerra de Independencia de 1895 desde el exilio en los Estados Unidos y murió en combate en la isla. Precursor del modernismo literario, Martí continúa siendo uno de los más influyentes ensayistas y poetas de las Américas. El hijo de la pareja de marras, Julián Madan y O’Sullivan, fue condiscípulo de Martí en el colegio San Pablo, propiedad del poeta Rafael María de Mendive (La Habana, 1821-1886). El profesor Mendive tradujo o versionó las Melodías irlandesas, obras musicalizadas del poeta irlandés Thomas Moore. La lectura de estos poemas en las tertulias que Mendive celebraba en su casa llevó a que se le conociera como el Moore cubano (Calcagno, 1878: 414). Mendive fue un gran amigo de Madan y redactor junto a él del periódico La Patria Libre, publicado en 1869 bajo la dirección de Martí (Valdés Domínguez, 1972: 13). Ese mismo año, tras la detención y posterior deportación de Mendive a España, bajo acusación e infidencia, su alumno predilecto, Martí, no quedó desamparado pues fue empleado en la oficina de Madan, donde permaneció varios meses hasta que fue arrestado, encarcelado y finalmente desterrado a España. José Martí también simpatizó con la obra del poeta Thomas Moore y con la del líder parlamentario Charles Stewart Parnell, ambos intelectuales al servicio de Irlanda. En sus crónicas escritas desde Nueva York pueden encontrarse referencias y elogios a la cultura irlandesa y en particular a estas dos figuras.

Por otro lado, existen referencias sobre el rol de mujeres de origen irlandés en la transmisión oral a sus descendientes del sentimiento patriótico y de la historia de la lucha del pueblo irlandés por su independencia nacional, el reconocimiento de su identidad cultural y la defensa de la religión católica. Por ejemplo, en su poema titulado Autobiografía, el poeta Julián del Casal, nieto por línea materna de Elena Owens Quinn, declara su fidelidad a sus mayores que “subieron a la pira del martirio, con su firmeza heroica de cristianos” (Casal, 1890: 89-90). Margaret Walsh O’Boyle, abuela de Antonio Guiteras Holmes, se vio obligada a emigrar a Filadelfia para escapar de la tenaz persecución del ocupante inglés en Irlanda. Por su participación en el movimiento independentista, arrullaba a sus nietos cantándoles canciones revolucionarias de la verde Erin. A Antonio, cuando tenía siete y ocho años de edad lo deslumbraba contándole las proezas del tío abuelo John Walsh, destacado por sus actividades clandestinas en Dublín contra los ocupantes ingleses y su fuga de la cárcel (Tabares del Real, 1973: 63). En su libro autobiográfico la actriz Maureen O’Hara relata que durante la filmación de Nuestro hombre en La Habana, en 1959 (O’Hara, 2005: 254), conversó con el comandante Ernesto Che Guevara, quien la sorprendió por el gran conocimiento que tenía sobre la historia y las luchas del pueblo irlandés. Y que, a la pregunta de cómo sabía tanto sobre los irlandeses, Ernesto Guevara respondió que el apellido de su abuela era Lynch y en su regazo aprendió todo lo que sabía sobre Irlanda. Sorprendente es también conocer que Ernesto Guevara, nacido en 1928 en Rosario, Argentina, desde los 14 a los 23 años de edad jugó rugby, que había sido importado por los británicos a finales del siglo XIX.

Las mujeres irlandesas como colonos

Los ejemplos presentados en este epígrafe deben ser entendidos en el contexto colonial que benefició a una influyente élite irlandesa en Cuba desde el comienzo de su llegada en 1763. Margaret Brehony ha estudiado los procesos que permitieron que ricos mercaderes y oficiales del ejército de la corona española de origen irlandés se convirtieran en una de las más poderosas élites en Cuba (Brehony, 2012: 299). Su rol como beneficiarios de la esclavitud y del sistema de plantación los mantuvo del lado del poder colonial hasta que, durante las primeras décadas del siglo XIX, sus descendientes, miembros de una élite criolla que perdía privilegios, comenzaron a apoyar formas de resistencia política contra España. El lugar de la isla que parece haber acogido el primer asentamiento de irlandeses fue la ciudad de Santiago de Cuba. Hay evidencia de presencia irlandesa en esta región desde 1665. En un informe sobre la región oriental de Jiguaní consta que para 1785 entre sus habitantes había naturales de Inglaterra, Irlanda, Guinea y México (Pichardo Viñals, 206: 25).

El sistema de colonización blanca, respaldado por la Ley de Inmigración de 1817 y motivado por el racismo de las autoridades y el miedo a sublevaciones de esclavos tras la Revolución Haitiana (1791-1804), incluyó la llegada de un creciente número de europeos blancos a Cuba, entre ellos irlandeses (Naranjo Orovio, 1996). La nueva Ley de Inmigración permitió una apertura que se hizo evidente a partir de 1818, cuando los puertos de la isla comenzaron a practicar el comercio libre. En este marco de proyectos de colonización blanca, los irlandeses e irlandesas continuaron llegando a Cuba como colonos. Fundaron comunidades en Cienfuegos, Jiguaní, Moa y Nuevitas y el Valle de Cubitas en Camagüey.

Por ejemplo, en el censo de Jiguaní de 1861 aparecen registrados individuos de ambos sexos y edades diversas con apellidos irlandeses como O’Connor y Beaton [1]. Muchos de los colonos hombres que llegaron entre 1818 y 1820 procedentes de los Estados Unidos fueron redistribuidos en fincas de norteamericanos como el mercante de esclavos y político James D’Wolf o DeWolf. Los nuevos colonos venían acompañados de sus familias, compuestas por esposas e hijos de ambos sexos.

En 1819 mujeres irlandesas estuvieron entre los fundadores de la villa a orillas del río Jagua, en la costa sur de la región central de la isla, que posteriormente recibió el nombre de Cienfuegos. El 30 de diciembre del mimo año, llegaron 99 individuos procedentes de Filadelfia (Rovira González, 1979: 52-53). El 21 de octubre de 1826 entró en el puerto de Baracoa, en el extremo oriental de la isla, la goleta Reveneu con 40 personas a bordo. Estas venían con el propósito de establecerse en el lugar llamado Punta Gorda, a la orilla del río Moa [2].

En 1841, John R. Everton formó en San Agustín de la Florida una asociación para emigrar a Cuba. En enero del año siguiente se formalizó la petición al Gobierno de la isla. Entre los firmantes se encontraban también D. W. Whitehurst, Joseph Hernández, John C. Cleland, G. F. Jones, James Keogh, J. Weldow y David R. DUnham, en representación de más de 100 ciudadanos. Inicialmente se decidió que el asentamiento de esos colonos fuera en Nuevitas, región de la costa norte de la actual provincia de Camagüey. Sin embargo, el 19 de mayo de 1843, el Capitán General de la Isla remitió la decisión de la Junta de Fomento resolviendo que los floridanos demoraran su llegada hasta que se tuviera la certeza del número de caballerías de tierra que se les ofrecía en dicha región [3].

Nuevitas también recibió el 4 de enero de 1900 a la primera expedición de un movimiento colonizador organizado por la empresa norteamericana Cuban Land and Steamship Company. A bordo del Yarmouth se encontraban muchas familias estadounidenses, algunas de origen irlandés. Estas familias de migrantes fueron engañosamente estimuladas a formar parte de una aventura cuyos resultados eran inciertos. En la zona norte de Camagüey, en el Valle de Cubitas, el ingeniero de origen irlandés J. C. Kelly junto a un equipo de ingenieros y agrimensores bajo su dirección construyeron los caminos y parcelaron los terrenos. En esta área se fundaron las comunidades de La Gloria City, Boston, Garden City, City of Piloto, City of Columbia, Palm City, Port Viaro, Riverside, etc. (Adams, 1901).

Entre los que desde 1900 fundaron y desarrollaron las colonias americanas en la cosa norte de Camagüey hubo numerosas mujeres. Entre ellas sobresalió Molly Jumper, ejecutante del banyo y violín. Jumper llegó a ser la directora de la orquesta compuesta por siete hombres y cinco mujeres. El principal rol social de esta agrupación fue el de animar con su música las fiestas de la comunidad plurinacional de la villa (Cirules, 1988: 76).

A principios de 1903 había 37 colonias agrícolas norteamericanas en el país. Diez de ellas estaban en la provincia La Habana, la que incluía a la Isla de Pinos. Otras seis estuvieron en Matanzas, cuatro en Santa Clara, ocho en Camagüey y nueve en Oriente. Uno de los asentamientos en la antigua Isla de Pinos fue llamado McKinley.

Mujeres irlandesas: propiedad y vida pública

Aunque a principios del siglo XVIII fue notable la presencia de la pirata irlandesa Ann Bonny junto a su amante el pirata John Rachman (alias Calicot Jack) en la cayería meridional de la isla de Cuba (Núñez Jiménez, 1976: 263), no fue hasta el siglo XIX que la presencia de mujeres irlandesas comenzó a ser reconocida públicamente. En el Diario de La Habana del 13 d enero de 1823 se publicó un anuncio de la Sra. Delane, dentista estadounidense de origen irlandés. Delane curaba el escorbuto, ponía dientes artificiales y vendía polvos dentífricos. Fue ella la primera dentista que brindó este tipo de servicios de manera profesional en Cuba. Los ejemplos presentados a continuación muestran la diversidad de contextos socioeconómicos en los que se desenvolvieron las mujeres irlandesas en la isla. Si bien muchas estuvieron respaldadas por el poder conquistado por la élite mercantil y militar irlandesa desde el siglo XVI, otras se sumaron a una naciente clase media y a las profesiones liberales (educación, salud), principalmente durante el siglo XIX, y hubo quienes subsistieron a través de trabajos precarios o de servidumbre.

En 1816 Rosa Coppeland heredó de su esposo Rafael Wilson, quien era natural de Irlanda, el taller de tenería y la tienda anexa para la venta de su producción. Este matrimonio poseía dichos negocios desde finales del siglo XVIII en la ciudad de Puerto Príncipe [4], actual Camagüey. Por otro lado, entre los primeros propietarios de solares en Cárdenas, ciudad de la costa norte de Matanzas fundada en 1826, estuvo registrada María Campbell, natural de Baltimore. También se tiene constancia de que Campbell residía en La Habana en 1807 y que estuvo casada con Juan Cogley, quien fuera natural de Filadelfia. Sus apellidos nos sugirieron una conexión con Irlanda.

La irlandesa Honora Ryan fue esposa de su coterráneo Daniel Warren, quien destacó como servidor social en la década de 1830, abriendo un establecimiento en la intersección de las calles Obispo y Oficios de la capital, bajo el título de Depósito de Artesanos y Marineros Extranjeros. Honora Ryan tuvo un papel activo en este establecimiento, donde suministraba alimentación, hospedaje y atención sanitaria a artesanos, marineros extranjeros en tránsito y a los constructores del ferrocarril habanero en estado de desamparo. Esta iniciativa estuvo impulsada en respuesta a la multiplicidad de problemas que confrontaron muchos de los nuevos colonos irlandeses y los marineros angloparlantes en tránsito, para lo cual contó Warren con la aprobación de los cónsules Charles David Tolmé, de Inglaterra, y Nicholas Trist, de los Estados Unidos [5]. La pareja Warren Ryan es uno de los pocos ejemplos de matrimonios de irlandeses en La Habana a los que se les conoce familia. En 1866 residían en la calle Consulado número 103. Su hijo Manuel Warren, que llegó a ser abogado, hacia 1892 tenía domicilio en la calle Virtudes 111.

De la caribeña ciudad Puerto de España, capital de Trinidad-Tobago, vinieron a Cuba las hermanas Jane y Adelaida Shine, descendientes de irlandeses católicos. La primera estaba casada con Henry Murphy McNamara, que alrededor de 1860 había sido contratado para administrar el ingenio azucarero Magua, propiedad de la familia Iznaga y situado cerca de Trinidad, en la región central del país. La segunda, contrajo matrimonio en 1865 con el Dr. Carlos Juan Finlay Barrés, de ascendencia escocesa y francesa, quien se convirtió en Gloria de la Medicina en Cuba, particularmente por haber descubierto que el mosquito es el Aedes aegypti era el agente transmisor de la fiebre amarilla. Los lazos entre las dos familias se consolidaron cuando dos hermanos de Carlos Juan, nombrados Enrique Felipe y Roberto, contrajeron matrimonio con Josefina y Jane respectivamente, ambas hijas del matrimonio Murphy-Shine (López-Sánchez, 1987: 74).

Brígida Fitzgibbons y Fitzgerald, natural de Cahir, Irlanda, fue propietaria de las casas número 79 y 81 de la calle Consulado. María Lorenza Cowan lo fue desde 1870 de la casa sita en Corrales número 7 y también la colindante a esta por la calle Zulueta. Susana Victoria Burnham Blakeley, quien fuera la hija del acaudalado comerciante Santiago C. Burnham y de la hacendada cafetalera Pamela Blakeley, heredó junto a sus dos hermanos varones la casona de la calle Mercaderes entre las de Lamparilla y Obrapía. Esta edificación, que es actualmente la sede de la Casa Simón Bolívar, estuvo en posesión de la familia hasta finales del siglo XIX [6].

Dada la importancia del catolicismo en Cuba y en Irlanda, también hubo mujeres que pasaron a formar parte de las órdenes religiosas cubanas. Ejemplo de ello encontramos en Sor María Adelaida O’Sullivan, nacida en Nueva York, quien residió desde 1841 hasta 1843 en el Convento de las Carmelitas Descalzas en La Habana. María Adelaida O’Sullivan ingresó en esta institución por recomendación del padre Félix Varela Morales, quien la preparó para ser monja. Hubo también irlandesas que se desempeñaron como misioneras con las órdenes Dominicas y Ursulinas Americanas. En la primera mitad del siglo XX, estas se dedicaron especialmente a la enseñanza de niñas y jóvenes. Las Dominicas presentaron estatutos el 25 de febrero de 1927 como asociación. De ahí que se pueda saber quiénes integraban esta organización y los distintos roles desempeñados por estas mujeres. Por ejemplo, María Abigail Kane y Mc Ginn fungió como presidenta, Carolina McKenzie y Lansendel era su secretaria, Agnes Burke Walasefka fue tesorera. También fueron miembros Catherine Quingly Casey, Sarah Mealey Roch, Mary Dalton Connoly, Agnes Kelly O’Connor, Catherine Shanahan y O’Grady, entre otras [7].

En el campo de la salud destacó Mary Agnes O’Donnell, quien ejerció como directora de la primera escuela de enfermería de Cuba desde 1899. Esta institución estuvo ubicada en el Hospital Nuestra Señora de las Mercedes de la capital. En 1938 se le rindió homenaje con una tarja conmemorativa develada en el hospital La Esperanza, especializado en el tratamiento de la tuberculosis [8].

Las mujeres de origen irlandés también destacaron en las artes. En la primera mitad del siglo XX sobresalió como cantante Mary Conception MacCarthy, natural de Canadá y esposa del comerciante español Pedro Gómez Cueto. MacCarthy, quien formó parte de la alta sociedad habanera, auspició en 1944 la Sociedad Amigos de la Música. Esta organización se dedicó a la música de cámara y promovió el Cuarteto de La Habana. MacCarthy también ofreció becas a cubanos para realizar estudios en el extranjero; entre los beneficiados estuvo la arpista Nay Ramos O’Hare (Libro de Cuba, 1954: 672). Mary MacCarthy murió en el año 2008, a la edad de 108 años, y fue sepultada en el Cementerio Cristóbal Colón de La Habana.

Vidas precarias

También hubo mujeres de origen irlandés quienes, con una situación socioeconómica mucho menos favorable, subsistieron a través de la prostitución. Entre ellas puede mencionarse a Ann Murray, natural de Nueva York y registrada oficialmente como Ana Marvin [9]. A mediados de 1966, Murray residía en la calle Obrapía número 56, entre Aguacate y Compostela. En esta dirección se encontraba una casa de dos plantas, lujosamente amueblada. Las habitantes de esta edificación eran principalmente mujeres provenientes de Nueva York: Bella Marshall, Margarita Silva, Lily Green, Natty Morgan, Ada Taylor y Rosa May. El escritor norteamericano Samuel Hazard manifestó públicamente haber quedado impresionado con este establecimiento. Según sus testimonios, que quedaron recogidos en crónicas sobre su estancia en la Cuba de la época, muchas mujeres jóvenes viajaban desde los Estados Unidos a La Habana para dedicarse a la prostitución, con el incentivo de ganar grandes sumas de dinero (Hazard, 1928: 239). Esas opiniones no están respaldadas por evidencias y deben ser consideradas aproximaciones subjetivas al completo tema de la prostitución en la isla durante los siglos XIX y XX. Estudios afirman que algunas mujeres llegaron a encontrarse en peores condiciones de pobreza que en su país de origen (Ely, 2001: 285).

Vinieron 22 mujeres entre los primeros constructores del ferrocarril de La Habana a Güines contratados en 1835 en Nueva York (Brehony, 2012: 34). También figuraron mujeres entre los mineros formados en Cornualles y Gales que pocos años después vinieron como mano de obra para trabajar en las minas de cobre de Santiago de Cuba, operadas por la empresa inglesa La Consolidada, desde 1830 [10] y la de Santiago, constituida en Inglaterra en 1836 [11]. En 1841, 13 mujeres trabajaban en las minas del Cobre (Roldán de Montaud, 2008: 364), mientras que en el censo de 1861 se registraron solamente seis (Pezuela y Lobo, 1863: 8).

No faltaron trabajadoras domésticas como la irlandesa llamada Mary, que en 1851 sirvió a la escritora sueca Frederika Bremer durante su estancia en el hotel Havana House (Bremer 1995: 24). Aunque no de manera conclusiva, la evidencia indica que esta mujer pudo haber sido Mary Barritt Rooney, madre de los hermanos Julio y Manuel Sanguily, miembros del Ejército Libertador cubano. Mary Garritt Rooney falleció en La Habana en 1854, en la calle Neptuno esquina a Consulado (Carbonell y Rivero, 1925). Algunas mujeres se desempeñaron como niñeras y empleadas del hogar. Este es el caso de la irlandesa Margarita o Maggie, de quien desconocemos el apellido y quien es descrita como la recta nana católica de Dolores María de Ximeno y Cruz, miembro de una familia ilustre de la ciudad de Matanzas (Ximeno y Cruz, 1938: 161). La irlandesa Margarita Cooke Kelly, natural de Westmeath, fue la empleada doméstica en la casa de Julián Arango, ubicada en la calle de la Obrapía número 25 [12].

Los ejemplos anteriores muestran la diversidad de historias de vida de las mujeres irlandesas en Cuba. Desde aquellas que estuvieron respaldadas por un contexto socioeconómico favorable a quienes tuvieron que subsistir a través de trabajos precarios, pasando por las que sobresalieron en la educación, la salud o las artes, todas forman parte de la historia de formación de la sociedad cubana. Sus historias ilustran los diversos y cambiantes fenómenos socio-históricos que tuvieron lugar en la isla desde el siglo XVI y que continúan informando maneras de entender la historia y la cultura cubanas.

Mujeres cubanas célebres de origen irlandés

Muchas familias cubanas de origen irlandés dieron mujeres que lograron notoriedad. Por ejemplo, la familia O’Farrill (…) introdujo a la historia de Cuba varias féminas célebres. Entre ellas encontramos a María Luisa O’Farrill y Herrera, marquesa del Real Socorro, nieta de Don Ricardo O’Farrill y O’Daly (Santa Cruz y Mallen, 1942: 337). Mujer poseedora de una gran cultura y aficionada a la música, en el año 1792 logró gran popularidad en La Habana ejecutando el clavicordio (Lapique, 2007: 58). También procedente de esta familia y conocida incluso en ambientes franceses encontramos a María de las Mercedes Santa Cruz Montalvo, condesa de Merlín, hija de Joaquín de Santa Cruz Cárdenas, conde de San Juan de Jaruco y de María Teresa Montalvo O’Farrill (Santa Cruz y Mallen, 1942: 305). La Condesa de Merlín fue reconocida como cantante y también como escritora, entre sus obras más importantes se encuentran Mis doce primeros años; Memorias de una criolla; Historia de la Hermana Santa Inés; Lola y María; Madame Malibrán; Viaje a La Habana (Merlín, 2010; 1853; 1839; 1843; 1838; 2008).

Entre las cubanas de origen irlandés que ejercieron el magisterio destaca Juana Byrne de Clayton, primera directora del colegio de niñas pobres fundado en 1846 en Matanzas, que posteriormente fue la Casa de Beneficencia de dicha ciudad (La Lucha, 1924: 62). Juana Byrne procedía de la familia que creara en Cuba Martín Byrne, natural del condado irlandés de Kilkenny. Este se asentó en Matanzas, donde contrajo matrimonio en la Parroquia de Ceiba Mocha con Camila Sardiñas. El matrimonio tuvo numerosa descendencia. En el seno de esa comunidad de irlandeses, dirigidos por el patriarca Martín Byrne, residente en Pueblo Nuevo, el barrio de los extranjeros de la ciudad de Matanzas fue donde nació y se formó social y culturalmente el poeta Bonifacio Byrne Puñales, quien llegó a ser el bardo antimperialista más importante de finales del siglo XIX e inicios del XX en Cuba. En el poema patriótico Mi bandera mostró Byrne su posicionamiento contra la intervención militar de Estados Unidos en Cuba. El vínculo espiritual del poeta con Irlanda y sus tradiciones es evidente en la Leyenda de Kevin, poema sobre St. Kevin of Glendalough en el siglo VI (Byrne, 1942: 82). En Santiago de Cuba ejercieron también la enseñanza elemental las hermanas Rita Gertrudis y María Encarnación O’Fallon y Nápoles [13]. Esta última, era la ahijada del hacendado irlandés Simón O’Callaghan [14].

Algunas mujeres cubanas de ascendencia irlandesa se beneficiaron desde el siglo XIX en adelante de la favorable posición económica de la élite que comenzó a forjarse en el siglo XVI, como se explicó antes en este estudio. Entre los propietarios de cafetales destacó la escritora estadounidense de origen irlandés, Mary Gowen Brooks, que falleció en 1945 en su finca San Patricio ubicada en Limonar, provincia de Matanzas. Mary Gowen Brooks había heredado la finca de su hermano William C. Gowen, socio de la casa de comercio de Disdier y Murphy, poderoso consorcio anglo-hispano con sede en Londres y Cádiz (Moreno Fraginals, 1978: 138). Por otro lado, Pamela Blakeley, hermanastra del dentista mulato Carlos Blakeley, llegó a ser la propietaria del cafetal Pamela en dicha región matancera, que heredó de su padre Roberto Blakeley [15]. En la historia de la producción azucarera en la provincia de Matanzas se inscribió Juana Madden. Cerca de 1860, Madden era la propietaria del ingenio Luisa, ubicado en la región de Cárdenas. La escritora Eliza McHatton Ripley fue otra importante terrateniente. Desde 1866 hasta 1877, llevó en sociedad con su esposo las riendas del ingenio Desengaño, ubicado cerca de Cabezas, en los límites de La Habana y Matanzas. Eliza Moore Chinn McHatton Ripley contó sus vivencias en Cuba en el libro From flag to flag, publicado en 1889 en Nueva York (Ripley, 1889).

Varias mujeres estuvieron registradas como propietarias de fincas urbanas en la capital, entre ellas Elenna Owens Quinn, abuela del poeta Julián del Casal. Elena Owens fue dueña del solar número 73 de la calle Prado [16]. Gozó también de este privilegio María Josefa Madan quien fue la propietaria de casas en la Calzada de San Luis Gonzaga. Dichas propiedades las heredó de su marido Martín Madan y Brown, quien era poseedor de la tercera parte del Carenero número 4 de la familia Triscornia ubicado en Casa Blanca, en La Habana [17]. También bajo su nombre estuvo la casa ubicada en la calle de la Pólvora número 13 y la de Sol número 56. Finalmente, María de las Mercedes Hogan de Coppinger aparece en las fuentes como la dueña de las casas de Habana 68, Aguiar 81, y Obispo 29 y 30 [18].

Lazos de matrimonio

La mujer de origen irlandés también se insertó mediante el matrimonio en el seno de la rica y culta familia matancera de los Ximeno o Jimeno. Evidencia de esto fueron las nupcias contraídas entre Antonio Jimeno y Fuente y Elena Josef Canmack y MacFarland. Canmack era natural de Nueva Orleans. Recibió cierto grado de publicidad (en la prensa de la época) al participar en el gran baile de trajes de la llamada alta sociedad en el Liceo de Matanzas en 1862. En la alta sociedad habanera de las épocas colonial y republicana figuraron también distinguidas damas con apellidos de similar naturaleza, destacando entre ellas María Felicia de Hechavarría y Ponce de León, hija del licenciado Bernardo Hechavarría y O’Gavan. Esta mujer llegó a ser la segunda Marquesa de O’Gavan por Real Carta de Sucesión del año 1878. También gozó de un título nobiliario María de las Mercedes O’Reilly y Ruiz de Apodaca, quien descendía de los Condes de O’Reilly. El Marquesado de O’Reilly le fue concedido por el Rey Alfonso XII mediante Real Despacho de 11 de marzo de 1887. Esta familia es descendiente directa de Alejandro O’Reilly McDowell, natural de Dublín, quien ocupó altos cargos en el Ejército Español, restauró el dominio español sobre La Habana en 1763, tras la toma de La Habana por los ingleses en 1762, y fue Gobernador de Luisiana en 1769. Le sucedió en el título nobiliario como segundo cgonde de O’Reilly su hijo Pedro Pablo O’Reilly de las Casas, quien se radicó en Cuba y llegó a ser Mariscal de los Ejércitos de España y rico hacendado azucarero. Desde 1821 hasta 1828 fue el Gran Maestro de la Masonería Cubana para las 66 logias que existían en la isla (Torres Cuevas, 1999: 116).

Aunque se requieren más investigaciones para profundizar en el verdadero papel de la mujer de ascendencia irlandesa en la vida política de Cuba, el caso de Ana Kindelán Sánchez Griñán revela cómo algunas trascendieron los roles tradicionalmente asignados al género femenino y asumieron posiciones de acción anticolonial directa. Ana Kindelán Sánchez Griñán, esposa del general Francisco Vicente Aguilera, marchó al campo insurrecto al inicio de la Guerra de Independencia de 1868. Era hija del coronel de milicias Juan Kindelán y Mozo de la Torre y, por tanto, nieta del mariscal de campo Sebastián Kindelán O’Regan, quien se desempeñó como Gobernador de Santiago de Cuba desde 1798 hasta 1818 y como Capitán General de la Isla interino en el periodo de 1822  a 1823. El caso de Ana Kindelán ejemplifica cómo las nuevas generaciones de criollos y criollas descendientes de irlandeses asumieron posiciones de abierta oposición a la metrópoli, en contraste con la adhesión de sus antepasados al poder colonial.

La influencia de madres irlandesas

Algunas mujeres se inscribieron en la historia cubana como madre, esposa, hermana o hija de los combatientes contra la opresión colonial y la dominación imperialista. Dos de los tres hijos de Mary Garritt Rooney lucharon por la independencia de Cuba. Julio Sanguily Garrit, el mayor de ellos, formó parte de la primera expedición del vapor Galvanic que desembarcó en diciembre de 1868 en la costa norte de Camagüey, y fue General del Ejército Libertador en las campañas de 1868 y 1895. En la segunda expedición del Galvanic vino su hermano Manuel Sanguily Garrit, quien alcanzó el grado de Coronel, fue ilustre en las letras, brillante orador y hombre político con responsabilidades en la República desde 1902, como senador, presidente del senado y secretario de estado. Siempre fue un fiel defensor de la soberanía de Cuba y tenaz opositor injerencista del Gobierno de los Estados Unidos (Roig de Leuchsenring, 1948: 60).

María Lorenza Cowan fue la madre de Nicolás Domínguez Cowan, patriota al servicio de la causa cubana en México que brindó amistad, apoyo y hospitalidad a José Martí durante su exilio allí en la década de los 70’. También destacó Marina O’Bourke, mujer de ideas y acción abolicionistas que fue la hermana del patriota trinitario Dr. Juan O’Bourke Palacios. De Francisca Juliana Lynn y Georovich se sabe que era hermana de Charles Lynn y Georovich, quien llegó a ser Comandante de la Guerra de 1868. Ella fue hermanastra de Juan Bautista Spotorno Georovich, quien participó en los alzamientos armados de 1851 y 1869 en Trinidad, y en 1875 ocupó interinamente la presidencia de la República de Cuba en Armas (Ruiz de Zárate, 1974: 7). Victoria MacMahon y Ponce de León se llamó la madre del matancero Tomás Armstrong y MacMahon, quien vino en la expedición del general Carlos Roloff y llegó a alcanzar el grado de Teniente Coronel del Ejército Libertador de Cuba durante la campaña bélica que se desarrolló en la isla de 1895 a 1898.

De origen irlandés era también Cecilia McPartland, madre de Julio Antonio Mella McPartland, y María Teresa Holmes Walsh, madre de Antonio Guiteras Holmes, dos de los más importantes líderes antimperialistas cubanos de la primera mitad del siglo XX. Julio Antonio Mella McPartland aprendió a hablar español con su nana Longina O’Farrill, de quien también obtuvo el gusto por las comidas y por la música cubanas (Cupull y González, 2003: 16). Desde 1915 hasta 1917, siendo un adolescente, residió con su madre y su hermano Cecilio en Nueva Orleans, donde pudo ser testigo de la conmoción que causó en el seno de la comunidad irlandesa de esa ciudad, el Alzamiento de Pascuas en Irlanda en abril de 1916, en el cual participaron estadounidenses de origen irlandés como Tom Clarke, que fue fusilado el 3 de mayo siguiente. Las ejecuciones de revolucionarios por parte del Gobierno británico contribuyeron a reforzar la conciencia republicana. La movilización ciudadana incentivada por estos eventos alrededor del Alzamiento de Pascua tendría un papel fundamental en los procesos que llevarían a la constitución del Estado Libre Irlandés en 1922. En octubre de 1923, fecha del tercer aniversario de la muerte de Terence McSwiney, alcalde de Cork, tras su huelga de hambre en prisión, el Primer Congreso Nacional de Estudiantes en La Habana, organizado y presidido por Mella, patentizó su solidaridad con la lucha del pueblo de Irlanda contra el imperialismo británico y por su autodeterminación (McGarry, 2010). En las páginas de la revista Alma Mater (1922-actualidad), de la cual fue fundador, Mella firmó sus artículos con el seudónimo lord McPartland, y fue un tenaz opositor del dictador cubano Gerardo Machado. El 27 de noviembre de 1925 fue detenido por la policía y posteriormente enviado a prisión bajo acusación de haber realizado actos terroristas. Como McSwiney, Mella sostuvo una huelga de hambre en protesta por su injusto encarcelamiento, que se extendió desde el 5 hasta el 23 de diciembre, día este último en que le concedieron la libertad bajo fianza, gracias a la movilización popular en Cuba y a la solidaridad internacional. Inmediatamente, Mella salió de manera clandestina hacia el extranjero y se estableció en México, en cuya ciudad capital fue asesinado el 10 de enero de 1929.

Antonio Guiteras Holmes nació en el seno de una familia de irlandeses revolucionarios que contribuyó a la formación de su perfil político antimperialista. Guiteras jugó un papel determinante en el derrocamiento de la dictadura del general Gerardo Machado en 1933, como organizador y jefe de operaciones de guerrillas urbanas y rurales en toda la isla. El 14 de enero de 1934 intervino la estadounidense Compañía Cubana de la Electricidad, reafirmando su posición antimperialista como Secretario de Gobernación, Marina y Guerra del efímero Gobierno Auténtico. Ese mismo año fundó la organización revolucionaria Joven Cuba, que tuvo entre sus objetivos el impulso de la insurrección armada (Tabares del Real, 1973: 434). Militantes de la Joven Cuba residentes en el Valle de Cubitas, Camagüey, realizaron acciones de propaganda y sabotaje contra los latifundios estadounidenses en esa provincia, con la participación de Willy Stokes, descendiente de irlandeses, y del joven ingles Edwin Schofiel (Cirules, 1988: 195). El 8 de mayo de 1935 los sicarios de Fulgencio Batista asesinaron a Guiteras en El Morrillo de la ciudad de Matanzas, cuando intentaba viajar clandestinamente en barco hacia el extranjero. El plan de Guiteras era regresar posteriormente para desarrollar la lucha armada y la revolución antimperialista en Cuba. Entre los militantes que acompañaban a Guiteras se encontraba Xiomara O’Halloran, miembro de la sección femenina de la Joven Cuba. Un estudio profundo de la labor política de esta mujer de origen irlandés permanece como tarea pendiente y contribuiría a arrojar luz sobre el papel de las mujeres vinculadas a Irlanda en la vida política de Cuba.

Según señala el biógrafo Tabares del Real, existen varias versiones sobre el origen del nombre de la organización fundada por Guiteras, entre las que destaca su relación de continuidad con la Joven Cuba fundada en 1852 en los Estados Unidos por cubanos opuestos al colonialismo español (Tabares del Real, 1973: 434). No obstante, tomando en consideración la historia política de la familia irlandesa de Guiteras, también se podría suponer que se inspira en la organización Joven Irlanda, fundada en la década de 18400 por un grupo de jóvenes nacionalistas irlandeses a la cabeza del diario Nation (1842-1900), con la misión de promover el derecho de Irlanda a la autodeterminación (Quinn, 2015). Tanto la organización como el periódico influyeron notablemente en Europa y en la comunidad irlandesa de los Estados Unidos a lo largo del siglo XIX.

De algunas mujeres irlandesas solo conocemos sus relaciones de parentesco como importantes figuras de la Cuba colonial. Vale la pena mencionarlas en este estudio para propiciar futuras investigaciones sobre su rol en la sociedad de la época. En la Catedral de La Habana está registrada el 2 de agosto de 1771 la defunción de María Concepción Kindelán, quien estuvo casada con Philippe O’Sullivan, conde de Bienhaven (Santa Cruz y Mallen, 1942: 193). En la parroquia de Guadalupe, extramuros de La Habana, en abril de 1798 contrajo matrimonio María Luisa O’Kelly con Francisco de Ayala y Betancourt, quien fue hacendado y Capitán de las Milicias de esta plaza. El primero de junio de 1800 fueron las nupcias de María del Pilar O’Keefe con Sebastián de Ayala y García, quien llegó a ser Intendente Honorario del Ejército Libertador y Administrador General de Rentas Reales. En 1806 murió Catalina O’Halloran, hija de José María O’Halloran, capitán del Partido de San Marcos en Artemisa [19].

Conclusiones

Los roles de las mujeres irlandesas y de origen irlandés en la sociedad cubana evolucionaron en paralelo con los procesos coloniales y postcoloniales que tuvieron lugar en el territorio desde la década del 60 del siglo XVI hasta la primera mitad del siglo XX. Estos procesos favorecieron la integración de europeas y europeos blancos, principalmente durante el siglo XIX y las primeras décadas del XX. No obstante, la inmigración irlandesa en general y las mujeres de este contingente migratorio en particular, no representaron un grupo homogéneo, como bien ilustran los ejemplos anteriores. Mientras algunas se beneficiaron directamente de las alianzas de la élite irlandesa y de origen irlandés con el poder colonial o fueron parte de las campañas de colonización del siglo XIX, otras integraron la creciente clase media que afloró en Cuba en los años inmediatos y posteriores al cambio del siglo XIX al XX. Cabe reconocer también la presencia de mujeres inmigrantes que subsistieron a través de trabajos precarios, pues el conocimiento de sus recorridos vitales puede contribuir a enriquecer la historia de las migraciones transatlánticas y a relativizar narrativas de éxito migratorio.

Las mujeres estudiadas en este trabajo muestran la diversidad de historias de vida mediadas por los diversos fenómenos socio-históricos que tuvieron lugar en Cuba desde el siglo XVI. Aún más importante es tener en cuenta que ellas también contribuyeron a guiar y transformar esos procesos asumiendo o conquistando roles dentro de la sociedad cubana. Es un objetivo del estudio aquí presentado ofrecer una base para el desarrollo de investigaciones más profundas que ayuden a continuar develando el impacto de la vida y la obra de las mujeres migrantes irlandesas en las dos sociedades protagonistas de este intercambio, Irlanda y Cuba.

Notas

Fernández Moya, Rafael: “Diáspora irlandesa en Cuba: presencia de la mujer en el desarrollo económico y social”, en Irlanda y Cuba. Historias entretejidas, Ediciones Boloña, La Habana, 2019, pp. 155-175.

[1] Archivo Nacional de Cuba (ANC) / Fondo Gobierno General (FGG)  404 / 19161-A.

[2] ANC  / Fondo Junta de Fomento (FJF) / 184 / 8335, 8337.

[3] ANC / FJF / 186 / 8395.

[4] ANC / Fondo Audiencia de Santiago de Cuba (FASC) / 1030 / 34920.

[5] ANC / Fondo Escribanía de Guerra, legajo 535, expediente 7073.

[6] ANC / Registro de la Propiedad de La Habana, finca 1724, libro 41 de Ayuntamiento, folios 217-220.

[7] ANC Registro de Asociaciones, legajo 1071, expedientes 22530, 22531 y 22532.

[8] ANC / Fondo Secretaría de la Presidencia (FSP) / 67 / 82.

[9] ANC/ Fondo Escribanía de Salinas (FES) / 132 / 1821.

[10] Ver ANC / Fondo de Audiencia de Santiago de Cuba, legajo 399, expediente 9431.

[11] Ver ANC / Fondo de Audiencia de Santiago de Cuba, legajo 1014, expediente 34517.

[12] ANC / Fondo de Escribanía de Varios (FEV) / 786 / 13678.

[13]  ANC / Fondo de Instrucción Pública (FIP)  521 / 31142.

[14] ANC / FIP / 552 / 33234.

[15] ANC / Fondo Escribanía de Bienes de Difuntos (FEBD) / 121 / 2107.

[16] ANC / Fondo Escribanía de José A. Rodríguez (FEJAR) / 20 / 7.

[17] ANC / Fondo Escribanía de Daumy (FED) / 155 / 9.

[18] ANC / Fondo Escribanía de Luis Blanco (FELB) / 538 / 1.

[19] ANC /  Escribanía de Cabello Ozequera, legajo 414, expediente 10.

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Día de San Patricio

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Marzo 17, 2021

 

Cada 17 de marzo se celebra el Día de San Patricio (Día Nacional de Irlanda), una de las festividades más globalizadas. Estas celebraciones son muy vistosas y alegres en gran parte del mundo: las ciudades se visten de verde y en varias se lleva a cabo el gran desfile.

San Patricio, santo patrón de Irlanda, fue un sacerdote de origen escocés que predicó el catolicismo al pueblo celta y evangelizó a los habitantes de Irlanda por cerca de tres décadas hasta su muerte el 17 de marzo del siglo V. Se dice que San Patricio explicaba el misterio de la Santísima Trinidad usando un trébol de tres hojas, de ahí que esta planta se convirtiera en un símbolo de la cultura irlandesa, además de ser un referente en el paisaje de la isla. Una leyenda asociada a la figura de San Patricio explica por qué en Irlanda no habitan serpientes ya que, según cuenta, fue este quien ahuyentó dichos reptiles hasta el mar.

En honor a su muerte, cada 17 de marzo se celebra el Día de San Patricio para honrar la memoria de su evangelizador y patrón. En la mayoría de los países del mundo occidental se celebra este desfile: todos se visten de verde, cantan, bailan, beben cerveza y celebran la alegría de vivir, el amor y el origen de su tierra.

En sus orígenes, la fiesta de San Patricio tenía carácter religioso. Sin embargo, la festividad adquirió mayor connotación con la gran migración irlandesa a América, principalmente a Estados Unidos. En un intento de perpetuar su cultura en un territorio ajeno, la comunidad irlandesa en este país llevó consigo muchas de las tradiciones de su tierra natal, entre ellas la celebración por San Patricio. Así, se fue engrandeciendo y llenándose de atributos propios de la cultura irlandesa y del característico color verde por el que Irlanda es conocida como la isla esmeralda. Hasta San Patricio comenzó a ser representado con el color verde, aun cuando el verdadero color de su túnica era el azul.

Todos los 17 de marzo se tiñen de color verde: en la vestimenta, los edificios, la cerveza y hasta los ríos. Con alegría desbordante en los corazones, los participantes celebran el amor a su tierra y la hermandad. En Cuba, y desde nuestro centro, también celebramos el Día de San Patricio y los vínculos culturales e históricos entre Cuba e Irlanda.

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George Bernard Shaw / Dramaturgo – Irlanda

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   George Bernard Shaw

    Dramaturgo

 

(Dublín, Irlanda, 26 de julio de 1856–Ayot St. Lawrence, Reino Unido, 2 de noviembre de 1950)

Famoso dramaturgo irlandés. Fue el primero que se atrevió a poner al desnudo, a través de su humanismo cargado de sutilidad, los vicios ocultos de la vida capitalista con palabras nunca usadas en la Inglaterra de su tiempo. Galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 1925.

Nació en el seno de una familia protestante y muy disfuncional, dividida muy tempranamente por el alcoholismo de su padre y una paralela relación de su madre con un director de orquesta y maestro de canto. Junto con las dos hermanas de George, la madre se fue a vivir a Londres, dejándolo solo con su padre. Entre 1865 y 1871 asistió a cuatro escuelas y sus experiencias de colegial lo dejaron desilusionado con la educación formal. En octubre de 1871 abandonó los estudios para convertirse en subalterno en una firma de administradores de fincas de Dublín, donde trabajó duro y rápidamente ascendió hasta el puesto de cajero jefe. Durante este período era conocido como “George Shaw”; después de 1876, dejó de utilizar George y pasó a llamarse a sí mismo “Bernard Shaw”.

Se trasladó a Londres en 1876, donde se estableció como escritor y novelista. A mediados de la década de 1880 era un respetado crítico de teatro y música. Firmaba con el seudónimo de “Corno di Basetto” en diversas publicaciones, como Dramatic Review, Our Corner, The Star o Saturday Review. Tras un despertar político, se unió a la organización de socialistas éticos Sociedad Fabiana, convirtiéndose en su propagandista más destacado y fue el encargado de redactar su manifiesto. Es en esa Sociedad donde conoce a su futura esposa, una rica mujer anglo-irlandesa llamada Charlotte Payne-Townshend.

Sus mejores títulos están dotados de un sentido del humor de naturaleza crítica. Entre ellos se encuentran: Casa de viudas (1892), La profesión de la señora Warren (1894), Cándida (1895), César y Cleopatra (1899), Hombre y superhombre (1903), El compromiso de Blanco Posnet (1909), Misalliance (1910), Pigmalión (1914), Santa Juana (1924), El carro de las manzanas (1929) o Ginebra (1938). Debido a la excelencia de estas publicaciones fue galardonado en 1925 con el Premio Nobel de Literatura.

El 7 de febrero de 1936 Bernard Shaw llegó a La Habana en el Arandora Star, trasatlántico de matrícula británica, junto a cerca de 300 turistas millonarios que daban la vuelta al mundo. No expresó ningún interés en pisar tierra cubana y fue la prensa la que se trasladó al barco para dialogar con el famoso escritor, y todo cuanto dijo recibió amplia difusión en las revistas y periódicos del momento. En 1938 compartió el Óscar al mejor guion adaptado por la versión cinematográfica de Pigmalión, convirtiéndose en la primera persona en recibir el Premio Nobel y un Premio Óscar.

Shaw escribió buena parte de su obra dramática después de cumplidos cuarenta años, continuó trabajando con más de sesenta y aún con 90 se mantenía activo en su producción literaria.

dest Carnaval de Venecia

Carnaval de Venecia

Carnaval de Venecia

Marzo 10, 2021

 

El Carnaval de Venecia es uno de los más famosos del mundo, cuyo origen se remonta al siglo XI, aunque no se declaró como fiesta hasta el siglo XIII. Un documento del año 1094, durante el mandato del Doge Vitale Falier, nos cuenta sobre las fiestas públicas en la ciudad, y es donde viene citada por primera vez la palabra “Carnaval”.  

El motivo de tales fiestas era atribuido a la necesidad por parte del gobierno de conceder a sus ciudadanos un breve período dedicado a fiestas y diversiones, sobre todo para las clases sociales más bajas. A través de las máscaras y disfraces era posible esconder la propia identidad, anulando así las divisiones sociales, sexuales y religiosas. Todos se divertían juntos y podían exceder sin consecuencias. La participación en este juego de incógnita y disfraz colectivo era y sigue siendo el núcleo del carnaval veneciano, un momento de liberación de la vida cotidiana, de los prejuicios y otros males de nuestra sociedad.

Además de los eventos públicos, se difundieron un sinfín de eventos privados: representaciones, teatros y espectáculos de todo tipo en las casas, teatros y locales de la ciudad. En los palacios de la alta sociedad veneciana se llevaban a cabo fiestas en mascara grandiosas y lujosas.

La Fiesta de las Marías

Las Fiestas de las Marías, es una de las manifestaciones que más caracterizan al carnaval de Venecia. Cuenta la historia que hace más de mil años, el día de la purificación de la Virgen María, fueron raptadas por unos piratas 12 jóvenes vírgenes comprometidas en matrimonio. Después de enormes esfuerzos por parte de los venecianos, las muchachas fueron liberadas sanas y salvas y los piratas fueron asesinados por orden del Doge, quien además dispuso que no fueran sepultados, sino tirados al mar.

En honor a esta victoria, se instituyó la llamada “Fiesta de las Marías”, que celebra todos los años la conmemoración del triunfo ante los piratas. Durante la fiesta, venían seleccionadas 12 de las más bellas doncellas de Venecia con vestidos y joyas de las familias patricias de la isla.

Después de un periodo que duró siglos, fue en el 1999 que esta fiesta se vuelve a llevar a cabo, evocándola como era en su época, y completada con un moderno concurso de belleza en hermosos vestidos de época.

El vuelo del ángel

Esta tradición tuvo inicio en un Carnaval de la mitad del 1500, cuando entre una de las tantas manifestaciones organizadas por la ciudad, se realizó un espectáculo que produjo gran sensación: un joven acróbata turco logró, con la ayuda de un balancín, ir desde un barco anclado a orillas de la plaza hasta lo alto del campanario de San Marcos, conectados ambos por una cuerda tensada. Después del éxito obtenido, esta tradición se llevó a cabo todos los años, con el nombre de “El Vuelo del Turco”.

Con el paso del tiempo, muchos venecianos eran ya capaces de realizar el espectáculo, y en una edición de carnaval, se presentó un joven veneciano disfrazado de ángel para realizar tal espectáculo. Desde ese momento viene llamado “Vuelo del Ángel”.

Hoy en día esta tradición es realizada, pero en una versión más “Ligera”: un artista, asegurado por cables metálicos, efectúa un descenso suspendido en el vacío desde el campanario hasta la plaza, donde es recibido por la multitud de espectadores.

Fiesta del agua. Inicio Carnaval de Venecia

La Fiesta del agua, en italiano La Festa Veneziana sull’acqua, se lleva a cabo en el canal de Cannaregio. Esta se desarrolla en un interesante escenario acuático para un inicio mágico del carnaval. Las carrozas realizadas sobre barcas y góndolas dan un toque definitivamente veneciano. Es una de las fiestas más típicas e importantes., acompañada de una feria de dulces típicos venecianos.

Cortarle la cabeza al toro

Batalla de las máscaras con “il Taglio della testa al Toro” en español “El corte de la cabeza del toro. Otra tradición interesante del Carnaval de Venecia, que celebra la victoria en el 1162 del Doge Vitali Michel II contra el patriarca Ulrico di Aquileia. Como pago por la insurrección el patriarca y sus sucesores tenían que mandar al Doge cada año un toro, 12 panes y 12 cerdos gordos. El Doge celebraba cada año con este “regalo” una fiesta que culminaba con el tallo de la testa del toro y de los cerdos. De allí la frase veneciana: “tagliare la testa al toro” (cortarle la cabeza al toro) que significa terminar un problema de manera rápida y eficaz. En la actualidad para conmemorar esta tradición se hace un desfile que termina de igual modo, sólo que con un toro falso.

El Carnaval de Venecia es símbolo de misterio, lujo y romanticismo y sus elaboradísimos trajes se han convertido en un símbolo de Venecia. Esta es una de las fiestas preferidas tanto por los venecianos como por los miles de turistas que se acercan para las celebraciones. En la actualidad la celebración dura diez días y tiene lugar a principios de año, entre febrero y marzo.

dest Verde por Irlanda y San Patricio

Verde por Irlanda y San Patricio

Verde por Irlanda y San Patricio

Marzo 10, 2021

 

Desde el día de hoy y hasta el 19 de marzo, en nuestra página de Facebook y en nuestro perfil en Instagram nos sumamos este 17 de marzo a las celebraciones por el Día Nacional de Irlanda (Día de San Patricio) y te invitamos a participar en el reto virtual Verde por Irlanda y San Patricio.

Cada 17 de marzo se festeja el Día Nacional de Irlanda (Día de San Patricio). Estas celebraciones son muy vistosas y alegres: las ciudades se visten de verde y la actividad más importante es el desfile de San Patricio, el cual se acompaña de música de gaitas y entre sus elementos distintivos está el trébol de tres hojas, la bandera de Irlanda, los duendes y otros atributos característicos de la cultura irlandesa.

En el presente año, debido a la pandemia, muchas de las actividades presenciales que caracterizan la celebración se trasladaron al espacio virtual y, entre ellas, se encuentran las organizadas por nuestro centro.

¿Cómo participar en nuestro reto Verde por Irlanda y San Patricio?

Todo aquel que quiera participar debe publicar fotos donde predomine el color verde y los elementos distintivos del desfile. Pueden maquillarse, disfrazarse, pintarse en los rostros o en los brazos gaitas, duendes, banderas irlandesas, ponerse pelucas y todo cuanto tribute a esta celebración, como si estuviésemos participando en el desfile de San Patricio.

¿Cuáles son los pasos a seguir?

  • Si participas desde Facebook, debes darle like y seguir la página Centro para la interpretación de las relaciones culturales Cuba-Europa. Si lo haces desde Instagram, darle like al perfil @palacio_segundocabo.
  • Compartir, públicamente, la foto en sus perfiles personales con los elementos característicos del desfile de San Patricio.
  • Es muy importante que no olvides mencionarnos en las publicaciones que hagas del reto Verde por Irlanda y San Patricio. En Facebook, mencionas al Centro para la interpretación de las relaciones culturales Cuba-Europa; en Instagram, al @palacio_segundocabo.
  • Incluir las etiquetas:

#VerdeXIrlandaySanPatricio

#StPatrickDay2021

#PalaciodelSegundoCabo

Reiteramos la importancia que nos menciones bien, para que podamos ver cada una de las publicaciones de todos los participantes del reto. En nuestras páginas oficiales estaremos compartiendo todas las fotos que nos lleguen. Y si dudas que veamos o no tu publicación, puedes también enviarnos la foto por mensaje en nuestro perfil institucional, tanto en Facebook como en Instagram, o escribirnos si tienes alguna otra inquietud.

¡Tiñamos las redes de verde! ¡Participa en nuestro reto virtual Verde por Irlanda y San Patricio!

dest La Avellaneda y Virginia Woolf

La Avellaneda y Virginia Woolf

La Avellaneda y Virginia Woolf

Marzo 8, 2021

 

Marzo rinde homenaje a la mujer, y en este mes se celebra el aniversario de nacimiento y muerte de dos grandes escritoras de Cuba y de Europa: Gertrudis Gómez de Avellaneda (1814-1873) y Virginia Woolf (1882-1941), respectivamente.

La Avellaneda fue una reconocida escritora de la época colonial cubana, cuya poesía gira en torno al amor desdichado y pesimista. Dos de sus obras cumbres en el teatro lo constituyen Saúl (1849) y Baltasar (1858).

Tula, como coloquialmente la llamaban, pretendió fundir la tragedia clásica con el drama romántico en el teatro. Sus escritos, llenos de pasión y provocación, cuestionan la subordinación de la mujer por lo que pueden ser considerados precursores del feminismo contemporáneo. Fue ella quien fundó la primera revista editada en Cuba por una mujer, titulada Álbum cubano de lo bueno y lo bello (La Habana, 1890).

La británica Virginia Woolf está considerada una de las más destacadas figuras del vanguardismo anglosajón del siglo XX y del feminismo internacional. Entre sus obras más famosas está la novela Orlando: una biografía (1928) y su ensayo Una habitación propia (1929), en el cual expone las dificultades de la mujer para abrirse paso en el mundo de la escritura.

A través de la literatura, Virginia Woolf luchó contra los convencionalismos a los que se enfrentaban las mujeres de su época; reflexionó sobre la condición de la figura femenina y su relación con el arte y la literatura, lo cual plasmó en sus novelas y ensayos. No solo fue pionera entre las mujeres intelectuales de su tiempo; también su influencia ha inspirado a generaciones posteriores de autoras. Sus obras han sido representadas en teatros, películas y han sido motivo de discusión de disímiles conferencias.