
David Rodríguez Sánchez-Galarraga
Agosto 14, 2017
Una de las ofertas veraniegas que ofrece al público el Centro para la Interpretación de las Relaciones Culturales Cuba-Europa: Palacio del Segundo Cabo, desde La Habana Vieja, son los andares virtuales, todos los miércoles de julio y agosto.
Con la proyección de un documental sobre un país europeo y respectivas explicaciones de mano de las especialistas, el público tiene la oportunidad de conocer la historia y vida de dicha nación.
Nuevamente decenas de personas ávidas de conocer sobre la historia y culturas europeas, se reunieron en el Palacio del Segundo Cabo. En esta ocasión, el ya habitual espacio Andar Virtual por los países europeos, tuvo a una pequeña isla del Mediterráneo como centro de atención de las más de cincuenta personas que asistieron al encuentro.
La República de Chipre fue la nación recorrida desde la pantalla. Las especialistas explicaron al público presente aspectos fundamentales sobre la sincrética cultura chipriota, fruto de la simbiosis de miles de años de conquistas de diferentes civilizaciones europeas, asiáticas y africanas.
Chipre es la tercera isla más pequeña del Mediterráneo, con una longitud que no sobrepasa los 200 kilómetros de largo y 90 de ancho. En la actualidad está dividida en seis provincias y su capital es Nicosia, en cuyo extremo noroeste se encuentra la bahía de Morpho.
La isla está habitada desde hace miles de años por lo que su riqueza arqueológica y arquitectónica es variada y cosmopolita. Además, fue un punto estratégico para las civilizaciones antiguas debido a su ubicación geográfica, justo entre Europa, África y Asia, en el mar Mediterráneo.
Después de milenios de conquistas y colonizaciones de la isla por civilizaciones como los fenicios, persas, griegos y romanos, la República de Chipre nace el 16 de agosto de 1960 e ingresa en las Naciones Unidas un mes después. La Constitución de la República, que entró en vigor el día de la independencia, pretendía equilibrar los intereses de las comunidades greco-chipriota y turco-chipriota, las dos principales etnias del país.
El metal, y en especial el cobre, es el mineral más preciado. Los habitantes de Chipre lo han utilizado como recurso para el desarrollo artesanal e industrial, desde los fenicios hasta nuestros días. En la actualidad, debido precisamente a la explotación masiva del recurso natural, los yacimientos de cobre están casi extintos, pero las antiguas canteras y minas continúan siendo un símbolo para la nación y orgullo del pueblo chipriota.
Además de la exportación y consumo de cobre, la buena madera ha sido otro método para la subsistencia de los habitantes de esa nación europea. El árbol ciprés es abundante en esa isla del Mediterráneo y desde la antigüedad los fenicios la comercializaban para la construcción de navíos y viviendas, y constituyó el recurso fundamental para las conquistas marítimas del emperador Alejandro Magno.
Su bandera actual es de las pocas del mundo en tener una imagen del país en su contenido, adornada con dos ramas de olivo que representan las dos formaciones étnicas fundamentales de la isla, las tribus turcochipriotas y grecochipriotas. Esta división étnico-cultural se mantiene hasta nuestros días: descendientes turcos ocupan el norte y los griegos el sur.
Debido a estos mismos conflictos políticos y las distintas invasiones que datan desde la antigüedad, Chipre posee una arquitectura variada. En Nicosia el símbolo arquitectónico más importante es la catedral de Santa Sofía de estilo gótico. Su nombre se derivó del griego que significa “santa sabiduría” y su construcción duró más de cien años, entre los siglos XIII y XIV.
Entre otros referentes artísticos y religiosos de la cultura chipriota se encuentran las diez iglesias pintadas, como se les conoce por su vasta y excepcional decoración en mosaicos y pinturas, del arte sacro bizantino. Este conjunto de iglesias fue declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad, en 1985.
Cuenta una lejana leyenda chipriota que, en las costas sur de este país, en una pequeña playa ubicada entre Limassol y Pafos, llegó Afrodita, la diosa del amor, en una concha gigante. Los rituales hacia Afrodita dejaron huellas imborrables en el tiempo, evidenciadas actualmente en prácticas que mantienen algunos habitantes de la isla y en decenas de monumentos inspirados en la querida y anhelada diosa.
El vino es otro de los principales referentes de la isla, elaborado en esta desde hace miles de años. En Chipre se cuenta que el rey inglés Ricardo Corazón de León, quedó impresionado con la calidad del vino producido, y lo calificó como el vino de los reyes y el rey de los vinos.
La multiétnica cultura chipriota ha devenido en una tradición nacional que se resume en la hospitalidad y el buen servicio para los visitantes, de ahí que el turismo sea en la actualidad, una de las principales fuentes de ingreso a la economía del país.



















